recaptcha-in-wp-comments-form domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131updraftplus domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131Venecia es uno de los puntos más visitados en Italia. Asimismo, es una de las ciudades turísticas más costosas del país y, por ende, hay que tener en cuenta algunas cosas si queremos viajar con un presupuesto acotado.
Si bien hay un mito de que es una ciudad para recorrer en el día, creo que es una ciudad que merece dos o tres, como mínimo. Los viajes son relativos a cada persona, por supuesto, pero hay muchos rincones de Venecia que vale la pena conocer. Si van a conocer sólo la ciudad histórica y no les molesta llevarse la visita superficial, pueden recorrerla en un día. No obstante, después de haber estado dos veces allá (una vez, conociendo en el día y otra vez quedándome 3 noches), creo que no vale la pena un viaje corto para llevarse sólo una vista rápida de un lugar tan especial como Venecia.
Ubicada al nordeste de Italia y con más de cien islas que la componen, es una de esas ciudades distintas, icónicas y que ya reconocemos incluso antes de visitarlas. Fundada en el siglo V y con una extensión de agua casi tan grande como la que posee de tierra es, en mi opinión, una visita obligada si deciden conocer Italia.
La moneda es el euro y hay casas de cambio que les toman dólares. Sin embargo, el consejo que doy por lo general es que saquen con tarjeta de crédito y/o débito desde cajeros automáticos. En caso de la de crédito, llega el importe en dólares a la tarjeta. Si deciden usar débito, les descuenta de la cuenta en pesos lo que retiren en efectivo, al cambio del día (aunque pueden hablar con el banco, si tienen cuenta en dólares, para que el débito sea en esta moneda). Después de la experiencia en varios países, creo que extraer desde cajero automático es siempre más conveniente (y seguro) que las casas de cambio.
Un consejo que doy siempre por las dudas, sin importar la ciudad, y porque he leído sobre gente que lo ha hecho, nunca cambien plata en la calle. Por más honestos que sean en un país, siempre es más seguro pagar un poco más pero hacerlo en un lugar autorizado.
Visa: Como saben, no es necesaria ningún tipo de visa para ingresar a Italia. De cualquier forma, si tienen alguna escala en su vuelo en otro país, chequeen si es necesario ingresar con visa al mismo (para las escalas, en países como Estados Unidos, por ejemplo, es necesario tener una visa vigente).
Números útiles: aunque Venecia es una de las zonas más seguras de Italia, siempre es importante tener a mano los números de teléfono de emergencias del lugar que visitan. De cualquier forma, ante cualquier problema, siempre es recomendable dirigirse a la recepción del hotel y consultar. Aunque no hablen ni italiano ni inglés, es un idioma en el que hacerse entender no es tan complicado y seguramente ellos sabrán la mejor manera de resolver cualquier inconveniente que puedan tener durante su viaje. Los teléfonos:
Corriente: la corriente es de 220 voltios y los enchufes en Italia suelen ser de dos o tres patas redondas alineadas (pueden conseguir adaptadores en los aeropuertos, aunque siempre es más barato si los compran por su cuenta por MercadoLibre en Argentina o en algún local en la ciudad de destino).
Por Aire:
Venecia cuenta con dos aeropuertos cercanos (lógicamente, no hay forma de llegar por vía aérea a la isla). El aeropuerto principal es el Aeropuerto Internacional Marco Polo, uno de los que posee más tráfico en Italia, ubicado en Tessera. El otro es el aeropuerto de Sant’Angelo Treviso, a 36km de Venecia y donde operan las líneas low-cost que llegan al noreste italiano.
Desde el aeropuerto Marco Polo, hay varias opciones para llegar al centro de la ciudad. La distancia del camino es aproximadamente de 13 kilómetros hasta la estación Santa Lucía o Piazzale Roma (que se encuentran en la isla) y el tiempo de viaje depende del medio que utilicemos.
En tren: una gran opción para llegar a Venecia, sobre todo si se quedan en la isla, es viajar en tren. Las conexiones con el resto de Italia y algunos países son muy buenas, e incluso en algunas ocasiones pueden hacer el trayecto durante la noche y evitar pagar la noche de hotel. Nosotros salimos desde Santa Lucía a Rimini con Trenitalia, y pueden chequear en la página de la empresa o en Rail Europe para encontrar conexiones (al igual que en GoEuro).
