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Campanopoplis es como un pequeño museo al aire libre, con cosas traídas de otras provincias y países. Distintos elementos de al Argentina, vegetación de distintas regiones, piezas obtenidas en distintas subastas del mundo. Muchas de las cosas que están ahí son de origen incierto, un secreto que se llevó Antonio con él. Hay piezas, construcciones, detalles; todo en armonía en un lugar que tranquilamente podría ser un pueblo europeo perdido en el medio del conurbano bonaerense.
El acceso a Campanópolis cuesta 300 pesos argentinos y las entradas deben comprarse online por la página (hay descuentos para menores y personas con discapacidad, y los menores de dos años entran gratis). La visita guiada es los días sábados a partir de las 9 de la mañana, y el predio permanece abierto hasta las 13. La visita dura aproximadamente 1:30, 2 horas, con el resto del tiempo libre para descansar, tomar mate (venden agua caliente) o sacar fotos del lugar. Hay un kiosko pequeño para comprar algunas cosas, aunque les recomiendo llevarse comida si quieren almorzar algo ahí. El resto de los días por lo general el predio se utiliza para eventos privados o distintos tipos de contrataciones de empresas que manejan tours más grandes.
Si quieren visitar este lugar por su cuenta, les recomiendo mucho hacerlo en auto. El viaje desde el centro es más o menos una hora, gran parte por autopista y bastante directo (casi como ir a Ezeiza y luego algunos kilómetros por abajo). Gonzalez Catán no es en sí una zona muy turística, por lo que es bueno irse preparado con algo para comer y para pasar esas horas allá. También pueden hacerlo en tour, donde les cobran el ingreso más el traslado. Si no tiene auto o no quieren manejar, quizás esta sea la mejor opción. Se puede ir en transporte público también pero, salvo que estén cerca de esa zona, es un viaje un poco largo. Tienen que calcular que si van en tren más colectivo desde el centro, van a tardar un poco más de dos horas en llegar.
Las entradas es recomendable sacarlas unos días antes, ya que pueden agotarse. Nosotros la sacamos un lunes para visitar ese mismo sábado. Tengan en cuenta que la visita no se suspende por lluvia, pero si pueden re programar su visita en caso que no puedan ir ese fin de semana con 24 horas de anticipación, cambiándola por entradas para otra de las fechas disponibles (no hay devoluciones). Pueden comprar los ingresos directamente por acá.
Es un lugar muy fotografiable, pero también muy atractivo. Los distintos museos, con sus piezas y todas esas cosas que cumplen una función donde no deben estar. Si lo visitan, lo van a entender y a poder ver con sus propios ojos. Realmente un paseo muy recomendable si quieren salir del circuito turístico y conocer un lugar muy único y especial en la provincia de Buenos Aires.
Les dejo algunas fotos:
]]>¿Estás listo para caminar?
Arrancar en el Congreso no es, sin dudas, casual. Es uno de los edificios más impresionantes que tiene Buenos Aires. El tercer parlamento más grande del mundo (después del de Bucarest y Budapest) y una de las construcciones emblemáticas de la ciudad. Desde acá, pueden caminar por la recientemente renovada Plaza del Congreso, hasta que Rivadavia encuentra Avenida de Mayo.
Sin hablar de la famosa 9 de Julio, Avenida de Mayo posiblemente sea una de las avenidas más interesantes de esta ciudad. Sus edificios antiguos, el Palacio Barolo, sus detalles, sus hoteles y esos aires que por momentos parecen transportar a otro continente.
Seguir el recorrido en el clásico Obelisco de Buenos Aires es obligatorio. Es una parada que hay que hacer. Hace un par de años agregaron un cartel con una B y una A gigantes para poder tomarse una foto de la ciudad. Es una zona caótica pero, en esencia, un referente indiscutible de la ciudad. Desde ahí pueden caminar por la Avenida Corrientes, donde van a encontrar Teatros y Pizzerías, otro clásico porteño. Un café con medialunas o una pizza al paso, dependiendo del momento del día, son casi una obligación. También está el imponente Teatro Colón, otro de los iconos de Buenos Aires que hay que conocer.
Luego pueden seguir para el lado de la Casa Rosada y la famosa Plaza de Mayo, quizás uno de los lugares más importantes de la historia de esta ciudad. Por ahí caminando por las callecitas pueden llegar hasta el barrio de San Telmo, lleno de bodegones, tradición, antiguedades y ferias. El Mercado de San Telmo es una gran opción para llevarse un recuerdo de la ciudad o para probar algún plato típico. Por acá también van a encontrar muchos barcitos y lugares de moda, ya que este barrio se volvió uno de los preferidos por el turismo para parar en la capital.
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Recientemente la línea H del metro (amarilla) inauguró la estación de la Facultad de Derecho. Desde ahí, van a poder salir a una de las tantas facultades hermosas que tiene Buenos Aires. Desde ahí, el camino es agradable. Los fines de semana hay un poco menos de tráfico, aunque suele ser una zona muy concurrida.
Por allí derecho se van a topar con la Floralis Genérica, una de mis esculturas favoritas de la ciudad de Buenos Aires. La misma se encuentra en la Plaza de las Naciones Unidas, un lugar agradable para sentarse y disfrutar si el día está lindo. Van a ver a mucha gente con sus sillas, sus mascotas o su mate, sobre todo cuando arrancan los días primaverales. Frente a ella, en la Plaza Mitre, mucha gente también va a pasear, andar en bici, en rollers. También a veces se realizan eventos o ferias los fines de semana.
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Siguiendo derecho por la Avenida Figueroa Alcorta, se van a encontrar con el Museo de Arte Latinoamericano, más conocido como MALBA, que tiene distintas obras del siglo XX y cuenta con diferentes exposiciones, muestras y eventos culturales. El ingreso cuesta 140 pesos argentinos y 70 para estudiantes, docentes y jubilados. Los días miércoles el ingreso sale la mitad, y tanto estudiantes como docente y jubilados pueden acceder gratuitamente (presentando documento correspondiente; yo en su momento fui con la libreta de la facultad y pude entrar lo más bien).
