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Budapest – #ArgieTravellers https://argietravellers.com Blog de viajes de dos argentinos viajeros Mon, 17 Sep 2018 20:56:08 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9.4 https://argietravellers.com/wp-content/uploads/2018/06/cropped-Bandera_Argentina-32x32.png Budapest – #ArgieTravellers https://argietravellers.com 32 32 Guía de viaje: Budapest https://argietravellers.com/guia-viaje-budapest/ https://argietravellers.com/guia-viaje-budapest/#comments Mon, 19 Mar 2018 13:20:11 +0000 https://argietravellers.com/?p=1164 Aunque ya hablé bastante de Budapest, decidí armar una de mis guías con las cositas que nos quedaron sobre este destino. Me pareció bueno recopilar todo en un lugar, para aquellos que estén pensando visitar esta ciudad. Nosotros sin dudas volveremos para poder seguir actualizando esta guía y disfrutar otra vez de una de las captiales más bonitas que conocimos en el pasado viaje. ¡Un veranito en Hungría no nos vendría nada mal!


Budapest es una ciudad que moría de ganas de conocer. Había visto muchas fotos, sabía sobre su historia, sobre sus detalles y construcciones. Es una ciudad a la que las fotos no le hacen justicia, como suele pasar con muchas capitales europeas. Armamos esta pequeña guía con lo que nos dejó nuestro paso por este encantador lugar.

Información general:

Budapest es la capital de Hungría y una ciudad que ha crecido mucho como destino turístico, ya sea por sus precios económicos, su movida nocturna o su historia y belleza. Como decía, es un destino que había postergado bastante, por visitar quizás primero lo “típico” del viejo continente. Como nos fueron probando los viajes a lo largo del tiempo, animarse a lugares nuevos es siempre una experiencia interesante, y sin dudas Budapest fue un gran acierto en nuestro último itinerario. 

La moneda es el florín húngaro. Nuevamente, en esta ciudad elegimos utilizar un cajero automático en el aeropuerto. Nos recomendaron no cambiar en la calle. Si bien en ningún momento sentimos inseguridad, es una ciudad donde hay que tener un poco más de cuidado. A nosotros un taxi nos cobró un precio muy elevado por un viaje corto, por lo que estén atentos a estas avivadas, nada más. Como en todos los lugares que uno no conoce, por más seguros que sean, es importante mantener los ojos abiertos. Ya comenté en algún momento que los cajeros no nos cobraron comisión por la extracción de efectivo con tarjeta de crédito, por lo que es una buena opción (ya que las tasas de cambio por lo general son mejores que las de las casas).

La ciudad es más grande de lo que creíamos en un principio, pero las zonas más turísticas se recorren muy bien a pie. Si prefieren no caminar, el transporte público funciona bien y los tranvías son una forma muy pintoresca de conocer Budapest.

Datos útiles:

Documentación: Para ingresar a Hungría no necesitan visa; basta con tener pasaporte al día (con al menos 6 meses de vigencia desde la fecha que llegan). Si vienen desde otra parte de Unión Europea, cómo fue nuestro caso (llegamos al aeropuerto de Budapest desde Berlín), no van a necesitar hacer migraciones y el ingreso al país es un trámite rápido. Como en otras partes de Europa, es obligatorio el seguro de 30.000 euros. ¿Lo piden? Por lo general, no. ¿Hay que sacarlo? Sí, a mí me ha salvado más de una vez, ya sea por una enfermedad o pérdida de mi equipaje.

Números útiles: como siempre recomiendo, ante cualquier inconveniente lo mejor que pueden hacer es consultar en la recepción del hotel o a su anfitrión, que siempre los locales tienen más facilidad para moverse y reaccionar ante un problema. En Hungría, como comentaba también en nuestro paso por Turquía, no hablan inglés tan bien como en otras partes del mundo. Sin embargo no nos significó ningún problema. Ante alguna emergencia, lo mejor que pueden hacer primero es chequear si pueden resolverlo con el seguro. De cualquier modo, les dejo algunos números de emergencia que pueden serles útiles estando allá:

  • Ambulancia: 112
  • Policia: 107
  • Bomberos: 105
  • Policía Turista (24hrs): 06-1-438-8080
  • Aeropuerto de Budapest (info sobre vuelos): +36 (90) 181 818
  • Lost and found: +36 (1) 296-8797
  • Información sobre trenes locales e internacionales: +36 (1) 3 49 49 49
  • Embajada Argentina en Budapest: +36 1 326 0492

Por lo general, notamos que el nivel de inglés era bastante básico, incluso en los recepcionistas o las personas que brindaban atención al cliente. Si tienen que hacer un llamado o tienen una urgencia, lo primero que pueden hacer es intentar comunicarse o encontrar alguien que hable inglés. El consejo es reiterativo, pero siempre es lo más sencillo. Si van a un hotel, seguramente van a encontrar gente en la recepción que hable perfecto inglés, incluso español.

Corriente: El voltaje común en Budapest es de 230V. Como en la mayoría de Europa, los enchufes son Clase F (foto), compatibles con los clase C (también de dos patas). Nuestro host, en el apartamento en el que estuvimos parando, tuvo el detalle de dejar adaptadores para que pudiéramos conectar nuestras cosas. Pero si no tienen, siempre pueden conseguir en el aeropuerto o en algún supermercado (incluso vimos en un tipo súper chino que vendían adaptadores).

Costo de vida y precios promedio:

Budapest es barata. Si vienen de Europa occidental, todo les va a resultar económico. Desde el alojamiento hasta sentarse a comer en un restaurante, los precios están muy por debajo del promedio que tienen lugares como París, Berlín o Amsterdam. Así que, si viajan con poco presupuesto y se quieren dar un gusto, puede que esta ciudad sea una muy buena opción para hacerlo.

Nosotros decidimos alojarnos en un Airbnb, aunque no hay realmente diferencia con lo que cuesta un buen hotel. Más que nada lo hicimos porque éramos tres y era más cómodo compartir un departamento completo que una habitación triple. Elegimos uno de las propiedades en Budapest que tenía los mejores puntajes, bien ubicada y amplia, y pagamos algo de 830 pesos argentinos la noche. En aquel momento, eran unos 50 dólares, un valor más que bueno por un apartamento entero para tres personas. Por este valor, también pueden conseguir muy buenos hoteles. Si quieren pagar poco y viajan solos, hay hostels por 300 pesos la noche con muy buena puntuación. Ya conté nuestra experiencia más que satisfactoria con Airbnb acá.

Cuando hablamos de comer en Budapest, les puedo garantizar que incluso los lugares más gourmet y refinados no nos parecieron una locura. Un restaurante promedio es barato. De hecho, la primera noche que estuvimos en la ciudad, cenamos un menú de tres pasos y una cerveza por 11 euros. Para los que ya estuvieron en otros lugares de Europa, sabrán entender que es un valor bastante económico, teniendo en cuenta que nos sentamos en un restaurante, nos atendieron y comimos tres platos. Si están en un departamento y deciden cocinarse, también van a notar que resulta muy económico, aunque la diferencia más grande la notamos a la hora de sentarnos a comer en un local.

Para almorzar y cenar van a encontrar muchas opciones. Un mediodía comimos pizza en un pub (Pointer Pub) y, más bebidas, gastamos unos 11 euros por persona. También los mercados navideños, en caso que viajen en esa época, son una buena alternativa para comer por 8 o 9 euros. Los ruin pubs, famosos bares de la ciudad, también son una buena alternativa para la comida (incluso para desayunar, en algunos casos). Merendar también es barato. Cafés, capuccinos, pueden conseguir buenas meriendas por 5 o 6 euros. Los combos de comida rápida están aproximadamente 5 euros, lo que puede ser otra alternativa para comer por poca plata.

