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El metro de Madrid se inauguró hace 100 años y cuenta con trece líneas. Sin dudas, como en toda gran ciudad, es una forma rápida y económica de moverse y aprovechar el tiempo al máximo. Nosotros amamos caminar, pero muchas atracciones se encuentran a una distancia considerable como para hacer todo a pie, en especial si están a contrarreloj. Para viajar pueden comprar la tarjeta, que vale 2,50 euros, y cargarle los tickets de viaje individuales (el precio varía, dependiendo de la zona, entre 1,50 y 3 euros) o el ticket de 10 viajes, dependiendo de lo que les convenga. Nosotros compramos las tarjetas directamente en la estación de metro del aeropuerto de Barajas. Tengan en cuenta que si van a utilizar este medio, tienen que abonar un Suplemento de Aeropuerto, necesario para poder entrar o salir de las estaciones de Metro de Aeropuerto T1-T2-T3 o Aeropuerto T4 si se viaja con un billete Sencillo o 10 Viajes.
Desde Barajas nos tomamos la línea 8, hasta la estación Colombia, y ahí combinamos con la línea 9 hasta Príncipe de Vergara. ¿Nuestro destino? El Parque del Retiro, obvio. Creo que no hay lugar en Madrid que me guste tanto. En otoño, la época en la que me tocó visitarlo, los colores son increíbles. No pueden dejar de ver su Palacio de Cristal, que es una verdadera belleza. Ahí cerquita tienen el Museo del Prado, pero no era nuestra intención perder tiempo encerrados. Nosotros no somos unos apasionados de los museos, sino de caminar las ciudades, y en 24 horas le dimos prioridad a lo que más nos gusta.
Caminando por la Calle de Atocha, nunca puedo dejar de levantar la cabeza. Esta zona de Madrid me encanta. Acá fue donde paré la primera vez que fui a esta ciudad (había escrito ya algo sobre pasar Año Nuevo), y es una zona ideal. Caminando por acá van a llegar hasta la Plaza Mayor, uno de los lugares más famosos de Madrid. Ahí nomás, en la calle Mayor, tienen 100 Montaditos (algunos días de la semana, tiene promociones de todo por un euros), una cadena de tapas por si ya están para almorzar. Si todavía están más para el desayuno o para algo dulce, no pueden dejar de ir a la famosa Chocolatería San Ginés, y tomar su chocolate con churros. A veces hay fila para sentarse en el salón, pero también tienen la opción de comprarlos para llevar y seguir camino.
Ahí nomás se van a encontrar con La Puerta del Sol, donde van a poder ver también la famosa escultura del Oso y el Madroño. Aunque como en toda zona turística, los precios son un poco más elevados, por acá van a encontrar todo tipo de souvenirs para llevarse a casa.
Volviendo un poco sobre nuestros pasos, pasamos por el Mercado de San Miguel. Pasamos solamente a mirar. La verdad que los precios del mercado no son los más amigables para el bolsillo mochilero, pero hay una variedad de productos y olores que vale la pena admirar. Madrid tiene una gastronomía increíble, por lo que no recomiendo ir a las zonas más turísticas, sino perderse por sus calles y sentarse en algún lugar local. Si quieren ir a lo seguro, hay muchísimas sucursales de La Sureña, que fue donde nosotros decidimos almorzar. Pero, por lo general, se come muy bien en todos lados.
Seguimos caminando hasta la Calle de Belén, donde se encuentra el imponente Palacio Real. En esta zona se encuentran concentradas varias atracciones que vale la pena admirar. Es realmente una parte muy bonita de Madrid. Desde acá, la caminata hasta el famoso Templo de Debod es muy corta. Es uno de esos lugares que se han vuelto muy icónicos en la ciudad. Si bien se puede entrar al templo, la mayoría elige este punto para ver el atardecer. Si caminan por el Parque del Oeste, van a encontrar muchos rincones donde la gente se sienta y espera a que termine el día.
Desde acá, pueden volver caminando por el barrio de Malasaña, donde el ambiente cuando cae la noche es ideal para unas tapas y cañas, un equivalente a nuestra picada con cerveza. Hay muchas opciones. Incluso si no son de las cerveza, por la zona van a encontrar la Sidrería el Tigre, donde con la bebida viene incluido un plato de tapas. Es una muy buena opción para comer algo barato y probar un poco de la gastronomía típica.
Luego, ya de noche, nos volvimos caminando por la Gran Vía, hasta llegar a la Fuente de Cibeles y ver la Puerta de Alcalá iluminada, antes de volvernos para el hotel. Teníamos un vuelo muy temprano y estábamos muertos, pero felices de haber aprovechado un día a full en Madrid.
Para mí, esto es lo fundamental. Obviamente, faltan algunos lugares que me gustó visitar: el barrio de Latina, o el estadio Bernabéu (recomiendo mucho el tour), incluso nos quedó pendiente la postal de desde la terraza de Bellas Artes. Por falta de tiempo, nosotros decidimos dedicarnos a caminar un poco la ciudad y ver todas aquellas cosas gratuitas y típicas de la capital española. ¿Para cuántos días da quedarse en Madrid? En mi opinión, varios. Pero, si están con las horas contadas, creo que es un buen pantallazo general de esta ciudad hermosa. Como nosotros, seguramente, se quedarán con ganas de volver.
]]>Recibñi varias consultas sobre nuestro viaje a Sintra, por lo que me gustaría poner acá toda la información necesaria para que puedan visitarlo por su cuenta. Hay muchísimas excursiones que pueden contratar para ir en el día, pero nos pareció muy fácil organizarnos para visitarlo por libre.
Aunque puede visitarse en auto, nosotros elegimos hacerlo directamente en tren por una cuestión de comodidad. El viaje no es muy largo y el billete es bastante económico (2,20 euros por tramo, por pasajero). Lo pueden comprar directamente en las estaciones de Oriente o Rossio, que son desde las cuales salen los trenes a Sintra. Intenten hacerlo un día en el que el tiempo acompañe. Si el clima es bueno, van a tener vistas increíbles que se pierden si hay niebla, llueve o está muy nublado. Nosotros esperamos a que nos tocara un día soleado para aprovechar al máximo la excursión. La frecuencia de los trenes es muy buena, por lo que no creo que necesiten ir a la estación con mucha anticipación. Nosotros, si bien era temporada baja, viajamos en un tren que estaba lejos de estar lleno.
El viaje es bastante breve. En 50 minutos aproximadamente se van a encontrar en la estación de Sintra. A pocos pasos de ahí está el centro histórico, con algunos hoteles, lugares para comer y tomar algo y unas callecitas muy pintorescas que vale la pena recorrer. Como comentaba, nosotros viajamos en temporada baja; encontramos todo muy tranquilo, pero tengan en cuenta que en temporada alta puede haber mucha gente, por lo que recomiendo viajar temprano. Nosotros a las diez estábamos en Sintra. Después del mediodía, vimos como empezaba a aparecer gente.
