recaptcha-in-wp-comments-form domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131updraftplus domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131La capital portuguesa es una ciudad que realmente nos encantó, y que tiene mucho para ver. Portugal es un país al que volveríamos sin dudarlo. A continuación compartimos una guía con toda la información que recolectamos durante nuestra visita para que puedan planificar la suya.
Lisboa es una ciudad mucho más grande de lo que esperábamos. La capital portuguesa tiene más de 500.000 habitantes y es una de las zonas más pobladas del país. Sin dudas, es una ciudad llena de vida, de colores y sabores, algo que creo es muy característico de este país. Es un lugar al que fuimos porque teníamos un stopover de TAP, la aerolínea de bandera, pero que nos terminó encantando. Sin dudas, creemos que será la primera de varias visitas a este país.
Con respecto a la seguridad, no tuvimos problemas. En la Plaza de Comercio intentaron vendernos droga a plena luz del día, algo que después nos enteraríamos que es totalmente normal. Por más que nos resultó raro, con decirles que no, basta; no nos sentimos amenazados ni nada por el estilo. Lo mejor que pueden hacer en estas situaciones es ignorarlos y seguir con la suya.
En general, Lisboa no nos pareció un lugar inseguro. Como en toda gran ciudad, hay que tener cuidado con los carteristas y estar atento, evitar lugares poco turísticos por la noche y todas las precauciones que por lo general tenemos en otros lugares. Personalmente, me sentí muy cómoda paseando por la ciudad, incluso de noche. Con el idioma, la señalización se entiende bastante bien y, en línea general, les van a hablar un básico de inglés en las zonas turísticas, por lo que tampoco creo que tengan problema con eso.
Siempre repito lo mismo, pero eviten cambiar efectivo en la calle. En la mayoría de los lugares aceptan tarjeta, pero siempre es recomendable usarla sólo en locales y lugares confiables. Si van a comprar en puestos en la calle o similares, lo mejor que pueden hacer es comprar con efectivo. Si llegan al aeropuerto, pueden sacar con la tarjeta en el cajero; también pueden hacerlo en la ciudad. Si pueden llevar algunos euros con ustedes desde su ciudad, también puede ser una buena idea.
Documentación: para viajar a Lisboa desde Argentina se requiere tener pasaporte al día. No es necesaria visa. Al ser parte de la Unión Europea, es obligatorio contar con un seguro médico que cubra los 30.000 euros. Por lo general, lo único que solicitan a la hora de ingresar es pasaporte, pero tengan en cuenta que pueden pedirles pasaje de vuelta, alojamiento reservado y el ya mencionado seguro médico. Personalmente recomiendo ir con todo impreso (pasajes, vouchers, comprobantes) para hacer el ingreso al país lo más rápido posible. Si tienen pasaporte de la comunidad europea, van a poder acceder rápidamente.
Siempre recomiendo viajar con seguro médico, sea requisito o no. Los que leen el blog desde hace tiempo, ya saben lo que opino al respecto. A nosotros nos salvó muchísimas veces. Pueden chequear las promociones que tiene Assist365: con el código ARGIES, tienen un descuento adicional del 5% sobre las promociones vigentes.
Corriente: Como en la mayoría de los países de Europa, los enchufes son Clase F, compatibles con los clase C (también de dos patas). Si no tienen alguno, seguro pueden comprar en el aeropuerto o en cualquier tienda por la calle. El más reciente nosotros lo compramos en un local que arreglaba celulares.
Los precios nos parecieron un poco más económicos que la media europea, en especial en los precios de las atracciones y a la hora de sentarnos a comer. En general, Portugal es un buen destino si manejan un presupuesto ajustado. Si bien la moneda es el euro, el costo de vida en general nos pareció más bajo que en otros lugares con la misma moneda. Si a eso le sumamos que encima viajamos en temporada baja, lo que abarató también el alojamiento, se puede conocer esta ciudad por muy poca plata.
Saben que no me gusta hablar de un presupuesto por día, porque creo que es muy propio de cada uno y qué les guste hacer. Algunos le dan prioridad a tener una habitación privada, otros a poder sentarse a comer, algunos otros a comprar recuerdos de viaje… En fin, creo que me entienden. El presupuesto depende del tipo de viaje que hagan. Lo que sí puedo decirles es cuánto gastamos aproximadamente y los precios que pueden esperar a encontrarse allá.