Con respecto al transporte público, fue un gran medio para movernos por la ciudad a buen precio. Nosotros sacamos el pase de tres días por 4.150 florines húngaros (un poquito más de 13 euros). Lo más recomendable son estos abonos diarios (tienen por 1 día por 5,30 euros y para una semana, por aproximadamente 16 euros), que les permiten utilizar tanto el metro como el tranvía y los buses. Otra opción es pagar el billete sencillo, que cuesta algo de 1,10 euros. Como siempre digo, depende de lo que vayan a hacer y de dónde estén parando. De cualquier modo, es una forma muy económica de moverse por la ciudad.

Al estar en un departamento, compramos bastante en el supermercado. Para que se den una idea de los precios, hay bandejas de fiambres y quesos en fetas por más o menos 1,20 euros en adelante. Pueden comprar un pan lactal por algo de 70 centavos de euro. Los yogures están más o menos 0,50 euros por pote. Las cervezas locales de medio litro están menos de un euro. Como verán, los precios son más que buenos y, si tienen pensado quedarse un tiempo, un departamento sin dudas es una gran opción. Aunque los precios de referencia son de ALDI, una cadena de supermercados conocida en Europa, incluso comprando en las pequeñas tiendas los precios siguen siendo muy baratos. La pastelería y panadería de los grandes supermercados también es muy buena y muy económica, por si eligen algún alojamiento sin desayuno o quieren darse un gusto.

Contra la creencia popular, el agua en Budapest es potable y se puede tomar tranquilamente. Nosotros en un principio habíamos comprado agua embotellada para preparar mate, pero pueden utilizar la de grifo sin problemas.

Alojamiento:

A pesar de los precios económicos de la ciudad, nos costó bastante elegir alojamiento en Budapest. No teníamos muchas referencias sobre lugares para quedarnos y tampoco no teníamos muy en claro cuál era la mejor zona para parar, así que empezamos a hacer un análisis entre Booking, Airbnb, Al Mundo y el tipo de alojamiento que nos convenía sacar siendo tres personas.

Les garantizo que los precios no son un problema. Van a encontrar muchas opciones, con una relación costo/calidad excelente. Incluso hoteles con varias estrellas o con spa, tienen un valor que no tiene comparación con otras ciudades. Como dije, si quieren darse un gusto, están en la ciudad correcta.

Nuestro Airbnb fue este, y puedo recomendarlo al 100% para dos o tres personas. El precio es relativamente económico, el departamento está perfectamente ubicado, el check-in fue rapidísimo (incluso llegando casi a las 23 horas) y nuestro host siempre estuvo disponible ante nuestras consultas (incluso cuando hicimos un cambio de fecha en la reserva, pudimos hacerla sin problemas). De cualquier forma, pueden buscar todas las opciones disponibles en la página de Airbnb y después nos cuentan su experiencia; hay un montón de departamentos que se ven hermosos. Registrándose desde mi perfil o el de algún viajero conocido que ya se encuentre registrado, obtienen un descuento de $600 pesos argentinos en reservas superiores a $1100.

Ahora, si prefieren ir a un hotel, les dejo algunas propiedades que nos parecieron lo mejor dentro de nuestras búsquedas. Tengan en cuenta que nosotros seleccionamos estos porque tenían oferta de habitaciones triples, que era lo que estábamos buscando para este viaje. Por lo general, nos recomendaron alojarse en la zona de Pest, que tiene mejor oferta de restaurantes, bares y lugares para comprar:

  • Hostel Budapest Center: un hostel con una ubicación inmejorable, con camas en habitaciones compartidas por 15 euros y habitaciones dobles con baño y duchas privados por 47 euros.
  • Downtown Oasis: con críticas inmejorables, tanto en servicios como ubicación, este hostel ofrece habitaciones dobles con baño compartido por 57 euros la noche.
  • Maverick Hostel & Ensuites: este lugar ofrece tanto camas en habitaciones compartidas (22 euros la noche) como habitaciones privadas hermosas (dobles por 60 euros la noche, pero también cuentan con habitaciones familiares a muy buen precio).
  • Novotel Budapest Danube: si buscan algo con un poquito más de lujo y a buen precio, recomendable este Novotel, que cuenta no sólo con buena ubicación, sino con vistas del Danubio y el imponente parlamento. Arrancan en 90 euros la noche.

Los precios mencionados arriba son de Booking y obviamente son aproximados (ya que depende mucho de las fechas, la temporada, etc). Nosotros buscamos en temporada alta para armar esta guía, a modo de referencia (es posible que en otras fechas consigan mejores precios). Si reservan desde este link a través de Booking, obtienen un 10% de descuento en su reserva. Nosotros usamos bastante este sitio y ese descuento nos hizo ahorrarnos unos cuantos euros.

Transporte:

Como comentaba, es bastante sencillo recorrer los atractivos más turísticos a pie, pero si quieren conocer distintas partes de la ciudad, el transporte público de Budapest es muy económico y conecta muy bien la capital.

Metro:

El metro de Budapest cuenta con 4 líneas y 52 estaciones, y es el segundo más antiguo del mundo. Recuerden que si compran tickets de viaje individual, deben validarlos antes de ingresar. No hay molinetes ni nada parecido. En algunas estaciones, hay gente controlando los boletos. Si sacan abono, no van a necesitar validar nada. Simplemente muestran el ticket si se los piden, ya que el mismo cuenta con las fechas de vigencia impresas.

Probablemente la línea que más utilizamos fue la M1 (amarilla). Esta lleva hasta la Basílica de San Esteban (estación Bajcsy-Zsilinszky út), la Opera y el Teatro Central (estación Opera), los baños de Széchenyi y el Zoo de Budapest (Széchenyi fürdő).

También la línea M4 (verde) tiene acceso a muchas atracciones interesantes como lo son el Balneario Gellért (Szent Gellért tér), el Museo Nacional Húngaro (Kálvin tér) y el Mercado Central de Budapest (Fővám tér). También los lleva hasta la estación Keleti, donde salen trenes y buses a otras ciudades húngaras y países vecinos (Keleti pályaudvar).

Aunque no utilizamos la línea M2 (roja), con ella tienen acceso a la famosa Bastión de los Pescadores (Batthyány tér) y el Parlamento (Kossuth tér).

Acá les dejo un mapa de del metro, que pueden descargar.

Buses y Tranvías:

Otra alternativa al metro son los buses y los tranvías, que permiten ir conociendo mientras uno va recorriendo la ciudad. El abono es el mismo que utilizan para el metro, y hay varias líneas para conocer los puntos más turísticos de la ciudad.

Nosotros utilizamos mucho la línea 2 y también la 4, que se mueve entre Buda y Pest. Es muy sencillo utilizar este medio y realmente les permite conocer toda la ciudad de forma barata. Acá tienen un mapa más completo, que incluye los servicios de tranvías y buses.

Taxi:

No recomiendo personalmente tomar taxis en la calle, ya que nos estafaron (nos cobraron casi el triple de lo que valía el viaje, no contaban con taxímetro ni nada parecido). Si pueden utilizar algún servicio como Uber o pedirlo desde la recepción de su hotel (chequeando el precio antes), mejor. Eviten tomarlos en la calle, sobre todo en zonas turísticas.

Trenes:

Estando muy cerquita de la estación de trenes Keleti, tuvimos la posibilidad de usar el servicio para viajar desde Budapest hasta Bratislava. Hay muchas opciones para moverse tanto entre países como dentro de Hungría. Pueden comprar los tickets por internet, o por ventanilla. Nosotros compramos directamente ahí en la estación. Algunas personas no hablan muy bien inglés, pero siempre tuvieron buena voluntad para ayudarnos. Si ya tienen los recorridos planificados, siempre recomiendo comprar online desde la página oficial.