La subida a los castillos puede hacerse de diversas maneras. Todo depende del presupuesto, el estado físico y las ganas que tengan de caminar. El camino de trekking es hermoso, pero realmente agotador. Si tienen pensado hacerlo, vayan con calzado cómodo y predispuestos, porque es una subida que cuesta (pero, en mi opinión, que vale mucho la pena). Si no quieren o no pueden hacer esfuerzo, hay micros que realizar este recorrido y que pueden sacar directamente estando ahí. También están los tuk tuk con conductor, que al parecer se volvieron muy populares en Portugal, que pueden llevarlos hasta arriba y bajarlos cuando quieran (aunque las tarifas pueden rondar los 30 euros por persona, les van explicando un poco la historia del lugar). Además hay vehículos pequeños para rentar y manejar ustedes.
Si eligen utilizar el micro, la linea 435 ofrece un buen servicio que se llama el Circuito Da Pena. Por cinco euros, pueden hacer el recorrido completo que va desde la estación de trenes hasta el Palacio de Monserrate. Es una buena alternativa si no quieren andar tanto y relativamente económica en comparación con tours y cosas similares.
En el Centro, además de disfrutar de los locales y las calles de esta ciudad preciosa, pueden visitar el Palacio Nacional, una de las primeras paradas en nuestro recorrido. Con una mezcla de arquitecturas increíble, es uno de los exponentes de la ciudad y sin dudas uno de los imperdibles. En esta zona van a encontrar muchísimos hoteles, lugares para comer, museos y otras atracciones turísticas como lo son el Palácio Valenças y la Fuente Mourisca. También van a encontrar el Jardín Botánico de la ciudad e increíbles zonas verdes apenas a unos pocos metros de la estación.
El camino de trekking no está super bien señalizado para encontrarlo, pero si van caminando por el pueblo se van a topar con una especie de jardín con un camino serpenteante que los lleva para arriba. Es ahí. Es largo y es cansador, pero seguro lo van a disfrutar. Pueden ir parando, incluso hay baños a mitad del camino y una máquina de café. Las vistas que ofrece de la ciudad, de los alrededores y de los castillos son fascinantes. Ojo igualmente porque en verano puede ser muy pesado. Nosotros lo hicimos con 14, 15 grados y terminamos en remera.
La primera parada del camino de trekking es el Castillos dos Mouros. Si quieren ingresar, la entrada cuesta 8 euros y puede visitarse todos los días. Ojo que el horario de verano es de 11 a 20 horas, pero en invierno se encuentra abierto sólo hasta las 18, y las admisiones son hasta una hora antes del cierre. Nosotros decidimos no entrar por una cuestión de tiempos, pero las vistas que ofrece también son maravillosas.
Luego, si siguen caminando hacia arriba, se van a encontrar con el Parque Da Pena, un increíble espacio verde donde se encuentra el castillo y otras atracciones. El ingreso al parque es de 7,50 euros, pero deben abonar 14 si quieren que incluya la entrada al castillo. A nosotros no nos pareció necesario, ya que las vistas desde afuera del castillo nos habían parecido suficientes para conocer esta zona maravillosa.
Hay mucho para ver en el parque, por lo que no es una excursión de medio día. Un día está bastante bien, aunque creo que debe ser un lugar encantador para pasar la noche y mucha gente elige hacerlo. Hay bastantes hoteles por la zona y también pueden aprovechar para ir cuando recién abre y todavía hay poca gente. Se consiguen algunos hostels a partir de 55 euros la noche (en base doble) y departamentos a partir de 80. Si deciden pasar la noche, hay algunas atracciones como el Palacio Da Regaleira o el Palacio de Seteais, con sus imponentes jardines, o el Convento de los Capuchinos, que está un poco más alejado pero que realmente es otro de los tesoros de la zona.
El Palacio Da Pena es, sin dudas, uno de los castillos más increíbles que vi. No sé si es su construcción, sus colores o las vistas que regala, pero realmente es algo maravilloso. Este lugar, que fue una de las principales residencias de la familia real portuguesa, tiene vistas de todos los alrededores y en diferentes direcciones. Tengan en cuenta que es acá donde se concentra la mayor cantidad de gente, por lo que es importante que se armen de paciencia. Si quieren sacar fotos, respiren profundo, porque es bastante complicado. El lugar además cuenta con una pequeña cafetería con patio donde pueden comprar algo para comer (tipo autoservice, a muy buen precio para ser un punto mega turístico) y disfrutar de las vistas fascinantes que tiene este lugar. Si pueden, tómense su tiempo en este lugar; vale la pena no sólo el castillo sino el parque en general, es precioso.
Nosotros regresamos alrededor de las 18 horas, porque estabamos super cansados después de la mega caminata, pero la verdad es una ciudad a la que podríamos haberle dedicado más tiempo. Sin dudas es una joya que merece una visita si pasan por Lisboa.
]]>¿Estás listo para caminar?
Arrancar en el Congreso no es, sin dudas, casual. Es uno de los edificios más impresionantes que tiene Buenos Aires. El tercer parlamento más grande del mundo (después del de Bucarest y Budapest) y una de las construcciones emblemáticas de la ciudad. Desde acá, pueden caminar por la recientemente renovada Plaza del Congreso, hasta que Rivadavia encuentra Avenida de Mayo.
Sin hablar de la famosa 9 de Julio, Avenida de Mayo posiblemente sea una de las avenidas más interesantes de esta ciudad. Sus edificios antiguos, el Palacio Barolo, sus detalles, sus hoteles y esos aires que por momentos parecen transportar a otro continente.
Seguir el recorrido en el clásico Obelisco de Buenos Aires es obligatorio. Es una parada que hay que hacer. Hace un par de años agregaron un cartel con una B y una A gigantes para poder tomarse una foto de la ciudad. Es una zona caótica pero, en esencia, un referente indiscutible de la ciudad. Desde ahí pueden caminar por la Avenida Corrientes, donde van a encontrar Teatros y Pizzerías, otro clásico porteño. Un café con medialunas o una pizza al paso, dependiendo del momento del día, son casi una obligación. También está el imponente Teatro Colón, otro de los iconos de Buenos Aires que hay que conocer.
Luego pueden seguir para el lado de la Casa Rosada y la famosa Plaza de Mayo, quizás uno de los lugares más importantes de la historia de esta ciudad. Por ahí caminando por las callecitas pueden llegar hasta el barrio de San Telmo, lleno de bodegones, tradición, antiguedades y ferias. El Mercado de San Telmo es una gran opción para llevarse un recuerdo de la ciudad o para probar algún plato típico. Por acá también van a encontrar muchos barcitos y lugares de moda, ya que este barrio se volvió uno de los preferidos por el turismo para parar en la capital.
