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airbnb – #ArgieTravellers https://argietravellers.com Blog de viajes de dos argentinos viajeros Tue, 06 Nov 2018 14:39:57 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9.4 https://argietravellers.com/wp-content/uploads/2018/06/cropped-Bandera_Argentina-32x32.png airbnb – #ArgieTravellers https://argietravellers.com 32 32 Guía de Airbnb: usando la plataforma por primera vez https://argietravellers.com/mi-experiencia-usando-airbnb/ https://argietravellers.com/mi-experiencia-usando-airbnb/#comments Tue, 06 Mar 2018 18:18:08 +0000 https://argietravellers.com/?p=970 Creo que a esta altura del partido, todos hemos escuchado hablar, aunque sea vagamente, de Airbnb. La plataforma se abrió paso entre las reservas de alojamientos convencionales con una premisa muy simple: sentirte como en casa, donde sea que vayas. Últimamente, el alquiler de departamentos se agregó y volvió popular en muchísimos sitios de reserva de alojamiento. Lo que tiene de particular Airbnb es la posibilidad de rentar no sólo departamentos o casas enteras, sino también una habitación privada o compartida en una casa con residentes locales. Obviamente, va todo en gustos y tipo de viaje, pero es una gran opción para ahorrar plata, tener una alternativa más íntima a las habitaciones compartidas de los hostels y, además, tener la posibilidad de convivir con gente que conoce bien la ciudad.

¿Cómo funciona Airbnb? Teníamos bastantes dudas antes de hacer nuestra primera reserva. Como saben, si son nuevos en la plataforma y se registran desde el perfil de un amigo, pueden obtener 600 pesos argentinos (30 dólares aproximadamente) de descuento en su reserva (siempre y cuando esta supere los 1100 pesos, o su equivalente en dólares). Acá está el link de mi perfil, donde pueden obtener el descuento. Pueden registrarse desde acá de manera muy sencilla: tanto crear una cuenta con su correo electrónico, como usar su cuenta de Facebook o Google para conectarse. Después de seleccionar una red o de completar algunos datos sobre ustedes, ya van a estar prácticamente listos para realizar su primera reserva con Airbnb.

El descuento se aplicará a la hora de realizar la reserva, como “crédito de regalo”. Este descuento se realiza sobre el precio final cuando reserven el alojamiento. Tengan en cuenta que si tienen algún descuento semanal/mensual, puede que el crédito no se aplique (lo podrán utilizar igual en otra reserva, luego).

Lo que sigue es, probablemente, lo más divertido pero también lo más complicado: elegir alojamiento. Hay muchísimas opciones, que no se limitan sólo a la zona donde se encuentra el departamento, sino también los servicios que prestan, el tipo de alojamiento (si van a elegir habitación privada, habitación compartida o el lugar todo para ustedes), entre otras cosas. Recomiendo altamente revisar los reviews que dejaron otros usuarios. A nosotros nos sirvieron mucho para decidirnos por el alojamiento que elegimos. En nuestro caso, en Budapest, buscábamos un departamento para tres personas con por lo menos dos camas. Por comodidad, y por los precios promedio de la ciudad (que nos parecían muy bajos), elegimos buscar un apartamento entero para nosotros, entre el 17/12 y el 21/12. Todos estos filtros pueden ir aplicándolos en el buscado de arriba, que es bastante intuitivo y tiene muchas opciones entre las que seleccionar:

Una vez que completamos los filtros, nos van a aparecer las opciones que se adapten a nuestros requisitos. Como les comentaba, nosotros les dimos bastante importancia a las puntuaciones de cada alojamiento. En el caso del que reservamos nosotros, nuestro Host actualmente tiene 47 reviews y un promedio de 5 estrellas. No les digo que sea una garantía definitiva para decir que todo va a salir bien, pero los comentarios que dejan los usuarios son una buena referencia (tanto para bien como para mal) para saber qué tal es el lugar, la comunicación con el anfitrión, el barrio donde está la propiedad y demás. Este es el apartamento que elegimos en Budapest, y no puedo hacer más que recomendarlo. Como verán nuestro host, Gergely, tiene muchos comentarios positivos destacando lo limpio de su hogar, lo bien ubicado y su buena onda. Sin dudas, puedo dar fe que fue así. Incluso cuando no lo vimos cara a cara (ya me explicaré sobre el tema), siempre recibimos un muy buen trato y el departamento estaba impecable. Como ven, la página tiene todo el detalle del alojamiento: la descripción del anfitrión, los servicios que incluye el lugar, la cantidad de camas y las reglas de la casa (es importante siempre leer y respetar esto). Además, indica el tipo de cancelación que tiene el departamento, sobre el que ya haremos un apartado más adelante.

Una vez que tengan seleccionadas sus fechas y la cantidad de húespedes, les va a aparecer el total final. Esto varía en cada propiedad, no sólo por el precio por noche, sino por las diferentes tazas que aplican. Por lo general van a ver qué, al agregado del precio, se le suman un costo por servicio y una tarifa de limpieza. También la cantidad de gente que se va a alojar, en algunos casos, puede modificar el valor, al igual que si cambian las fechas. Si se quedan más de una semana, también les va a aparecer un descuento semanal. Lo mejor que pueden hacer es ir simulando con cada alojamiento para ir viendo el total definitivo, antes de decidirse por uno. Ir navegando en el mapa es una buena opción para estudiar las diferentes zonas (sobre todo si tienen alguna preferida), y los valores aproximados que tienen los distintos lugares por noche.

Una vez que ya saben qué quieren reservar, después de chequear que los datos estén ok, le dan click en reservar. Si es la primera vez que reservan por Airbnb, recomiendo hacerlo directamente desde la aplicación del teléfono móvil, ya que el proceso de validación de datos en sí es más sencillo. ¿Qué les van a pedir? Básicamente una foto de algún documento de identidad (ya sea DNI, Pasaporte o licencia de conducir) y una selfie que corrobore que son ustedes los dueños de ese documento.

Luego de darle siguiente a la pantalla, van a tener que seleccionar el tipo de identificación que quieren utilizar,  y subir una foto. Yo cargué mi DNI porque era lo que tenía a mano. Es simplemente una validación, por lo que no tienen que preocuparse por qué tipo de documento cargan (o si van a viajar con él). Es únicamente una medida de seguridad que toma Airbnb. A continuación les van a pedir que carguen, en el caso del DNI, una foto del frente y el reverso. Pueden hacerlo desde la PC, pero por eso recomendaba la app directamente para sacar fotos.

Una vez que carguen estos datos, la app les va a pedir que se tomen un autorretrato para verificar la identidad. Es simplemente una selfie dentro del círculo que les va a aparecer en pantalla. Asegúrense siempre de tener buena luz, ya que sino puede que se las rechace. Una vez que agreguen esto, ¡voilá!, su cuenta ya está confirmada. Ahora pueden seguir con la reserva normalmente en cuatro pasos. Primero, revisar los detalles de su estadía y chequear que hayan puesto fechas y cantidad de huéspedes correctamente. Después, Airbnb les pide que le den una leída a las normas del alojamiento que están reservando, para no llevarse sorpresas luego. Como tercer paso, deben enviarle un breve mensaje a su anfitrión: idealmente, contarles un poco de su viaje, cuando llegan, etc. Finalmente, deben hacer el pago, que tiene la opción de ser realizado en su totalidad o en dos partes. Pueden modificarlo donde dice “Paga el importe total”.

