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recomendados Hungría – #ArgieTravellers https://argietravellers.com Blog de viajes de dos argentinos viajeros Mon, 05 Mar 2018 20:54:12 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9.4 https://argietravellers.com/wp-content/uploads/2018/06/cropped-Bandera_Argentina-32x32.png recomendados Hungría – #ArgieTravellers https://argietravellers.com 32 32 Una visita a los baños termales de Széchenyi https://argietravellers.com/banos-termales-budapest/ https://argietravellers.com/banos-termales-budapest/#comments Fri, 02 Mar 2018 15:07:40 +0000 https://argietravellers.com/?p=1023 Por lo general, suele pasar que las fotos no le hacen justicia a muchos de los lugares que conocemos cuando viajamos. No importa cuántas veces revises imágenes en Instagram, leas artículos en un blogs o mires fotos de amigos que estuvieron por allá: cuando ves algo con tus propios ojos, siempre es distinto. En especial, me pasa mucho con atracciones que me cansé de mirar en fotografías, con esos lugares que quería conocer mucho porque me parecían fascinantes. Uno de los grandes pendientes para visitar, después de haber buscado miles de imágenes, eran los baños termales de Budapest. Me parecían un sueño, y haber estado allá sólo me confirmó que las fotos no les hacen mucha justicia. Es como caerte derecho adentro de un túnel del tiempo, en un lugar que parece sacado de alguna película antigua.

Nosotros elegimos visitar las termas de Széchenyi, pero la ciudad cuenta con varios balnearios, que utilizan tanto turistas como locales. Este sea quizás el más popular (además de ser el más grande de Europa), pero también el de Gellért, el de Rudas y el de Lukacs son muy bellos y de fácil acceso mediante transporte público. Nosotros elegimos Széchenyi más que nada por todas las fotos que habíamos visto, porque estaba muy cerquita del Airbnb en el que estábamos parando y habíamos reservado esa zona para recorrerla el último día. Ya había comentado que este balneario se encuentra en un gran parque público llamado Városliget (Parque de la Ciudad). Este gran espacio verde, de 302 hectáreas, alberga otras populares atracciones de Budapest: entre ellos se encuentran el castillo de Vajdahunyad, el Zoológico y Jardín Botánico de la ciudad, un circo e incluso una pista de patinaje sobre hielo. Es realmente un lugar para perder todo el día, además de una zona bastante bonita para pasear, incluso en invierno.

Para llegar al balneario, hay una estación de metro (Széchenyi fürdő, de la línea M1, la amarilla) dentro del mismo parque. Este es probablemente el modo más fácil de ir hasta ahí, ya que los deja a apenas 150 metros del ingreso. Nosotros optamos por ir caminando, ya que estábamos muy cerca. Si están parando por la zona de Nyugati, lo más probable es que la forma más sencilla sea ir a pie. Además es interesante comenzar a meterse por las callecitas hasta llegar a la Plaza de los Héroes, con su imponente Monumento del Milenio.

En invierno, esta zona tiene un color muy especial. Aunque no tuvimos nevadas durante nuestro paso por Hungría, los restos de escarcha podían verse por los caminos, con árboles pelados y ese tinte invernal que hace de Europa otra postal encantadora, y muy diferente a otras épocas del año. Este parque guarda una atmósfera muy especial, a medida que uno va caminando y se va acercando al increíble edificio que alberga al balneario Széchenyi.

Por suerte no tuvimos que esperar para comprar las entradas; enseguida nos atendieron. Los precios varían dependiendo de los servicios que contraten y del día en que vayan. Nosotros fuimos un día de semana, por lo que los valores son un poquito más bajos (realmente no es mucho). Pueden sacar el ingreso básico por 5200 florines húngaros (16,60 euros; 17,20 si van los fines de semana), que incluye un locker, o pueden solicitar un ingreso con vestuario si quieren un poco más de privacidad para cambiarse (por 18,20, 0 18,80 si es fin de semana). La señora que nos atendió, muy amablemente. nos explicó que nos convenía sacar un solo ingreso con vestuario y dos con locker; de esa forma nos salía menos, pero los tres podíamos usar el vestuario para cambiarnos por turnos. La verdad no es una gran diferencia, pero puede significarla si viajan en grupos más grandes o en familia. Les van a dar unas pulseritas, y con ellas van a poder entrar e ingresar a su locker o cambiador. También, si no les interesa meterse en las piscinas, pueden pagar la entrada de visita, que sale unos 2000 florines (6,30 euros aproximadamente) y les permite conocer el balneario. Además, el complejo cuenta con alquiler de toallas por 1000 florines (2000 de depósito, que les devuelven luego) y batas de baño por 2000 (5000 de depósito), por si no tienen propias o no quieren andar cargando con las suyas. Incluso también alquilan trajes de baño, pero nosotros llevamos el propio así que no podemos contar sobre esa experiencia —en caso de alguna urgencia, supongo que puede ser una buena alternativa.