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Recientemente la línea H del metro (amarilla) inauguró la estación de la Facultad de Derecho. Desde ahí, van a poder salir a una de las tantas facultades hermosas que tiene Buenos Aires. Desde ahí, el camino es agradable. Los fines de semana hay un poco menos de tráfico, aunque suele ser una zona muy concurrida.
Por allí derecho se van a topar con la Floralis Genérica, una de mis esculturas favoritas de la ciudad de Buenos Aires. La misma se encuentra en la Plaza de las Naciones Unidas, un lugar agradable para sentarse y disfrutar si el día está lindo. Van a ver a mucha gente con sus sillas, sus mascotas o su mate, sobre todo cuando arrancan los días primaverales. Frente a ella, en la Plaza Mitre, mucha gente también va a pasear, andar en bici, en rollers. También a veces se realizan eventos o ferias los fines de semana.
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Siguiendo derecho por la Avenida Figueroa Alcorta, se van a encontrar con el Museo de Arte Latinoamericano, más conocido como MALBA, que tiene distintas obras del siglo XX y cuenta con diferentes exposiciones, muestras y eventos culturales. El ingreso cuesta 140 pesos argentinos y 70 para estudiantes, docentes y jubilados. Los días miércoles el ingreso sale la mitad, y tanto estudiantes como docente y jubilados pueden acceder gratuitamente (presentando documento correspondiente; yo en su momento fui con la libreta de la facultad y pude entrar lo más bien).
Si siguen caminando hasta Avenida Casares y doblan a la izquierda, se van a encontrar con el maravilloso Jardín Japonés de Buenos Aires. Hace un tiempo hice una nota por su aniversario, donde pueden encontrar los detalles si desean visitarlo. Tengan en cuenta que los días de semana y los días donde el ingreso es gratuito (para ciudadanos argentinos) las colas para entrar pueden ser bastante largas.
Volviendo a Alcorta, si siguen caminando hasta pasar el monumento a Urquiza, van a llegar hasta la Plaza Dr. Benjamín A. Gould, donde se encuentra el famoso Planetario. Del otro lado también están los bosques de Palermo, otro de mis lugares preferidos de la ciudad para descansar. Esta sin dudas es una de las zonas más verdes de la ciudad, donde vale quedarse hasta que cae el sol, disfrutando de las últimas horas del día.
Quizás el Barrio Chino sea una de mis atracciones preferidas de Buenos Aires, muchos lo saben, porque amo todas las cosas ricas que venden ahí. Arrancar desde Plaza Italia es una buena idea: ahí se encuentra el Jardín Botánico, el predio ferial la Rural y una de las zonas verdes de la ciudad que más disfruto.
Caminar por la Avenida Santa Fé siempre resulta caótico, pero pasando Juan B. Justo siempre parece tranquilizarse. Si bien no es una zona particularmente turística, es un barrio muy lindo. Si se meten en las calles que cortan hasta llegar a Libertador, se van a encontrar con muchos edificios hermosos, algunos de ellos embajadas de distintos países.
La Plaza Barrancas de Belgrano es un lugar ideal para sentarse a descansar, o para hacer un picnic con las cosas que pueden comprar en el Barrio Chino. En este lugar van a encontrar no sólo productos asiáticos como sushi, salsas, golosinas y demás, sino que también hay muchísimos productos importados como cervezas, chocolates, tés y otros. Yo les digo que honestamente siempre pierdo horas comprando en los locales de este lugar. También hay muchos restaurantes típicos donde pueden comer distintos platos orientales a buen precio. Ahora, si no les va este tipo de comida, en Belgrano van a encontrar un montón de opciones gastronómicas. No pueden dejar de pasar por la famosa esquina de Cabildo y Juramento, el núcleo de este barrio.
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Dos de los barrios por excelencia de Buenos Aires, donde van a poder apreciar muchísimas obras arquitectónicas, historia y un poco de la vida cotidiana de Buenos Aires. El recorrido arranca en Santa Fé y Callao, una de esas esquinas que siempre están llenas de vida. Si caminan un poquito, pronto se van a topar con El Ateneo Grand Splendid, la librería porteña más famosa por ser considerada una de las más lindas del mundo. Pueden perder horas ahí adentro; no sólo es bella, sino que hay espacios para sentarse a leer y un café para disfrutar de una atmósfera única. La cantidad de guías que hemos ojeado en esa librería no tiene nombre.
Caminando por Santa Fé y doblando en cualquiera de las calles que la cortan hasta Pueyrredón, van a llegar hasta Las Heras, otra avenida hermosa de Buenos Aires y muy tradicional. Ahí nomás está el Cementerio de Recoleta, famoso por sus mausoleos, sus historias y sus increíbles detalles. Vale la pena una visita guíada por acá.
Frente al Cementerio, se encuentra el Recoleta Mall y una zona que en los últimos años se llenó de bares, cafeterías y restaurantes. Una zona hermosa, tanto de día como de noche, para sentarse a comer o tomar algo en la calle si el clima acompaña. Sin dudas es otro de esos rincones de Buenos Aires que siempre tiene vida.
La Estación de Retiro fue renovada completamente y resulta un lugar atractivo (para los porteños, es sorprendente poder decir esto) para arrancar un recorrido. Es el punto de salida de muchos trenes que recorren la ciudad y hay muchos centros de Ecobicis, una buena opción para recorrer Buenos Aires (en especial los fines de semana, donde el tránsito no es tan caótico).
Pueden ir por la Avenida Eduardo Madero o Antártida Argentina (que luego se vuelve Moreau de Justo), aunque actualmente hay muchísimas obras, por lo que es recomendable meterse directamente por Juana Manuela Gorriti en cuanto tengan la oportunidad. Ahí van a encontrarse con un montón de barcitos y lugares para comer. Como ya comentaba en un post, esta zona es bastante cara, pero a veces pueden encontrar menús ejecutivos o algunas opciones para comer por menos plata. Ahí nomás también esta la Reserva Ecológica, otro lugar de Buenos Aires donde van a encontrar un poco de naturaleza y mucha gente que aprovecha para ir a hacer deporte.
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Obvio, saben que otro recorrido que no pueden dejar de hacer es el del Barrio de La Boca, pero ya hice un post al respecto sobre eso y el recorrido que hicimos con Strawberry Tours, que pueden chequear acá. Si la intención es salir por la noche, además de Recoleta no pueden dejar de visitar los bares en los alrededores de Plaza Serrano (como de conoce a la Plazoleta Julio Cortázar). Este barrio, además de tener mucha onda y mucho arte callejero, está repleto de cervecerías, barcitos, lugares para comer y terrazas para disfrutar los días de verano. Sin dudas es uno de mis lugares favoritos para salir de after o los fines de semana, donde el ambiente es siempre maravilloso.