Eso es todo. Luego les va a llegar una confirmación de la reserva a su correo, junto con el recibo del pago que acaban de hacer. Después queda esperar que el host se comunique con ustedes para saber los detalles y cómo será el proceso de check-in. Así de simple, ya tienen su reserva de Airbnb hecha.

Con respecto a las cancelaciones, es un servicio que nosotros no tuvimos que utilizar pero que deben leer cuidadosamente, ya que depende de cada apartamento. Actualmente Airbnb cuenta con siete políticas diferentes de cancelación, que pueden leer de forma muy clara desde su web haciendo click acá. La política de cada alojamiento la van a encontrar dentro del detalle, a medida que van leyendo.

Si quieren cancelar o modificar una reserva, no tienen más que ir a “Viajes”, donde van a encontrar tanto sus viajes próximos como pasados. Ahí pueden realizar modificaciones o cancelaciones. También van a tener acceso a su itinerario, donde se encuentran todos los detalles de su alojamiento. Ahí van a tener hora y fecha de entrada, de salida, reglas de la casa, la dirección exacta del departamento e incluso algunas recomendaciones que hace el mismo host cercanas a la propiedad.

Ahora paso a contar puntualmente nuestra experiencia en la propiedad de Gergely y su departamento en Budapest. Llegábamos muy tarde, y fue una bendición ya tener todas las instrucciones de nuestro host en un mail. La puerta principal se abría por código, por lo que enseguida pudimos entrar (por eso ni siquiera tuvimos que encontrarnos en persona). Era un edificio antiguo y muy tranquilo, por lo que tratando de no hacer mucho ruido fuimos hasta el apartamento que nos correspondía, que está en la planta baja. La llave se encontraba en una especie de caja de seguridad, que también se abría con un código (que el anfitrión ya nos había enviado). Cuando lo abrimos, ya teníamos acceso a nuestro apartamento. Hubiese estado bueno tener más de una llave, pero nos arreglamos bien de cualquier modo. El apartamento es muy lindo desde la entrada: la cocina es amplia, el living es cálido y todo está muy nuevo, limpio y ordenado. Puedo decir que el departamento se veía realmente como en las fotos de la publicación, algo que no siempre sucede cuando uno busca alojamiento. Ya nos habíamos quedado en departamentos antes, pero el ingreso nunca había sido tan directo. Cuando uno llega tarde, cansado y emocionado por conocer una nueva ciudad, “sacarse de encima” el tema del check-in lo más rápido posible es siempre un plus.

Con respecto al barrio, si bien en un principio nos pareció un poco oscuro (llegamos un lunes casi a las 11 de la noche), estaba muy bien. A pocas cuadras de muchas atracciones conocidas (ya conté que la primera noche salí corriendo a ver el Parlamento iluminado), pudimos recorrer mucho caminando y movernos con tranquilidad. Además, teníamos muy cerca varios supermercados y tiendas de comestibles, lo que resultó muy útil a la hora de aprovechar el departamento. Nuestro anfitrión nos había dejado café y té, y compramos para hacernos algunas tostadas, por ejemplo, y teníamos solucionado el desayuno. El apartamento estaba súper bien equipado y, si bien no cocinamos, tranquilamente podríamos haberlo hecho. Además pudimos lavar la ropa, después de casi 10 días de viaje. Habíamos tratado de ir lo más livianos posibles, por lo que tener la posibilidad de limpiar toda la ropa nos vino bárbaro. Además el departamento contaba con otros detalles como secador de pelo, televisión por cable, incluso plancha para la ropa… Todo funcionando perfecto.

Aunque intentamos arreglar un encuentro con nuestro host, nos desencontramos y nunca llegamos a conocerlo. De cualquier modo, siempre estuvo atento a nuestras necesidades y nos dejó varias recomendaciones y cosas que podíamos hacer en la ciudad, incluso algunas guías de viaje en el departamento. Esa es una de las mejores cosas que tiene Airbnb: la posibilidad de tener referencias de un local de lugares en su barrio, de restaurantes que conoce y que quizás no son tan turísticos, de dónde tomarte un buen café o comer el mejor plato típico. Honestamente fue una experiencia muy satisfactoria, incluso sin siquiera vernos las caras. La misma aplicación de Airbnb permite enviarle mensajes a su host, ya sea por que tienen algún problema o inquietud, o simplemente para hacerles algún comentario. No tienen más que ir a la parte de “Viajes” y, del mismo modo que pueden modificar o cancelar la reserva, pueden escribirle al dueño del apartamento.

Al principio la verdad que estábamos bastante escépticos con esta plataforma, pero la experiencia fue más que satisfactoria. En algunos destinos conseguíamos mejores precios que en hoteles (sobre todo viajando de a tres), y con la tranquilidad de vivir como un local, tener un espacio para cocinar o lavar la ropa, e incluso tener referencias de una persona que vive ahí. No dudo que en un próximo viaje volveremos a utilizar este servicio, que se vuelve una gran alternativa a los hoteles y otros alojamientos convencionales.

Hoy en día, Airbnb creció muchísimo, y puede hacerse más que reservar alojamientos. Además de tener una opción de seleccionar los mejores apartamentos de la plataforma, hay muchísimas opciones para reservar experiencias o restaurantes directamente desde la aplicación. Hacer un tour gastronómico, tener una sesión de fotos con un profesional, tomar clases de baile en un nuevo destino… Hoy todo es posible desde la app de Airbnb, que sigue expandiéndose cada vez más. Seguramente probaremos alguna de estas experiencias en un próximo destino y les contaremos sobre esta nueva forma de organizar nuestros viajes. Sin dudas, ya tenemos en la mira unas cuantas experiencias para seguir sintiéndonos como locales en cualquier destino que visitemos. Después de todo, de eso se trata este sitio.

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Qué lindo, por fin, caminar por Budapest. https://argietravellers.com/caminar-por-budapest/ https://argietravellers.com/caminar-por-budapest/#comments Thu, 22 Feb 2018 16:51:03 +0000 https://argietravellers.com/?p=953 ¿Viste cuando soñabas con conocer un lugar desde hacía años, tantos años que ya habías perdido la cuenta? Cuando van pasando los viajes y lo vas dejando de lado porque primero querías conocer lo típico, después porque a tus acompañantes no les gustaba, otra vez porque tenías pensado conocer un país y te quedaba muy a contramano… En este viaje, no, dije ya está. No tenía muy definido los lugares a los que íbamos a ir; no sabía muy bien qué recorrido quería, incluso estuve modificando cosas a pocas semanas de irnos. Sin embargo, algo era seguro: en ese viaje me iba a dar el gusto de conocer Budapest, una ciudad con la que había soñado desde siempre.

Como siempre digo, es rara la forma en la que funcionamos los seres humanos. No tenía razones reales para que mis deseos de conocer esta ciudad fuesen tan fuertes —más allá de ese pasión muy equitativa que tengo por conocer casi todas las ciudades de Europa, como ya saben los que me leen o me escuchan hablar. Obviamente, había visto fotos y había quedado fascinada con el Parlamento de noche, hacía ya muchísimos años. Durante el viaje pasado, había leído sobre los mercaditos navideños de la ciudad. También había escuchado sobre los populares ruin-pubs o bares en ruinas. Más allá de eso, realmente no tenía muchas razones para estar tan emocionada por conocer Budapest.