Traslado al aeropuerto:

Nosotros llegamos muy tarde a Budapest y decidimos tomarnos un taxi. Cuando salen de arribos, hay varios puestos donde ofrecen diferentes servicios de traslado, e incluso van a encontrar el de información turística. Averiguamos por el metro, pero dado que estábamos con el equipaje y éramos tres, el precio del remis no nos pareció una locura (pagamos 35 euros hasta nuestro apartamento en el centro). Por anticipado nos informaron este precio, que nos salía menos que tomar el minibus (que tiene un costo de 10 euros por persona, y que va parando en distintos hoteles).

También el tren es otra buena opción, pero tienen que tener en cuenta que opera en determinados horarios. Por 1 euro los deja en la estación central (Nyugati). A nosotros no nos servía, ya que llegamos después de las 22 horas, pero es una muy buena alternativa si están parando por la zona de la estación como nosotros.

También está el autobús 200E, que los deja en la zona de Köbánya-Kispest. De ahí pueden combinar con el metro, todo esto usando un billete o el abono de transporte, y dirigirse a donde deseen. Lo recomiendo principalmente si están con poco equipaje o muy lejos de la zona de Nyugati.

Si la tienen clara con el inglés, hay más info en la página oficial del Aeropuerto de Budapest.

Dónde y qué comer:

Como comentaba arriba, Budapest es una buena ciudad para salir a comer. Además de la variedad de comidas y abundancia de restaurantes, los precios son bastante accesibles y notamos que muchos locales estaban abiertos hasta tarde.

Para tomar un trago, no pueden faltar los ruin pubs, los que para mí son una visita obligada en Budapest. Ya publiqué una nota completa sobre los que pueden conocer y los precios aproximados de Szimpla Kert, uno de los más populares del mundo.

También como comentaba, si van en épocas de fiestas, los mercados navideños son una gran opción para probar platos locales y de la región. Desde los famosos y prácticos Lángos (una masa frita con distintos ingredientes) hasta Töltött Káposzta (unas bolitas rellenas de carne y arroz) o el famoso gulash (la típica sopa húngara). También hay muchos dulces, sobre todo de mazapán, y bebidas para todos los gustos.

Les dejo alguna lista de lugares por los que pasamos durante nuestro viaje:

  • Blue Bird Cafe: un buen bar si lo que buscan es un desayuno potente y a buen precio, en un ambiente acogedor. Las tortas son muy buenas. También tienen comida típica.
  • Bors GasztroBar: street food de calidad, para los que quieren comer bien y barato. Las sopas en invierno son lo mejor que te puede pasar.
  • TöLTő: salchichas en Europa, no es ninguna novedad, pero vale la pena probarlas. No sólo buenos precios, sino también salsas y acompañamientos muy originales. El precio de estos super hot-dogs es aproximadamente de 4, 4,50 euros.
  • Vapiano: si buscan un stop de la comida típica y quieren volver a las pastas, pizza o derivados, este lugar sin dudas es una buena opción a buen precio para comer bien. Hemos ido en otras ciudades y no ha decepcionado.
  • Kantin: una buena opción para comer baratos un menú de tres pasos y platos típicos. La comida no es nada del otro mundo, pero por el precio es más que suficiente (10 euros el menú, sin bebida). Tienen tres pasos con un par de opciones, lo que hizo el servicio rápido y el lugar es muy cálido.
  • Hungarikum Bistro: si quieren probar comida típica y están cerca del Parlamento, muy recomendado. Con una calidad un poco mejor, tienen un menú de 14 euros y tres platos, en una zona única y con muy buena comida.
  • Mercado Central: por lo general hay mucha gente, pero si no les molesta comer al paso, es una buena opción para probar platos típicos a buen precio, y aprovechar para comprar algunas cosas para llevar. Hay muchos productos regionales, souvenirs y cosas para probar.
  • Retro Langos: ya sea que quieran probar el típico langos o algo de comida rápida, este local al paso es ideal y baratísimo. Tiene un menú por tan sólo 2,50 euros. Hay algunas mesitas en el exterior, ya que es un local super pequeño, pero vale la pena.
  • New York Café: más que un lugar para comer, es casi una atracción en si mismo. Uno de los cafés más icónicos de Budapest y una belleza absoluta el edificio, sin dudas. Los precios son caros, en especial teniendo en cuenta lo barato que es Budapest, pero si pueden darse el lujo, es algo que recomiendo. Pueden encontrar, por ejemplo, una merienda para dos por 60 euros, con sandwiches, pastelería, scons, jugos y café.

Qué hacer:

Nos fuimos de Budapest gratamente sorprendidos por todo lo que encontramos para hacer. La visitamos en una época muy especial, una semana antes de Navidad, donde la ciudad se llena de mercados y actividades navideñas, que son un must si están en esa época. Sin embargo, nos encontramos con un montón de actividades para los cuatro días que estuvimos en la ciudad, sintiendo incluso que podríamos habernos quedado otro.

Les comparto una lista de algunas cosas para hacer. Nosotros somos fans de caminar mucho las ciudades y aprovechar las atracciones gratuitas, por lo que la mayoría son de este tipo:

Actividades gratuitas:

  • Bastión de los pescadores: sin dudas, uno de mis lugares preferidos de Budapest. Además de una edificación llena de historia y belleza, este lugar ofrece una de las vistas más lindas de la ciudad y el parlamento. Pueden pagar 1 euro si quieren ingresar a uno de los miradores más lindos, pero las vistas igualmente son muy buenas desde otros puntos. Este monumento, que conmemora a los fundadores de Hungría, es impresionante. Allí arriba también se encuentra  la Iglesia de Matías, que puede visitarse de lunes a viernes de 9:00 a 18:00h. Los sábados cierran a las 16:30 y los domingos de 13:00 a 17:00h.
  • Castillo de Buda: aunque el acceso al castillo es de pago, todo el camino que puede hacerse hasta llegar a él es gratuito y muy bello. Hay mucho para ver y, nuevamente, las vistas que ofrece son bellísimas.
  • Puente de las Cadenas: sin dudas este puente es uno de los íconos de Budapest. Puede cruzarse caminando para ir de Buda hacia Pest o viceversa. También ofrece unas vistas muy lindas de la ciudad.
  • Zapatos sobre el Danubio: Una escultura que sin dudas se volvió muy popular, y que cuenta una historia única sobre una de las épocas más oscuras del país. Es interesante recorrer la ribera del Danubio en general, con sus barcos, sus tranvías y sus detalles.
  • Fashion Street: en Deák Ferenc se encuentra lo que se conoce como la Fashion Street, una calle llena de locales para los que busquen hacer compras o window shopping. Además de los locales, hay mucho movimiento y tiendas de souvenirs para entretenerse y algunos restaurantes.
  • Plaza de los Héroes: se encuentra en el ingreso al balneario Széchenyi, uno de los monumentos icónicos de la ciudad. Además del Monumento del Milenio, en esta zona van a encontrar el Museo de Bellas Artes de Budapest y el Kunsthalle (museo de arte contemporáneo), por si les interesa hacer un poco de recorrido de museos.
  • Parque de la Ciudad (Városliget): una plaza enorme, que alberga un castillo, una pista de patinaje sobre hielo, el balneario Széchenyi y el zoológico, entre otros. Es una zona muy bonita para caminar y conocer.
  • Citadella: si quieren vistas, recomendable cruzar a Buda y caminar por la antigua Citadella. Con el balneario Gellert al pie y con un camino increíble de historia y vistas, recomiendo hacer esta subida que, si bien cansadora, vale la pena por las panorámicas fantásticas que ofrece de la ciudad.
  • Basílica de San Esteban: uno de los tantos edificios emblemáticos de Budapest. En época de las fiestas, frente a ella se encuentra uno de los mercadillos navideños más lindos.
  • Ruin pubs: el ingreso es gratuito, aunque obviamente después deben pagar lo que consuman. Pero ya entrar a estos bares, construidos con restos, colores, cosas fuera de funcionamiento, grafitis y arte… Realmente vale la pena. Szimpla Kert es el que visitamos nosotros, el más famoso, y definitivamente podemos decir que vale la pena tomarse una copa o una cerveza en estos pubs.
  • Mercados de Navidad: si van entre Noviembre y Diciembre, un paseo obligatorio en Budapest son sus múltiples mercaditos de navidad, que ofrecen comida, recuerdos y espectáculos gratuitos. Hay uno en Vorosmarty Square, otro frente a la Basílica de San Esteban, otro en el castillo de Vajdahunyad y algunos otros más pequeños distribuidos por la ciudad.
  • Isla Margarita: un paseo que a nosotros nos quedó pendiente, ya que fuimos en inviernos y quizás no es la época más propensa para visitar este lugar, donde pueden pasar y relajarse entre naturaleza y verde.