Comparto un mapa con cada uno de los lugares para visitar, para que puedan descargarlo y llevarlo con ustedes si salen a pasear por Buenos Aires, donde resulta bastante difícil aburrirse.
]]>Brno es principalmente un lugar de estudiantes. Esto nos lo comentó el recepcionista de nuestro hostel en Bratislava, explicándonos que no había mucho para hacer. Sin embargo, a pesar de no ser una ciudad plagada de atracciones turísticas, Brno tiene una belleza que parece ser la marca personal de las ciudades checas, con antiguas construcciones de colores, techos rojos y ese encanto que parece detenido en el tiempo. Es la segunda ciudad más grande del país, tanto en territorio como en población, y aún así tiene un centro histórico que puede recorrerse fácilmente. Si pueden dedicarle 24 horas, háganlo. Es una ciudad encantadora.
Como decidimos parar una noche, buscamos una pensión barata y céntrica, que nos permitiera ir y venir de la estación lo más rápido posible. La realidad es que Brno es bastante barata (como República Checa en general, si la comparamos con otros países de la UE), por lo que no creo que tengan problema encontrando alojamiento. En el camino desde la estación sacamos plata en un cajero, ya que nos avisaron que teníamos que tener cuidado con el cambio (recuerden que aquí la moneda no es el euro, sino la corona checa, que equivale más o menos a 0,045 dólares).
La Penzion Dvořákova fue sin dudas una buena elección para una noche. Con un pequeño frigobar y el desayuno ya en la habitación, nos permitió comer algo antes de irnos temprano la mañana siguiente. Lo único malo es que no había ascensor, pero ya veníamos bastante acostumbrados a andar cargando las cosas de acá para allá, por lo que no tuvimos problema.
Como llegamos bien temprano, arrancamos nuestro día yendo a Náměstí Svobody (Liberty Square), la plazoleta principal de la ciudad, donde nos encontramos con un mercadito de Navidad y bastante gente dando vueltas por la zona. Acá van a encontrar el Reloj Astronómico y caminando un poco van toparse con el Dům pánů z Lipé y el Kleinův palác, dos edificios históricos con bellas fachadas.
Después de tomarnos un café calentito en uno de los puestos callejeros que abundan en la ciudad, seguimos andando hasta el Monasterio Franciscano. Ahí nomás está la Estatua de Mozart. Si caminan un poquito más, van a encontrar el Gomperzuv dumz, una plazoleta con una feria y muy pintoresca.
La Catedral de San Pedro y San Pablo es sin dudas otro lugar que deben conocer. Es un edificio increíble, y ofrece grandes vistas de la ciudad. Está en un barrio muy tranquilo, ideal para caminar y seguir conociendo esta bella ciudad. Hay todo un circuito de Fortificación que vale la pena recorrer.
Todo este camino nos llevó al ingreso de un bellísimo y gran parque, que va dibujando un camino en subida. Pronto van a empezar a ver carteles muy rústicos, que los van a llevar hasta el Špilberk Castle, el particular castillo de esta ciudad. Las vistas que van a tener desde acá son realmente únicas, con miradores, parques y detalles que hacen que tanto camino cuesta arriba valga la pena. Nosotros no ingresamos al castillo por cuestiones de tiempo, pero es una excursión interesante si están un poco más holgados con el itinerario.
Camino abajo todo es más fácil, y poco nos costó retornar al centro de la ciudad, mientras ya comenzaba a caer el sol. Pasamos por la bellísima fachada de Masarykova univerzita, en una zona donde hay unos cuantos centros estudiantiles, siendo Brno una ciudad que se caracteriza mucho por su población de estudiantes. En nuestro camino pudimos ver la Iglesia Roja, otra de las construcciones más bellas que tiene la ciudad. Por esta zona también nos encontramos con otro mercadito de Navidad, que se encargaba de hacer muchas donaciones a caridad.
En el camino de vuelta a nuestro alojamiento, pasamos por la Iglesia de St. James y la Iglesia de la Virgen María. Como en muchas ciudades de Europa, hay una gran abundancia de iglesias que encantan con sus fachadas, sus construcciones y sus edificios llenos de detalle. En Brno es muy probable que les pase estar girando la cabeza constantemente, mirando para todos lados, porque la cantidad de edificios bellos que tiene es increíble. Fiel al estilo de construcción de esta zona, es maravilloso caminar por las calles y simplemente observar los alrededores.
A la noche, además de pasar por el mercadito de Navidad para comer algunas de las especialidades locales, nos dimos una vuelta por el Eagle Shopping Gallery, un pequeño paseo de compras con algunas opciones lindas para souvenirs. Pasamos por ahí para refugiarnos un poco del frío, ya que es más bien un lugar pequeño.
Por la noche, para tomar algo, recomendable el Bar, který neexistuje (la traducción es algo como el bar que no existe). Este famoso rincón se encontraba a pasos de nuestra pensión. Sirven tragos muy top, aunque también se puede comer, tiene muy buen ambiente y se encuentra abierto hasta las 2/4 de la mañana, dependiendo del día. No es lo que se dice súper económico, pero está bien para darse un gustito y conocer uno de los bares más populares de la ciudad.
Este fue nuestro pequeño itinerario para 24 horas. Sin dudas, nos hubiésemos quedado un día más en Brno, pero si quieren recorrerla en poco tiempo esta es una buena opción. Les dejo el mapa con las atracciones para que puedan descargarlo.
]]>Decidimos alojarnos cerca de la puerta de Brandenburgo. Aunque hay otras zonas más recomendadas por su movimiento nocturno, nuestro hotel tenía una ubicación excelente, cerca del metro, que nos permitió llegar a todas las zonas de la ciudad que queríamos conocer. El hotel Gat Point Charlie fue sin dudas un acierto, con dos recepcionistas españoles que nos trataron de lo mejor y que nos dieron una mano cuando se perdió mi valija (que venía perdida desde Ámsterdam). En caso de volver a Berlín, no dudaría en volver a elegir este hotel.
Otra zona recomendada para parar es la zona de Alexanderplatz, sobre todo si buscan disfrutar de la vida nocturna de la ciudad.
Llegamos al Aeropuerto de Berlín-Schönefeld, en un vuelo de EasyJet desde Ámsterdam. El aeropuerto es muy pequeño y algo caótico (sobre todo para salir de la ciudad) pero es fácil llegar desde allá al centro de la ciudad. Basta con tomar el S45 hasta Berlin-Tempelhof, y de ahí combinar con el metro hasta su destino (en nuestro caso, con la línea U6 hasta Stadtmitte). También pueden tomar el S9, que los deja en la zona de Alexanderplatz. Todo depende de dónde estén parando, pero es muy sencillo legar hasta el centro. Recuerden que el Aeropuerto se encuentra en la zona C, por lo que van a tener que abonar el ticket de las zonas ABC (1,60 euros). Luego les conviene comprar el boleto para varios días de las zonas AB, que son las más turísticas y dentro de las cuales seguramente van a van a viajar durante su estadía en Berlín. El precio del abono por 24 horas es de 7 euros, y de 30 euros por semana.
