recaptcha-in-wp-comments-form domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131updraftplus domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131Yo ya había estado antes en esta ciudad, pero mis acompañantes no, por lo que se me ocurrió armar un recorrido y mostrarles lo que más me había gustado, sumando también algunas cositas que me habían quedado pendientes. También, como muchos de los argentinos que viajan a Chile, teníamos pensado hacer algo de shopping, aprovechando para llenar la valija antes de enfrentar el invierno europeo.
La realidad es que la primera vez que viajé a Santiago, en una escapada en familia, no había ido con muchas expectativas. Sin embargo, fue una ciudad que me gustó mucho más de lo que esperaba. Con algunos barrios caóticos y otros más tranquilos, con zonas modernas y otras más tradicionales, es una gran ciudad que tiene mucho más que shopping para ofrecer. La considero un buen destino para escaparse un finde largo e incluso acercarse a lugares como lo son Valparaíso y Viña del Mar, que están muy cerquita y también son muy bonitos, de una forma completamente distinta.
Puntualmente sobre Santiago, tengo que decir que en diciembre nos tocaron unos días de calor terribles —en Buenos Aires ya veníamos con temperaturas similares— y por momentos tuvimos que refugiarnos en algún lugar a comer o a cubrirnos del sol. Sin embargo, pudimos disfrutar mucho de la ciudad, incluso en tan poco tiempo. A la noche, además, refresca bastante, lo que hace que los días de calor no sean tan insoportables. Incluso si van en pleno verano, no está mal llevarse una camperita o buzo por si acaso.
Paramos en un departamento en Providencia, que alquilamos directamente por Booking. Como era sólo una noche, tuvimos nuestras dudas, pero la verdad es que nos encantó y definitivamente volveríamos a este lugar. Además de ser un ambiente pequeño pero super funcional, contaba con piscina en la terraza y unas vistas hermosas de la ciudad. También tengo que destacar el gran trato que recibimos en la recepción, que se encuentra en otro edificio (es tipo una oficina, muy fácil de encontrar). El chico que nos atendió no sólo nos guardó las maletas el primer día, sino que el último nos ayudó para pedir un Uber e incluso quiso prestarnos algunos pesos chilenos que nos faltaban. Si vuelvo a Santiago, no dudaría en volver a este departamento. Les dejo el link de Booking, por si les interesa verlo. Si reservan desde ese enlace, además, consiguen un 10% de descuento.
El primer día, después de dejar nuestras cosas en el guardaequipaje del departamento que habíamos alquilado para una noche, salimos para el Costanera Center. Alojándonos en el barrio de Providencia, resultó muy cómodo caminar hasta allá. Eran unas cuantas cuadras desde nuestro edificio, pero el barrio es muy tranquilo y pintoresco. Hicimos una parte por la Avenida Nueva Providencia, lo que nos permitió pasar por la puerta del a bella Iglesia de la Divina Providencia, así como también por la Iglesia Ortodoxa de la Santísima Virgen María. Luego doblamos hasta llegar a la calle Andrés Bello, donde se encuentra la costanera a orillas del Río Mapocho. Esta zona es una de mis favoritas, con el río rodeado de parques como el Uruguay o el Parque de las Esculturas. Es una zona llena de árboles e ideal para el día de calor que nos había tocado. Mucha gente, siendo sábado, descansaba sobre el pasto, disfrutando de un día con un solazo impresionante y la sombra de los árboles.
Pronto llegamos al shopping, donde debo reconocer que, entre una cosa y otra, perdimos unas tres o cuatro horas. La realidad es que se estaba muy bien ahí, con el calor que hacía afuera, y pudimos aprovechar no sólo para comprar, sino también para comer en el patio de comidas con el que cuenta el Costanera Center. Si el shopping no es lo suyo, ahí cerquita tienen el Jardín Japonés, además de encontrase también el Teleférico Parque Metropolitano. Este teleférico, que volvió a abrir en 2016 después de varios años fuera de funcionamiento, ofrece unas hermosas postales áreas de la ciudad de Santiago. El teleférico funciona de martes a domingos, y el precio por persona es de 1910 pesos chilenos la ida y 2510 pesos ida y vuelta (algo así como 3,10 y 4,10 dólares).
Ahora, si de postales aéreas se trata, sin dudas no pueden perderse las que ofrece el Sky Costanera, el edificio más alto de Latinoamérica. Se puede ingresar desde el mismo Costanera Center y se encuentra abierto todos los días, de 10 a 22 horas, con el último ascenso a las 21 (de cualquier forma, es recomendable chequear antes su sitio, por posibles modificaciones). El precio por adulto es de 15.000 pesos chilenos, algo así como 24 dólares. Si bien al principio la tarifa nos parecía un poco elevada, es una visita que me había quedado pendiente del pasado viaje y que realmente ofrece una vista increíble de toda la ciudad (una debilidad en cada lugar al que viajo).