Nuestro gasto diario, incluyendo alojamiento, comida y transporte, fue aproximadamente de 50/60 euros por día (para dos personas). Tengan en cuenta que la mitad de esto fue alojamiento (una habitación privada en Airbnb que tuvimos que sacar sin demasiada anticipación), más una comida en la calle, más una comida en el departamento (comprando en el supermercado), más dos o tres viajes en metro/bus. Nuestro presupuesto para esta parte del viaje era muy limitado, pero es una ciudad en la que realmente se puede viajar barato.
Por Aire:
Nosotros llegamos a Portugal desde Porto Alegre con TAP (el vuelo Buenos Aires – Porto Alegre era operado por Aerolíneas Argentinas). Lisboa tiene conexiones buenísimas con el resto de los países europeos, por lo que no es difícil meterla dentro del Eurotrip. A nosotros incluso llegar a Lisboa desde América nos pareció genial: es un vuelo un poco más corto que a otros destinos, y puede ser incluso un buen inicio para recorrer Europa por tierra.
El aeropuerto de Lisboa, además, tiene excelente conexión con el centro de la ciudad. Ya sea en transporte público o en Uber, es muy fácil llegar al centro y relativamente económico.
Por Tierra:
A pesar de estar en una punta del continente, Portugal está perfectamente conectado y es muy fácil llegar por tierra. Desde España hay muchísimas opciones para llegar a Lisboa. Nosotros habíamos ya sacado un vuelo con stopover, pero pueden utilizar los buses de Flixbus, que damos fe que son una buena combinación de bueno y barato para viajar por Europa, y bastante más económica que tomar un avión. Si están por España, el roadtrip en coche es otra opción buenísima.
Para los lectores que sean #TeamVerano, Lisboa es el paraíso. Nosotros llegamos a esta ciudad un 17 de Noviembre, y pudimos darnos el lujo de andar con manga corta un par de días. Muchos argentinos viajamos a Europa en enero o febrero por cuestiones de año escolar/universitario o vacaciones laborales, por lo que Lisboa es una buena elección para quienes viajan al invierno europeo y no buscan nieve ni temperaturas bajo cero.
Obviamente, también tuvimos clima de campera. Tampoco se hagan los cancheros si viajan en invierno. Pero seguro la van a pasar mejor que en otras zonas del viejo continente. Nunca tuvimos que abrigarnos demasiado. Además, somos fans de la temporada baja. 20 grados y poca gente es la combinación ideal.
Nuestros primeros meses de viaje fueron en modo full ahorro, por lo que en Lisboa probamos por primera vez algo que nunca habíamos elegido antes en materia de alojamiento: sacar una habitación privada por Airbnb. Si bien ya habíamos utilizado este sitio antes, siempre habíamos sacado departamentos enteros. Ir a una casa de familia en una habitación de alquiler era una nueva experiencia para nosotros, por lo que no sabíamos qué esperar.
Honestamente, a nosotros nos gustó mucho la experiencia, pero tiene puntos a favor y en contra. Si bien me gustaría armar algo aparte sobre esto, quiero decirles que en general es una buena opción si buscan ahorrar. Es más probable conseguir algo más céntrico de esta manera y suele ser tranquilo durante el día. Lo malo quizás es que uno a veces debe compartir cocina y baño con otras personas, pero no es muy diferente a lo que sucede en un hostel. Incluso, para quienes buscan dormir tranquilos, suele ser mucho más fácil en una casa de familia. Lo que sí puedo sugerirles es que pregunten bien cualquier duda que tengan antes de ir: no se olviden que no están yendo a un departamento, sino a la casa de alguien. Por ejemplo, si tienen problemas de alergia a las mascotas, tengan en cuenta que muchos pueden tener gatos y en las publicaciones a veces no lo aclara. Para nosotros fue una sorpresa positiva tener un michi en la casa, pero para otros sabemos que puede no serlo.
Nosotros pagamos más o menos 32 euros la noche. La verdad que el precio nos cerraba, y el departamento estaba muy bien ubicado: en el hermoso barrio de Arroios, a pocas cuadras de distintas estaciones de metro. En general, se pueden encontrar cosas buenas por ese precio, pero no creo que vayan a gastar mucho menos.
Pueden buscar todas las opciones disponibles en la página de Airbnb. Registrándose desde mi perfil o el de algún viajero conocido que ya se encuentre registrado, obtienen un descuento de $600 pesos argentinos en reservas superiores a $1100.
Viajar en transporte público en Lisboa nos resultó muy cómodo y muy sencillo. Si pueden alojarse cerca de una estación de metro, van a tener una opción fácil y económica para recorrer las principales atracciones de la ciudad.
El viaje sale 1,45 euros y pueden comprar en las estaciones la tarjeta recargable por 0,50 euros (llamada Viva Viagem, el equivalente a nuestra SUBE). Las máquinas sólo aceptan monedas y tarjetas de crédito, así que también tengan en cuenta eso a la hora de comprar.