Dato: cuando compren los boletos de transporte, ¡no se olviden de validarlos! Hay máquinas en los andenes del metro. Es súper importante que siempre que viajen lo hagan con un ticket validado. Vimos controles en el metro y los trenes, y un boleto sin validación previa puede costarles una multa. Es simplemente ponerlo en la máquina y que la misma le haga una impresión. Si no saben cómo hacerlo, siempre pueden consultarle a algún local. A nosotros muy amablemente nos ayudaron a comprar los tickets que necesitábamos, ya que no entendíamos muy bien cuál nos convenía.
Con respecto a las atracciones, Berlín es una ciudad llena de cosas para hacer y hermosa para caminar. También hay muchos lugares que alquilan bicicletas para recorrerla, una forma excelente de conocer esta ciudad. Por 12 euros por día pueden tener una bici a su total disposición. Es una buena alternativa, sobre todo si van en verano y quieren disfrutar de los días lindos y largos que ofrece la capital. Nosotros viajamos casi en invierno, así que el metro se volvió una mejor opción con la lluvia y la nieve.
Acá está nuestro itinerario, con algunas opciones adicionales si pueden quedarse más días en la ciudad (algo que recomiendo). Berlín es bellísima y realmente pueden quedarse una semana sin cansarse o aburrirse de ella. Cuatro días nos dejaron con gusto a poco, pero llegamos a conocer lo más importante y esperamos poder volver en una época con más verde y días más largos y cálidos.
Día 1:
Día 2:
Día 3:
Día 4:
Algunas actividades adicionales:
Si tienen algunos días más en esta ciudad, hay algunas actividades que nos parecen ideales para hacer si están haciendo base en Berlín:
Pronto estaremos agregando al blog algunos tips para comer en esta maravillosa ciudad, más una guía con los mercaditos Navideños si tienen planes para visitarla durante el próximo Noviembre/Diciembre.
Acá les dejo el mapa con todas las atracciones mencionadas, para que puedan descargarlo y llevarlo con ustedes:
]]>Estuvimos cuatro días en la isla. Ya conté en otro post que el auto nos pareció indispensable si quieren disfrutar a full de esta isla, que no se encuentra super preparada para el turismo pero que si tiene muchísimas playas increíbles para conocer. Recomendé alojarse en la zona de Willemstad, ya que es más bien en el medio de Curaçao, teniendo buen acceso tanto al norte como al sur de la isla, y bastante cerca de la que, para mí, es una de las playas más lindas. Armamos un pequeño itinerario (sumándole un día más que nosotros no tuvimos), dividiendo día por día lo que hicimos y cómo aprovechar al máximo el tiempo en este pequeño paraíso.
Día 1: Playas del norte.
Desde tempranito agarramos el auto y salimos para la zona de Westpunt, donde habíamos leído que se encontraban las playas más lindas. Ciertamente, son bastante increìbles. No sabemos si fue la temporada, suerte, o si simplemente son así todo el año, pero en todas había muy poca gente. La pinta que tienen es paradisíaca, en serio. Las playas que visitamos fueron:
Día 2: Mamboo Beach.
El segundo día plantamos bandera en esta playa, que fue sin dudas la que más nos gustó. Es una playa privada, hay que tener en cuenta eso, pero puedo garantizarles que el ingreso de 3,50 dólares por persona vale le pena. El lugar está super limpio, no hay abejas como vimos en otras, hay muchas opciones para comer y tomar algo, y tanto el agua como la playa están impecables. No hay rocas, sino que más bien parece una piscina. Además, rentan sillas de playa por otros 3,50 dólares, y pueden utilizarlas durante todo el día. Quedamos fascinados, realmente.
Después del rally del día anterior, elegimos esta playa para quedarnos hasta tarde. Como conté ya en Instagram, por la noche hay un barcito de playa donde la gente toma cerveza, tienen comida y hay un muy buen ambiente, con música y fiesta. Es realmente un lugar para ir a pasar el día. Había bastante gente, pero no al punto de llegar a ser molesto. Igualmente, si buscan paz absoluta, probablemente deberían ir a otro lado o llegar bien temprano. Después del mediodía, la playa empieza a llenarse con familias que se alojan en los resorts de la zona. Como dije, no es molesto, pero definitivamente hay playas más tranquilas.
Día 3: playas del oeste y parque de los Flamengos.
Las tres playas están muy cerquita entre sí y es muy fácil acceder con el auto. El parque de los Flamengos está también por ahí nomás y, si bien no lo visitamos, pueden llegar enseguida desde cualquiera de estas tres playas.
Día 4: Kokomo Beach
Otra playa con entrada gratuita, donde únicamente cobran las sillas. Hay un buen restaurante para comer (los precios son un poquito más elevados que en otras zonas, pero la comida estaba muy buena). La playa tiene una hamaca en el agua, que creo que es como la postal del lugar. La realidad es que la playa a nosotros mucho no nos gustó. Tomamos la foto a duras penas, ya que hay muchísimas piedras y no está buena para bañarse a menos que tengan zapatos náuticos. Lo que si vimos fue mucha gente haciendo buceo, y creo que si les interesan este tipo de actividades seguramente les resulte mucho más atractiva que a nosotros.
Este día decidimos volver a Mambo Beach, porque nos había encantado y teníamos ganas de descansar. El Fort St. Michiel está en el camino. Es más que nada una zona histórica, pero le falta mucho mantenimiento. Es interesante verlo si están de paso, aunque realmente no es nada del otro mundo.
Día 5: Klein Curaçao.
Esta fue una excursión que decidimos no hacer, ya que queríamos aprovechar el tiempo en la isla y nos habían comentado que el viaje en barco puede ser un poco violento para aquellos que se marean (que es mi caso). La realidad es que preferíamos recorrer, aprovechando que ya teníamos el auto alquilado hasta el final del viaje, pero es un paseo sobre el que he leído muchas cosas buenas. Klein Curaçao es una pequeña isla (apenas 1,7 kilómetros cuadrados), que se encuentra al sureste del territorio principal. Dicen que las playas son de las más lindas de Curaçao, pero no hay mucho más que eso para hacer. Si tienen tiempo, hay barcos que salen desde la zona de Jan Thiel y que les permiten pasar el día en esta pequeña isla paradisíaca. Desde la página de Mermaid Boat Trips pueden hacer la reserva. Sale 110 dólares e incluye traslados, desayuno, bebidas sin alcohol, almuerzo, uso de sillas de playa y elementos para hacer snorkel, entre otros.