Si siguen caminando hasta Avenida Casares y doblan a la izquierda, se van a encontrar con el maravilloso Jardín Japonés de Buenos Aires. Hace un tiempo hice una nota por su aniversario, donde pueden encontrar los detalles si desean visitarlo. Tengan en cuenta que los días de semana y los días donde el ingreso es gratuito (para ciudadanos argentinos) las colas para entrar pueden ser bastante largas.
Volviendo a Alcorta, si siguen caminando hasta pasar el monumento a Urquiza, van a llegar hasta la Plaza Dr. Benjamín A. Gould, donde se encuentra el famoso Planetario. Del otro lado también están los bosques de Palermo, otro de mis lugares preferidos de la ciudad para descansar. Esta sin dudas es una de las zonas más verdes de la ciudad, donde vale quedarse hasta que cae el sol, disfrutando de las últimas horas del día.
Quizás el Barrio Chino sea una de mis atracciones preferidas de Buenos Aires, muchos lo saben, porque amo todas las cosas ricas que venden ahí. Arrancar desde Plaza Italia es una buena idea: ahí se encuentra el Jardín Botánico, el predio ferial la Rural y una de las zonas verdes de la ciudad que más disfruto.
Caminar por la Avenida Santa Fé siempre resulta caótico, pero pasando Juan B. Justo siempre parece tranquilizarse. Si bien no es una zona particularmente turística, es un barrio muy lindo. Si se meten en las calles que cortan hasta llegar a Libertador, se van a encontrar con muchos edificios hermosos, algunos de ellos embajadas de distintos países.
La Plaza Barrancas de Belgrano es un lugar ideal para sentarse a descansar, o para hacer un picnic con las cosas que pueden comprar en el Barrio Chino. En este lugar van a encontrar no sólo productos asiáticos como sushi, salsas, golosinas y demás, sino que también hay muchísimos productos importados como cervezas, chocolates, tés y otros. Yo les digo que honestamente siempre pierdo horas comprando en los locales de este lugar. También hay muchos restaurantes típicos donde pueden comer distintos platos orientales a buen precio. Ahora, si no les va este tipo de comida, en Belgrano van a encontrar un montón de opciones gastronómicas. No pueden dejar de pasar por la famosa esquina de Cabildo y Juramento, el núcleo de este barrio.
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Dos de los barrios por excelencia de Buenos Aires, donde van a poder apreciar muchísimas obras arquitectónicas, historia y un poco de la vida cotidiana de Buenos Aires. El recorrido arranca en Santa Fé y Callao, una de esas esquinas que siempre están llenas de vida. Si caminan un poquito, pronto se van a topar con El Ateneo Grand Splendid, la librería porteña más famosa por ser considerada una de las más lindas del mundo. Pueden perder horas ahí adentro; no sólo es bella, sino que hay espacios para sentarse a leer y un café para disfrutar de una atmósfera única. La cantidad de guías que hemos ojeado en esa librería no tiene nombre.
Caminando por Santa Fé y doblando en cualquiera de las calles que la cortan hasta Pueyrredón, van a llegar hasta Las Heras, otra avenida hermosa de Buenos Aires y muy tradicional. Ahí nomás está el Cementerio de Recoleta, famoso por sus mausoleos, sus historias y sus increíbles detalles. Vale la pena una visita guíada por acá.
Frente al Cementerio, se encuentra el Recoleta Mall y una zona que en los últimos años se llenó de bares, cafeterías y restaurantes. Una zona hermosa, tanto de día como de noche, para sentarse a comer o tomar algo en la calle si el clima acompaña. Sin dudas es otro de esos rincones de Buenos Aires que siempre tiene vida.
La Estación de Retiro fue renovada completamente y resulta un lugar atractivo (para los porteños, es sorprendente poder decir esto) para arrancar un recorrido. Es el punto de salida de muchos trenes que recorren la ciudad y hay muchos centros de Ecobicis, una buena opción para recorrer Buenos Aires (en especial los fines de semana, donde el tránsito no es tan caótico).
Pueden ir por la Avenida Eduardo Madero o Antártida Argentina (que luego se vuelve Moreau de Justo), aunque actualmente hay muchísimas obras, por lo que es recomendable meterse directamente por Juana Manuela Gorriti en cuanto tengan la oportunidad. Ahí van a encontrarse con un montón de barcitos y lugares para comer. Como ya comentaba en un post, esta zona es bastante cara, pero a veces pueden encontrar menús ejecutivos o algunas opciones para comer por menos plata. Ahí nomás también esta la Reserva Ecológica, otro lugar de Buenos Aires donde van a encontrar un poco de naturaleza y mucha gente que aprovecha para ir a hacer deporte.
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Obvio, saben que otro recorrido que no pueden dejar de hacer es el del Barrio de La Boca, pero ya hice un post al respecto sobre eso y el recorrido que hicimos con Strawberry Tours, que pueden chequear acá. Si la intención es salir por la noche, además de Recoleta no pueden dejar de visitar los bares en los alrededores de Plaza Serrano (como de conoce a la Plazoleta Julio Cortázar). Este barrio, además de tener mucha onda y mucho arte callejero, está repleto de cervecerías, barcitos, lugares para comer y terrazas para disfrutar los días de verano. Sin dudas es uno de mis lugares favoritos para salir de after o los fines de semana, donde el ambiente es siempre maravilloso.
Comparto un mapa con cada uno de los lugares para visitar, para que puedan descargarlo y llevarlo con ustedes si salen a pasear por Buenos Aires, donde resulta bastante difícil aburrirse.