Esa noche aprovechamos para ir a cenar al Hard Rock Café, que se encuentra en el mismo Costanera Center. Por mi parte, soy muy fan de los Hard Rock, que tienen una modalidad y precios más o menos similares en todas partes del mundo: hamburguesas, buen ambiente y música en vivo. Cuando fuimos, había una banda haciendo covers de Soda Stéreo y el lugar estaba bastante lleno. Conseguimos una mesa y cenamos unas hamburguesas con cerveza por aproximadamente 30 dólares por persona, que es más o menos un gasto promedio en todos los restaurantes de esta cadena. La realidad es que es una zona muy linda por la noche y, si siguen caminando, van a encontrar muchos lugares para comer, incluso por mejor precio.
El segundo día decidimos ir a recorrer el centro histórico. Por suerte, en el departamento hicimos el check out y nos guardaron las maletas hasta las 19 horas aproximadamente, cuando teníamos pensado salir para el aeropuerto. Tomamos la línea de metro M1 (en Manuel Montt, estaba ahí cerquita de nuestro departamento), hasta la estación Santa Lucía. Al salir de la estación, prácticamente chocan con la Biblioteca Nacional de Chile, y están a un paso del Castillo Hidalgo, un hermoso edificio que hoy funciona como centro de eventos. El Fuerte Neptuno, dentro del mismo parque, me parece una obra hermosa. A un par de cuadras, se encuentra el icónico Palacio de la Moneda, junto a la gran bandera de Chile y una de las zonas que quizás nos resultaron más caóticas. Sin embargo, si siguen caminando por la calle Morandé, la escena va cambiando un poco y empiezan a encontrar calles más estrechas y rincones más tranquilos, sobre todo un día domingo. La Plaza de la Constitución, la Plaza de Armas y el Mercado Central, este último con muchos lugares para comer, se encuentran por la zona. También, si caminan un poco por el borde del Parque Forestal, van a encontrar el Museo de Bellas Artes y el Palacio Bruna.
Ese día, después, volvimos para el lado de nuestro apartamento, donde almorzamos unas buenas variedades de pescado en el restaurante Puerto Calbuco, una buena opción para comer platos con ingredientes locales y a muy buen precio. Luego teníamos pensado alquilar un auto e ir a Parque Arauco, otro de los shoppings más destacados de Santiago, o al Arauco Premium Outlet Buenaventura, que tiene muy buenos descuentos. Sin embargo, al ser fin de semana largo y domingo, no pudimos conseguir alquilar un auto en el día, ya que ninguno de los lugares en los que preguntamos tenía disponibilidad. El transporte público nos resultaba eterno y no teníamos conexión en ese momento para pedir un Uber, por lo que decidimos volver al Costanera Center y terminar nuestras compras ahí. La realidad es que, a menos que vayan con algo muy puntual en mente, este shopping cumple con las expectativas y se encuentra en un barrio muy cómodo para alojarse.
Aunque Santiago es una ciudad grande y, obviamente, nos quedaron cosas pendientes, el itinerario fue acertado para los dos días que estuvimos. Si tienen un poco más de tiempo, recomiendo conocer también el Cerro San Cristóbal, con otras vistas maravillosas de la ciudad. Si bien yo no soy una visitadora compulsiva de museos, el Museo Chileno de Arte Precolombino puede resultar muy interesante. Para los amantes del vino, también están muy buenas algunas de las visitas a bodegas que ofrecen desde la capital. Nosotros, en un viaje anterior, hicimos una con la empresa Turistik que resultó muy satisfactoria.
Ya habiendo ido dos veces, me quedaron dos grandes visitas pendientes, que espero poder concretar en otro viaje. Una de ellas es el Templo Bahá’í, unas construcción que en fotos parece increíble, con mucha paz, naturaleza y grandes vistas. Otro de los pendientes es La Chascona, uno de los hogares del gran Pablo Neruda; nosotros sólo visitamos La Sebastiana en Valparaíso, por lo que este paseo estará seguramente incluido en el próximo itinerario.
Con respecto a los precios que tiene la ciudad, les paso alguna data:
¡Espero les haya servido este pequeño itinerario! Acá les dejo el mapa con todas las atracciones mencionadas en el post, para que las tengan a mano si tienen planes de visitar la bella capital de Chile.
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