Y, sin embargo, me moría de ganas de estar ahí.

Llegamos a la ciudad de noche, desde Berlín, en un EasyJet llamado G-Ezra. Y obviamente al tono de la famosa Budapest —por si alguno no sabe de qué hablo, pueden hacer click en este video—, nos bajamos del avión para conseguir un taxi. El frío era intenso, pero las luces de la ciudad también. Más allá de mi eterna perorata de lo fascinantes que me resultan las ciudades europeas por la noche, Europa del Este tiene una particularidad cuando de vistas nocturnas se trata: me dio la sensación de transportarme un poquito en el tiempo. Es algo muy especial.

El taxi lo tomamos directamente desde el aeropuerto, porque éramos tres personas. Era muy tarde para el transporte público y la realidad es que, por la cantidad, nos salía más económico que pagar el transfer de forma individual. Desde el aeropuerto hasta la puerta del departamento que alquilamos, pagamos aproximadamente 25 euros. Esto ya nos lo informaron antes de tomar el taxi, donde nos hicieron esperar para poder tomarlo (y nos regalaron unos bomboncitos de mazapán para el camino).

Esta fue la primera vez que usamos Airbnb en un viaje, y la experiencia fue muy satisfactoria. Ni siquiera tuvimos que encontrarnos con nuestro host: nos dejó el código de acceso al edificio y luego las llaves en una cajita, también con un código. Fue muy fácil entrar y ponerse cómodo. Ya estaré contando un poco más sobre la experiencia, pero definitivamente volveríamos a hacerlo en esta ciudad. Hay cierto miedo de algunas personas, por lo que había leído antes de viajar, sobre lo que son en sí las ciudades del este. Si bien notamos la capital un poco más descuidada que otras ciudades en las que habíamos estado —hablando más que nada a nivel limpieza—, no nos pareció ni peligrosa, ni poco atractiva (por el contrario), ni insegura. Nos sentimos muy cómodos desde el primer momento, incluso cuando nuestro departamento no se encontraba en una calle principal y llegamos un lunes a la madrugada. Pasada la primera inspección del barrio, que siempre genera tanto fascinación como un poco de incertidumbre, nos dimos cuenta que no había de qué preocuparse. La gente no habla un inglés tan perfecto como en otras zonas de Europa, pero siempre nos pudimos hacer entender y nos trataron muy bien. Y los supermercados tienen muy buenos precios y todos nos aceptaron tarjeta, lo que resulta una tranquilidad a la hora de parar en departamento.

A pesar de ser casi las 11 de la noche, estábamos muertos de hambre y con ganas de conocer un poco la ciudad. Encontramos un restaurante pequeño sobre Teréz, una de las avenidas principales de la zona, donde comimos un menú de tres pasos con una cerveza por 12 euros. Comer en Budapest no fue un problema, en absoluto: tanto el supermercado como los comercios tienen muy buen precio; en especial después de venir de Ámsterdam y Berlín, donde los valores son otros. Incluso el transporte público nos resultó muy barato. Con aproximadamente 13,30 euros (4150 florines húngaros), sacamos un pase de transporte de tres días, que nos permitió movernos por la ciudad con total libertad. Budapest es increíblemente bella para recorrerla a pie, pero durante el invierno el transporte llega a ser hasta un refugio del frío. Además, para cruzar entre Buda y Pest puede ser una muy buena alternativa a pasar por los puentes caminando. Otra opción es sacar el boleto por día que sale 5,30€, o los viajes individuales por 1,70€. Todo depende de lo que tengan planificado hacer.

Cuando terminamos de cenar aquella primera noche en la ciudad, ya pasadas las doce, no podíamos volver al departamento. Me negaba. Obviamente, no me iba a ir a dormir sin antes ver el Parlamento de noche. No me importó el frío, la hora, o el hecho que nos encontrábamos en una ciudad nueva, en un barrio que no conocíamos. Con el mapa descargado en Google Maps, empezamos a seguir el camino entre calles oscuras y bastante desiertas. Y de a poco empieza a asomar, adornado por un árbol gigante de Navidad y muchas luces. Algunos policías acá y allá, pero la realidad es que teníamos todo el Parlamento para nosotros, en una de las noches más frías que habíamos tenido hasta entonces. Es una estructura que saca el aliento, de verdad. El tercer Parlamento más grande del mundo, después del rumano y el argentino, pero sin dudas uno de los más icónicos y fotografiables del mundo. Si pueden hacer el paseo en barco por el Danubio, les va a dar una de las vistas más increíbles de este lugar.

La magia de noche no deja de estar viva de día. Es una ciudad que despliega encanto por todos lados, de una forma muy propia. Sin dudas, la época navideña le sienta bien a Budapest, que se llena de mercaditos callejeros, luces, adornos y detalles en sus avenidas más transitadas. Recomendables sobre todo el mercado de la plaza principal y el que se encuentra frente a la Basílica de San Esteban, un item más en la lista de atractivos de la ciudad. Como acostumbran en Europa, la gente se reune en estos lugares a tomar y a comer, y fue una de nuestras opciones para probar algunas de las comidas típicas de la región. En el primer mercado comimos varias veces, ya que es una forma bastante económica para probar las comidas locales (y no tanto), disfrutar de un vaso del famoso vino caliente o degustar algún dulce típico hecho de mazapán. Es un ambiente muy único, incluso a pesar del frío, que recomiendo aprovechar si viajan en estas épocas. Las fiestas de fin de año en Europa, para los que vivimos en el hemisferio sur, tienen una atmósfera muy especial. Europa del Este, especialmente, tiene unos mercados hermosos y unas decoraciones que encajan a la perfección con las construcciones y la historia de sus calles.

Lógicamente, si van a Budapest no pueden dejar de cruzar el Puente de las Cadenas. Aunque nos alojábamos en Pest, sabíamos que Buda tenía una de las vistas más increíbles de la ciudad. Esta capital, dividida en dos y unida por sus puentes, tiene muchos contrastes entre ambas partes, que son igualmente bellas. Nos habían recomendado parar en Pest, que es quizás la zona con más movida nocturna y lugares para comer y visitar. Sin embargo, el Castillo de Buda y la Bastión de los Pescadores son razón suficiente para cruzar al otro lado de la ciudad. Quedamos absolutamente maravillados con estas estructuras, con la subida, con su pequeña ciudad, con sus vistas y sus ventanas. El funicular que lleva hasta la cima no funcionaba, pero había buses que llevan hasta arriba. Nosotros decidimos hacerlo caminando, pero también tienen la opción de hacerlo con el transporte público (con el mismo ticket que compran en el metro). Es un lugar emblemático para ir, tanto de día como de noche. La vista de la ciudad es increíble. La belleza de este destino queda en evidencia cuando tenés una postal aérea así. La entrada al mirador cuesta un euro, un precio válido para apreciar el Parlamento, sobre todo cuando cae el sol y se ilumina por completo.