Actividades pagas:

  • Budapest Eye: al mejor estilo del London Eye, esta rueda de la fortuna ofrece unas hermosas vistas de Budapest por el precio de 9 euros aproximadamente. Un paseo breve pero muy lindo para descansar y tener otro plano aéreo de la ciudad.
  • Baños termales: en mi opinión, uno de los must de Budapest. Hay varias opciones, pero aproximadamente el precio del ingreso es de 16, 17 euros. Escribí una nota completa sobre nuestra experiencia en Széchenyi, el más popular, por si les interesa planificar una visita. Lo recomiendo.
  • Parlamento: el ícono de la ciudad, sin dudas. Si bien contemplarlo desde afuera y es un espectáculo en sí mismo, pueden sacar tickets para conocerlo por dentro. El precio varía dependiendo de edad y si son o no ciudadanos de la EU. Pueden chequear los precios y comprar sus tickets acá. Si quieren sacarlos en el mismo día, pueden ir al centro de visitantes, pero si quieren comprarlos anticipados, sólo puede hacerse mediante la web (recomendable, sobre todo si van en temporada alta). 
  • Crucero por el Danubio: sin dudas, uno de los must de Budapest es pasear por el Danubio y contemplar la rivera desde el agua. Los precios varían dependiendo de los servicios incluídos.
  • Ópera Nacional de Hungría: otra de las visitas obligadas para los amantes del arte. Incluso si no tienen la oportunidad de ver un espectáculo, hay visitas guiadas. Lamentablemente hasta 2019 se encuentra en obra. Les recomiendo chequear su página oficial para más información o para espectáculos, que mientras tanto se realizarán en el Teatro Erkel.
  • Museo del Terror (Terror Haza): este museo contiene exposiciones relacionadas con los regímenes dictatoriales fascista y comunista de Hungría en el siglo XX y es también una conmemoración a sus víctimas. Muy recomendable si les interesa la historia. El precio es de 3000 florines húngaros (un poquito más de 9,50 euros), aunque es recomendable chequear su sitio web, ya que en algunos feriados o fechas especiales el ingreso es gratuito.
  • Pinball Museum: un favorito nuestro, que básicamente es eso: una habitación llena de máquinas de pinball y la libertad de utilizarlas cuanto quieran. Por 10 euros pueden utilizar todas las máquinas hasta el cierre del local, algo que para los frikis de los juegos es como el paraíso mismo. Lo recomiendo mucho.
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https://argietravellers.com/guia-viaje-budapest/feed/ 4
Guía de Airbnb: usando la plataforma por primera vez https://argietravellers.com/mi-experiencia-usando-airbnb/ https://argietravellers.com/mi-experiencia-usando-airbnb/#comments Tue, 06 Mar 2018 18:18:08 +0000 https://argietravellers.com/?p=970 Creo que a esta altura del partido, todos hemos escuchado hablar, aunque sea vagamente, de Airbnb. La plataforma se abrió paso entre las reservas de alojamientos convencionales con una premisa muy simple: sentirte como en casa, donde sea que vayas. Últimamente, el alquiler de departamentos se agregó y volvió popular en muchísimos sitios de reserva de alojamiento. Lo que tiene de particular Airbnb es la posibilidad de rentar no sólo departamentos o casas enteras, sino también una habitación privada o compartida en una casa con residentes locales. Obviamente, va todo en gustos y tipo de viaje, pero es una gran opción para ahorrar plata, tener una alternativa más íntima a las habitaciones compartidas de los hostels y, además, tener la posibilidad de convivir con gente que conoce bien la ciudad.

¿Cómo funciona Airbnb? Teníamos bastantes dudas antes de hacer nuestra primera reserva. Como saben, si son nuevos en la plataforma y se registran desde el perfil de un amigo, pueden obtener 600 pesos argentinos (30 dólares aproximadamente) de descuento en su reserva (siempre y cuando esta supere los 1100 pesos, o su equivalente en dólares). Acá está el link de mi perfil, donde pueden obtener el descuento. Pueden registrarse desde acá de manera muy sencilla: tanto crear una cuenta con su correo electrónico, como usar su cuenta de Facebook o Google para conectarse. Después de seleccionar una red o de completar algunos datos sobre ustedes, ya van a estar prácticamente listos para realizar su primera reserva con Airbnb.

El descuento se aplicará a la hora de realizar la reserva, como “crédito de regalo”. Este descuento se realiza sobre el precio final cuando reserven el alojamiento. Tengan en cuenta que si tienen algún descuento semanal/mensual, puede que el crédito no se aplique (lo podrán utilizar igual en otra reserva, luego).

Lo que sigue es, probablemente, lo más divertido pero también lo más complicado: elegir alojamiento. Hay muchísimas opciones, que no se limitan sólo a la zona donde se encuentra el departamento, sino también los servicios que prestan, el tipo de alojamiento (si van a elegir habitación privada, habitación compartida o el lugar todo para ustedes), entre otras cosas. Recomiendo altamente revisar los reviews que dejaron otros usuarios. A nosotros nos sirvieron mucho para decidirnos por el alojamiento que elegimos. En nuestro caso, en Budapest, buscábamos un departamento para tres personas con por lo menos dos camas. Por comodidad, y por los precios promedio de la ciudad (que nos parecían muy bajos), elegimos buscar un apartamento entero para nosotros, entre el 17/12 y el 21/12. Todos estos filtros pueden ir aplicándolos en el buscado de arriba, que es bastante intuitivo y tiene muchas opciones entre las que seleccionar:

Una vez que completamos los filtros, nos van a aparecer las opciones que se adapten a nuestros requisitos. Como les comentaba, nosotros les dimos bastante importancia a las puntuaciones de cada alojamiento. En el caso del que reservamos nosotros, nuestro Host actualmente tiene 47 reviews y un promedio de 5 estrellas. No les digo que sea una garantía definitiva para decir que todo va a salir bien, pero los comentarios que dejan los usuarios son una buena referencia (tanto para bien como para mal) para saber qué tal es el lugar, la comunicación con el anfitrión, el barrio donde está la propiedad y demás. Este es el apartamento que elegimos en Budapest, y no puedo hacer más que recomendarlo. Como verán nuestro host, Gergely, tiene muchos comentarios positivos destacando lo limpio de su hogar, lo bien ubicado y su buena onda. Sin dudas, puedo dar fe que fue así. Incluso cuando no lo vimos cara a cara (ya me explicaré sobre el tema), siempre recibimos un muy buen trato y el departamento estaba impecable. Como ven, la página tiene todo el detalle del alojamiento: la descripción del anfitrión, los servicios que incluye el lugar, la cantidad de camas y las reglas de la casa (es importante siempre leer y respetar esto). Además, indica el tipo de cancelación que tiene el departamento, sobre el que ya haremos un apartado más adelante.