]]>Siendo mi familia de herencia italiana y española, siempre me sentí muy cerca de sus tradiciones y enamorada profundamente de las historias y los detalles que corrieron siempre como un pasaje entre generaciones. Recién en el 2016, por primera vez, tuve la suerte de poder asistir a uno de estos eventos: Buenos Aires Celebra Italia. Como ya saben, Italia es un país que amo profundamente. Vaya a saber uno si porque la sangre tira, porque las costumbres son similares, porque veo el reflejo familiar en su gente, o porque simplemente es un país hermoso. Este evento me trajo un montón de recuerdos de la familia, e incluso me permitió anticipar un viaje que estábamos por hacer en Diciembre de ese año, para recorrer el país.
El caso de Buenos Aires Celebra Italia fue muy especial para nosotros, ya que tuvimos la posibilidad de probar muchos platos que ya tenemos la costumbre de comer en casa, y otros tantos que extrañábamos del viejo continente. Además de la música y el idioma, que son dos cosas que me enamoran de Italia, la comida es, sin dudas, una maravilla y un reflejo más de nuestros antepasados cuando pensamos en la cultura local. Este evento sin dudas fue una fiesta, y nos permitió sentirnos un poquito más cerca del país que tanto amamos. Comimos platos calabreses y la típica sfogliatella italiana, entre otras delicias, e incluso nos llevamos algunas cositas para que probara la familia en casa.
El pasado sábado fue el turno de Alemania, Austria, República Checa y Eslovaquia, que se reunieron para compartir su cultura en Avenida de Mayo y Bolivar. Habiendo visitado estos países, sentíamos mucha curiosidad por ir y ver qué tenían para mostrar. Sin dudas, la puesta en escena y la calidez no defraudan. Mucha comida típica, muchos bailes, gente hermosa vestida con sus ropas típicas y muchísimos locales, dispuestos a probar un poquito de esta cultura. Cada puestito es un mundo aparte, con mucho que mostrar, mucho que ofrecer y un montón de cosas ricas que vienen de tradiciones familiares.
Estaba bastante lleno, así que aprovechamos para comer un Goulash austríaco mientras disfrutábamos de la música, el baile y las buenas vibras de un sábado de invierno con un solazo hermoso. De postre, había muchísimo para elegir: si hay algo que sabemos de estas regiones, es que sus dulces son lo más. Es una linda alternativa para disfrutar de comer algo distinto, hecho por quienes saben del tema, y por precios accesibles.
Honestamente, me parece hermoso que se celebre la diversidad cultural que tenemos en Buenos Aires. No sólo ir a probar cosas típicas, sino también aprender un poco más sobre las distintas partes que conforman nuestra cultura y todo el trasfondo de colectividades que conviven en la ciudad.
El evento es totalmente gratuito y se suspende por lluvia. Lamentablemente, no hemos visto mucha difusión en los medios ni un calendario muy claro durante todos estos años. En los últimos meses, empezamos a ver un poquito más de publicidad en la vía pública y en la televisión. Por lo general, nosotros siempre chequeamos en Twitter la cuenta del Gobierno de la Ciudad (@gcba), que suele avisar en la semana si ese finde hay algún evento. Hay que estar atentos, ya que todavía quedan muchos países para este año.
Hace algunos días, vimos en el subte el nuevo cronograma para Septiembre 2018:

Si pueden asistir a alguno de ellos, es un evento que realmente recomendamos para quienes viven en la ciudad o están de paso. Ahora que empiezan los días de calor, es una buena opción para viajar un ratito sin salir de Buenos Aires.
]]>Strawberry Tours tiene opciones en muchas ciudades, tanto de Europa como América Latina, así como el resto del mundo. Es una empresa en crecimiento, que siempre está buscando guías para agregar a sus filas de apasionados por su ciudad. Cuando fuimos a Chile el año pasado, consideramos hacer un free walking tour, pero estábamos algo cortos de tiempo. Se me ocurrió entrar a ver qué ofrecían en Buenos Aires, y resultó ser que contaban con un recorrido que tenía ganas de hacer hacía tiempo: darme una vuelta por el colorido y encantador barrio de La Boca, que hacía años que no visitaba. La realidad es que, en el último tiempo, es una zona donde escuchamos siempre malas noticias para los turistas. Como en algunos barrios de Buenos Aires, hay ciertos lugares en los que hay que andar con cierto recaudo. Sabíamos eso. Por lo que este tour parecía una buena excusa para volver a este lugar y verlo desde otro punto de vista, escuchando la historia de cada parte, con alguien que sabía bien donde se metía.
Los tours de La Boca de Strawberry Tours son por lo general los miércoles y viernes a las 15 horas (los horarios están en su sitio web, junto con otros recorridos por la ciudad). Aprovechando el fin de semana largo y que no nos íbamos a ningún lado, decidimos hacer el del viernes. Llegamos 10 minutos antes, identificándolos con los paraguas rojos. Nos informaron que salía tanto el tour en inglés así como en español. Pueden elegir cualquiera de los dos. Nuestro guía, Antonio, nos pidió que anotáramos nuestros nombres y mails en una planilla. Después les van a mandar un correo de agradecimiento, además de una foto grupal que nos tomaron durante el tour.
El recorrido dura una hora y media pero es muy ameno, incluso con el día de calor que nos tocó a nosotros. Arranca con un poco de historia sobre la inmigración y la historia del barrio de La Boca, caminando por sus calles. La realidad es que, de acuerdo al sitio de Strawberry Tours, cada guía tiene libertad para armar su recorrido, por lo que puede que no sean siempre iguales. Recorrimos un conventillo (que hoy en día funciona como museo), caminamos por las calles y por la famosa Caminito, nos metimos entre las casas y llegamos hasta la cancha de boca, La Bombonera. Realmente nos pareció un gran tour para extranjeros que buscan conocer nuestra bella ciudad, pero también para locales, para entender un poco más sobre la historia y fisionomía de uno de los barrios porteños más famosos.