Aunque el 90% de los viajes los hicimos en metro, también usamos los buses, para ir a aquellas zonas donde las líneas subterráneas no llegaban. Si están pocos días, pueden manejarse con el primero tranquilamente. Nosotros no utilizamos nunca taxi o coche, por lo que doy fé que con el transporte público es más que suficiente, incluso para ir al aeropuerto.

Importante: tengan en cuenta que el metro de Lisboa opera de 6:30 a 1 de la mañana, y algunas estaciones cierran antes, así que chequeen antes de viajar. Si tienen que ir al aeropuerto, pueden pedir un Uber por aproximadamente 4 o 5 euros (dependiendo de la zona en que se encuentren).
Ir en tren a Sintra:
Si quieren conocer esta maravillosa ciudad y no quieren pagar una excursión, es muy sencillo hacerlo en tren por cuenta propia. Hace un tiempo armé un post con toda la info, que pueden ver acá. Incluso para conocer otras zonas de Portugal, el servicio de trenes nos pareció muy cómodo y fácil de usar.
En Lisboa (y en Portugal en general, por lo que nos han dicho), se come de maravilla. La gastronomía portuguesa nos sorprendió y nos dejó tan encantados como su gente. Se come bien y se come barato, por lo que Lisboa suma puntos por ahí también para nosotros, que amamos probar platos locales cuando viajamos..
No fuimos a muchos restaurantes, pero sí podemos decirles que los precios son aptos para sentarse a comer, incluso para los que viajamos con poco presupuesto. Incluso el mercado Time Out Lisboa, muy turístico y con precios un poco más altos, tiene algunas opciones de menús que arrancan en 7,50 euros. Si paran por Arroio, donde estábamos nosotros, hay menos lugares turísticos y comimos dos personas por 12 euros (dos platos gigantes, uno de ellos el típico Bacalhau, con pan casero y agua). Quienes nos atendieron no hablaban inglés ni español, pero nos trataron muy bien y nos entendimos bastante.
Hay también puestitos de comida al paso y van a encontrar los famosos 100 Montaditos (cadena española), donde algunos días de la semana se puede ir “de tapas” por un euro cada una. Es una gran opción para variar un poco y comer barato.
El supermercado también tiene buenas opciones de comidas preparadas, algo a lo que nosotros recurrimos mucho. Fuimos a la cadena Pingo Doce, donde había platos interesantes por precios que iban desde 1,50 a 3 euros. Si están parando en un departamento, es una de las mejores forma de ahorrar en comida.
Si van para el barrio de Belem, donde está la torre, no pueden dejar de pasar a comer unos pastéis de Belem, un dulce típico de la zona. El local por lo general tiene mucha gente, pero vale la pena esperar. Pueden comprarlos por 1,10 euros.
Si quieren salir o buscan una zona de bares, super recomendado el barrio de Alfama, que fue donde vimos más movida. Cuando el clima acompaña (que en Lisboa suele ser moneda corriente), está hermoso para sentarse en las mesitas a la calle a tomar algo.
Algunas atracciones gratuitas:
Algunas atracciones pagas:
En esta época del año, Tromso se vuelve un destino muy popular para visitar por sus actividades en la nieve, sus paisajes increíbles y sus auroras boreales, que muchas veces pueden verse sin necesidad de alejarse de la ciudad. También hay que tener en cuenta que la ciudad tiene un clima muy cambiante, y que cualquier tipo de planificación puede modificarse dependiendo del clima, los caminos y las condiciones generales de la ciudad. Sin ir más lejos, arranqué con este post desde el aeropuerto de la ciudad, con un vuelo reprogramado para un día después, debido al clima. Si van a realizar excursiones, si tienen algún plan, tengan en cuenta que siempre pueden tener que reorganizarse. En invierno, el clima juega un papel fundamental a la hora de realizar cualquier itinerario.
Llegamos a Tromso con calles repletas de nieve y un pronóstico bastante malo. Un consejo que puedo darles es que intenten venir ligeros de equipaje. Nosotros decidimos dejar nuestras valijas en el aeropuerto de London Luton, desde donde salió y hacia donde vuelve nuestro vuelo, que nos salía lo mismo que pagar para traerlas con nosotros (viajamos con Wizz Air, que permite viajar con equipaje de mano o facturar adicional). Nosotros vinimos únicamente con nuestras mochilas y facturamos un carry de 10kg con algunas mudas de ropa extras. Fue la mejor decisión que pudimos tomar. El clima hubiese dificultado mucho movernos desde el aeropuerto hasta el centro con 20kg extra encima.