Este es el mapa, que tiene todas las atracciones marcadas para que puedan guardalo y acceder a él sin conexión, si buscan hacer playa en Curaçao y conocer todos los lugares maravillosos que tiene esta isla.
]]>Nuestro itinerario es para cinco días, aunque fácilmente podemos recomendar más cosas para hacer si tienen días extra. Obviamente, el recorrido es igualmente aplicable si están con auto y pueden hacerlo por su cuenta, pero nosotros nos manejamos con el transporte de la ciudad y no tuvimos inconvenientes. Ya sea porque, como nosotros, no tienen ganas de andar pensando dónde dejar el coche, quieren ahorrarse unos pesos o consideran que pueden prescindir de andar motorizados, espero que esta guía les sirva para conocer la ciudad. Aclaro también que no hicimos ningún tour, pero podemos recomendar algunos que pensamos que estaban buenos o que podríamos haber hecho si no recorríamos por nuestra cuenta.
Creo que ya la mayoría está al tanto que, para entrar a Estados Unidos, es necesario tener visa. Yo hice la mía hace ocho años con ICANA, en un trámite bastante molesto pero relativamente fácil. Sé que algunas cosas cambiaron desde entonces. Les recomiendo chequear todo en la página de la embajada. Además de la visa, también es importante contar con seguro de viaje, alojamiento (nos lo pidieron al momento de hacer el trámite para la visa) y pasaje de vuelta. Si tienen pasaporte de la comunidad europea, el trámite de la ESTA es lo único que necesitan hacer. Este permiso lo pueden solicitar directamente por internet y a los pocos días les van a estar mandando la confirmación si fue aprobado; fue un trámite sencillo.
Para ingresar a Miami no necesitan vacuna contra la fiebre amarilla, incluso viniendo de una zona de riesgo. Ahora, si tienen pensado hacer alguna excursión en el día a Bahamas o quieren visitar algún otro destino del caribe, es muy probable que la necesiten. Nuestro vuelo tenía una escala en Brasil, por lo que en muchos lugares nos dijeron que era requisito para entrar (incluso en algunos destinos como las Bahamas, Argentina también esta considerada como zona de riesgo). Nosotros no fuimos, pero eso leímos. Y más vale prevenir que curar.
Con respecto a los chips de datos, saben que desde acá pueden comprar el HolaSim, que tiene cobertura para Estados Unidos. Sino también en el aeropuerto van a comprar un chip sin problemas (y por lo general todos hablan español, así que van a poder consultar bien de qué se trata, ya que hay diferente planes). Cuando salen a tomar el tren que los lleva de la terminal a la zona de alquiler de autos/metrobus, van a ver que hay un stand donde los venden.
Como comentaba en otra entrada, amigos y conocidos que ya habían ido nos recomendaron quedarnos en Miami Beach, y sin dudas fue la elección acertada. Sobre todo si deciden ir sin auto, es una zona que tiene muchísimo para hacer, muchas opciones de transporte público y servicios gratuitos de trolebús para conocer esta parte de la ciudad.
South Beach es la parte más cara, aunque también una de las más populares y lindas para parar. Si pueden alojarse en esta zona, es altamente recomendable: van a encontrar de todo, desde playa hasta vida nocturna, locales y restaurantes, lugares para hacer shopping o para descansar. Si viajan con menos presupuesto, como suele ser nuestro caso, Middle o North Beach también son una buena opción para estar cerca de la playa y conseguir alojamiento por un poco menos. Miami Beach es caro. Sobre la playa se encuentran muchos hoteles y complejos de lujo, por lo que tienen que hacerse a la idea que parar por esta zona les puede salir un poco más. Sin embargo, la comodidad que van a tener acá no la van a tener en ninguna otra zona, en especial si buscan disfrutar de la playa.
Si bien terminamos parando en un Airbnb en Collins Avenue, estuvimos analizando otras opciones. Si van a alquilar auto, si les interesa más la ciudad que la playa, o si van con un presupuesto un poco más justo y prefieren no gastar tanto en alojamiento, parar fuera de Miami Beach seguro va a ser más conveniente. Van a encontrar hoteles o departamentos mucho más baratos y, si tienen estacionamiento incluido, quizás conviene evaluar la posibilidad de ir con coche.
Como dije desde el principio, nosotros fuimos de esa minoría que decidió recorrer Miami sin auto. De cualquier forma, habíamos averiguado para hacerlo. Demás está decir que toda esta guía también es aplicable si deciden rentar un vehículo. A nosotros no nos convenía. Tienen que calcular más o menos 40 dólares por día de la renta del auto, sumarle a eso el combustible (0,68 dólares el litro, aproximadamente). Además tienen que pensar en el parking: pueden encontrar estacionamientos que cobran alrededor de un dólar la hora o tarifa por día de 15 dólares, así como también hay parquímetros por todos lados, pero suelen ser más caros que los estacionamientos.
Si van a prescindir del auto, hay muchas formas de moverse por Miami de manera relativamente económica.
Para ir del aeropuerto a Miami Beach, el colectivo de la línea 150 nos dejó en la puerta de nuestro departamento. El precio del boleto es de 2,25 dólares, y se pueden sacar en las máquinas del aeropuerto o directamente arriba del bus. Tengan en cuenta que no dan cambio si lo sacan directo arriba del colectivo, así que quizás les convenga sacarlos en las máquinas que incluso aceptan tarjeta de crédito. Las van a encontrar cuando toman el tren para ir a la zona de alquiler de coches y donde está el metrobus que los lleva a la ciudad (antes de salir). Había igualmente personal del aeropuerto, que no tardó en asistirnos. La frecuencia que tienen los buses no es una locura, pero está relativamente bien.
Con respecto a lo que es la zona de Miami Beach, hay algunas alternativas al auto. Primero que nada, tengo que mencionar el servicio de trolebús gratuito con el que cuenta la ciudad, que nos hizo ahorrarnos mucha plata en transporte. Hay cuatro líneas diferentes, cada una de ellas con distintos recorridos. Tengo que decir que tienen muy buena frecuencia, aire acondicionado y algunos hasta cuentan con wifi a bordo. Las líneas son South Beach Loop, Middle Beach Loop, North Beach Loop y Collins Express. Si hacen click en cada uno de los nombres, van a encontrar información y un mapa con el recorrido de cada línea. De cualquier forma, cuando vean las paradas en la calle, estas cuentan con carteles que tienen la información sobre el recorrido. Realmente es muy fácil de utilizar y bastante cómodo para moverse por esta zona.
También hay algunos trolley gratuitos en otras zonas de la ciudad. Nosotros usamos el que va a Little Havana, por ejemplo. Tienen muchos recorridos en vecindarios turísticos, y una buena frecuencia que por lo general opera de 6:30 de la mañana a 11 de la noche. Les recomiendo que revisen la página oficial, que incluso incluye mapas para descargarse de distintos recorridos, dependiendo de lo que estén interesados en conocer.
