recaptcha-in-wp-comments-form domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131updraftplus domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131Mi gusto por la música experimental me llevó hasta este pequeño rincón en el barrio de Dalston. Llegué sola, con mi entrada para ver a Last Lizard (conocido previamente como Dirty Beaches), en uno de los primeros espectáculos que estaba dando cuando comenzó esta nueva etapa como artista bajo un seudónimo diferente. Después de un largo viaje hasta Dalston Junction y de buscar la calle, apareció ese pequeño bar en el invierno londinense, con gente tomando cerveza y esperando para el show. El café abre de 8:30 de la mañana a 5 de la tarde, y permanece abierto durante las noche que hay concierto.
El ambiente en el interior es singular y cálido: un lugar pequeño, con una barra al costado y varias mesas redondas amontonadas alrededor de un escenario construído simplemente sobre el suelo del bar. Compartir mesa para ellos no es un problema, por lo que terminé sentada al lado de una pareja y esperando que comenzara el show. La comodidad de levantarte, dejando tus cosas en la mesa, para ir a pedir lo que querés consumir, hizo que terminara tomando varias pintas de una excelente cerveza tirada mientras esperaba. Hay algunos snacks muy particulares para acompañar la cerveza, incluídos unos con wasabi que resultaron mejores de lo que creía.
El show comenzó y la atmósfera es única: lugares chicos, gente escuchando de cerca, conciertos íntimos, música poco conocida. Una experiencia muy especial la de este show, que pude disfrutar por unas pocas libras y algunas combinaciones de subte desde el centro de la ciudad.
Cuando no hay shows, este pintoresco café tiene comida persa y, según su sitio, las mejores tortas de Dalston. Recomiendo darse una vuelta, si no es para disfrutar de los artistas que pasan por acá, aunque sea para tomarse una cerveza o un café en un barrio distinto de Londres.
El café:
]]>La primera vez que fui, de noche, visitamos el Electric Ballroom para el festival de rock Desertfest. Camden da ese ambiente alternativo lleno de recitales para los fanáticos de la música. Lleno de bares, pubs y boliches, el barrio acoge a artistas de primer nivel entre sus calles oscuras y sus locales cerrados. La estación de subte de Camden Town resulta una buena conexión para llegar e irse, a tan sólo dos paradas de King’s Cross, que conecta la línea negra con muchas otras opciones para moverse por la ciudad.
Durante el día, el panorama es otro. Camden se llena de color y olor a comida, de ferias callejeras y locales llenos de chucherías. Personajes pintorescos caminan por las calles e imitadores de grandes artistas decoran las esquinas con su talento. Las ferias americanas nos permiten comprar ropa de calidad y muy original a precios que resultan incluso accesibles pagando en libras. También hay otros puestos que venden merchandising de bandas locales, prendas originales y otro tanto de cosas artesanales que resulta difícil pensar que vamos a poder encontrar en otro lado. No todo es barato, pero el que busca, encuentra.
La comida en este particular barrio también es interesante. En el Regent’s Channel se encuentra el famoso Camden Lock y ahí, frente al Grand Union Towpath, podemos encontrar una gran cantidad de locales y unas pocas mesas repartidas a lo largo de él. Es un lugar ideal para sentarse a comer cerca del río, ya sea para disfrutar del calor o para comer un curry calentito para matar el frío.
Sobre Chalk Farm Road se pueden ver las entradas a ferias más cerradas que tienen de todo, en filas de locales apretados que venden auténticamente cualquier cosa que se te pueda cruzar por la cabeza. Se pueden encontrar desde locales pequeños hasta negocios extravagantes como Cyberdog, lleno de música electrónica, colores flúor y chucherías que brillan en la oscuridad. Por ahí está también el reciente memorial a la gran Amy Winehouse, que parece vivir en el barrio en las voces de los artistas callejeros y la música que decora los comercios.
Camden Town, un lugar que tiene un encanto muy particular y que merece una visita en el recorrido por la bella Londres. Desde temprano, se puede disfrutar de un barrio alternativo, lleno de música, color y excentricidad para los que buscan hacer algo distinto en una de las ciudades más populares del mundo.
]]>Como mucha de la gente nacida en los ’90, crecí escuchando a los Beatles. Hey Jude fue una de las primeras canciones que aprendí a tocar con la guitarra. Lloré cuando escuché a Paul McCartney cantando Something en vivo. En el auto familiar, siempre se puso The White Album para hacer karaoke, por lo que estar en esa ciudad, donde se respira aire Beatle por todos lados, fue increíble desde que puse un pie fuera del tren. Pasar por la calle y escuchar como en un bus se reproducen canciones de los cuatro fantásticos constantemente, ver el Yellow Submarine desde los boulevards de la ciudad, entrar al museo que cuenta toda su historia… Fue un sueño cumplido.
El museo de los Beatles es increíble. Es hermoso ver toda su historia documentada de manera tan interactiva, con todos los detalles de cada etapa que los fue convirtiendo en la leyenda que son hoy en día. Las frases, las fotos, las canciones… cada detalle es más interesante que el otro. Teníamos poco tiempo, pero la realidad es que el lugar presta para quedarse horas. Es un paseo obligado para cualquier fanático de la música.
Además, más allá de la fiebre Beatle, las calles se vuelven interesantes a medida que uno las va recorriendo y adentrándose en los lugares más transitados. Llegando desde Londres, la diferencia es notable: Liverpool es una ciudad que parece mucho más inglesa que la capital. Lejos de la amplia diversidad cultural y étnica que hay en Londres, en la ciudad a orillas del Mersey se puede ver el típico ciudadano británico, con ese acento cerrado del norte y mucho más tradicional en sus formas y vestimenta.
Otro de mis grandes pasatiempos es el fútbol, y las puertas de Anfield parecen hablar por sí solas. Ver el You’ll never walk alone pone la piel de gallina. El fanatismo de la gente por uno de los clubes más emblemáticos de Inglaterra emociona, sobre todo viniendo de un lugar donde este deporte también se vive de una manera tan intensa. Las camisetas, las bufandas, el rojo y blanco por todos los locales…
Un día en esta ciudad me pareció poco: Liverpool es encantadora, tanto de día como de noche. Después de las actividades turísticas, se abren los bares que invitan a hacer karaoke y a tomar cerveza en un ambiente bastante familiar, casi pueblerino. Volvimos en un micro a medianoche porque teníamos que estar al otro día de vuelta en Londres, pero era para quedarse, por lo menos, otras 24 o 48 horas.
¿El destacado? The Cavern Club. Esa noche tocaban los Mersey Beatles, una banda habitué del lugar. Comprar una cerveza, pararnos entre la concurrida y diversa audiencia y escucharlos fue increíble. Pedirles que tocaran Something para nosotras, también. Noche inolvidable en una ciudad soñada para cualquier beatlemaníaco.
Tengo la suerte de tener documentada, en una calidad más o menos decente, esa hermosa canción dedicada a this lady from Argentina over here. Les dejo el video para que aprecien no sólo la calidad de la banda, sino la magia que se vive adentro de ese bar que alguna vez pudo disfrutar de los Beatles en sus inicios.