Una vez que tengan seleccionadas sus fechas y la cantidad de húespedes, les va a aparecer el total final. Esto varía en cada propiedad, no sólo por el precio por noche, sino por las diferentes tazas que aplican. Por lo general van a ver qué, al agregado del precio, se le suman un costo por servicio y una tarifa de limpieza. También la cantidad de gente que se va a alojar, en algunos casos, puede modificar el valor, al igual que si cambian las fechas. Si se quedan más de una semana, también les va a aparecer un descuento semanal. Lo mejor que pueden hacer es ir simulando con cada alojamiento para ir viendo el total definitivo, antes de decidirse por uno. Ir navegando en el mapa es una buena opción para estudiar las diferentes zonas (sobre todo si tienen alguna preferida), y los valores aproximados que tienen los distintos lugares por noche.

Una vez que ya saben qué quieren reservar, después de chequear que los datos estén ok, le dan click en reservar. Si es la primera vez que reservan por Airbnb, recomiendo hacerlo directamente desde la aplicación del teléfono móvil, ya que el proceso de validación de datos en sí es más sencillo. ¿Qué les van a pedir? Básicamente una foto de algún documento de identidad (ya sea DNI, Pasaporte o licencia de conducir) y una selfie que corrobore que son ustedes los dueños de ese documento.

Luego de darle siguiente a la pantalla, van a tener que seleccionar el tipo de identificación que quieren utilizar,  y subir una foto. Yo cargué mi DNI porque era lo que tenía a mano. Es simplemente una validación, por lo que no tienen que preocuparse por qué tipo de documento cargan (o si van a viajar con él). Es únicamente una medida de seguridad que toma Airbnb. A continuación les van a pedir que carguen, en el caso del DNI, una foto del frente y el reverso. Pueden hacerlo desde la PC, pero por eso recomendaba la app directamente para sacar fotos.

Una vez que carguen estos datos, la app les va a pedir que se tomen un autorretrato para verificar la identidad. Es simplemente una selfie dentro del círculo que les va a aparecer en pantalla. Asegúrense siempre de tener buena luz, ya que sino puede que se las rechace. Una vez que agreguen esto, ¡voilá!, su cuenta ya está confirmada. Ahora pueden seguir con la reserva normalmente en cuatro pasos. Primero, revisar los detalles de su estadía y chequear que hayan puesto fechas y cantidad de huéspedes correctamente. Después, Airbnb les pide que le den una leída a las normas del alojamiento que están reservando, para no llevarse sorpresas luego. Como tercer paso, deben enviarle un breve mensaje a su anfitrión: idealmente, contarles un poco de su viaje, cuando llegan, etc. Finalmente, deben hacer el pago, que tiene la opción de ser realizado en su totalidad o en dos partes. Pueden modificarlo donde dice “Paga el importe total”.

Eso es todo. Luego les va a llegar una confirmación de la reserva a su correo, junto con el recibo del pago que acaban de hacer. Después queda esperar que el host se comunique con ustedes para saber los detalles y cómo será el proceso de check-in. Así de simple, ya tienen su reserva de Airbnb hecha.

Con respecto a las cancelaciones, es un servicio que nosotros no tuvimos que utilizar pero que deben leer cuidadosamente, ya que depende de cada apartamento. Actualmente Airbnb cuenta con siete políticas diferentes de cancelación, que pueden leer de forma muy clara desde su web haciendo click acá. La política de cada alojamiento la van a encontrar dentro del detalle, a medida que van leyendo.

Si quieren cancelar o modificar una reserva, no tienen más que ir a “Viajes”, donde van a encontrar tanto sus viajes próximos como pasados. Ahí pueden realizar modificaciones o cancelaciones. También van a tener acceso a su itinerario, donde se encuentran todos los detalles de su alojamiento. Ahí van a tener hora y fecha de entrada, de salida, reglas de la casa, la dirección exacta del departamento e incluso algunas recomendaciones que hace el mismo host cercanas a la propiedad.

Ahora paso a contar puntualmente nuestra experiencia en la propiedad de Gergely y su departamento en Budapest. Llegábamos muy tarde, y fue una bendición ya tener todas las instrucciones de nuestro host en un mail. La puerta principal se abría por código, por lo que enseguida pudimos entrar (por eso ni siquiera tuvimos que encontrarnos en persona). Era un edificio antiguo y muy tranquilo, por lo que tratando de no hacer mucho ruido fuimos hasta el apartamento que nos correspondía, que está en la planta baja. La llave se encontraba en una especie de caja de seguridad, que también se abría con un código (que el anfitrión ya nos había enviado). Cuando lo abrimos, ya teníamos acceso a nuestro apartamento. Hubiese estado bueno tener más de una llave, pero nos arreglamos bien de cualquier modo. El apartamento es muy lindo desde la entrada: la cocina es amplia, el living es cálido y todo está muy nuevo, limpio y ordenado. Puedo decir que el departamento se veía realmente como en las fotos de la publicación, algo que no siempre sucede cuando uno busca alojamiento. Ya nos habíamos quedado en departamentos antes, pero el ingreso nunca había sido tan directo. Cuando uno llega tarde, cansado y emocionado por conocer una nueva ciudad, “sacarse de encima” el tema del check-in lo más rápido posible es siempre un plus.

Con respecto al barrio, si bien en un principio nos pareció un poco oscuro (llegamos un lunes casi a las 11 de la noche), estaba muy bien. A pocas cuadras de muchas atracciones conocidas (ya conté que la primera noche salí corriendo a ver el Parlamento iluminado), pudimos recorrer mucho caminando y movernos con tranquilidad. Además, teníamos muy cerca varios supermercados y tiendas de comestibles, lo que resultó muy útil a la hora de aprovechar el departamento. Nuestro anfitrión nos había dejado café y té, y compramos para hacernos algunas tostadas, por ejemplo, y teníamos solucionado el desayuno. El apartamento estaba súper bien equipado y, si bien no cocinamos, tranquilamente podríamos haberlo hecho. Además pudimos lavar la ropa, después de casi 10 días de viaje. Habíamos tratado de ir lo más livianos posibles, por lo que tener la posibilidad de limpiar toda la ropa nos vino bárbaro. Además el departamento contaba con otros detalles como secador de pelo, televisión por cable, incluso plancha para la ropa… Todo funcionando perfecto.

Aunque intentamos arreglar un encuentro con nuestro host, nos desencontramos y nunca llegamos a conocerlo. De cualquier modo, siempre estuvo atento a nuestras necesidades y nos dejó varias recomendaciones y cosas que podíamos hacer en la ciudad, incluso algunas guías de viaje en el departamento. Esa es una de las mejores cosas que tiene Airbnb: la posibilidad de tener referencias de un local de lugares en su barrio, de restaurantes que conoce y que quizás no son tan turísticos, de dónde tomarte un buen café o comer el mejor plato típico. Honestamente fue una experiencia muy satisfactoria, incluso sin siquiera vernos las caras. La misma aplicación de Airbnb permite enviarle mensajes a su host, ya sea por que tienen algún problema o inquietud, o simplemente para hacerles algún comentario. No tienen más que ir a la parte de “Viajes” y, del mismo modo que pueden modificar o cancelar la reserva, pueden escribirle al dueño del apartamento.

Al principio la verdad que estábamos bastante escépticos con esta plataforma, pero la experiencia fue más que satisfactoria. En algunos destinos conseguíamos mejores precios que en hoteles (sobre todo viajando de a tres), y con la tranquilidad de vivir como un local, tener un espacio para cocinar o lavar la ropa, e incluso tener referencias de una persona que vive ahí. No dudo que en un próximo viaje volveremos a utilizar este servicio, que se vuelve una gran alternativa a los hoteles y otros alojamientos convencionales.