Con respecto al idioma, nos sentimos bastante cómodos tratando con la gente: todas las personas que se encontraban en algún puesto de atención al cliente hablaban inglés a la perfección. Siempre nos trataron con mucha paciencia y nunca tuvimos problemas para hacernos entender. Con respecto a los carteles, avisos o incluso a los productos que compramos en el supermercado, siempre recomiendo chequear con Google Translate. Se pueden bajar el idioma noruego en el celular para poder traducir todo lo que necesiten. Ya he contado en Twitter que por no usar el traductor nos hemos comido el pan crudo. Cosas que pasan. Mejor tener el Translate descargado para evitar confusiones.
Recomiendo también llevar un chip con internet móvil. Por lo general, lo recomiendo en todas las ciudades donde no conocen el idioma o donde es la primera vez que están. Tener la posibilidad de conectarse a internet y buscar algo siempre es útil. Incluso con el transporte en esta ciudad, es fundamental estar conectado. Nosotros compramos nuestro chip en Londres, algo que recomiendo si vienen desde ahí. Le cargamos 10 libras hace un mes y recién ahora gastamos la mitad de la carga. Ya haré un post al respecto, pero recomendable venir con eso ya resuelto. El aeropuerto de Tromso es chico y no vimos muchos servicios como para comprarlo acá.
Es porbable que Tromso haya sido el lugar más caro en el que estuvimos. No es para asustarlos, pero realmente hay varios factores que lo hacen un lugar muy poco amigable para los viajeros low-cost. Sin embargo, se puede hacer, aunque sea por algunos días. El gastito extra realmente lo vale en este lugar impresionante.
Primero que nada, el transporte público es caro pero, en algunas condiciones, necesario. Sentarse a comer es caro y no hay una gran variedad de restaurantes de comida rápida tampoco. En este clima, la mejor opción para recorrer es en excursión, salvo que la tengan muy clara manejando en estas condiciones climáticas. Los alojamientos en el centro son muy caros y no hay mucha alternativa de bajo presupuesto tampoco.
Los valores fueron una de las razones por las que nos quedamos tan pocos días. Realmente era para quedarse mucho más, pero nuestro bolsillo no está preparado para los costos de Noruega. No descartamos ahorrar y volver, obvio, que siempre es una buena alternativa cuando quedan cosas pendientes. Como les decía, cuando los lugares son tan lindos, el esfuerzo para venir siempre vale la pena.
Abajo voy a ir detallando cada gasto dividido por tipo, junto con nuestras recomendaciones.
Como les comentaba, los alojamientos súper céntricos de Tromso están lejos del bolsillo mochilero. Después de analizarlo mucho antes de nuestro viaje, para nosotros hay dos alternativas relativamente económicas para lo que es la ciudad:
Quiero contar puntualmente nuestra experiencia y recomendar nuestro alojamiento. Nosotros decidimos parar en la casa de Knut y Sally. Nos inclinamos porque, si bien era un poquito más caro, eran muy flexibles con el check-in y tenían muy buenos comentarios (son superhosts en Airbnb, algo que siempre tratamos de buscar en los anfitriones por seguridad). Su casa era tal cual las fotos e increíblemente acogedora. Cuando uno viaja en épocas de tanto frío, es una bendición llegar a un lugar cálido, con buena calefacción, con una cama cómoda, una habitación bien equipada. Este alojamiento superó nuestras expectativas. Y los anfitriones bien ganada tenían su fama en la página: nos trataron de diez, nos hicieron recomendaciones, compartieron la mesa con nosotros y nos contaron mucho sobre su país y su cultura. Realmente fue una experiencia maravillosa, mucho más allá del alojamiento en sí. Este es su perfil, por si quieren chequearlo. Tienen tres habitaciones: dos dentro de la casa donde ellos viven, con baño compartido, y otra que es independiente (se encuentra en el sótano) y cuenta con cocina, baño y living.
Si se registran en Airbnb desde mi perfil, además, consiguen un descuento en su reserva.
El transporte en Tromso es relativamente fácil de usar, si tienen las herramientas para hacerlo. Primero que nada es fundamental que tengan en el celular dos aplicaciones: TFT Mobillett y Troms Reise. Para utilizarlas van a necesitar internet en su teléfono.