En autobús: al igual que el tren, los micros que van hasta y desde Piazzale Roma son una gran opción para los que se quedan en la isla o para quienes buscan viajar de noche para ahorrarse el hotel. Viajamos con Flixbus, que nos resultó más económico que el tren (los buses en general son más baratos). Además, esta empresa en particular permite hasta dos piezas de 23kg por persona, ideal para los que van con exceso de equipaje. Nuestra experiencia viajando con esta compañía la compartimos en el sitio.
En auto: además de la opción de alquilar un auto para moverse por Europa, otro servicio que se volvió muy popular es el famoso car pooling. BlaBlaCar es un sitio que permite a una persona compartir su viaje y permitir, por una módica suma de dinero, que otros pasajeros se sumen a su recorrido viajando como acompañantes en el auto. Por lo general, los precios son menores que los de los buses y las rutas se hacen más rápido, aunque hay que tener la suerte de encontrar justo el recorrido que queremos en la fecha que lo necesitamos. Está bueno para planes espontáneos, ya que los recorridos a veces se publican con poca anticipación. Es un servicio muy utilizado en Italia y en todo Europa.
El clima en Venecia es húmedo. Fui en invierno y en primavera, y creo que es una ciudad que se disfruta más con clima cálido, aunque en la época de las fiestas (que fue cuando fuimos, invierno europeo), cuando las luces adornan la ciudad, es una verdadera belleza. No llegamos a tener temperaturas bajo cero (aunque sí muy cerca de ellas), pero sí días hermosos de sol.
Aunque siempre en verano es una linda época para ir a Italia, hay que tener en cuenta el exceso de turismo que siempre se presenta en estas épocas del año, sobre todo en una zona como Venecia donde el tema del turismo es una verdadera problemática.
Si quieren disfrutar de las playas de la ciudad, lo recomendable es ir en verano (Junio, Julio, Agosto, Septiembre) o en los meses cercanos a ellos donde, si bien las precipitaciones son más altas, el clima es mucho más apropiado para la playa y la zona está preparada para la recepción de turismo que quiere disfrutar de este tipo de recreación.
Por lo general, la mayoría de los turistas eligen entre dos opciones para alojarse en su estadía en Venecia: en la misma ciudad histórica (lo que sería la isla) o en Mestre, la parte continental. ¿Cuáles son los beneficios de cada uno de ellos? Básicamente hay dos, en mi opinión, y que por lo general son las razones en todos lados por los que uno elige un lugar a la hora de parar en alguna ciudad: el costo y la ubicación.
En el caso de Mestre, los costos son menores a los de la isla. Esta ciudad, que se conecta a Venecia mediante la Strada Regionale 11 (unos 15 minutos en auto, aproximadamente), tiene una amplia oferta hotelera dado que es la opción de muchos que quieren conocer Venecia y no gastar una fortuna. El costo de los hoteles en Mestre es, en promedio, un 50% menos que en la isla y la ciudad tiene también una buena oferta gastronómica para los que deciden quedarse ahí.
Otras personas deciden priorizar la localización sobre el precio y quedarse en la isla. Obviamente, lo que tiene a favor es que uno está cerca de todo y si hay una particularidad que tiene Venecia es que, dado su tamaño, todo puede hacerse a pie. Un alojamiento más o menos céntrico nos permite conocer todo a pie y disfrutar de la ciudad también de noche, cuando muchos turistas desaparecen y la isla queda casi desierta. Nosotros elegimos esta opción, ya que fuimos en una época muy especial y, cuando hace frío, a veces está bueno poder hacer una parada por el hotel antes de salir de nuevo. Los costos eran mayores, eso seguro, pero estando allá en fin de año queríamos tener la tranquilidad de, después de los festejos, poder volver a nuestro alojamiento caminando.
Tengan en cuenta también que, si se quedan en Mestre, deben tomar en consideración los horarios del transporte público de Venecia y planificar en base a ello su recorrido. Usando nuestro código de reserva en Booking obtienen un 10% sobre el precio de su alojamiento.
Algunos recomendados basados en experiencia propia y de conocidos:
Otra opción para alojarse en lugares que por lo general son caros es Airbnb. Esto es recomendable por lo general cuando van en grupos de tres personas o más, donde resulta mucho más económico dividir los gastos de un apartamento que quedarse en un hotel o hostel. Pueden buscar todas las opciones disponibles en la página de Airbnb y después nos cuentan su experiencia. Registrándose desde mi perfil o el de algún viajero conocido que ya se encuentre registrado, obtienen un descuento de $600 pesos argentinos en reservas superiores a $1100.
Como ya comenté, el transporte en Venecia se limita a los barcos que recorren la ciudad y los taxis acuáticos, que obviamente tienen tarifas mucho más elevadas que el transporte público. Moverse por Venecia es caro. Obviamente, hay opciones para todos los bolsillos, pero ya parten de una base bastante más alta que el resto de las ciudades Italianas.