Hoy en día, Airbnb creció muchísimo, y puede hacerse más que reservar alojamientos. Además de tener una opción de seleccionar los mejores apartamentos de la plataforma, hay muchísimas opciones para reservar experiencias o restaurantes directamente desde la aplicación. Hacer un tour gastronómico, tener una sesión de fotos con un profesional, tomar clases de baile en un nuevo destino… Hoy todo es posible desde la app de Airbnb, que sigue expandiéndose cada vez más. Seguramente probaremos alguna de estas experiencias en un próximo destino y les contaremos sobre esta nueva forma de organizar nuestros viajes. Sin dudas, ya tenemos en la mira unas cuantas experiencias para seguir sintiéndonos como locales en cualquier destino que visitemos. Después de todo, de eso se trata este sitio.

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Una visita a los baños termales de Széchenyi https://argietravellers.com/banos-termales-budapest/ https://argietravellers.com/banos-termales-budapest/#comments Fri, 02 Mar 2018 15:07:40 +0000 https://argietravellers.com/?p=1023 Por lo general, suele pasar que las fotos no le hacen justicia a muchos de los lugares que conocemos cuando viajamos. No importa cuántas veces revises imágenes en Instagram, leas artículos en un blogs o mires fotos de amigos que estuvieron por allá: cuando ves algo con tus propios ojos, siempre es distinto. En especial, me pasa mucho con atracciones que me cansé de mirar en fotografías, con esos lugares que quería conocer mucho porque me parecían fascinantes. Uno de los grandes pendientes para visitar, después de haber buscado miles de imágenes, eran los baños termales de Budapest. Me parecían un sueño, y haber estado allá sólo me confirmó que las fotos no les hacen mucha justicia. Es como caerte derecho adentro de un túnel del tiempo, en un lugar que parece sacado de alguna película antigua.

Nosotros elegimos visitar las termas de Széchenyi, pero la ciudad cuenta con varios balnearios, que utilizan tanto turistas como locales. Este sea quizás el más popular (además de ser el más grande de Europa), pero también el de Gellért, el de Rudas y el de Lukacs son muy bellos y de fácil acceso mediante transporte público. Nosotros elegimos Széchenyi más que nada por todas las fotos que habíamos visto, porque estaba muy cerquita del Airbnb en el que estábamos parando y habíamos reservado esa zona para recorrerla el último día. Ya había comentado que este balneario se encuentra en un gran parque público llamado Városliget (Parque de la Ciudad). Este gran espacio verde, de 302 hectáreas, alberga otras populares atracciones de Budapest: entre ellos se encuentran el castillo de Vajdahunyad, el Zoológico y Jardín Botánico de la ciudad, un circo e incluso una pista de patinaje sobre hielo. Es realmente un lugar para perder todo el día, además de una zona bastante bonita para pasear, incluso en invierno.

Para llegar al balneario, hay una estación de metro (Széchenyi fürdő, de la línea M1, la amarilla) dentro del mismo parque. Este es probablemente el modo más fácil de ir hasta ahí, ya que los deja a apenas 150 metros del ingreso. Nosotros optamos por ir caminando, ya que estábamos muy cerca. Si están parando por la zona de Nyugati, lo más probable es que la forma más sencilla sea ir a pie. Además es interesante comenzar a meterse por las callecitas hasta llegar a la Plaza de los Héroes, con su imponente Monumento del Milenio.

En invierno, esta zona tiene un color muy especial. Aunque no tuvimos nevadas durante nuestro paso por Hungría, los restos de escarcha podían verse por los caminos, con árboles pelados y ese tinte invernal que hace de Europa otra postal encantadora, y muy diferente a otras épocas del año. Este parque guarda una atmósfera muy especial, a medida que uno va caminando y se va acercando al increíble edificio que alberga al balneario Széchenyi.

Por suerte no tuvimos que esperar para comprar las entradas; enseguida nos atendieron. Los precios varían dependiendo de los servicios que contraten y del día en que vayan. Nosotros fuimos un día de semana, por lo que los valores son un poquito más bajos (realmente no es mucho). Pueden sacar el ingreso básico por 5200 florines húngaros (16,60 euros; 17,20 si van los fines de semana), que incluye un locker, o pueden solicitar un ingreso con vestuario si quieren un poco más de privacidad para cambiarse (por 18,20, 0 18,80 si es fin de semana). La señora que nos atendió, muy amablemente. nos explicó que nos convenía sacar un solo ingreso con vestuario y dos con locker; de esa forma nos salía menos, pero los tres podíamos usar el vestuario para cambiarnos por turnos. La verdad no es una gran diferencia, pero puede significarla si viajan en grupos más grandes o en familia. Les van a dar unas pulseritas, y con ellas van a poder entrar e ingresar a su locker o cambiador. También, si no les interesa meterse en las piscinas, pueden pagar la entrada de visita, que sale unos 2000 florines (6,30 euros aproximadamente) y les permite conocer el balneario. Además, el complejo cuenta con alquiler de toallas por 1000 florines (2000 de depósito, que les devuelven luego) y batas de baño por 2000 (5000 de depósito), por si no tienen propias o no quieren andar cargando con las suyas. Incluso también alquilan trajes de baño, pero nosotros llevamos el propio así que no podemos contar sobre esa experiencia —en caso de alguna urgencia, supongo que puede ser una buena alternativa.

Como dije, ingresar al balneario es como volver en el tiempo. Desde los cambiadores hasta los alrededores, todo parece sacado de una película antigua, conservando muchos detalles y su estilo renacentista moderno. Había relativamente poca gente cuando nosotros fuimos, lo que nos permitió recorrer las instalaciones tranquilos, cambiarnos sin apuro y sacar muchas fotos incluso antes de ingresar a las piscinas.

Ahora, lo que sigue es sólo para valientes. Viajar en invierno implica temperaturas bajo cero. Aunque nuestra visita puntualmente fue el último día de primavera (literal), las térmicas ya estaban por los dos grados bajo cero. Y nosotros ahí, con nuestros trajes de baño, mirando a través del vidrio las piscinas y pensando en cómo íbamos a recorrer ese tramo al aire libre (sip, no hay nada que los cubra desde los vestuarios hasta entrar al agua; no queda otra que pensar que el frío es psicológico y aguantarse). Entonces juntás coraje, intercambiás una mirada cómplice con tus compañeros —¿quién nos mandó a venir a bañarnos acá habiendo un pase para entrar vestidos?— y salís caminando rápido cual competidor de marcha deportiva, apretando los dientes y revoleando las ojotas a cualquier lado con tal de entrar ya. Y una vez que te metés hasta el cuello en el agua, la sensación es la más linda del mundo. El agua ronda los 38 grados y es una caricia al alma, después de días caminando Europa con escasos grados y algunos menos en la térmica. La caminata al aire libre vale la pena.

El complejo en sí cuenta con muchísimas piscinas, tanto al aire libre como cubiertas, frías y calientes. Además cuentan con muchas opciones de masajes, terapéuticos y otros tantos servicios de wellness, por si están en plan de pasar un día de relajación absoluto. Además cuentan con un Beer Spa (sí, un spa de cerveza), una tendencia que se está volviendo muy popular en Europa y que vimos en varias ciudades. Básicamente te meten en una bañera de madera que tiene agua termal mezclada con ingredientes de la cerveza, que son muy buenos para el cuerpo y la piel. Todo esto, obviamente, mientras tenés acceso a una canilla libre de cerveza checa mientras te relajás. Hay muchas opciones (acá están todos los precios), pero arrancan en un valor de 43 euros por persona, incluyendo el acceso a Széchenyi y al Beer Spa. No es barato, pero si alguno anda buscando darse un gusto y tomarse unas cuantas cervezas sumergido en esta mezcla revitalizante por 45 minutos, puede ser una buena alternativa a los baños típicos.