TFT Mobillett es la aplicación que les va a permitir comprar tickets para el transporte público. Es muy práctica. Pueden poner de qué lugar a qué lugar van y les va a decir la zona (que por lo general es zona Tromso). El billete de bus para dicha zona sale 31,20 NOK (más o menos 3,10 euros) y lo pueden pagar directamente cargando su tarjeta en la aplicación. El billete que compran es válido durante una hora y media y les va a aparecer en la pantalla. Lo único que deben hacer luego es mostrárselo al conductor cuando se suben y listo. Tengan en cuenta que deben tenerlo disponible (es decir, tener el celular con batería e internet) por si realizan algún control. La aplicación también tiene opciones para comprar tickets para buses inter-country, para botes y para ferries. Los billetes también pueden comprarse en algunas paradas de bus (como la del aeropuerto), pero la aplicación es mil veces más práctica y sirve para cualquier recorrido que hagan (sacando el billete correspondiente).
Otra de las aplicaciones que les recomiendo tener en el celular es Troms Reise. Lo que tiene de bueno esta app es que te permite ver las paradas de bus que tenés cerca de tu posición actual. Así mismo, te deja ver qué buses pasan por esa parada, cuánto falta para que lleguen y qué recorridos hacen en el mapa. Teniendo en cuenta que el transporte público de Tromso no se encuentra en Google Maps, es fundamental tener esto para manejarse por la ciudad. Sobre todo cuando hay nieve, las paradas son chiquitas, a veces no tienen muy claros los recorridos y es bastante incómodo andar buscándolas o viendo por dónde van los buses. Lo chequean antes de salir y se ahorran tener que esperar en el frío o bajo la nieve.
El transfer del aeropuerto al centro estaba algo de 60 euros, por lo que tanto esto como los taxis estaban totalmente descartados durante nuestro viaje (en especial viajando tan livianos). También hay opciones para rentar coches, aunque en invierno no lo recomendaría, salvo que tengan buena experiencia manejando y se sientan confiados con este tipo de climas. En el centro la gente maneja bastante despacio, así que quizás para andar por la ciudad no tengan problemas, pero no sé si lo recomendaría para salir de excursión.
A esta altura de la guía, no hace falta que les diga que acá todo es caro. Sentarse a comer en un restaurante no es la excepción a la regla. Hay algunas opciones relativamente económicas como lo son Burger King o los puestitos que venden comida al paso (tipo hot dogs), pero si van a sentarse dentro de un local, lo más probable es que tengan un gasto de entre 15 y 20 euros, como mínimo, por persona. Se come bastante bien en linea general. Las bebidas son caras (4 o 5 euros la lata de gaseosa, 8 o 9 la cerveza), pero tienen la opción de pedir agua de grifo, que siempre genera un poquito de ahorro en un país tan caro. El agua de Noruega es pura y está en perfectas condiciones para tomarla; es normal en las casas beber del grifo.
Les dejo un listado de los restaurantes por los que pasamos/comimos, y algunos precios aproximados:
Si bien pasamos por algún restaurante, la mayor parte del tiempo optamos por cocinar en nuestro Airbnb. Hay varias cadenas de supermercados en Tromso y los precios son mucho más accesibles. Algunas cosas son particularmente caras: las pizzas congeladas, los dulces y las gaseosas tienen precios bastante elevados. Sin embargo, los fideos, el arroz, algunos congelados e incluso los distintos pescados ahumados, nos parecieron con precios razonables para llevarlos.
No puedo decirles con exactitud cuánto gastamos por día de supermercado, aunque creo que también depende mucho de lo que lleven. Como comentaba, las gaseosas son carísimas (3,50 euros una coca de 1,75 litros, por ejemplo) y pueden hacer la diferencia en una compra; el agua es mucho más económica.
Algunos precios de cosas básicas que compramos para preparar:
Hablando con nuestros hosts de Airbnb, nos comentaron que la ciudad tiene dos inviernos. ¿Por qué? Uno de ellos es durante lo que se conoce como Noche Polar, cuando en la ciudad no sale el sol (sólo hay claridad entre las 11 y las 15 horas, más o menos); desde mediados de noviembre hasta mediados de enero. El otro comienza cuando ya tienen luz solar, que hace que la experiencia sea bastante distinta.
Sea cual esa el “invierno” durante el que viajen, tienen que tener el cuenta que el factor luz solar también influye a la hora de recorrer un lugar. Incluso el cuerpo se siente de alguna manera cansado y se adecua a los horarios de claridad. Si van a planificar recorridos, intenten dejarse un día extra para acomodar las actividades con un poco menos de exigencia.