Volver a repetirlo es necesario: Venecia es caro. Así que lógicamente también comer va a ser caro, en especial en aquellos lugares en la isla que tienen vistas privilegiadas a los canales. Si verdaderamente no les importa tener una comida observando el agua, o si quieren hacerlo pero no les molesta que sea sin sentarse en un restaurante, tenemos algunas opciones. Si hay algo que sobra en Venecia son canales y escaloncitos para sentarte a disfrutar de una buena comida callejera, o restaurantes ocultos para sentarse a comer por un precio decente:
Por Piazza San Marco también hay muchos puestitos de comida ocultos entre sus calles que ofrecen comida para llevar. Si se van metiendo por los rincones del centro, hay locales pequeños, algunos que parecen supermercados o kioscos, que también venden comida para llevar (en su mayoría sandwiches, pizzas, paninis o wraps). Los precios son económicos y son una buena opción para los que buscan comer algo de paso.
En las ciudades que de por sí son caras, también está bueno recorrer los supermercados. A veces, aunque sea para desayunar o merendar, pueden comprar algo en estos negocios que por lo general tienen mejores precios que cualquier cosa que puedan comprar en un restaurante o panadería. Nosotros compramos algunas cosas en Coop, la cadena de supermercados italiana, y los precios resultan muy buenos en comparación con lo que se ve en las vitrinas de los negocios. Si buscan en el mapa de Venecia, van a encontrar algunos locales de esta cadena repartidos por la isla.
Si van a sentarse en un restaurante, por lo general se cobra un costo de servicio del 12%. Esto no incluye la propina que, aunque no es necesario dejarla, se estila por cortesía a dejar entre un 5% o 10% del total de la cuenta.
Si el plan es pasar sólo el día y quieren dejar las valijas para conocer tranquilos, Venecia cuenta con dos puntos de Depósito de equipaje en sus estaciones de tren: uno en la estación de Mestre y otro en la estación de Santa Lucía.
En Mestre el servicio está disponible todos los días, desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche. El valor del servicio es de 6 euros por las primeras 5 horas, 0,90 centavos de euro por la hora adicional entre las 6 y 12 horas, y si ya deciden dejarla más de 12 horas, el valor es de 0,40 por hora.
En la estación de Santa Lucía los valores para dejar el equipaje son los mismos, pero el servicio se encuentra disponible desde las 6 de la mañana hasta las 23 horas. Después del horario de cierre, las valijas recién podrán retirarlas al día siguiente (obviamente, abonando las horas extras).
Otra opción es dejar las maletas en Piazzale Roma, donde opera Trasbagagli, que ofrece un servicio de custodia y almacenamiento de equipaje. El precio de este servicio es de 7 euros por 24 horas y operan de 6 de la mañana a 9 de la noche. Esta empresa cuenta también con el mismo servicio en el aeropuerto, donde pueden dejar el equipaje por 6 euros entre las 5 de la mañana y las 9 de la noche.
Como en todas las ciudades, si los hay, recomiendo hacer los Free City Tours, que son tours a la gorra: cada uno paga por ellos lo que les parece en base a la impresión que se lleven del recorrido. Estos tours están buenos para tener un paneo general de la ciudad, sobre todo si van por poco tiempo y justos de presupuesto. Free Venice City Tours tiene dos recorridos muy buenos, de dos horas y media cada uno: uno por la mañana (10 am) y otro por la tarde (15 pm). Lo divertido e interesante de estos tours es que no tienen un recorrido estrictamente fijo, sino que cada uno de ellos es diferente. Pero lo que siempre tienen es información sobre los puntos de interés más turísticos y aportan una buena cantidad de información sobre la cultura local, las festividades, las comidas típicas y otros datos que puedan ser de interés para el visitante.
Por lo general, mucha gente tiene incertidumbre sobre cuánto dinero dejar en estos tipos de tours: típicamente se dejan entre 10 a 15 euros por persona, aunque todo depende del presupuesto de cada uno. Si les gustó, realmente está bueno esforzarse y tratar de dejar una buena propina. Tengan en cuenta que estos tours, al contratarlos por internet, no bajan de los 20, 25 euros, por lo que sigue siendo económico conocer la ciudad de este modo y nos hemos topado con guías que saben muy bien lo que hacen y están super capacitados para dar este tipo de recorridos.