Nos sorprendió la cantidad de húngaros que se encontraban sumergidos en las piscinas exteriores, incluso dentro del bar con el que cuenta el complejo (no hay mucho para elegir, pero pueden tomar o comer algo después de meterse al agua, que siempre abre el apetito). En un principio, pensábamos que era más una atracción turística que otra cosa, pero muchos locales eligen este lugar para pasar el rato. También había unas cuantas familias con niños pequeños. Cuando empezó a caer la noche, vimos más movimiento de turismo y gente joven, por lo que quizás les convenga planificar su visita de acuerdo al ambiente que busquen.

La verdad es que podríamos haber estado más tiempo, pero con aproximadamente tres o cuatro horas llegamos a disfrutar de este lugar, en el que realmente pueden quedarse todo el día. Es una linda experiencia para conocer la ciudad desde otro punto de vista, y también tomarse un día para parar en el eurotrip y simplemente disfrutar de los famosos balnearios de la capital húngara. En las stories destacadas de mi Instagram hay algunas imágenes y vídeos de este lugar.

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Qué lindo, por fin, caminar por Budapest. https://argietravellers.com/caminar-por-budapest/ https://argietravellers.com/caminar-por-budapest/#comments Thu, 22 Feb 2018 16:51:03 +0000 https://argietravellers.com/?p=953 ¿Viste cuando soñabas con conocer un lugar desde hacía años, tantos años que ya habías perdido la cuenta? Cuando van pasando los viajes y lo vas dejando de lado porque primero querías conocer lo típico, después porque a tus acompañantes no les gustaba, otra vez porque tenías pensado conocer un país y te quedaba muy a contramano… En este viaje, no, dije ya está. No tenía muy definido los lugares a los que íbamos a ir; no sabía muy bien qué recorrido quería, incluso estuve modificando cosas a pocas semanas de irnos. Sin embargo, algo era seguro: en ese viaje me iba a dar el gusto de conocer Budapest, una ciudad con la que había soñado desde siempre.

Como siempre digo, es rara la forma en la que funcionamos los seres humanos. No tenía razones reales para que mis deseos de conocer esta ciudad fuesen tan fuertes —más allá de ese pasión muy equitativa que tengo por conocer casi todas las ciudades de Europa, como ya saben los que me leen o me escuchan hablar. Obviamente, había visto fotos y había quedado fascinada con el Parlamento de noche, hacía ya muchísimos años. Durante el viaje pasado, había leído sobre los mercaditos navideños de la ciudad. También había escuchado sobre los populares ruin-pubs o bares en ruinas. Más allá de eso, realmente no tenía muchas razones para estar tan emocionada por conocer Budapest.

Y, sin embargo, me moría de ganas de estar ahí.

Llegamos a la ciudad de noche, desde Berlín, en un EasyJet llamado G-Ezra. Y obviamente al tono de la famosa Budapest —por si alguno no sabe de qué hablo, pueden hacer click en este video—, nos bajamos del avión para conseguir un taxi. El frío era intenso, pero las luces de la ciudad también. Más allá de mi eterna perorata de lo fascinantes que me resultan las ciudades europeas por la noche, Europa del Este tiene una particularidad cuando de vistas nocturnas se trata: me dio la sensación de transportarme un poquito en el tiempo. Es algo muy especial.

El taxi lo tomamos directamente desde el aeropuerto, porque éramos tres personas. Era muy tarde para el transporte público y la realidad es que, por la cantidad, nos salía más económico que pagar el transfer de forma individual. Desde el aeropuerto hasta la puerta del departamento que alquilamos, pagamos aproximadamente 25 euros. Esto ya nos lo informaron antes de tomar el taxi, donde nos hicieron esperar para poder tomarlo (y nos regalaron unos bomboncitos de mazapán para el camino).

Esta fue la primera vez que usamos Airbnb en un viaje, y la experiencia fue muy satisfactoria. Ni siquiera tuvimos que encontrarnos con nuestro host: nos dejó el código de acceso al edificio y luego las llaves en una cajita, también con un código. Fue muy fácil entrar y ponerse cómodo. Ya estaré contando un poco más sobre la experiencia, pero definitivamente volveríamos a hacerlo en esta ciudad. Hay cierto miedo de algunas personas, por lo que había leído antes de viajar, sobre lo que son en sí las ciudades del este. Si bien notamos la capital un poco más descuidada que otras ciudades en las que habíamos estado —hablando más que nada a nivel limpieza—, no nos pareció ni peligrosa, ni poco atractiva (por el contrario), ni insegura. Nos sentimos muy cómodos desde el primer momento, incluso cuando nuestro departamento no se encontraba en una calle principal y llegamos un lunes a la madrugada. Pasada la primera inspección del barrio, que siempre genera tanto fascinación como un poco de incertidumbre, nos dimos cuenta que no había de qué preocuparse. La gente no habla un inglés tan perfecto como en otras zonas de Europa, pero siempre nos pudimos hacer entender y nos trataron muy bien. Y los supermercados tienen muy buenos precios y todos nos aceptaron tarjeta, lo que resulta una tranquilidad a la hora de parar en departamento.

A pesar de ser casi las 11 de la noche, estábamos muertos de hambre y con ganas de conocer un poco la ciudad. Encontramos un restaurante pequeño sobre Teréz, una de las avenidas principales de la zona, donde comimos un menú de tres pasos con una cerveza por 12 euros. Comer en Budapest no fue un problema, en absoluto: tanto el supermercado como los comercios tienen muy buen precio; en especial después de venir de Ámsterdam y Berlín, donde los valores son otros. Incluso el transporte público nos resultó muy barato. Con aproximadamente 13,30 euros (4150 florines húngaros), sacamos un pase de transporte de tres días, que nos permitió movernos por la ciudad con total libertad. Budapest es increíblemente bella para recorrerla a pie, pero durante el invierno el transporte llega a ser hasta un refugio del frío. Además, para cruzar entre Buda y Pest puede ser una muy buena alternativa a pasar por los puentes caminando. Otra opción es sacar el boleto por día que sale 5,30€, o los viajes individuales por 1,70€. Todo depende de lo que tengan planificado hacer.

Cuando terminamos de cenar aquella primera noche en la ciudad, ya pasadas las doce, no podíamos volver al departamento. Me negaba. Obviamente, no me iba a ir a dormir sin antes ver el Parlamento de noche. No me importó el frío, la hora, o el hecho que nos encontrábamos en una ciudad nueva, en un barrio que no conocíamos. Con el mapa descargado en Google Maps, empezamos a seguir el camino entre calles oscuras y bastante desiertas. Y de a poco empieza a asomar, adornado por un árbol gigante de Navidad y muchas luces. Algunos policías acá y allá, pero la realidad es que teníamos todo el Parlamento para nosotros, en una de las noches más frías que habíamos tenido hasta entonces. Es una estructura que saca el aliento, de verdad. El tercer Parlamento más grande del mundo, después del rumano y el argentino, pero sin dudas uno de los más icónicos y fotografiables del mundo. Si pueden hacer el paseo en barco por el Danubio, les va a dar una de las vistas más increíbles de este lugar.

