recaptcha-in-wp-comments-form domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131updraftplus domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131Los amantes de los gatos van a entender a qué me refiero con decir que este lugar es maravilloso en el momento que pongan un pie en este refugio. Los gatitos están por todos lados: sobre las mesas, por el piso, por afuera, comiendo, jugando, durmiendo. Hay algunos que están en jaulas porque se encuentran en tratamiento, y otros están en una sección cerrada donde los curan y los tratan. Hay algunos a los que les falta una patita, otros que son ciegos, otros que están lastimados… Pero todos tienen muchísimo amor para dar y son cuidados por igual por voluntarios que trabajan permanentemente en este lugar casi oculto bajo ruinas.
Basta con entrar para tener a cientos de mininos acercándose, pidiendo mimos, maullando con fuerza para llamar la atención. La gente pasa a su hogar y es respetuosa, mientras los voluntarios cuentan un poco la historia del lugar y lo que significa para ellos ese pequeño santuario gatuno en el centro de la ciudad.
Los gatitos se pueden adoptar, lógicamente para aquellos que viven en Roma. Sin embargo, también se pueden apadrinar gatitos a la distancia, donando un importe mensual para cuidarlos. También venden algunas cosas que diseñan ellos para poder costear el refugio. Nosotros compramos unos imanes y un llavero pintado a mano que llevo siempre conmigo. Son algunos euros, pero para ellos significan mucho. Es un placer contribuir a que estos lugares sigan funcionando y ayudando a los cientos de gatos que merodean la ciudad italiana.
En la Torre Argentina, los animalitos andan como panchos por su casa. Aunque la atracción en sí está bastante descuidada, los protagonistas son los gatos, que se acuestan en los rincones, se acercan a los turistas o huyen de las cámaras de fotos. Es imposible pasar por este lugar sin cruzarse a algún gatito dando vueltas por ahí.
El sitio de la asociación es www.romancats.com, y hay mucha info para aquellos que quieran donar algo, o simplemente para saber más sobre esta hermosa organización en una ciudad llena de historia. El refugio se encuentra abierto todos los días, de 12 a 18 horas, y las adopciones se pueden realizar de 13 a 17. Tengan en cuenta que los menores de edad deben ingresar acompañados de un adulto.
Ojalá puedan darse una vuelta por este lugar. Para cualquier amante de los animales, es un placer que existan y subsistan estos pequeños rinconcitos en el mundo que ayudan a los compañeros más nobles. Les dejo algunas fotitos que tomé durante mi visita:
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Los gatos son los mejores animales del mundo. Para mí. Ahora, si estás de acuerdo y vas a Roma, tenés que pasar por Romeow Cat Bistrot. Mi experiencia con cafés de gatitos se había frustrado más de una vez: por cosas de los viajes compartidos, no había podido ir en Londres, no había podido ir en Madrid y Buenos Aires está muy lejos de tener un lugar así. Así que cuando pasé por Roma, supe que no había Coliseo ni Foro Romano que me impidiera dedicarle una tarde a este lugar.
El café está en un barrio más bien alejado, en una zona que no resulta tan turística como otras, incluso cuando a unas pocas cuadras está la Piramide Di Caio Cestio y la estación Ostiense. Tiene más pinta de barrio y es bastante más tranquilo que otras zonas de Roma. Con el subte (la linea B), llegan hasta la estación Piramide y de ahí son unas pocas cuadras hasta el café.
Romeow está en una esquina y las vitrinas permiten ver a los gatitos desde afuera. Por los techos, durmiendo en las sillas o en sus camas. Están por todos lados. Y hay que tenerlo en cuenta cuando entrás: el café es de ellos, y se hace lo que ellos quieren. Son gatos, después de todo. Funciona así.
El lugar tiene cocina vegana, con un menú muy variado, tanto dulce como salado. Nosotros fuimos por la tarde, a la hora de la merienda, y pudimos pedir un capuccino hecho con leche de avellanas y una porción de su cheesecake vegano que es para chuparse los dedos. Los precios son un poco elevados en relación a otros lugares (el capuccino 3,50 euros, tampoco es una locura) pero el lugar es hermoso y la comida muy buena. Además, ¡hey! ¡hay gatitos!
Los felinos van de acá para allá con total libertad. Está aclarado en un pequeño cartel que tienen todas las mesas: no hay que molestarlos o levantarlos. Los gatitos hacen su vida y, si ellos deciden acercarse, aceptan los mimos sin chistar. El café está especialmente diseñado para que los gatos estén tranquilos, todos son hermosos y están muy bien cuidados. Mientras nosotros comíamos, los vinieron a alimentar y todos parecen estar muy bien educados para saber que esa es su comida. Juegan entre ellos, se trepan por las estanterías ubicadas estratégicamente en las paredes, y montan un pequeño espectáculo sin siquiera saberlo.
Es un lugar del que no quería irme ya que, además de los gatitos, la decoración, la comida y la tranquilidad se disfrutan muchísimo. Si están por Roma y quieren hacer algo distinto, este es un gran café para comer algo, con una compañía muy especial.
El local, extrañamente, está cerrado lunes y martes. De miércoles a domingo, está abierto desde las 11 hasta las 23:30hs.
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Es sabido que Venecia tiene una magia oculta en sus rincones, sus canales y esas calles que te transportan de una forma muy particular, como un laberinto encantado donde cada pequeño detalle vale la pena. Ya dije que para mí es una de las ciudades más mágicas en las que tuve la suerte de estar, y eso se debe en gran parte a sus pasadizos y sus locales, ocultos entre los caminos de agua.
Perdidos en las calles de esta ciudad, dimos con la Libreria Acqua Alta: La più bella al mondo. Así te recibe este lugar, una verdadera belleza rústica dentro de esos detalles tan peculiares que tiene Venecia. La bienvenida nos la dio un gato, sintiéndose cómodo con los recovecos que presentaba la entrada. Acqua Alta está escondida, pero abre sus puertas con una cantidad infinita de libros distribuidos en estanterías, góndolas, mesas, bañeras y hasta en una escalera particular hecha con ellos. Este desorden, que tiene su encanto, no es sin una razón: la distribución de los libros está pensada para protegerlos del agua. Metidos en sus contenedores particulares, este lugar transformó un problema real en belleza y en el nombre que la distingue (agua alta).
Es una pintura encantadora, rodeada de máscaras, gatos, libros viejos, nuevos, y detalles por todos lados. Está tan sobrecargado que parece imposible observar todos los rincones que desbordan de historia y literatura. Es otro de esos tantos pedacitos de Venecia para perderse por un rato.
Es un rincón para pasar, para mirar, para llevar algún libro de recuerdo (tienen su propia editorial y pudimos comprar El Principito en italiano). No se olviden de llegar hasta el final del local, que entre esas montañas de ejemplares llegan hasta la verdadera escalera de libros; otro espacio dentro de esta librería que, definitivamente, es única en su especie. Escalando la pila de libros, esta permite observar uno de los canales de la ciudad desde una perspectiva muy particular.
Acqua Alta está en Campiello del Tintor, 30122, y abre todos los días de 9 a 20 horas. No hay excusa para no pasar por ahí, aunque siempre cabe la posibilidad de perderse por el camino (hablo desde la experiencia y, definitivamente, no lo digo como algo malo).
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