Doy fe que Venecia se puede recorrer por cuenta propia, sin necesidad de contratar paquetes o excursiones. Con el pase de vaporetto, se puede llegar a las islas de Murano, Lido y Burano (por favor, no se pierdan de Burano), que son atractivas y están a un barco de distancia del centro de Venecia.
Además, no me canso de decir que la parte histórica es un lugar para perderse, para caminar y dejarse fascinar por las calles y por la historia que cuentan cada una de las casitas que parecen apilarse de forma irregular por calles estrechas y húmedas.
Algunas atracciones gratuitas:
Algunas atracciones pagas:
Algunas ideas adicionales:
Sabíamos con lo que nos enfrentamos cuando empezamos a buscar hotel: si nos queríamos quedar en la isla y no en las afueras, en fin de año, teníamos en claro que íbamos a tener que pagar un poco más que en el resto de las ciudades del itinerario. Venecia es una ciudad cara, las fiestas son una época cara y quedarse en el centro tiene su precio extra. Pero, ya habiéndome quedado una vez en las afueras, esta vez quería disfrutar de caminar tranquila, de moverse por la ciudad a pie y de tener el hotel cerca. Durante el invierno, a veces es necesario volver a la habitación un rato y es bueno tenerla a pocas cuadras cuando el frío (o incluso la nieve) nos obligan a parar un poco.
Después de una búsqueda exhaustiva en todas las páginas para reservar alojamiento, nos encontramos con el Hotel Alla Fava. Reconozco que el precio nos pareció un poco elevado para un hotel dos estrellas, pero, siendo ya reiterativa, sabíamos que eran un lugar y una época caras. Y, viendo la ubicación, sabíamos que estar a 3 minutos del Ponte Di Rialto y a 5 de Piazza San Marco era un lugar privilegiado. El precio fuera de temporada es de aproximadamente 100 euros la noche, pero hay que tener en cuenta que en épocas especiales (como las fiestas, verano o carnaval), estos precios tienden a elevarse un poco. A nosotros nos salió algo de 130 euros la habitación doble para fin de año, con desayuno.
Llegamos a Venecia a la medianoche del 30 de diciembre. Para los que nunca estuvieron en la ciudad, las calles dan un poco de miedo. Es como estar en el set de una película de terror. Muy poca de la gente que trabaja en Venecia vive ahí, por lo que a la noche las calles se vuelven corredores húmedos y desiertos. Las luces de fin de año le daban un toque muy particular y yo, que había estado en Venecia sólo de día (me había alojado en Mestre), encontré la escena bastante especial.
En el silencio de la noche llegamos al hotel. Unos días antes me habían enviado un mapa a mi correo indicando cómo llegar. Ya comenté que es muy fácil perderse en Venecia, y supongo que la experiencia les habrá dicho que era mejor avisar a los turistas cómo llegar. Nos recibieron, a pesar del horario, de muy buena gana. El recepcionista que estaba a la noche hablaba español, por lo que pudimos hacerle preguntas sobre cómo pasar la noche del 31 y demás.
Una de las contras del hotel es que no tiene ascensor. Tuvimos que subir con las valijas un piso por escalera, pero podría haber sido peor. Hay algo a tener en cuenta cuando están en el centro de Venecia: todo es húmero, todo parece viejo, y los hoteles no son la excepción. Todo lo que se encuentra en esta zona tiene un aspecto especial, antiguo, casi descuidado, que es parte de la ciudad. Algo similar nos pasó en Génova. Son estilos, detalles, pequeñas cosas… Distinto es alojarse en Mestre, por ejemplo. Aunque honestamente recomiendo la experiencia de quedarse en la isla. Es distinto. Es especial. Y el Hotel Alla Fava cumplió con todas nuestras expectativas.
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Es sabido que Venecia tiene una magia oculta en sus rincones, sus canales y esas calles que te transportan de una forma muy particular, como un laberinto encantado donde cada pequeño detalle vale la pena. Ya dije que para mí es una de las ciudades más mágicas en las que tuve la suerte de estar, y eso se debe en gran parte a sus pasadizos y sus locales, ocultos entre los caminos de agua.
Perdidos en las calles de esta ciudad, dimos con la Libreria Acqua Alta: La più bella al mondo. Así te recibe este lugar, una verdadera belleza rústica dentro de esos detalles tan peculiares que tiene Venecia. La bienvenida nos la dio un gato, sintiéndose cómodo con los recovecos que presentaba la entrada. Acqua Alta está escondida, pero abre sus puertas con una cantidad infinita de libros distribuidos en estanterías, góndolas, mesas, bañeras y hasta en una escalera particular hecha con ellos. Este desorden, que tiene su encanto, no es sin una razón: la distribución de los libros está pensada para protegerlos del agua. Metidos en sus contenedores particulares, este lugar transformó un problema real en belleza y en el nombre que la distingue (agua alta).