Si buscan vistas de la ciudad, otra gran opción es la recientemente inaugurada noria llamada Budapest Eye. Al mejor estilo de la popular atracción londinense, ofrece unas hermosas vistas de la capital por un precio que resulta mucho menor que el de otras ciudades. Por 8 euros pueden subirse a esta atracción, que con sus 65 metros es otra buena idea para tener una panorámica de Budapest. En épocas festivas se suman las luces, que de noche adornan la ciudad y parece salida de un cuentito.

Como comentaba, esta ciudad es bella tanto de día como cuando cae el sol. Además del atractivo de los mercados, se suman los innumerables bares que tiene esta ciudad. Si van en verano, seguro van a poder disfrutar de alguno de los rooftop bars, muy populares en Budapest. Durante el invierno, si bien hay terrazas que se transforman para adecuarse a la estación, es recomendable refugiarse en alguno de los Ruin Pubs de la ciudad, que tienen una estética única y un montón de tragos y comidas para probar. No pueden irse de Budapest sin haber ido a Szimpla Kert, uno de los pubs más famosos de la ciudad. Una experiencia que, sin dudas, merece post aparte. Los precios suben un poco, pero sigue siendo muy accesible para lo que es Europa en general.

Hay mucha historia en esta ciudad, y sin dudas no pudimos evitar perdernos entre sus calles y meternos a conocer sus atracciones principales. Es difícil pensar en ir a Budapest sin conocer los baños termales o sin empaparse un poco de la historia de la comunidad judía, que se ve reflejada tanto en edificios como en monumentos. Entre las visitas que puedo destacar, sin dudas caminar a orillas del río Danubio es una de ellas, donde los puentes, los detalles y la gente parecen parte de una pintura en movimiento, hasta dar de lleno con el imponente Parlamento —uno de los edificios más increíbles que vi, honestamente. Hay algo tan encantador de la rivera de esta ciudad, que es difícil ponerlo en palabras. Por momentos uno se siente transportado en el tiempo, viviendo fragmentos de historia y edificios con tantos años y anécdotas, y fragmentos de algo mucho más grande… No recorrimos muchos museos, disfrutando finalmente de días de sol de invierno, pero hay una amplia selección si disfrutan de estos paseos o si el tiempo no acompaña. Además de visitar el Parlamento, son recomendables el Museo del Holocausto, el Museo Nacional de Hungría o el Museo de Historia de Budapest. Si son más de las atracciones alternativas, super recomendables el Museo de Aviación o el Museo de Pinball

Los baños termales son otra visita obligatoria en esta ciudad, famosa por sus balnearios como Széchenyi o Gellért. Recomiendo mucho hacer lo que hicimos nosotros: darle un día extra a la ciudad, y dedicar ese último día a pegarle una visita a los baños y recorrer los alrededores con tranquilidad. Ya sea que elijan uno u el otro, ambos tienen mucho para conocer a sus alrededores y son una buena excusa para tener un día de tranquilidad. En Széchenyi, en invierno, hay una pista de patinaje sobre hielo gigante; también se encuentran la Plaza de los Héroes y el Castillo de Vajdahunyad, que pueden visitar antes o después de relajarse en uno de los spas más lindos de Europa. Si van para el lado de Gellért, en la zona de Buda, pueden aprovechar para conocer la Ciudadella, que no sólo está llena de historia, sino que también ofrece una vista increíble de la ciudad desde las alturas. Quiero ampliar esto en otro post, porque creo que lo merecen. No hay nada como dedicarle un día a relajarse, después de semanas caminando ciudades hermosas, sobre todo cuando las temperaturas están tan cerca del cero.

Obviamente, como cuento lo bueno, tengo que contar lo malo. Un día que me sentía un poco mal, tuvimos que tomar un taxi, que nos cobró 15 euros un viaje que evidentemente no pasaba de los 5 euros. Lógicamente, cuando uno no se siente bien no se fija en esas cosas, pero es real que a veces uno tiene que estar un poco más atento en algunos destinos. No es algo que nos haya opacado la felicidad del viaje, ni por asomo, sino simplemente algunas consideraciones que uno tiene que tener en cuenta cuando está en lugares donde no habla el idioma y las cosas funcionan distinto a lo que acostumbramos. Si no están en un apuro, como era nuestro caso, consulten el precio, utilicen algún servicio con aplicación móvil o simplemente usen el transporte público, que doy fe que funciona muy bien en esta ciudad. Como no me canso de decir, son cosas que pueden pasar en los viajes y que no tienen por qué ponernos mal. En especial cuando está en medio la salud de uno, no hay que escatimar ni pensar mucho en los gastos. Además, ¿cómo puede afectarte algo tan mínimo estando en este lugar maravilloso?

Con lo bueno, lo malo, las expectativas y la realidad, me llevo muchas cosas lindas de Budapest. Es una ciudad que muchos me habían dicho que no les había gustado, otros tantos que se habían enamorado, otros que seguro iba a querer volver. Budapest fue algo insual, porque fui con muchísimas expectativas, que sin dudas se cumplieron. Es algo raro porque no sabía muy bien qué iba a buscar a esta ciudad, pero me fui con un montón de anécdotas, recomendaciones y cosas nuevas para compartir. Fue la primera ventanita para ver la belleza de Europa del Este, una zona del continente a la que seguramente volveré cuando planifiquemos una nueva visita al otro lado del charco.

Aunque ahora me quedará pendiente regresar en verano —esa época en que, dicen, es una de las más lindas para conocer la capital húngara—, no me puedo quejar. Me llevo grandes recuerdos de esta ciudad. Me voy con la felicidad de, por fin, haber caminado por las calles de Budapest, otro sueño pendiente que pude cumplir en este último viaje.

Pronto estaré subiendo más info sobre dónde comer, nuestra experiencia con Airbnb y algunos lugares que no pueden dejar de visitar si deciden conocer una de las capitales más encantadoras de Europa del Este.

¡Más fotos en mi Instagram!

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Visitar Islandia con poco presupuesto https://argietravellers.com/visitar-islandia-poco-presupuesto/ https://argietravellers.com/visitar-islandia-poco-presupuesto/#comments Thu, 15 Feb 2018 12:10:04 +0000 https://argietravellers.com/?p=951 Hay lugares en Europa que son más baratos que otros, como en todas partes del mundo. Ya sea porque no favorece el cambio o porque tienen un costo de vida alto, es mucho más fácil quedarse en determinadas ciudades. Islandia es caro. Caro de verdad. Caro nivel tuvimos que ir a una habitación compartida de un hostel con otras ocho personas porque sobre la fecha fue lo más barato que conseguimos. Pero, al igual que en otros países en los que ya habíamos estado, se puede visitar con poco presupuesto si uno de lo propone. Reykjavik, su capital, tiene bastantes opciones, incluso para aquellos que viajan cuidando un poco el bolsillo.

Islandia es un lugar soñado, y no me voy a cansar nunca, ni en cien posteos, de decir que valió la pena cada euro invertido en este maravilloso lugar. Se puede visitar unos días sin gastar una fortuna. Simplemente tuvimos que bajar las pretensiones y saber, de entrada, que no nos quedaba otra que adaptarnos al gasto diario que teníamos y ver cómo nos arreglábamos con eso. Es un tema que repito bastante, pero creo que viajar y conocer es una cuestión de voluntad. A veces no necesitamos una fortuna para conocer ciertos lugares, ni siquiera los más caros, sino un poco de capacidad de ahorro y otro tanto de capacidad de adaptación.