Los Free Walking Tours, acá y en todo el mundo, funcionan con una modalidad de pagar lo que vale. Cada uno pone su precio, dependiendo de cuánto les haya gustado el recorrido, el trabajo del guía o de su poder adquisitivo. Realmente es una linda opción para los que buscan conocer la ciudad por un precio adecuado a cada uno. Además, el 10% de lo que recaudan en los tours es donado para caridad, lo que hace que la experiencia sea un poquito más linda.
Realmente, si están de viaje por algún lado o simplemente tienen ganas de hacer un paseo diferente, recomiendo tomar uno de los tours que ofrece Strawberry Tours, y sumergirse en una nueva cultura, o aprender un poquito más de la propia mientras disfrutamos de la ciudad.
Su sitio es https://strawberrytours.com, donde pueden averiguar en qué ciudades operan, cuáles son los recorridos y los horarios disponibles para hacerlos. Incluso, si piensan que esto es lo suyo, también pueden sumarse a su equipo.
Pero a nosotros nos toca quedarnos en CABA, que ya va aflojando con un poco con el calor insoportable y que nos está regalando unos días preciosos para turistear por nuestra ciudad. Ahora, si lo que queremos es aprovechar el finde para descansar y, aún así, hacer algo diferente a quedarnos en casa mirando Netflix, tenemos una propuesta: una escapada a un hotel porteño. Más de una vez nos hemos tomado un fin de semana off, para refugiarnos en algún apart o spa de Buenos Aires que nos diera, aunque sea por un rato, la sensación de estar de vacaciones cuando no podíamos tomarnos días. Para quienes quieren cortar un poco con la rutina y relajar, es una buena idea si el bolsillo, los tiempos o las vacaciones no nos acompañan para irnos a otro lado.
Si hay algo que podemos encontrar en abundancia en capital federal, además de cervecerías artesanales y locales de hamburguesas, son hoteles. Variedad de localización, precio y servicios; hay opciones para todos los gustos y bolsillos. Dependiendo de la época o las ofertas, hemos ido a hoteles boutique muy lindos, a algunos con spa, otros con desayunos pintorescos, otros reconocidos hoteles de la ciudad. Depende de cada uno, de lo que estén dispuestos a gastar o a viajar y de lo que estén buscando en su tiempo de descanso.
La ultima vez que hicimos algo de esto, para festejar un aniversario, elegimos el Hotel Panamericano. Este icono de Buenos Aires, situado en pleno Microcentro, tiene una de mis cosas favoritas en cualquier hotel al que voy: una vista única, de la ciudad, el obelisco, el Teatro Colón y la bella 9 de Julio. Su piscina en el último piso también es otro lujito. Si bien es pequeña, da gusto meterse ahí, o sentarse en las reposeras mientras uno disfruta de un jugo o una fruta y ve los autos (y, a veces, también los aviones) pasar. Incluso tiene una partecita al aire libre, para disfrutar de los días de sol. El hotel en sí está muy bien. Si bien notamos algunas cosas que podrían estar en mejores condiciones, la habitación era super cómoda y espaciosa, las instalaciones estaban correctas para un hotel de su trayectoria y categoría. El desayuno fue bueno, aunque podría haber habido más variedad (teniendo en cuenta que es un 5 estrellas). En general, la experiencia fue muy buena, y creo que todo porteño debería alguna vez deleitarse con las vistas aéreas tan hermosas de nuestro centro y nuestro emblema. Actualmente el valor de una habitación es aproximadamente de 210 dólares la noche, pero se encuentran promociones de vez en cuando. Si reservan desde este link, obtienen un descuento del 10%.
Otra de nuestras opciones para un día de relax fue sacar un hotel por Groupon, la famosa cuponera web de ofertas. Por aquel momento, habíamos encontrado un muy buen precio para escaparnos un día de semana a Awwa Suites & Spa, una de las zonas, a mi parecer, más lindas y tranquilas de Palermo. El hotel está muy nuevo y tiene habitaciones muy, muy espaciosas y confortables, con kichinette y balcón (en el caso de la que nos tocó a nosotros). La piscina es cubierta y, si bien pequeña, muy íntima y tranquila. El desayuno, que venía incluido, se sirve en un restaurante cercano, en un ambiente muy lindo. El precio por noche en Semana Santa es de 164 dólares, aunque pueden obtenerse reservas por 1oo (con desayuno) si lo hacen en otra época. También tienen la opción de contratar el day spa, otra alternativa interesante para regalarse un día de relax. Recomiendo mucho que se den una vuelta por la página de Groupon, que a veces tiene buenas opciones para noches de hotel (algunas incluso aplicables en fines de semana largos).
Otra linda opción es el Hilton de Puerto Madero. Aunque personalmente no es de mis barrios preferidos de la ciudad, sé que para muchos lo es y resulta una gran opción para alojarse y pasear por la zona, incluso salir a cenar. El hotel es realmente bello, con sus pasarelas y sus detalles, un bar amplio y un buen desayuno. Fui hace ya bastante, pero estaba muy bien mantenido. Las vistas de la ciudad también valen muchísimo la pena, así como su piscina al aire libre si tienen la suerte de poder utilizarla. Estéticamente es un hotel bellísimo, que cuenta con muchísimos servicios como para no tener que moverse y descansar a full. Las habitaciones para estas épocas arrancan en los 250 dólares.
Por otra parte, hace un par de años, decidí hacerle un regalo a mi viejo, que es bostero a muerte. Para los hinchas del club, el Hotel Boca Juniors by Design puede ser una linda opción para sumergirse en un ambiente azul y oro y descansar al mismo tiempo. Incluso pueden ver un partido en el bar, mientras pican algo. Si bien mi papá confesó que no le resultó nada del otro mundo, dijo que es una linda experiencia siendo hincha del club. Personalmente no podría decirles, ya que yo heredé el cuadro de mi abuelo materno, pero puede ser una alternativa copada para escapar del caos porteño y sumergirse en el mundo del fútbol. Siendo un cuatro estrellas, se consiguen habitaciones con desayuno a partir de 97 dólares (con 10% de descuento si reservan desde acá). El hotel, ubicado en San Telmo, cuenta con piscina, gimnasio, sauna, masajes y un bar, todo muy temático y a tono.