Si son de los que disfruta de alquilar bicicletas, hay un servicio parecido al que tenemos en Buenos Aires, aunque es de pago. Es una linda alternativa para conocer Miami Beach; vimos mucha gente utilizándolas. Son las llamadas Citi Bikes, que tienen una tarifa de desbloqueo por tiempo. El acceso para turistas (ya que hay membresías mensuales para residentes o locales) es de 4.50 dólares por media hora, y 6.50 por una hora completa. Los precios van variando dependiendo de la cantidad de tiempo que decidan usarlas. El pase de un día completo está 24 dólares. También hay negocios de alquiler de bicicletas, que son un poco más económicos que este sistema. Por ahí hacen una diferencia en estos lugares si tienen pensado alquilarlas por varios días. En Miami Beach Bicycle Center pueden ver algunos precios de referencia.
Si están con un chip para el teléfono, Uber puede ser una buena alternativa para moverse por la ciudad. Una herramienta ya conocida acá y que funciona a la perfección en Estados Unidos. Simplemente no tienen más que bajarse la app y pedir un auto. Si están por la zona de Miami Beach, el tráfico es bastante caótico. Nosotros no utilizamos nunca taxi o autos en la ciudad, porque no nos parecía necesarios. Incluso para ir al aeropuerto, el bus cumplió su función a la perfección. Sin embargo, si están muy cargados o tienen urgencia, puede ser una buena opción. Sobre los taxis ni siquiera averiguamos: todos los que fueron a Estados Unidos nos recomendaron utilizar Uber allá.
Nosotros armamos un itinerario para cinco días, basado en lo que hicimos. Nos quedaron algunas cosas pendientes, pero la idea tampoco era ir corriendo de acá para allá. Algunos días, decidimos hacer menos actividades y aprovechar las playas para descansar. Viajamos casi a inicios de la temporada, pero todo estaba bastante tranquilo. Las playas no estaban abarrotadas de gente y pocas veces tuvimos espera para comer en algún restaurante (incluso aquellos que son bastante populares entre el turismo). Respecto al clima, tuvimos sólo una noche de lluvia; después los días estuvieron espectaculares, con temperaturas por arriba de los 20 grados y con máximas de hasta 28 (con 30, 31 de térmica). Tampoco es época de huracanes ni nada parecido, por lo que nos pareció una muy buena elección para conocer Miami.
Día 1:
Día 2:
Día 3:
Día 4:
Día 5:
Pueden encontrar fotos de todos estos maravillosos lugares en mi cuenta de Instagram, donde estuve subiendo un poco del día a día en esta ciudad.
Si tienen más tiempo, si ya conocen, si quieren prescindir de alguna de las actividades que comentaba, nos quedaron algunas cosas en el tintero que quizás les pueden interesar.
Si hay algo que tienen en Estados Unidos, son cadenas de comida que siempre nos morimos por probar cuando estamos por viajar. Desde la panceta bien hecha hasta estas hamburguesas gigantes que nos cuesta terminar, los yankees tienen un montón de comidas que vale la pena probar si están por allá. Miami, obviamente, no es la excepción a la regla, sino que por el contrario, agrega algunas notas latinas a su cocina tradicional. La gastronomía cubana y mexicana están super presentes en la oferta de la ciudad y vale la pena también dedicarse a probar estas opciones. Nosotros, al parar en departamento, no nos sentamos muchas veces a comer afuera. Sin embargo, hay algunos lugarcitos que les puedo recomendar si van con poco presupuesto y quieren disfrutar de algo de la gastronomía de Miami.
Además, una nota aparte para la comida de supermercado, que en Estados Unidos tiene una variedad impresionante. Como comentaba, nosotros estuvimos parando en un Airbnb, por lo que las compras en el súper fueron frecuentes y diversas. Desde el famoso bagel con huevos y panceta (cuatro por algo de 2.25 dólares) para hacer en el microondas, los macarrones con queso para hacer con agua hirviendo (1 dólar), hasta las incansables variedades de cerveza (que lamentablemente, en su mayoría, se venden por six-pack, pero son muy baratas), todo nos pareció a buen precio. Si pueden ir a algún Publix, van a encontrar de todo. Estos locales son la perdición para los que disfrutamos del turismo de supermercado. También en los 7 Eleven encontramos buenas ofertas en snacks y boludeces, porque tienen muchos 2×1 en productos de ellos.
Ojalá les sirva esta pequeña guía si están pensando en conocer Miami sin auto, y ya me contarán si hay algún otro imperdible que deberíamos agregar a la lista (y tener así una excusa para volver, por supuesto).
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Yo ya había estado antes en esta ciudad, pero mis acompañantes no, por lo que se me ocurrió armar un recorrido y mostrarles lo que más me había gustado, sumando también algunas cositas que me habían quedado pendientes. También, como muchos de los argentinos que viajan a Chile, teníamos pensado hacer algo de shopping, aprovechando para llenar la valija antes de enfrentar el invierno europeo.
La realidad es que la primera vez que viajé a Santiago, en una escapada en familia, no había ido con muchas expectativas. Sin embargo, fue una ciudad que me gustó mucho más de lo que esperaba. Con algunos barrios caóticos y otros más tranquilos, con zonas modernas y otras más tradicionales, es una gran ciudad que tiene mucho más que shopping para ofrecer. La considero un buen destino para escaparse un finde largo e incluso acercarse a lugares como lo son Valparaíso y Viña del Mar, que están muy cerquita y también son muy bonitos, de una forma completamente distinta.
Puntualmente sobre Santiago, tengo que decir que en diciembre nos tocaron unos días de calor terribles —en Buenos Aires ya veníamos con temperaturas similares— y por momentos tuvimos que refugiarnos en algún lugar a comer o a cubrirnos del sol. Sin embargo, pudimos disfrutar mucho de la ciudad, incluso en tan poco tiempo. A la noche, además, refresca bastante, lo que hace que los días de calor no sean tan insoportables. Incluso si van en pleno verano, no está mal llevarse una camperita o buzo por si acaso.
Paramos en un departamento en Providencia, que alquilamos directamente por Booking. Como era sólo una noche, tuvimos nuestras dudas, pero la verdad es que nos encantó y definitivamente volveríamos a este lugar. Además de ser un ambiente pequeño pero super funcional, contaba con piscina en la terraza y unas vistas hermosas de la ciudad. También tengo que destacar el gran trato que recibimos en la recepción, que se encuentra en otro edificio (es tipo una oficina, muy fácil de encontrar). El chico que nos atendió no sólo nos guardó las maletas el primer día, sino que el último nos ayudó para pedir un Uber e incluso quiso prestarnos algunos pesos chilenos que nos faltaban. Si vuelvo a Santiago, no dudaría en volver a este departamento. Les dejo el link de Booking, por si les interesa verlo. Si reservan desde ese enlace, además, consiguen un 10% de descuento.