La realidad es que, primero que nada, cabe decir que llegamos al país muy próximos al fin de año que, sumando que es una época muy buena para ver auroras, lo encarece un poco más. Para unos pocos días, estuvimos bien y salimos ilesos de nuestra experiencia en uno de los países más caros de Europa. Quizás, si lo que buscan es ahorrar, es conveniente buscar otras fechas de temporada baja como pueden ser octubre o noviembre, donde los precios puede que sean más económicos —sobre todo en alojamiento—, pero aún así estén en época de ver las auroras. 

Los vuelos los sacamos por Icelandair bastante sobre la fecha, por lo que no puedo ponerlos como referencia. Buscando con más tiempo, la aerolínea tiene buenas ofertas. Incluso Wow Air, la low-cost islandesa, saca de vez en cuando algunos vuelos a excelente precio para conocer Reykjavik y alrededores, saliendo desde las principales capitales y ciudades europeas. Les recomiendo chequearlo con tiempo porque pueden encontrar muy buenas ofertas para viajar a Islandia desde otras partes de Europa, e incluso desde los Estados Unidos o Canadá. También hemos visto muy lindas ofertas de Wizz Aire, que salen de vez en cuando. Cada tanto veo que sacan ofertas interesantes para ir desde Madrid o Barcelona, también desde los Bálticos, Londres o Polonia. Hay que estar atento. 

Con respecto al alojamiento, nosotros en esas fechas encontramos mucha diferencia entre ir a una habitación con baño privado o sacar dos camas en un hostel, con baño compartido. Veníamos de países donde pagar dos camas en un hostel nos salía lo mismo que ir a un lindo hotel, por lo que nos sorprendió mucho la brecha entre ambos tipos de alojamiento. Al ser pocos días, decidimos reservar en el Hlemmur Square. Lo particular de este lugar es que es un hostel pero también es un hotel, contando con habitaciones privadas y más lujosas en los pisos superiores. En las primeras plantas se encuentran las habitaciones compartidas, con los correspondientes baños, duchas y la cocina. Pagamos algo de 30 euros la noche (por persona), lo que resultó barato para el costo de vida que tiene el país. Además, el hecho de tener cocina y heladera facilitó mucho el poder ir a los supermercados a comprar algunas provisiones para nuestros días en el país. También chequeamos otras opciones como el Bus Hostel o el Galaxy Pod Hostel, pero el precio y la inmejorable ubicación en Reykjavik nos hicieron decidirnos por el Hlemmur. Laugavegur, la calle sobre la que se encuentra, es una zona muy linda para pasear, comprar y comer. 

Otra opción para alojarse es Airbnb. Antes de viajar, leía que mucha gente local no estaba renovando los alquileres de sus casas ya que, debido a la cantidad de turismo que está recibiendo el país, les convenía mucho más publicarlas en Airbnb. Las opciones de casas o habitaciones privadas son muchísimas. Si bien las casas completas no son un regalo, puede convenir si hacen viajes en grupo. Con respecto a las habitaciones privadas, manejan muy buenos precios y la gente nos pareció super cordial, así que no creo que tengan problemas conviviendo con alguien más. Nosotros estuvimos a punto de elegir una de estas, con un precio aproximado de 45 euros por noche (para dos personas), en una casa con muy buena ubicación. Finalmente nos decidimos por el hostel, pero si viajan solos o en pareja una habitación privada puede ser una opción interesante. Incluso un poco más en las afueras, si están con auto, pueden conseguir excelentes precios  y disfrutar un poco de la vida típica local. También, mucha gente nos ha hablado sobre hacer Couchsurfing, que es básicamente algo similar a una habitación privada por Airbnb, pero gratis. Si bien por lo general las comodidades no son las mismas, el hecho de no pagar puede resultar un alivio si tienen un presupuesto realmente ajustado. Es cuestión de ver hasta dónde puede gastar cada uno y priorizar las cosas que quieren hacer, qué quieren visitar o cuánto tiempo van a estar y dónde les conviene alojarse. 

Para ir y volver del aeropuerto, compramos los traslados que ofrecían a bordo de IcelandAir, la aerolínea de bandera por la que viajamos. Sin embargo, también pueden comprarlos por internet. Es una forma cómoda, rápida y a buen precio para acercarse al centro. El llamado Flybus tiene buena frecuencia después de la llegada de los vuelos y a nosotros nos dejaba en la puerta de nuestro Hostel (tiene varias paradas). El precio es de 2950ISK (23.50 euros, más o menos) por tramo, aunque les sale 5500 (casi 44 euros) si compran ida y vuelta.

Transporte público no usamos. Reykjavik se puede recorrer caminando perfectamente, tomándose el tiempo para apreciar una ciudad pequeña, tranquila y muy pintoresca. En algún momento consideramos la posibilidad de alquilar un auto, pero dados los precios de hacerlo (un alquiler arrancaba en los 65 dólares por día, aproximadamente) y la época de rutas nevadas, consideramos mejor recorrer en excursión y movernos por la ciudad a pie. Las excursiones no son baratas, y la única opción fue seleccionar sólo algunas y dejar el resto para otra visita, que no dudamos que se hará realidad en algún momento. Nuestras elegidas, por una cuestión de tiempos y deseos de conocer desde siempre, fueron la cacería de luces del norte y la Laguna azul. Estos tours los sacamos tanto por Gray Line (Laguna Azul) y Reykjavik Excursions (Luces del Norte). Los precios no varían mucho entre compañías, lo que cambia simplemente es el tipo de excursión. De las auroras van a encontrar muchísimas opciones y un rango de precios bastante amplio. Nosotros hicimos una de las más económicas, por aproximadamente 40 euros. Calculen que cualquier tour que hagan, de lo que sea, no va a salir menos que eso. Es recomendable que vayan viendo y decidiendo cuáles quieren hacer. 

Mucha gente me preguntó qué onda los free tours, que en un país tan caro pueden ser una mano para conocer y no gastar una fortuna. Si bien no llegamos a hacer ninguno, City Walk tiene un tour gratuito para conocer Reykjavik, y algunos otros de pago como lo son el Pub Crawl, otro que recorre la historia financiera de Islandia o incluso opciones de tours privados. Si tienen poco tiempo, es una buena forma de llevarse un pantallazo de la ciudad.

Con respecto a la comida, debo decir que los precios si se encarecen mucho más que en otras ciudades europeas. Recomiendo altamente la cadena de supermercados Bonus, que tiene los mejores precios de la ciudad —mucha gente me había dicho antes de viajar que sólo debía comprar acá, en los super del chanchito. Si buscan hacer comidas rápidas y baratas, hay muchísimas variedades de pan a buen precio (algo de 1,50 euros el lactal) y muchas opciones para preparar sandwiches en una heladera gigante —literal, pueden entrar en la heladera. Muchos snacks y comida a buen valor. También, si paran en un hostel con cocina pero no tienen ganas de andar preparando nada, hay comidas hechas. Para que se den una idea, pueden encontrar bandejas de comida por aproximadamente 3,90 euros. Comer por esa plata en Islandia casi no existe, así que es una buena opción si lo que buscan es ahorrar.