El Tango de Mayo es otra excelente opción, si lo que quieren es disfrutar del microcentro porteño y aprovechar la tranquilidad que traen estos feriados super largos, cuando la gente huye de CABA. Con una decoración única y muy tradicional, situado sobre Avenida de Mayo, este cuatro estrellas tiene habitaciones hermosas, un buen desayuno y se encuentra cerca de todo. Lo único malo es que no tiene piscina, pero si no les interesa este detalle es una muy buena opción. Se pueden conseguir habitaciones a partir de 163 dólares la noche (con desayuno incluído).
Si son fanáticos de las vistas como yo pero buscan algo un poquito más económico pero sin perder el lujo, Eurobuilding Boutique Buenos Aires también tiene una piscina en la terraza y vistas únicas de la ciudad desde otra perspectiva (ya que no se encuentra en la zona del Obelisco, sino sobre Lima, entre Yrigoyen y Alsina). La noche ronda los 110 dólares, y tienen muchísimos servicios dentro del hotel, incluso algunas opciones para comer, minibar y servicio a la habitación.
Si después de esto no los convencí de darse un gusto y meter una escapadita en medio del fin de semana largo, espero que aunque sea decidan hacerlo algún día en la semana o algún fin de semana que sea especial. Es lindo regalarse una tarde o una noche de tranquilidad, y jugar a ser turistas en nuestra propia ciudad. Incluso aunque no viajemos, estar en un hotel, que nos atiendan y poder disfrutar de los servicios y las instalaciones nos transporta un poco a la sensación que sentimos durante las vacaciones. Si no queremos gastar tanto, regalarse un día de spa también es una buena forma de descontracturar y disfrutar de un merecido descanso.
Bajo el hashtag de #ArgiesenBaires, la idea es recomendar lugares, restaurantes y experiencias en esta ciudad, que después de tantos años todavía tiene la capacidad de sorprenderme y permitirme descubrir muchos rincones nuevos para disfrutarla. Esta semana, para los que se quedan en Buenos Aires, busqué recopilar algunas ideas y lugares para que puedan disfrutar de la ciudad. ¡Más consejos y fotitos en mi Instagram!
]]>Yo ya había estado antes en esta ciudad, pero mis acompañantes no, por lo que se me ocurrió armar un recorrido y mostrarles lo que más me había gustado, sumando también algunas cositas que me habían quedado pendientes. También, como muchos de los argentinos que viajan a Chile, teníamos pensado hacer algo de shopping, aprovechando para llenar la valija antes de enfrentar el invierno europeo.
La realidad es que la primera vez que viajé a Santiago, en una escapada en familia, no había ido con muchas expectativas. Sin embargo, fue una ciudad que me gustó mucho más de lo que esperaba. Con algunos barrios caóticos y otros más tranquilos, con zonas modernas y otras más tradicionales, es una gran ciudad que tiene mucho más que shopping para ofrecer. La considero un buen destino para escaparse un finde largo e incluso acercarse a lugares como lo son Valparaíso y Viña del Mar, que están muy cerquita y también son muy bonitos, de una forma completamente distinta.
Puntualmente sobre Santiago, tengo que decir que en diciembre nos tocaron unos días de calor terribles —en Buenos Aires ya veníamos con temperaturas similares— y por momentos tuvimos que refugiarnos en algún lugar a comer o a cubrirnos del sol. Sin embargo, pudimos disfrutar mucho de la ciudad, incluso en tan poco tiempo. A la noche, además, refresca bastante, lo que hace que los días de calor no sean tan insoportables. Incluso si van en pleno verano, no está mal llevarse una camperita o buzo por si acaso.
Paramos en un departamento en Providencia, que alquilamos directamente por Booking. Como era sólo una noche, tuvimos nuestras dudas, pero la verdad es que nos encantó y definitivamente volveríamos a este lugar. Además de ser un ambiente pequeño pero super funcional, contaba con piscina en la terraza y unas vistas hermosas de la ciudad. También tengo que destacar el gran trato que recibimos en la recepción, que se encuentra en otro edificio (es tipo una oficina, muy fácil de encontrar). El chico que nos atendió no sólo nos guardó las maletas el primer día, sino que el último nos ayudó para pedir un Uber e incluso quiso prestarnos algunos pesos chilenos que nos faltaban. Si vuelvo a Santiago, no dudaría en volver a este departamento. Les dejo el link de Booking, por si les interesa verlo. Si reservan desde ese enlace, además, consiguen un 10% de descuento.
El primer día, después de dejar nuestras cosas en el guardaequipaje del departamento que habíamos alquilado para una noche, salimos para el Costanera Center. Alojándonos en el barrio de Providencia, resultó muy cómodo caminar hasta allá. Eran unas cuantas cuadras desde nuestro edificio, pero el barrio es muy tranquilo y pintoresco. Hicimos una parte por la Avenida Nueva Providencia, lo que nos permitió pasar por la puerta del a bella Iglesia de la Divina Providencia, así como también por la Iglesia Ortodoxa de la Santísima Virgen María. Luego doblamos hasta llegar a la calle Andrés Bello, donde se encuentra la costanera a orillas del Río Mapocho. Esta zona es una de mis favoritas, con el río rodeado de parques como el Uruguay o el Parque de las Esculturas. Es una zona llena de árboles e ideal para el día de calor que nos había tocado. Mucha gente, siendo sábado, descansaba sobre el pasto, disfrutando de un día con un solazo impresionante y la sombra de los árboles.
