recaptcha-in-wp-comments-form domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131updraftplus domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131
Imagínate la felicidad de estar en Italia por un mes y saber que, vayas a donde vayas, vas a comer bien, porque esa es la ley primera en un lugar que se distingue por su gastronomía. No fue hasta que llegamos a Génova, casi al final de nuestro viaje, que descubrimos Eataly. Este lugar, en una zona muy linda del puerto (aunque con muchísimo viento), es como el Disney de los productos italianos. Hay muchos locales, no sólo dentro de Italia, sino alrededor del mundo. Y como suele ser, cuando se habla de italianos y gastronomía, el lugar no decepciona.
Comimos bien por poca plata. Hay varias opciones de platos y locales que, como muchos mercados, ofrecen distintas opciones para todos los gustos. Comimos un plato de pasta al pesto por 8 o 9 euros (con agua mineral). Hay muchos locales para comer y, en el caso de Génova, las mesas tienen una linda vista al puerto. El ambiente es similar al de un shopping, pero mucho más pequeño y relajado, y con una variedad de comida que puedo garantizar se ve mucho más tentadora.
Además de comida, hay muchísimos productos regionales para llevarse a casa: cremas, golosinas, salsas, jabones… Todos productos típicos (y no tanto), que hicieron peligrar el sobrepeso de nuestras valijas que, ya a final de viaje, se encontraban bastante rellenitas (como nosotros).
Esta cadena nace de la mano de Oscar Farinelli que, después de su paso por la electrónica decidió dedicarse full-time a este proyecto. En 2007 nace Eataly en Turín, bajo el concepto de hacer llegar a todos los productos italianos, a buen precio y en un ambiente en que las personas pudieran comprar, probar y aprender sobre la cultura culinaria de Italia.
Esta cadena cuenta con locales en Nueva York, Chicago, Boston y pronto sumarán uno en Los Ángeles. Además, dentro de Italia, pueden encontrarlo en Roma, Turín, Milán, Génova, Piacenza, Bologna, Bari y Florencia, entre otras, por lo que no tienen excusa para no pasar por acá si están visitando tierras italianas. También hay sucursales en distintas ciudades y países del mundo: San Pablo, Mónaco, Estambul, Arabia, Japón, Seúl… Y no creo que ahí vaya a terminar su expansión.
Estén donde estén, es un buen lugar para comer por un precio moderado y, además, llevarse algún souvenir italiano o algún producto para comer después. Si volvemos a Italia, o pasamos por algún otro país que tenga locales de esta cadena, seguramente haremos una parada para comer algo o llevarnos en la valija un buen pesto italiano, para preparar en casa y recordar nuestro viaje por uno de los países que más quiero en el mundo.
]]>Cinque Terre está conformada por cinco pueblos, como lo indica su nombre: Monterosso al mare, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, ubicadas en aproximadamente 10 kilómetros de costa. La zona es hermosa para recorrer, ya sea tanto en tren como en barco. Esta zona natural fue declarada partrimonio de la UNESCO hace ya 20 años, y sigue siendo uno de los lugares más encantadores de la Liguria.
Temprano fuimos para la estación Principe. Siempre había querido conocer estos pequeños pueblitos. Mi familia había estado hacía un año (en mayo) y había quedado absolutamente fascinada por sus playas, sus colores, sus construcciones irregulares y sus callecitas. Obviamente, fui con las expectativas altísimas. No puedo decir, aún después de meses, si me decepcionó o no.
Ojo, no me malinterpreten. Hay un tema con mis últimos viajes que quizás es para poner como tema de debate. Me gusta viajar en invierno, pero además, por cuestiones personales, no he tenido otra opción. Lógicamente, la temporada de enero es muy encantadora en algunas ciudades, pero puede llegar a ser bastante desoladora en otras. El caso de Cinque Terre, siendo una zona costera y de playa, se inclinaba más hacia el segundo grupo. Y aún así, reconociendo que había poca vida, no puedo decir que me llevé un mal recuerdo de esta tierra de cuentos. Fue más bien un paseo solitario por un lugar paradisíaco. Es algo especial también. Cuando caminás por largos túneles, por callecitas y costaneras, entre negocios y hoteles, y sólo podés escuchar el sonido de tus pasos y del mar, es bastante increíble.