Para comprar alcohol, lo más recomendable es comprar en el free shop. Los supermercados en Islandia no venden bebidas alcoholicas, sino que hay tiendas especializadas. Vinbudin es la tienda, que vende alcohol a un precio equitativo en todo Islandia. En la página del comercio pueden revisar todos los precios. Recomendable igualmente, si quieren probar alguna bebida local, que la compren al llegar o al irse en el aeropuerto. Hay muchos packs copados de cervezas locales, botellas de vodka, gin o licores típicos a muy buen precio, tanto para consumir como para llevar de recuerdo. Si van a comprar en la ciudad, tienen que tener en cuenta que les va a salir más caro, pero pueden encontrar algunas latitas de cerveza local por cosa de 1,60 euros (Viking, una de las lagers más baratas). Nosotros compramos una Einstök Arctic Pale Ale, una cerveza un poco más cara en botella de 330ml, y la pagamos algo de 3,5o euros.  

Si buscan sentarse en un restaurante, hay opciones para comer el típico ramen japonés (había uno justo al lado de nuestro hotel) a muy buen precio, en un lugar llamado Noodle Station. Dos noches nos dimos el gusto de sentarnos a comer en Svarta Kaffid, uno de los locales que más disfrutamos durante nuestra estadía y sobre el que ya desarrollaré en un post. Exquisitas sopas por algo de 14 euros, y una linda variedad de cervezas locales (en época de fiestas, la cerveza navideña de Gull es lo más). Si bien no es un precio módico, es muy correcto para lo que es comer en Islandia. Háganse a la idea que, si tienen planeado comer afuera, no van a gastar mucho menos que eso. Una particularidad es que en Islandia ya no existe la cadena McDonalds, un recurso que suele ser utilizado por algunos viajeros para comer rápido y barato. Sin embargo, hay algunas opciones de comida rápida, que pueden servir para salir del paso. Como les comentaba, un menú económico en la zona de Reykjavik les puede llegar a salir entre 14 y 18 euros por persona, mientras que una cena en un restaurante no va a salirles menos de 30, 35 euros por persona. Por eso es que recomiendo tanto aprovechar la cocina, si van a hostel o Airbnb y cocinar. Sin dudas, Islandia fue uno de los lugares en los que más gastamos en comida. Si pueden y no les molesta comprar en el supermercado y cocinar, es un buen destino para ponerlo en práctica. Y el mate se volvió nuestro aliado infalible. Con los diez grados bajo cero de térmica, llegar a nuestra habitación y cebar unos mates calentitos para sacarnos el frío no tenía precio. 

Por descontado está decir que, si necesitan hacer shopping, están en el país equivocado. Hay muchos negocios en el centro de Reykjavik, aunque en su mayoría son tiendas de souvenirs —y vamos a decir que no nos resultaron baratos ni siquiera los imanes. Kringlan, el centro comercial más grande de la ciudad, se encuentra algo alejado del centro propiamente dicho, pero se puede llegar tranquilamente a pie (desde nuestro hotel eran unos 30 minutos). El edificio es grande, con muchas tiendas de ropa, licores y demás. Incluso tienen algunas opciones de comida rápida como Subway o Domino’s, en caso que estén buscando una cena económica. Igualmente, como comentaba, los precios del país en sí no son los ideales como para salir de shopping, pero si tienen una urgencia es una buena opción. La verdad es que gastamos mucho comprando sólo souvenirs para la familia. Y, como fan del fútbol, no pude hacer más que traerme la camiseta de la selección islandesa (qué, como la mayoría de esas cosas, tiene un precio más o menos universal 75 euros; aunque era más barato comprarla en el free shop que en las tiendas de recuerdos, donde rondaban los 100 euros).

Como siempre digo, no hay lugares imposibles para conocer si uno tiene el deseo y la voluntad para hacerlo. Después de los pasados dos años, que estuvimos por Suiza e Islandia, estamos convencidos que es más una cuestión de flexibilidad y saber adaptarse que otra cosa. Tuvimos que resignar ir a una habitación privada, sentarnos a comer en un restaurante o llevarnos muchas chucherías como souvenirs, pero sin dudas nos llevamos de recuerdo cosas mucho más valiosas y espectaculares que un llavero o un imán. Más de una vez escuché gente decir que ellos en las vacaciones no piensan resignar comodidades para ir un lugar a pasarla mal. Por eso lo llamamos viajar, a veces, y no vacacionar. La idea no es descansar, ni nunca lo fue cuando pensamos en ir a este país. La idea fue conocer, y a veces los lugares son tan increíbles, que pronto te olvidás si tenés que compartir un baño o comer ramen instantáneo en la cocina del hostel. Recomiendo, aunque tengan que hacer algunos pequeños sacrificios (si se los puede llamar así), animarse a conocer este país que, si bien caro, vale cada corona islandesa gastada en él.

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Bueno, bonito y barato: guía de alojamiento https://argietravellers.com/guia-de-alojamiento/ https://argietravellers.com/guia-de-alojamiento/#comments Wed, 17 May 2017 18:28:57 +0000 https://argietravellers.com/?p=420

Si hay algo fundamental durante la planificación de un viaje, es decidir dónde nos vamos a alojar. En viajes largos, se puede volver un factor clave para determinar costos y, muchas veces, es donde intentamos ajustar el presupuesto para intentar hacer un viaje más bien “gasolero”. Pero también, cuando nos tomamos vacaciones, es el lugar al que volvemos a descansar, donde tenemos que reponernos y relajarnos para encarar otro día conociendo.

Ahora bien, yo personalmente creo que el alojamiento es de las cosas más importantes y buscamos ciertas cosas que, creo, son comunes a todos: comodidad, después de un día de andar de acá para allá o si necesitamos simplemente descansar lejos de la rutina; ubicación, si nos gusta conocer la ciudad a pie o tenemos poco tiempo para cubrir lo elemental; limpieza, porque a nadie le gustan esas sorpresas inesperadas ni dormir en lugares sucios… Hay un montón de factores a considerar y, obviamente, también el precio es importante para los que viajamos con un presupuesto ajustado. Las prioridades van en cada uno, pero hay cosas que creo que son comunes a la mayoría de los viajeros.

Hay algo que es importante a la hora de decidir: el destino y las condiciones en las que viajamos. No es lo mismo alojarnos en Londres que en Estambul, no es lo mismo quedarse en el centro que en las afueras, no es igual el precio al viajar en temporada alta que en baja, no es lo mismo viajar solo que viajar en grupo. A veces, si queremos ahorrar, quizás es importante considerar estos factores a la hora de planificar y plantearnos si estamos dispuestos a resignar alguno a la hora de armar nuestro viaje: ¿podemos hacer base en una ciudad más barata, y recorrer otros lugares desde ahí?, ¿nos conviene quedarnos en el centro o estamos bien si conseguimos algún lugar en las afueras?, ¿podemos irnos en temporada baja?, ¿y compartir alojamiento? Son todas preguntas que está bueno hacerse si tenemos pensado viajar y queremos ahorrar un poco.

Teniendo en cuenta cada uno de estos puntos por separado, vamos por partes.