Pronto llegamos al shopping, donde debo reconocer que, entre una cosa y otra, perdimos unas tres o cuatro horas. La realidad es que se estaba muy bien ahí, con el calor que hacía afuera, y pudimos aprovechar no sólo para comprar, sino también para comer en el patio de comidas con el que cuenta el Costanera Center. Si el shopping no es lo suyo, ahí cerquita tienen el Jardín Japonés, además de encontrase también el Teleférico Parque Metropolitano. Este teleférico, que volvió a abrir en 2016 después de varios años fuera de funcionamiento, ofrece unas hermosas postales áreas de la ciudad de Santiago. El teleférico funciona de martes a domingos, y el precio por persona es de 1910 pesos chilenos la ida y 2510 pesos ida y vuelta (algo así como 3,10 y 4,10 dólares).
Ahora, si de postales aéreas se trata, sin dudas no pueden perderse las que ofrece el Sky Costanera, el edificio más alto de Latinoamérica. Se puede ingresar desde el mismo Costanera Center y se encuentra abierto todos los días, de 10 a 22 horas, con el último ascenso a las 21 (de cualquier forma, es recomendable chequear antes su sitio, por posibles modificaciones). El precio por adulto es de 15.000 pesos chilenos, algo así como 24 dólares. Si bien al principio la tarifa nos parecía un poco elevada, es una visita que me había quedado pendiente del pasado viaje y que realmente ofrece una vista increíble de toda la ciudad (una debilidad en cada lugar al que viajo).
Esa noche aprovechamos para ir a cenar al Hard Rock Café, que se encuentra en el mismo Costanera Center. Por mi parte, soy muy fan de los Hard Rock, que tienen una modalidad y precios más o menos similares en todas partes del mundo: hamburguesas, buen ambiente y música en vivo. Cuando fuimos, había una banda haciendo covers de Soda Stéreo y el lugar estaba bastante lleno. Conseguimos una mesa y cenamos unas hamburguesas con cerveza por aproximadamente 30 dólares por persona, que es más o menos un gasto promedio en todos los restaurantes de esta cadena. La realidad es que es una zona muy linda por la noche y, si siguen caminando, van a encontrar muchos lugares para comer, incluso por mejor precio.
El segundo día decidimos ir a recorrer el centro histórico. Por suerte, en el departamento hicimos el check out y nos guardaron las maletas hasta las 19 horas aproximadamente, cuando teníamos pensado salir para el aeropuerto. Tomamos la línea de metro M1 (en Manuel Montt, estaba ahí cerquita de nuestro departamento), hasta la estación Santa Lucía. Al salir de la estación, prácticamente chocan con la Biblioteca Nacional de Chile, y están a un paso del Castillo Hidalgo, un hermoso edificio que hoy funciona como centro de eventos. El Fuerte Neptuno, dentro del mismo parque, me parece una obra hermosa. A un par de cuadras, se encuentra el icónico Palacio de la Moneda, junto a la gran bandera de Chile y una de las zonas que quizás nos resultaron más caóticas. Sin embargo, si siguen caminando por la calle Morandé, la escena va cambiando un poco y empiezan a encontrar calles más estrechas y rincones más tranquilos, sobre todo un día domingo. La Plaza de la Constitución, la Plaza de Armas y el Mercado Central, este último con muchos lugares para comer, se encuentran por la zona. También, si caminan un poco por el borde del Parque Forestal, van a encontrar el Museo de Bellas Artes y el Palacio Bruna.
Ese día, después, volvimos para el lado de nuestro apartamento, donde almorzamos unas buenas variedades de pescado en el restaurante Puerto Calbuco, una buena opción para comer platos con ingredientes locales y a muy buen precio. Luego teníamos pensado alquilar un auto e ir a Parque Arauco, otro de los shoppings más destacados de Santiago, o al Arauco Premium Outlet Buenaventura, que tiene muy buenos descuentos. Sin embargo, al ser fin de semana largo y domingo, no pudimos conseguir alquilar un auto en el día, ya que ninguno de los lugares en los que preguntamos tenía disponibilidad. El transporte público nos resultaba eterno y no teníamos conexión en ese momento para pedir un Uber, por lo que decidimos volver al Costanera Center y terminar nuestras compras ahí. La realidad es que, a menos que vayan con algo muy puntual en mente, este shopping cumple con las expectativas y se encuentra en un barrio muy cómodo para alojarse.
Aunque Santiago es una ciudad grande y, obviamente, nos quedaron cosas pendientes, el itinerario fue acertado para los dos días que estuvimos. Si tienen un poco más de tiempo, recomiendo conocer también el Cerro San Cristóbal, con otras vistas maravillosas de la ciudad. Si bien yo no soy una visitadora compulsiva de museos, el Museo Chileno de Arte Precolombino puede resultar muy interesante. Para los amantes del vino, también están muy buenas algunas de las visitas a bodegas que ofrecen desde la capital. Nosotros, en un viaje anterior, hicimos una con la empresa Turistik que resultó muy satisfactoria.
Ya habiendo ido dos veces, me quedaron dos grandes visitas pendientes, que espero poder concretar en otro viaje. Una de ellas es el Templo Bahá’í, unas construcción que en fotos parece increíble, con mucha paz, naturaleza y grandes vistas. Otro de los pendientes es La Chascona, uno de los hogares del gran Pablo Neruda; nosotros sólo visitamos La Sebastiana en Valparaíso, por lo que este paseo estará seguramente incluido en el próximo itinerario.
Con respecto a los precios que tiene la ciudad, les paso alguna data:
¡Espero les haya servido este pequeño itinerario! Acá les dejo el mapa con todas las atracciones mencionadas en el post, para que las tengan a mano si tienen planes de visitar la bella capital de Chile.