Con respecto a la ropa, lo peor de todo son la nieve y la lluvia. Nosotros no tuvimos un frío tan terrible, pero las temperaturas pueden estar, en esta época, por debajo de los -10 grados. ¿Los infaltables? Medias, calzas y camisetas térmicas, guantes a prueba de agua, y una buena campera impermeable. Los zapatos para nieve son la situación ideal, pero sabemos que mucha gente no tiene. Si les sirve comprar, en Europa hay mucha oferta y los precios no son disparatados. Si no, nuestros hosts nos prestaron unos clavos para nuestros zapatos; es como una goma que se calza a la suela. Si pueden comprar el spray para impermeablizar el calzado, también puede ser una buena idea.
Nosotros compramos las camperas y la ropa térmica en Decathlon, una cadena que está en casi todo Europa. Si pasan por ciudades como Madrid, Londres o Berlín, van a encontrar estos locales que tienen ropa de la marca Quechua o similares a muy buen precio. La calidad es buena y para que se den una idea, hemos comprado camisetas térmicas por 6 o 7 euros, calzas por 10 euros, dos pares de medias térmicas por 5 y las camperas por menos de 50 euros (son impermeables y con el interior de pluma desmontable, por lo que pueden usarse también cuando no hace tanto frío).
Como les comentaba, si van pocos días o paran en algún lugar donde puedan lavar la ropa, un carry es el escenario ideal. Salvo que se trasladen a su alojamiento en auto o que estén con mochilas o equipaje pequeño, andar con la valija en la nieve es una tarea complicada. Los buses permiten equipaje hasta de 20kg por lo que leímos, pero subir con la valija y la nieve no parecía algo muy cómodo. Incluso el que va y viene al aeropuerto siempre lo encontramos bastante lleno.
Primero que nada, la tarjeta de transporte que se utiliza en Londres es la Oyster, y probablemente sea la forma más fácil de manejarse siendo visitantes. Antes los buses aceptaban monedas, pero desde mediados de 2014 se implementó sólo poder pagar con tarjeta. Dichas tarjetas pueden ser la Oyster, las contactless (que en Argentina aún no son muy populares) o mediante el uso de alguna app de pago como lo son Google Pay o Apple Pay. Yo puntualmente voy a contar sobre la tarjeta de transporte, que fue el medio que utilizamos nosotros.
Para el bus, deben simplemente pagar al subir, apoyando la tarjeta en el lector, ya que el mismo tiene una tarifa fija. En el metro, en cambio, el valor depende de dónde se bajen, por lo que deben tocar la tarjeta en el lector tanto para entrar como para salir.
Pueden comprar la Oyster en las mismas estaciones. El valor de la tarjeta es un depósito de 5 libras, que luego les dan si deciden devolverla. Hay varias formas de cargar la Oyster, pero para nosotros las más sencillas de utilizar fueron dos: a través de las máquinas que van a encontrar en todos los metros y mediante la aplicación oficial de transporte. La primera es útil, en especial si deciden sacar un abono por día o semana. Pero la aplicación es súper útil si deciden usar el “pay as you go” y no están muy cerca de una estación.
Travelcard vs. Pay as you go
¿Qué diferencia hay entre estos métodos de pago?
La travelcard es un pase que puede ser diario, por dos días, tres o semanal, y que permite realizar viaje ilimitados dentro del período de validez. Aunque compren una travelcard, tendrán que tener la Oyster. Lo que deben hacer es comprarlas directamente en las máquinas y se la “cargan” a su tarjeta. Podrán viajar ilimitadamente en los días que la misma sea válida, y para las zonas que sea válida (ya explicaré esto más adelante).
El pay as you go implica pagar por los viajes que hacemos, con una tarifa específica que, en el metro varía según el viaje y la hora. El bus tiene una tarifa fija de 1,50 libras. Básicamente lo que se hace es un top-up (carga) de dinero en la tarjeta, que puede ir renovándose a medida que viajan.
Zonas de transporte y horarios
El metro de Londres está dividido en seis zonas diferentes, que se reflejan en los precios de los boletos. También otra variante en el precio del viaje es el día y horario en que lo realicen.
Acá un mapa actualizado del metro de Londres (pueden hacer click para verlo más grande). Si son de la vieja escuela como yo, recomiendo siempre buscar los mapitas en las estaciones para tener a mano las zonas y toda la info que necesiten. Actualmente también muchas estaciones se volvieron accesibles (agregaron ascensores), por lo que también está bueno tener a mano esa info por si la necesitan por cuestiones físicas, porque viajan con equipaje, etc. Si prefieren lo digital, la app de Oyster es una buena herramienta para tener a mano y consultar los viajes que quieren hacer. Lo único malo de la app es que necesitan tener conexión a internet.

Hay algo muy importante para tener en cuenta, que son los horarios en los que viajan. Londres tiene una tarifa diferenciada para los viajes en peak time (la hora pico) u off-peak (fuera de la hora pico).