Con respecto a la ciudad y la ubicación, me parece que es importante pensar lo que vamos a hacer. Si vamos a alquilar un auto, puede ser una buena idea quedarnos en las afueras, quizás hasta en otra ciudad, y viajar para conocer. Sobre todo en familia y en lugares donde los precios en el centro son muy por arriba de la media, es una gran opción para recorrer y aún así quedarse en un buen lugar. También hay barrios que son más caros que otros, como en todos lados. Es importante también fijarse esto y quizás, en las ciudades que es seguro, elegir un barrio menos top y animarnos a zonas con menos lujo.

Booking tiene la opción de Ver en mapa, donde podemos observar los alojamientos disponibles distribuidos en el mapa de la ciudad. En Londres, por ejemplo, podemos ver la diferencia entre quedarse una noche en Hammersmith y quedarse en el centro. Los dos son hoteles tres estrellas, con cancelación gratuita y puntuación fabulosa, y aún así hay mucha diferencia en los precios (el de Hammersmith incluso incluye desayuno, mientras que en el otro hay que hablar de $219 extra por persona). Reconozco también que depende un poco de buscar y de cuán dispuestos estamos a movernos para ir y venir desde el centro (además de considerar que el transporte también es un gasto más si necesitamos movernos mucho). Hay mucha variedad de precios también dependiendo del hotel al que vayamos y los servicios que incluyen.

Las fechas. Ah, sí, ese siempre es un dilema. Yo amo viajar durante las fiestas de fin de año, y sé que es probable que los precios suban un poco para esa época. ¿La solución? Siempre buscamos ofertas, tratamos de reservar con anticipación, ir a ciudades que de por sí son baratas para pasar los días festivos y, obviamente, resignar algunas comodidades durante esas fechas particulares. Por lo general, los precios altos en invierno duran poco y después enero se vuelve un mes bastante económico para recorrer el hemisferio norte. En el caso del sur, lamentablemente es temporada alta, pero siempre se pueden buscar alternativas por otro lado o resignar la fecha para reducir costos. Acá, por ejemplo, una pequeña muestra de lo que pasa con los hoteles de Río de Janeiro cuando dejamos de viajar en Enero y nos vamos en Abril. No es una barbaridad de diferencia por una noche, pero si nos vamos varios días ya el número empieza a ser más significativo:

Si viajan en grupo, contratar un departamento o buscar un alojamiento en Airbnb son, sin dudas, las opciones más convenientes. Se puede ahorrar muchísimo dividiendo gastos de un departamento, sin mencionar el hecho de poder cocinar y comprar en el supermercado cosas para llenar la heladera. Algunos de estos alojamientos incluso cuentan con lavarropas, que también puede resultar muy útil en viajes largos o cuando guardamos en la valija lo justo y necesario. Comprar comidas o cosas para hacer, en el caso de Europa, es una forma de ahorrar muchísimo dinero. Los precios que se manejan son incluso más bajos que los de supermercados argentinos en algunos bienes como bebida, leche, yogur, galletitas, etc. Incluso muchos ofrecen comidas preparadas, que basta poner en el microondas para cenar por muy poco. Acá la diferencia en Praga, entre una habitación doble en un hotel (con baño privado y sin desayuno), a un departamento para cuatro personas desde Airbnb; ambos en el centro de la ciudad:

Las reservas por Airbnb son fáciles de hacer (ya hablamos de esto en alguna oportunidad) y tienen muchas opciones y departamentos en zonas en las que, quizás, un hotel nos saldría muchísimo más. Hoy en día también hay alquiler de departamento por Booking y, lo que tiene a favor es que pueden hacerse reservas por sólo una noche (algo que en Airbnb es menos común, ya que por lo general te piden un mínimo de noches para rentarte el departamento). Como no me canso de decir, cada uno tiene que ver las condiciones del viaje que va a hacer y pensar qué se ajusta mejor a sus planes. Si van a reservar por Airbnb, les dejo el link a mi perfil para que obtengan un pequeño descuento. Si se registran desde ahí o desde el perfil de un amigo, tienen un bono de $600 pesos para realizar su primera reserva (que supere los 1.100 pesos argentinos). Un regalito de la gente de Airbnb para que nos animemos a viajar con ellos. Actualización 11/04/18: El pasado Diciembre, realizamos nuestra primera reserva por la plataforma, y te cuento nuestra experiencia acá.

Ahora, ¿Qué pasa si ninguno de estos puntos sirve? ¿Qué pasa si queremos estar en el centro, en fechas específicas y no podemos viajar en grupo? Bueno, es probable que tengamos que gastar un poco más, pero siempre hay opciones. Algo clave es tener paciencia y buscar. Veo gente que se desespera por sacar alojamiento enseguida, que se cansa muy pronto de ver y comparar precios, pero esa es la clave de todo. Yo, en la mayoría de los casos, contrato hoteles o departamentos por Booking, donde los precios siempre me parecieron bastante buenos y donde siempre que tuve un problema me lo supieron resolver (en Italia nos hicieron un reembolso porque no nos recibieron, ya contaré en algún momento de qué modo hacer el reclamo). La página a veces tiene ofertas del día que resultan muy buenas, que realmente hacen la diferencia. Además de eso, cuenta con un descuento del 10% (el llamado genius), que aplica después del quinto hotel que reservan con la empresa. Con esto nos hemos ahorrado unos cuantos pesos a la hora de contratar un hotel.

Este es un ejemplo de una oferta del día para una noche en un departamento de Londres, que depende siempre de las fechas y puede variar si las mismas cambian:

Y acá la diferencia del precio regular y el precio genius de un hotel sencillo en París, en el popular barrio de Montmartre, en las mismas fechas (13 a 15 de diciembre). El descuento aparece una vez que estamos logueados (y después de haber contratado y estado alojados en más de cinco hoteles por la página). Es un 10%, que en los casos puntuales no parece hacer la diferencia, pero cuando empezamos a sumar alojamientos resulta ser que nos ahorramos bastante:

Obviamente, para los que van con un presupuesto más ajustado y viajan de forma gasolera, también están los hostels, que no siempre tienen que ser alojamientos ruidosos para jóvenes que buscan salir hasta la madrugada. Hay de todo, y siempre hay que leer los comentarios del lugar y comparar opciones. Además del ya mencionado Booking, también hay otros sitios confiables y con buenos precios; siempre hay que fijarse (Despegar, Hoteles.com, Al Mundo, donde en algunas ocasiones también se puede pagar en cuotas). En algunas ciudades, viajando en invierno, nos salían lo mismo dos camas en una habitación compartida de un hostel que una habitación privada en un hotel tres estrellas (y con desayuno). Pero, si se inclinan por la opción de hostels, además de las páginas regulares para buscar alojamiento, Hostelworld tiene una muy buena guía de este tipo de alojamientos y pueden reservarse habitaciones desde ahí mismo. En el mismo sitio pueden ver las críticas de cada uno de estos lugares, si son tranquilos, si se organizan fiestas y demás. Hay para todos los gustos.

También una opción a la que recurren muchos viajeros que buscan recortar gastos es Couchsurfing. El sitio, popular entre los jóvenes, es una opción para viajar sin tener que gastar en alojamiento. Funciona básicamente como rentar una habitación en Airbnb, sólo que es de forma “gratuita” (el gratuito, por lo general, implica alojar al nuestro anfitrión cuando visite nuestro país). Por lo general nuestros hosts nos arreglan un sofá cama o una habitación y, además de dormir en sus casas, tenemos la posibilidad de conocer desde adentro la vida de un local. Tengo muchos amigos que viajaron utilizando este sitio y las experiencias, por lo menos en Europa, fueron totalmente satisfactorias. Es una gran alternativa para ahorrar plata y, de paso, tener un anfitrión local que conoce la ciudad y nos puede contar qué cosas ver, qué hacer, dónde comer y demás. Simplemente basta con crearse un perfil, buscar un host en base a sus referencias y cruzar los dedos para que acepte nuestra solicitud.