Sacamos los boletos de tren con anticipación para ir hasta Riomaggiore, que fue nuestra primera parada en el recorrido. Si van en temporada baja, les diría que ni se preocupen por los boletos. Es muy sencillo sacarlos directamente en la estación, desde las máquinas que se encuentran en el andén, y hay mucha disponibilidad de horarios. Pueden ir eligiendo los pueblos que quieren recorrer. Desde Riomaggiore pueden ir a Manarola, luego a Corniglia, después Vernaza y por último Monterosso Al Mare, donde terminamos el recorrido. Este último era supuestamente el que más movimiento tenía (a nivel gastronómico, por lo menos), pero igualmente era escaso. Ahora sí, pudimos tomar fotos con tranquilidad y caminar por las callecitas de los pueblos sin que nadie nos molestara. A nuestro alrededor sólo había locales y algún turista ocasional, pero caminamos por estos lugares de ensueño prácticamente en soledad. Una experiencia diferente. Aunque nos encantó, nos gustaría volver en verano para conocer Cinque terre en todo su esplendor.
Los boletos de tren entre los pueblos nos salieron algo de 1,90 euros por tramo, lo que nos pareció muy barato para movernos. Hay otras opciones, pero en lo personal nos pareció que el tren era ideal para recorrer en esta época del año. Pueden comprarlos directamente desde la página de Trenitalia e imprimirlos en casa pero, como comentaba, no van a tener problemas para sacarlos en el momento que estén en la estación. Si quieren conocer más, o si están en algún hotel dentro de Cinque Terre, es recomendable sacar la Cinque Terre Card, que les permite utilizar los servicios del Parque Nacional. Hay dos opciones de este tipo de tarjeta: la que incluye servicios, WiFi y reducción de precio al Museo de La Spezia, que sale 7,50 euros (por adulto por día); o la que incluye además viajes ilimitados en la línea de tren Levanto – La Spezia Centrale (que les permite moverse entre todos los pueblos) por un precio de 16 euros. Esta tarjeta pueden comprarla directamente en las estaciones de trenes (están los carteles pegados en las oficinas de atención).
Aunque muchos nos habían recomendado hacer base en La Spezia, lo que tiene Génova es que es un poco más grande y hay mejor opción hotelera (sobre todo si van en temporada), y nos resultaba más fácil tomar el vuelo a París, destino que teníamos programado para después. Lo que tiene La Spezia es que es mucho más pintoresca y está bastante más cerca de los pueblos. Génova en sí no es un lugar al que volvería, por lo menos no en invierno. Estuvimos un día y pudimos ver las atracciones principales, pero la realidad es que no nos sentimos particularmente encantados por la ciudad. Es un lugar portuario, y quizás en invierno es más desolador que en otras épocas, pero pasó en nuestro itinerario sin pena ni gloria. Podemos decir sí que tuvimos la posibilidad de hacer algo de shopping en Via XX Settembre y pasamos también por la casa de Cristóbal Colón. Además acá fue donde descubrimos Eataly, una grata sorpresa gastronómica para ir comprando regalos para la familia y amigos al final de nuestro viaje (ya haremos un post al respecto). Si van en temporada, quizás sea interesante alojarse en alguno de los pueblos para tener un mejor acceso a las playas y poder aprovechar mejor la estadía en este lugar increíble. Recomiendo mucho Monterosso, que nos pareció el que tenía mejores opciones para comer y un poco más de vida (obviamente, nosotros lo vimos en invierno). Desde acá pueden chequear las opciones hoteleras de la zona, con un 10% de descuento si reservan desde nuestro perfil. Nosotros nos alojamos en Génova, en el Hotel Vittoria, un lugar correcto, sin lujos, que estuvo bien por el precio que pagamos y para la cantidad de días que nos quedábamos.
No queda duda que vamos a tener que volver a recorrer los cinco pueblos en una época que nos permita apreciarlos con más vida (y el itinerario sigue creciendo…) y, por qué no, hacer algo de playa. Sin embargo, nos vamos con un recuerdo muy especial de esta zona de Italia, que tuvimos por un día sólo para nosotros.
Les dejo algunas de las fotos que sacamos en nuestro paso por algunos de estos pueblitos:
]]>