]]>El Museu do Amanhã (museo del mañana, en español) enseguida llamó mi atención. Basta ver el edificio, con una arquitectura increíble, para querer aunque sea entrar a ver de qué se trata. Esta construcción, junto al Muelle Maua y situado cerca del actual Boulevard Olímpico, fue inaugurado a fines de 2015, con un costo de 230 millones de reales. Se encuentra dentro de las obras que se realizaron en época de Juegos Olímpicos, en una zona que realmente tiene muchas cosas nuevas para ofrecer.
Desde el acceso hasta el hall del edificio, todo es una belleza. Estéticamente, está muy bien logrado el estilo futurista que buscan, bajo el concepto que tiene este museo. El nombre del mañana es por una razón: el objetivo principal de las exposiciones dentro de este edifico buscan contar hacia dónde vamos como planeta, cuáles son las consecuencias de la actividad humana sobre el mismo y como la ciencia puede influir en la búsqueda de ciudades sostenibles. Es un museo totalmente interactivo, donde el recorrido resulta muy entretenido, informativo y ameno. Hay mucho trabajo detrás de ese proyecto, que personalmente encontré fascinante. En cierto modo tiene cosas del C3 de Buenos Aires, sobre el cual escribimos una nota hace unos meses, pero apuntado desde otro ángulo diferente.
En el camino, hay muchísima infografía sobre nuestro planeta y distintas regiones del mundo, y la estética del museo en sí resulta atrapante. Las pantallas en 360 grados fueron uno de mis elementos preferidos, aunque hay muchísimas actividades que también entretienen y resultan muy informativas. En lo personal, soy bastante fanática de estas temáticas y todo me resultó atractivo, pero en general el museo es muy sencillo de recorrer (incluso si van con chicos, puede ser un paseo muy interesante). Es recomendable revisar en el sitio del museo las exposiciones con las que cuentan, aunque en sí el mismo está bastante bien señalizado. Recomendable también recorrer los exteriores del edificio, donde hay una huerta y unas buenas vistas del famoso puente Río-Niteroi.
El museo se encuentra abierto de Martes a Domingos, de 10 a 18 horas (siendo el último ingreso a las 17). El precio de la entrada es de 20 reales, aunque los días martes el acceso es totalmente gratuito. Los tickets los pueden conseguir directamente en la web del museo. Nosotros fuimos el día que era gratis y no tuvimos nada de espera, pero viajamos en temporada baja (junio). Tengan en cuenta que estos días, como suele pasar cuando una atracción tiene una fecha de acceso gratuito, pueden tener demoras. Por lo general cuando compran la entrada por internet, les pide que seleccionen un horario para hacer más ágil el ingreso.
Si les toca un día de lluvia en Río, o si quieren aprovechar para hacer algo distinto después de tanta playa, recomiendo este museo que se recorre en dos o tres horas y que, sin dudas, es una mirada al futuro que puede ser igualmente interesante como preocupante.
]]>El menú del local es simple y acotado, pero las dos variedades de hamburguesa que pedimos estaban buenísimas. Mucha carne, rico pan y buena combinación de sabores. A esto, hay que sumarle que tienen variedad de cerveza Cabezas, una de mis preferidas de Uruguay. Sumando a eso que tenían la variedad Pumpkin Ale, no podíamos pedir más.
El ambiente es muy tranquilo y relajado. Buena música de fondo y una decoración más bien rústica, que va muy bien con su ubicación en el corazón del barrio histórico, a metros del Portón de Campo (La dirección es Paseo de San Miguel, Puerta 81).
Había poca gente la noche que fuimos, noche de sábado fuera de temporada, y nos atendieron enseguida. La noche no se prestaba para ir al patio que tienen disponible para comer, así que elegimos una de las mesas con sillones al frente del local.
Como comentaba, la carta es sencilla: hay cinco tipos de hamburguesas diferentes (una de ellas de lentejas, vegetariana), que vienen acompañadas de papas rústicas. El precio es de 390 uruguayos, algo caro para una hamburguesa, pero Colonia no se caracteriza en sí por sus precios económicos. Quedamos más que satisfechos con el plato (habíamos ido con mucho hambre y, aún así, no pudimos terminarnos las papas), por lo que el precio nos pareció correcto para lo que es la ciudad. Pueden pedir también la porción de papas sola, y tienen también unas bruschettas con salmón ahumado y nuggets de pollo. Así de simple es la carta, y sin embargo suficiente si lo que vas a buscar es una buena hamburguesa.
Con respecto a la cerveza, cinco variedades embotelladas (de Cabezas) y tres variedades de cerveza tirada aportan una linda gama de bebidas para acompañar el plato. También tienen algunos tragos y vinos que ni nos molestamos en mirar, porque el combo para nosotros es siempre hamburguesa casera más una buena cerveza. No falla, ni lo hizo esta vez. El precio de la cerveza es de 180 uruguayos, correcto para el tamaño y la marca.
Comimos quizás más apurado de lo que debíamos y no llegamos a probar el postre, pero tienen una pequeña variedad de opciones. Nos recomendaron muchísimo la cocada de damasco. Tendremos que volver a Colonia para probarla, porque seguro volvemos por una hamburguesa a Bocadesanto.
El local acepta tarjetas VISA (débito y crédito) para consumos superiores a 1000 pesos uruguayos, que es aproximadamente lo que gastan dos personas en una hamburguesa y una birra. Recuerden que si pagan con tarjeta, los argentinos tienen un reintegro del 10% que resulta bastante interesante, teniendo en cuenta que la ciudad tiene precios algo elevados para lo que estamos acostumbrados.
Después de varias visitas al país vecino, nos llevamos en esta oportunidad un gran recuerdo de una de las mejores hamburguesas que comimos en tierras uruguayas.