La magia de noche no deja de estar viva de día. Es una ciudad que despliega encanto por todos lados, de una forma muy propia. Sin dudas, la época navideña le sienta bien a Budapest, que se llena de mercaditos callejeros, luces, adornos y detalles en sus avenidas más transitadas. Recomendables sobre todo el mercado de la plaza principal y el que se encuentra frente a la Basílica de San Esteban, un item más en la lista de atractivos de la ciudad. Como acostumbran en Europa, la gente se reune en estos lugares a tomar y a comer, y fue una de nuestras opciones para probar algunas de las comidas típicas de la región. En el primer mercado comimos varias veces, ya que es una forma bastante económica para probar las comidas locales (y no tanto), disfrutar de un vaso del famoso vino caliente o degustar algún dulce típico hecho de mazapán. Es un ambiente muy único, incluso a pesar del frío, que recomiendo aprovechar si viajan en estas épocas. Las fiestas de fin de año en Europa, para los que vivimos en el hemisferio sur, tienen una atmósfera muy especial. Europa del Este, especialmente, tiene unos mercados hermosos y unas decoraciones que encajan a la perfección con las construcciones y la historia de sus calles.

Lógicamente, si van a Budapest no pueden dejar de cruzar el Puente de las Cadenas. Aunque nos alojábamos en Pest, sabíamos que Buda tenía una de las vistas más increíbles de la ciudad. Esta capital, dividida en dos y unida por sus puentes, tiene muchos contrastes entre ambas partes, que son igualmente bellas. Nos habían recomendado parar en Pest, que es quizás la zona con más movida nocturna y lugares para comer y visitar. Sin embargo, el Castillo de Buda y la Bastión de los Pescadores son razón suficiente para cruzar al otro lado de la ciudad. Quedamos absolutamente maravillados con estas estructuras, con la subida, con su pequeña ciudad, con sus vistas y sus ventanas. El funicular que lleva hasta la cima no funcionaba, pero había buses que llevan hasta arriba. Nosotros decidimos hacerlo caminando, pero también tienen la opción de hacerlo con el transporte público (con el mismo ticket que compran en el metro). Es un lugar emblemático para ir, tanto de día como de noche. La vista de la ciudad es increíble. La belleza de este destino queda en evidencia cuando tenés una postal aérea así. La entrada al mirador cuesta un euro, un precio válido para apreciar el Parlamento, sobre todo cuando cae el sol y se ilumina por completo.

Si buscan vistas de la ciudad, otra gran opción es la recientemente inaugurada noria llamada Budapest Eye. Al mejor estilo de la popular atracción londinense, ofrece unas hermosas vistas de la capital por un precio que resulta mucho menor que el de otras ciudades. Por 8 euros pueden subirse a esta atracción, que con sus 65 metros es otra buena idea para tener una panorámica de Budapest. En épocas festivas se suman las luces, que de noche adornan la ciudad y parece salida de un cuentito.

Como comentaba, esta ciudad es bella tanto de día como cuando cae el sol. Además del atractivo de los mercados, se suman los innumerables bares que tiene esta ciudad. Si van en verano, seguro van a poder disfrutar de alguno de los rooftop bars, muy populares en Budapest. Durante el invierno, si bien hay terrazas que se transforman para adecuarse a la estación, es recomendable refugiarse en alguno de los Ruin Pubs de la ciudad, que tienen una estética única y un montón de tragos y comidas para probar. No pueden irse de Budapest sin haber ido a Szimpla Kert, uno de los pubs más famosos de la ciudad. Una experiencia que, sin dudas, merece post aparte. Los precios suben un poco, pero sigue siendo muy accesible para lo que es Europa en general.

Hay mucha historia en esta ciudad, y sin dudas no pudimos evitar perdernos entre sus calles y meternos a conocer sus atracciones principales. Es difícil pensar en ir a Budapest sin conocer los baños termales o sin empaparse un poco de la historia de la comunidad judía, que se ve reflejada tanto en edificios como en monumentos. Entre las visitas que puedo destacar, sin dudas caminar a orillas del río Danubio es una de ellas, donde los puentes, los detalles y la gente parecen parte de una pintura en movimiento, hasta dar de lleno con el imponente Parlamento —uno de los edificios más increíbles que vi, honestamente. Hay algo tan encantador de la rivera de esta ciudad, que es difícil ponerlo en palabras. Por momentos uno se siente transportado en el tiempo, viviendo fragmentos de historia y edificios con tantos años y anécdotas, y fragmentos de algo mucho más grande… No recorrimos muchos museos, disfrutando finalmente de días de sol de invierno, pero hay una amplia selección si disfrutan de estos paseos o si el tiempo no acompaña. Además de visitar el Parlamento, son recomendables el Museo del Holocausto, el Museo Nacional de Hungría o el Museo de Historia de Budapest. Si son más de las atracciones alternativas, super recomendables el Museo de Aviación o el Museo de Pinball

Los baños termales son otra visita obligatoria en esta ciudad, famosa por sus balnearios como Széchenyi o Gellért. Recomiendo mucho hacer lo que hicimos nosotros: darle un día extra a la ciudad, y dedicar ese último día a pegarle una visita a los baños y recorrer los alrededores con tranquilidad. Ya sea que elijan uno u el otro, ambos tienen mucho para conocer a sus alrededores y son una buena excusa para tener un día de tranquilidad. En Széchenyi, en invierno, hay una pista de patinaje sobre hielo gigante; también se encuentran la Plaza de los Héroes y el Castillo de Vajdahunyad, que pueden visitar antes o después de relajarse en uno de los spas más lindos de Europa. Si van para el lado de Gellért, en la zona de Buda, pueden aprovechar para conocer la Ciudadella, que no sólo está llena de historia, sino que también ofrece una vista increíble de la ciudad desde las alturas. Quiero ampliar esto en otro post, porque creo que lo merecen. No hay nada como dedicarle un día a relajarse, después de semanas caminando ciudades hermosas, sobre todo cuando las temperaturas están tan cerca del cero.

Obviamente, como cuento lo bueno, tengo que contar lo malo. Un día que me sentía un poco mal, tuvimos que tomar un taxi, que nos cobró 15 euros un viaje que evidentemente no pasaba de los 5 euros. Lógicamente, cuando uno no se siente bien no se fija en esas cosas, pero es real que a veces uno tiene que estar un poco más atento en algunos destinos. No es algo que nos haya opacado la felicidad del viaje, ni por asomo, sino simplemente algunas consideraciones que uno tiene que tener en cuenta cuando está en lugares donde no habla el idioma y las cosas funcionan distinto a lo que acostumbramos. Si no están en un apuro, como era nuestro caso, consulten el precio, utilicen algún servicio con aplicación móvil o simplemente usen el transporte público, que doy fe que funciona muy bien en esta ciudad. Como no me canso de decir, son cosas que pueden pasar en los viajes y que no tienen por qué ponernos mal. En especial cuando está en medio la salud de uno, no hay que escatimar ni pensar mucho en los gastos. Además, ¿cómo puede afectarte algo tan mínimo estando en este lugar maravilloso?

Con lo bueno, lo malo, las expectativas y la realidad, me llevo muchas cosas lindas de Budapest. Es una ciudad que muchos me habían dicho que no les había gustado, otros tantos que se habían enamorado, otros que seguro iba a querer volver. Budapest fue algo insual, porque fui con muchísimas expectativas, que sin dudas se cumplieron. Es algo raro porque no sabía muy bien qué iba a buscar a esta ciudad, pero me fui con un montón de anécdotas, recomendaciones y cosas nuevas para compartir. Fue la primera ventanita para ver la belleza de Europa del Este, una zona del continente a la que seguramente volveré cuando planifiquemos una nueva visita al otro lado del charco.

Aunque ahora me quedará pendiente regresar en verano —esa época en que, dicen, es una de las más lindas para conocer la capital húngara—, no me puedo quejar. Me llevo grandes recuerdos de esta ciudad. Me voy con la felicidad de, por fin, haber caminado por las calles de Budapest, otro sueño pendiente que pude cumplir en este último viaje.

Pronto estaré subiendo más info sobre dónde comer, nuestra experiencia con Airbnb y algunos lugares que no pueden dejar de visitar si deciden conocer una de las capitales más encantadoras de Europa del Este.

¡Más fotos en mi Instagram!

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