El peak time tiene por lo general que ver con los horarios laborales, donde el metro está más congestionado: de 06:30 a 09:29 y de 16:00 a 18:59, de lunes a viernes (dejando fuera de esta regla tanto fines de semana como feriados). Esto está bueno para el turismo, ya que si consiguen acomodarse los horarios seguro se ahorran algo de plata en el pay as you go. Además, siempre van a viajar mejor off-peak, cuando evitan toda la gente que va a trabajar. El metro de Londres en horas pico tiene excelente frecuencia, pero nadie se salva de viajar apretado.
Acá va una tabla con los precios actuales de Diciembre 2018:
Fíjense lo barato que es viajar fuera de las zonas céntricas en off-peak. Es ideal si deciden parar fuera del centro, que es más económico, y conocer algunas de las atracciones más alejadas como pueden ser Wembley, Kew Gardens, Wimbledon o Greenwich. También pueden moverse con bus a alguna de las estaciones de la zona 2 y de ahí seguir, saliendo el viaje menos que si tienen que pagar por un viaje a dicha zona.
¿Cómo saber qué me conviene sacar?
Siempre depende de la cantidad de días que vayan a estar en la ciudad y dónde se estén alojando. Quizás si están en una zona muy céntrica no necesiten viajar mucho y el top-up sea de pocas libras. Si se alojan lejos de un metro o en una zona alejada, quizás una travelcard sea una buena opción.
Si prefieren no caminar, sin dudas recomiendo la travelcard. Para las zonas 1 y 2 sale 35,10 libras y es válida por 7 días, pero pueden subirse y bajarse sin pensar en si es una estación, dos o cinco. Lo único que deben chequear son las zonas, sino tendrán que pagar la diferencia al salir del metro (me pasó utilizando el Overground). Pero en general si van a hacer turismo intenso, la travelcard es una buena opción.
Si van a viajar un poco más relajados, o si les gusta caminar, sin dudas el pay as you go es una buena modalidad. Incluso tienen el daily cap, que seguro les va a ahorrar algunas libras. ¿Qué es? Básicamente hay un tope del gasto máximo que pueden tener por día. Si superan ese monto en el día, el transporte comienza a ser sin cargo. Nosotros actualmente estamos en la zona tres y, por lo general, tenemos que tomar un bus y un metro para ir al centro, por lo que el daily cap nos hizo ahorrarnos bastante plata. En la tabla que compartí antes pueden ver cuales son los topes diarios, dependiendo de la zona por la que se muevan. También hay topes semanales si se quedan más tiempo; todo depende de cuánto y cómo vayan a viajar.
Si chequean en la aplicación, van a ver que en los movimientos de la tarjeta les explica por qué no les cobró nada:

App para pay as you go:
Como comenté anteriormente, TFL tiene una aplicación para la Oyster que resulta muy práctica. Si no están parando cerca de una estación de metro, donde por lo general es sencillo cargar la tarjeta, pueden hacerlo directamente por la aplicación. Simplemente cargan el número de su Oyster, escanean su tarjeta de crédito, ponen los datos y listo. Pasados los 30 minutos, cuando toquen la tarjeta para viajar, el dinero se acredita automáticamente (además de hacer el descuento que ya hace por el viaje).
La aplicación también cuenta con información de transporte y el Journey Planner, donde pueden poner de dónde a dónde van y calcular la tarifa y demás. Además van a tener acceso a todos los movimientos de su tarjeta, cuánto gastaron y cuánto saldo les queda disponible.
La única contra que se me ocurre de la aplicación es que el mínimo para el top-up de la tarjeta es 10 libras, cuando en las máquinas el mínimo es 5 libras. Pero si están un par de días seguro necesiten más de 10 libras para viajar.
]]>Yo ya había estado antes en esta ciudad, pero mis acompañantes no, por lo que se me ocurrió armar un recorrido y mostrarles lo que más me había gustado, sumando también algunas cositas que me habían quedado pendientes. También, como muchos de los argentinos que viajan a Chile, teníamos pensado hacer algo de shopping, aprovechando para llenar la valija antes de enfrentar el invierno europeo.
La realidad es que la primera vez que viajé a Santiago, en una escapada en familia, no había ido con muchas expectativas. Sin embargo, fue una ciudad que me gustó mucho más de lo que esperaba. Con algunos barrios caóticos y otros más tranquilos, con zonas modernas y otras más tradicionales, es una gran ciudad que tiene mucho más que shopping para ofrecer. La considero un buen destino para escaparse un finde largo e incluso acercarse a lugares como lo son Valparaíso y Viña del Mar, que están muy cerquita y también son muy bonitos, de una forma completamente distinta.