El primer día, después de dejar nuestras cosas en el guardaequipaje del departamento que habíamos alquilado para una noche, salimos para el Costanera Center. Alojándonos en el barrio de Providencia, resultó muy cómodo caminar hasta allá. Eran unas cuantas cuadras desde nuestro edificio, pero el barrio es muy tranquilo y pintoresco. Hicimos una parte por la Avenida Nueva Providencia, lo que nos permitió pasar por la puerta del a bella Iglesia de la Divina Providencia, así como también por la Iglesia Ortodoxa de la Santísima Virgen María. Luego doblamos hasta llegar a la calle Andrés Bello, donde se encuentra la costanera a orillas del Río Mapocho. Esta zona es una de mis favoritas, con el río rodeado de parques como el Uruguay o el Parque de las Esculturas. Es una zona llena de árboles e ideal para el día de calor que nos había tocado. Mucha gente, siendo sábado, descansaba sobre el pasto, disfrutando de un día con un solazo impresionante y la sombra de los árboles.
Pronto llegamos al shopping, donde debo reconocer que, entre una cosa y otra, perdimos unas tres o cuatro horas. La realidad es que se estaba muy bien ahí, con el calor que hacía afuera, y pudimos aprovechar no sólo para comprar, sino también para comer en el patio de comidas con el que cuenta el Costanera Center. Si el shopping no es lo suyo, ahí cerquita tienen el Jardín Japonés, además de encontrase también el Teleférico Parque Metropolitano. Este teleférico, que volvió a abrir en 2016 después de varios años fuera de funcionamiento, ofrece unas hermosas postales áreas de la ciudad de Santiago. El teleférico funciona de martes a domingos, y el precio por persona es de 1910 pesos chilenos la ida y 2510 pesos ida y vuelta (algo así como 3,10 y 4,10 dólares).
Ahora, si de postales aéreas se trata, sin dudas no pueden perderse las que ofrece el Sky Costanera, el edificio más alto de Latinoamérica. Se puede ingresar desde el mismo Costanera Center y se encuentra abierto todos los días, de 10 a 22 horas, con el último ascenso a las 21 (de cualquier forma, es recomendable chequear antes su sitio, por posibles modificaciones). El precio por adulto es de 15.000 pesos chilenos, algo así como 24 dólares. Si bien al principio la tarifa nos parecía un poco elevada, es una visita que me había quedado pendiente del pasado viaje y que realmente ofrece una vista increíble de toda la ciudad (una debilidad en cada lugar al que viajo).
Esa noche aprovechamos para ir a cenar al Hard Rock Café, que se encuentra en el mismo Costanera Center. Por mi parte, soy muy fan de los Hard Rock, que tienen una modalidad y precios más o menos similares en todas partes del mundo: hamburguesas, buen ambiente y música en vivo. Cuando fuimos, había una banda haciendo covers de Soda Stéreo y el lugar estaba bastante lleno. Conseguimos una mesa y cenamos unas hamburguesas con cerveza por aproximadamente 30 dólares por persona, que es más o menos un gasto promedio en todos los restaurantes de esta cadena. La realidad es que es una zona muy linda por la noche y, si siguen caminando, van a encontrar muchos lugares para comer, incluso por mejor precio.
El segundo día decidimos ir a recorrer el centro histórico. Por suerte, en el departamento hicimos el check out y nos guardaron las maletas hasta las 19 horas aproximadamente, cuando teníamos pensado salir para el aeropuerto. Tomamos la línea de metro M1 (en Manuel Montt, estaba ahí cerquita de nuestro departamento), hasta la estación Santa Lucía. Al salir de la estación, prácticamente chocan con la Biblioteca Nacional de Chile, y están a un paso del Castillo Hidalgo, un hermoso edificio que hoy funciona como centro de eventos. El Fuerte Neptuno, dentro del mismo parque, me parece una obra hermosa. A un par de cuadras, se encuentra el icónico Palacio de la Moneda, junto a la gran bandera de Chile y una de las zonas que quizás nos resultaron más caóticas. Sin embargo, si siguen caminando por la calle Morandé, la escena va cambiando un poco y empiezan a encontrar calles más estrechas y rincones más tranquilos, sobre todo un día domingo. La Plaza de la Constitución, la Plaza de Armas y el Mercado Central, este último con muchos lugares para comer, se encuentran por la zona. También, si caminan un poco por el borde del Parque Forestal, van a encontrar el Museo de Bellas Artes y el Palacio Bruna.
Ese día, después, volvimos para el lado de nuestro apartamento, donde almorzamos unas buenas variedades de pescado en el restaurante Puerto Calbuco, una buena opción para comer platos con ingredientes locales y a muy buen precio. Luego teníamos pensado alquilar un auto e ir a Parque Arauco, otro de los shoppings más destacados de Santiago, o al Arauco Premium Outlet Buenaventura, que tiene muy buenos descuentos. Sin embargo, al ser fin de semana largo y domingo, no pudimos conseguir alquilar un auto en el día, ya que ninguno de los lugares en los que preguntamos tenía disponibilidad. El transporte público nos resultaba eterno y no teníamos conexión en ese momento para pedir un Uber, por lo que decidimos volver al Costanera Center y terminar nuestras compras ahí. La realidad es que, a menos que vayan con algo muy puntual en mente, este shopping cumple con las expectativas y se encuentra en un barrio muy cómodo para alojarse.
Aunque Santiago es una ciudad grande y, obviamente, nos quedaron cosas pendientes, el itinerario fue acertado para los dos días que estuvimos. Si tienen un poco más de tiempo, recomiendo conocer también el Cerro San Cristóbal, con otras vistas maravillosas de la ciudad. Si bien yo no soy una visitadora compulsiva de museos, el Museo Chileno de Arte Precolombino puede resultar muy interesante. Para los amantes del vino, también están muy buenas algunas de las visitas a bodegas que ofrecen desde la capital. Nosotros, en un viaje anterior, hicimos una con la empresa Turistik que resultó muy satisfactoria.
Ya habiendo ido dos veces, me quedaron dos grandes visitas pendientes, que espero poder concretar en otro viaje. Una de ellas es el Templo Bahá’í, unas construcción que en fotos parece increíble, con mucha paz, naturaleza y grandes vistas. Otro de los pendientes es La Chascona, uno de los hogares del gran Pablo Neruda; nosotros sólo visitamos La Sebastiana en Valparaíso, por lo que este paseo estará seguramente incluido en el próximo itinerario.
Con respecto a los precios que tiene la ciudad, les paso alguna data:
¡Espero les haya servido este pequeño itinerario! Acá les dejo el mapa con todas las atracciones mencionadas en el post, para que las tengan a mano si tienen planes de visitar la bella capital de Chile.
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