Es una pintura encantadora, rodeada de máscaras, gatos, libros viejos, nuevos, y detalles por todos lados. Está tan sobrecargado que parece imposible observar todos los rincones que desbordan de historia y literatura. Es otro de esos tantos pedacitos de Venecia para perderse por un rato.
Es un rincón para pasar, para mirar, para llevar algún libro de recuerdo (tienen su propia editorial y pudimos comprar El Principito en italiano). No se olviden de llegar hasta el final del local, que entre esas montañas de ejemplares llegan hasta la verdadera escalera de libros; otro espacio dentro de esta librería que, definitivamente, es única en su especie. Escalando la pila de libros, esta permite observar uno de los canales de la ciudad desde una perspectiva muy particular.
Acqua Alta está en Campiello del Tintor, 30122, y abre todos los días de 9 a 20 horas. No hay excusa para no pasar por ahí, aunque siempre cabe la posibilidad de perderse por el camino (hablo desde la experiencia y, definitivamente, no lo digo como algo malo).
]]>Y es verdad.
No es solamente una expresión de deseo, el perderse, porque la isla de Venecia resulta un laberinto para cualquiera que no haya estado el tiempo suficiente como para conocerla de memoria. Sus calles oscuras, pequeñas y húmedas, con esos recortes abruptos que terminan en el agua, con esos pasadizos secretos que parecen sacados del set de una película de suspenso, con todas sus casitas amontonándose en mareas de colores cálidos y gastados… Venecia es así, un poco caprichosa, un poco mágica, pero definitivamente un lugar en el que todos deberíamos perdernos alguna vez.
Desde el aeropuerto nos tomamos un micro, y desde la estación de micros un barco (algo así como un bote-bondi, como decidimos llamarlo, con un boleto único o un abono por día mucho más conveniente), y llegamos al icónico Ponte di Rialto, con el reloj ya dando las 00 horas del 31 de diciembre. Sacamos una tarjeta para jóvenes llamada Venezia Unica, que resultó una gran idea cuando nos enteramos que el transporte público estaba 7,50 euros. Lido, Murano, Burano. A todo se llega con estas lanchas que recorren los canales de Venecia como un colectivo acuático, dándonos vistas y paisajes increíbles por un precio bastante más módico que el de las famosas góndolas venecianas (algo que ronda los 50 a 80 euros, dependiendo también de la cantidad de gente entre la que se reparta el gasto).
La visita obligada al icónico puente es solo una de las tantas que tiene Venecia. De verdad, piérdanse. Solo de esa manera pueden descubrir el encanto de las calles ensortijadas de esta isla, con su belleza tan única en el mundo. Más allá de lo inevitable, déjense llevar. Es uno de los lugares más adecuados para hacerlo.
Año nuevo fue una experiencia aparte. Esa tradición tan linda que tienen en otros países de festejar en la calle, de celebrar todos juntos con una cortina de fuegos artificiales, mulled wine (vino caliente con especias) para batallar el frío, comida en la plaza y ajetreo hasta altas horas de la madrugada. El show impecable de fuegos artificiales en Piazza San Marco, entre un ambiente más bien concurrido pero lejos del caos que vi o viví en otras ciudades. Es un espacio relajado, donde la comida es un elemento también fundamental y donde el tumulto de gente no se materializa hasta ya bien entrada la noche. Es de esas veladas en el año en el que la calma de la falta de residentes de Venecia pasa desapercibida entre las luces y la gente, la música y la fiesta.
Aunque muchos conocidos me habían dicho que se recorría en muy poco tiempo, creo que Venecia es un buen lugar para dejarse llevar y olvidarse por un tiempo de los mapas y los horarios. Esas caminatas nos llevaron a lugares encantadores, como una escalera hecha de libros (en la Librería Acqua Alta) o un particular hospital a las orillas de los famosos canales. ¿La parada obligatoria? Las pastas frescas de Dal Moro’s para llevar, de las mejores que comimos en Italia.
Venecia es un lugar para perderse, una ciudad única por su belleza, su historia, sus costumbres y rincones. Es uno de esos lugares que vale la pena visitar una vez en la vida, aunque sea solamente para pasear en góndola y tener una trasevía diferente en una de las ciudades más románticas y pintorescas del mundo.
Te dejo una guía de la ciudad para que puedas tener a mano qué ver, qué comer y donde alojarte en Venecia.
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