Creo que cuando hablamos de alojamiento no hay recetas mágicas. Simplemente se trata de tener un poco de paciencia, buscar ofertas, comparar precios y, en algunos casos, priorizar algunas cosas sobre otras para poder quedarse en un lugar bueno, bonito y barato. Doy fe, siendo bastante selectiva con los lugares en los que me quedo cuando estoy de viaje, que es totalmente viable.

Actualización 07/07/17: Booking lanzó una promoción para obtener un 10% de descuento sobre nuestra próxima reserva, realizándolo desde el link de referencia de un amigo (algo similar a lo que hace Airbnb). Les dejamos el nuestro para que, además de tener en cuenta todo lo que dijimos, puedan ahorrarse otro extra. Sólo tienen que realizar la reserva haciendo click acá. Tengan en cuenta que el descuento se acredita después de alojarse, así que es ideal para aquellos que vayan armando el itinerario sobre la marcha.

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Airbnb: una nueva forma de planificar tu viaje https://argietravellers.com/airbnb-una-nueva-forma-de-planificar-tu-viaje/ https://argietravellers.com/airbnb-una-nueva-forma-de-planificar-tu-viaje/#respond Mon, 31 Oct 2016 18:54:47 +0000 https://argietravellers.com/?p=610

Siempre volviendo a cosas que ya compartí sobre experiencias propias, varias veces repetí que no es necesario tener una fortuna ni gastar un montón de plata para poder hacer un viaje. A medida que pasa el tiempo, las alternativas y el acceso a la información cada vez son más, lo que facilita mucho el trabajo para aquellos que quizás tienen un poco menos de experiencia en eso de planificar sus propias escapadas o vacaciones.

Después de buscar un vuelo barato, un pasaje de bus o de tren, alguien que nos alcance a algún lado, el tema está en cómo hacer para gastar lo menor posible en un destino, sin pasar restricciones ni malos momentos. Fue entonces cuando una página llegó a salvar la vida de aquellos que a veces hacemos un viaje aunque estemos complicados con el presupuesto: Airbnb se volvió un sitio casi indispensable a la hora de chequear cuál es la forma más conveniente de alojarse.

Aunque muchos habrán oído ya hablar del sitio, explicar el concepto de Airbnb es bastante simple: alojamientos alternativos a los que vemos en cualquier sitio de reservas hoteleras (como pueden ser Booking y Despegar). Muchos sitios ya han incorporado esta modalidad de rentar apartamentos o alojamientos que no son necesariamente hoteles, pero Airbnb le da una pequeña vuelta de tuerca: básicamente, se puede conseguir de todo, desde una habitación compartida en una casa de familia o en un hostel, hasta un departamento completo para viajar con toda la familia. La web tiene un formato muy amigable, con un filtros que nos permiten no solo poner las fechas y la cantidad de húespedes, sino también si queremos una habitación compartida, una departamento o casa enteros o una habitación privada, además de cierto tipo de servicios como pueden ser admisión de mascotas, de fumadores o, en el caso de otros países, que el anfitrión hable nuestro idioma.

Todavía mucha gente desconfía de estos sistemas, que no nos dan el respaldo de un hotel de hace años o un hostel que cuenta con los reviews de cientos de viajeros en TripAdvisor. Sin embargo, Airbnb tiene su propio sistema de ratings y nos permite ver el puntaje que tiene una propiedad y los comentarios de las personas que ya se alojaron en dicho lugar. Lo bueno de este sistema además es que hay muchas opciones con grandes ubicaciones, por la que hoteles nos cobrarían una fortuna. A veces, por ser habitaciones compartidas, podemos estar en un lugar maravilloso como puede ser enfrente de los Jardines de Luxemburgo en París, por la módica suma de 219 pesos la noche (algo que en la capital francesa es bastante difícil de encontrar).

Hay algo que particularmente quiero destacar, y es esa falsa creencia de que este sistema es solo válido cuando viajamos al exterior. La oferta de Airbnb en Argentina (y en países vecinos) es muy alta, y amplía mucho el rango de opciones a la hora de conocer el país, tomarnos unas vacaciones o simplemente irnos por el fin de semana. Hace poco hablé con un conocido que me decía lo siguiente:

Dos veces utilicé Airbnb. La primera fue en Chascomús y la segunda en Mendoza. Las dos experiencias fueron buenas aunque muy distintas. Esto se debe a que en Airbnb, además de encontrar publicaciones de familias ofreciendo habitaciones, casas, departamentos, también es posible encontrar hostels, posadas, etc. Justamente esto último reservamos la primera vez. Como encontramos el contacto de la posada en Facebook la reservamos por Airbnb, pero la experiencia se cuenta.

La plataforma te da la posibilidad de contactarte con el que ofrece la propiedad para despejarte alguna duda o consultar lo que desees. La primera vez fuimos a una posada que nada tiene que ver con compartir una casa/departamento con una familia o con otras personas. Pero Airbnb nos dio la posibilidad de contactarnos con el lugar

En Mendoza, alquilamos una habitación por un par de días. El resto de las habitaciones estaban ocupadas, una de ellas por la dueña de la casa. Una mujer amable, con buena reputación por los usuarios previos (gran motivo de elección), que en la estadía siempre estuvo muy predispuesta.

Una de las cosas que más me gustó de reservar por este medio fue la flexibilidad respecto a los hoteles. Por lo general, estos tienen un horario de check in y check out, mientras que acá puede ser pactado con el dueño (incluso cuando algunos no son tan flexibles). Otro punto favorable es la oportunidad de compartir una comida con otros turistas que pueden ser extranjeros, algo que siempre da un plus a los viajes.

Siempre comparando con un hotel (ya que los días previos nos hospedamos ahí) la posibilidad de acceder a la cocina y al lavarropas libremente es genial. Muchas veces pasa que estando en un hotel no queda otra que comer afuera en un restaurante, bar, etc y el gasto se duplica. En nuestro caso la dueña nos dejó un espacio en la heladera únicamente para nuestro uso y nos marcó el área pública (dónde había mermeladas, aderezos, pan, etc). “

Coincido en que la experiencia se trata un poco de eso: de tener más libertad que la que nos dan los hoteles, un contacto distinto con la ciudad que visitamos, además de comodidades y reducción de gastos que quizás no podemos evitar en un hotel. Ese es el objetivo de Airbnb: “descubre cada destino como un habitante más.”

Si no saben qué van a hacer este verano y quieren un viaje gasolero, quizás sea una buena idea empezar a buscar pasajes o ver quién pone el auto, y darle una mirada al sitio de Airbnb, que tiene muchísimo para ofrecer desde un lugar completamente diferente. Haciendo click acá y registrándote desde mi perfil, además, conseguís un descuentito de $600 pesos argentinos para arrancar tu viaje (en reservas superiores a $1.100). ¡Y a viajar!

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