Como dije, ingresar al balneario es como volver en el tiempo. Desde los cambiadores hasta los alrededores, todo parece sacado de una película antigua, conservando muchos detalles y su estilo renacentista moderno. Había relativamente poca gente cuando nosotros fuimos, lo que nos permitió recorrer las instalaciones tranquilos, cambiarnos sin apuro y sacar muchas fotos incluso antes de ingresar a las piscinas.

Ahora, lo que sigue es sólo para valientes. Viajar en invierno implica temperaturas bajo cero. Aunque nuestra visita puntualmente fue el último día de primavera (literal), las térmicas ya estaban por los dos grados bajo cero. Y nosotros ahí, con nuestros trajes de baño, mirando a través del vidrio las piscinas y pensando en cómo íbamos a recorrer ese tramo al aire libre (sip, no hay nada que los cubra desde los vestuarios hasta entrar al agua; no queda otra que pensar que el frío es psicológico y aguantarse). Entonces juntás coraje, intercambiás una mirada cómplice con tus compañeros —¿quién nos mandó a venir a bañarnos acá habiendo un pase para entrar vestidos?— y salís caminando rápido cual competidor de marcha deportiva, apretando los dientes y revoleando las ojotas a cualquier lado con tal de entrar ya. Y una vez que te metés hasta el cuello en el agua, la sensación es la más linda del mundo. El agua ronda los 38 grados y es una caricia al alma, después de días caminando Europa con escasos grados y algunos menos en la térmica. La caminata al aire libre vale la pena.

El complejo en sí cuenta con muchísimas piscinas, tanto al aire libre como cubiertas, frías y calientes. Además cuentan con muchas opciones de masajes, terapéuticos y otros tantos servicios de wellness, por si están en plan de pasar un día de relajación absoluto. Además cuentan con un Beer Spa (sí, un spa de cerveza), una tendencia que se está volviendo muy popular en Europa y que vimos en varias ciudades. Básicamente te meten en una bañera de madera que tiene agua termal mezclada con ingredientes de la cerveza, que son muy buenos para el cuerpo y la piel. Todo esto, obviamente, mientras tenés acceso a una canilla libre de cerveza checa mientras te relajás. Hay muchas opciones (acá están todos los precios), pero arrancan en un valor de 43 euros por persona, incluyendo el acceso a Széchenyi y al Beer Spa. No es barato, pero si alguno anda buscando darse un gusto y tomarse unas cuantas cervezas sumergido en esta mezcla revitalizante por 45 minutos, puede ser una buena alternativa a los baños típicos.

Nos sorprendió la cantidad de húngaros que se encontraban sumergidos en las piscinas exteriores, incluso dentro del bar con el que cuenta el complejo (no hay mucho para elegir, pero pueden tomar o comer algo después de meterse al agua, que siempre abre el apetito). En un principio, pensábamos que era más una atracción turística que otra cosa, pero muchos locales eligen este lugar para pasar el rato. También había unas cuantas familias con niños pequeños. Cuando empezó a caer la noche, vimos más movimiento de turismo y gente joven, por lo que quizás les convenga planificar su visita de acuerdo al ambiente que busquen.

La verdad es que podríamos haber estado más tiempo, pero con aproximadamente tres o cuatro horas llegamos a disfrutar de este lugar, en el que realmente pueden quedarse todo el día. Es una linda experiencia para conocer la ciudad desde otro punto de vista, y también tomarse un día para parar en el eurotrip y simplemente disfrutar de los famosos balnearios de la capital húngara. En las stories destacadas de mi Instagram hay algunas imágenes y vídeos de este lugar.

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