]]>Después de viajar siempre por Buquebus, tuvimos la experiencia de utilizar el servicio de Colonia Express, que sale desde Av. Elvira Rawson de Dellepiane 155, donde se encuentra el Casino Flotante (a diferencia de Buquebus y Seacat, que salen desde la terminal de Av. Antártida Argentina 821, en Dársena Norte). Aunque en sí la Terminal es pequeña, tuvimos muy poco tiempo de espera para hacer todos los trámites correspondientes previos al embarque, y en poco tiempo estuvimos sentados en un barco no del todo lleno y con muchas comodidades. La experiencia fue igualmente buena que en Buquebus (de hecho, sentimos un poco menos el movimiento, algo que a mí, que me mareo fácil, me parece un dato bastante relevante). Buen free shop, buenos asientos y en general un muy buen viaje. Si vuelo a Colonia, es muy probable que vuelva a elegir hacerlo con Colonia Express.
Con respecto a los valores de los pasajes, es importante saber que varían mucho dependiendo de la fecha (fin de semana largo no es lo mismo que fin de semana común), y sobre todo tiene que ver, obvio, con la disponibilidad. Pueden llegar a pagar unos 64, 65 dólares por un boleto ida y vuelta, pero tienen que sacarlo con bastante anticipación, en especial si tienen pensado hacer una escapada de viernes a domingo. De acá a dos meses, por ejemplo, esta tarifa se encuentra agotada y van a tener que abonar la siguiente, que es de unos 75, 76 dólares. Si bien la diferencia no es mucha, es recomendable sacarlos siempre con antelación si ya tienen pensado irse. Pueden chusmear los precios en la página de Colonia Express.
Llegamos a Colonia al mediodía y tuvimos un caminata un poco larga hasta el hotel, ya que esta vez decidimos alojarnos por primera vez en la zona más nueva de la ciudad, en lugar de hacerlo en los alrededores del barrio histórico. Caminando por la Rambla, que está en remodelación y expansión, entramos en una zona un poco más residencial, con algunos hoteles repartidos a lo largo de la costa. Ese fue el caso del Real Colonia Hotel, que elegimos más que nada por su servicio de piscina cubierta y buen precio para una reserva que fue hecha con poca anticipación (y pagamos aproximadamente 90 dólares la noche). Lo que recomiendo, si eligen algún hotel de esta zona, es que vayan con auto (pueden llevar el propio en barco por un costo adicional o alquilar uno en la terminal) o uno de los carritos de golf que se rentan alrededor de la zona portuaria. Para mí, esta última opción es ideal para recorrer la ciudad en pocos días. El precio es más o menos similar en todos los lugares que alquilan. Nosotros elegimos Thrifty, que se encuentra en la terminal. El costo del carrito por 24 horas fue de 75 dólares, con combustible incluído (a esto hay que descontar el 10% si pagan con tarjeta de crédito).
Hablando de tarjetas de crédito, es importante a la hora de pagar en Uruguay que sepan que cuentan con beneficios a la hora de hacer compras. Nosotros en general utilizamos tarjeta (ya sea crédito o débito) siempre que nos lo permiten, en especial a la hora de ir a comer. Cargamos con pocos uruguayos (de hecho, en este viaje en particular, ni siquiera compramos ni sacamos por cajero). En Colonia suelen aceptar pesos argentinos en casi todas partes, pero el cambio por lo general no nos favorece. Si pueden pagar con tarjeta, que no sólo tiene descuento sino que también toma el gasto al cambio oficial, mejor. Si van con dólares, uno equivale más o menos a 32 pesos uruguayos pero, como comentaba, suele ser mejor pagar con la moneda local.
El primer día aprovechamos para conocer y disfrutar esta zona nueva de Colonia que no conocíamos. El año pasado, en la parte de la Rambla, a la altura de Playa Victoria, agregaron un cartel de Colonia (foto) para llevarse la postal turística, algo que ya se volvió muy popular alrededor de distintas ciudades en el mundo. Además, la zona es muy agradable para sentarse a tomar unos mates y disfrutar del día y de los maravillosos atardeceres que ofrece la ciudad. Si hay algo que amo profundamente de Colonia, son sus atardeceres. Si alquilan los carritos, hay algunos itinerarios recomendados de pocas horas como lo son conocer la Plaza de Toros o la Capilla de San Benito. Si bien los carritos no tienen gran velocidad, las distancias son cortas y se puede conocer todo en una tarde.
El domingo estuvimos paseando por el hermoso Barrio Histórico que tiene la ciudad y que jamás nos cansamos de visitar. Además de la belleza de sus calles irregulares y construcciones antiguas, este punto es ideal para sentarse a almorzar al sol. La primavera nos regaló un fin de semana hermoso que pudimos disfrutar en la ciudad. Si son más de la onda del picnic y el día acompaña, pueden sentarse con un sandwichito en la Plaza de Armas o en el muelle.
Por la tarde volvimos a disfrutar de la piscina climatizada del hotel, no sin antes hacernos una escapada al shopping de Colonia. Si agarran desde la terminal la Av. Buenos Aires (luego Roosevelt), se van a encontrar con este centro comercial que cuenta con un modesto patio de comidas, un cine y algunos locales de ropa. Nosotros pasamos por el supermercado Ta-Ta que se encuentra dentro y que es uno de los más grandes y céntricos de la ciudad, para comprar algunos víveres (no teníamos uruguayos, así que era la opción más segura para poder pagar con tarjeta).
Colonia es una de las escapadas ideales para el fin de semana desde Buenos Aires, así como un gran lugar de entrada si lo que buscan es recorrer Uruguay. Los precios de comida y alojamiento no son del todo económicos, pero por pocos días no es algo disparatado. Sentarse a comer es caro, pero hay muchas opciones relativamente baratas que pueden hacernos ahorrar unos pesos. Es una ciudad que se recorre fácil y pronto, sin dudas, pero en la que dan ganas de quedarse más tiempo. Tranquilidad, hospitalidad, callecitas, mates y atardeceres increíbles. Suficiente para querer quedarse más tiempo del que podíamos y para volver a verla en algún fin de semana cercano.
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