Puntualmente sobre Santiago, tengo que decir que en diciembre nos tocaron unos días de calor terribles —en Buenos Aires ya veníamos con temperaturas similares— y por momentos tuvimos que refugiarnos en algún lugar a comer o a cubrirnos del sol. Sin embargo, pudimos disfrutar mucho de la ciudad, incluso en tan poco tiempo. A la noche, además, refresca bastante, lo que hace que los días de calor no sean tan insoportables. Incluso si van en pleno verano, no está mal llevarse una camperita o buzo por si acaso.
Paramos en un departamento en Providencia, que alquilamos directamente por Booking. Como era sólo una noche, tuvimos nuestras dudas, pero la verdad es que nos encantó y definitivamente volveríamos a este lugar. Además de ser un ambiente pequeño pero super funcional, contaba con piscina en la terraza y unas vistas hermosas de la ciudad. También tengo que destacar el gran trato que recibimos en la recepción, que se encuentra en otro edificio (es tipo una oficina, muy fácil de encontrar). El chico que nos atendió no sólo nos guardó las maletas el primer día, sino que el último nos ayudó para pedir un Uber e incluso quiso prestarnos algunos pesos chilenos que nos faltaban. Si vuelvo a Santiago, no dudaría en volver a este departamento. Les dejo el link de Booking, por si les interesa verlo. Si reservan desde ese enlace, además, consiguen un 10% de descuento.
El primer día, después de dejar nuestras cosas en el guardaequipaje del departamento que habíamos alquilado para una noche, salimos para el Costanera Center. Alojándonos en el barrio de Providencia, resultó muy cómodo caminar hasta allá. Eran unas cuantas cuadras desde nuestro edificio, pero el barrio es muy tranquilo y pintoresco. Hicimos una parte por la Avenida Nueva Providencia, lo que nos permitió pasar por la puerta del a bella Iglesia de la Divina Providencia, así como también por la Iglesia Ortodoxa de la Santísima Virgen María. Luego doblamos hasta llegar a la calle Andrés Bello, donde se encuentra la costanera a orillas del Río Mapocho. Esta zona es una de mis favoritas, con el río rodeado de parques como el Uruguay o el Parque de las Esculturas. Es una zona llena de árboles e ideal para el día de calor que nos había tocado. Mucha gente, siendo sábado, descansaba sobre el pasto, disfrutando de un día con un solazo impresionante y la sombra de los árboles.
Pronto llegamos al shopping, donde debo reconocer que, entre una cosa y otra, perdimos unas tres o cuatro horas. La realidad es que se estaba muy bien ahí, con el calor que hacía afuera, y pudimos aprovechar no sólo para comprar, sino también para comer en el patio de comidas con el que cuenta el Costanera Center. Si el shopping no es lo suyo, ahí cerquita tienen el Jardín Japonés, además de encontrase también el Teleférico Parque Metropolitano. Este teleférico, que volvió a abrir en 2016 después de varios años fuera de funcionamiento, ofrece unas hermosas postales áreas de la ciudad de Santiago. El teleférico funciona de martes a domingos, y el precio por persona es de 1910 pesos chilenos la ida y 2510 pesos ida y vuelta (algo así como 3,10 y 4,10 dólares).
Ahora, si de postales aéreas se trata, sin dudas no pueden perderse las que ofrece el Sky Costanera, el edificio más alto de Latinoamérica. Se puede ingresar desde el mismo Costanera Center y se encuentra abierto todos los días, de 10 a 22 horas, con el último ascenso a las 21 (de cualquier forma, es recomendable chequear antes su sitio, por posibles modificaciones). El precio por adulto es de 15.000 pesos chilenos, algo así como 24 dólares. Si bien al principio la tarifa nos parecía un poco elevada, es una visita que me había quedado pendiente del pasado viaje y que realmente ofrece una vista increíble de toda la ciudad (una debilidad en cada lugar al que viajo).
Esa noche aprovechamos para ir a cenar al Hard Rock Café, que se encuentra en el mismo Costanera Center. Por mi parte, soy muy fan de los Hard Rock, que tienen una modalidad y precios más o menos similares en todas partes del mundo: hamburguesas, buen ambiente y música en vivo. Cuando fuimos, había una banda haciendo covers de Soda Stéreo y el lugar estaba bastante lleno. Conseguimos una mesa y cenamos unas hamburguesas con cerveza por aproximadamente 30 dólares por persona, que es más o menos un gasto promedio en todos los restaurantes de esta cadena. La realidad es que es una zona muy linda por la noche y, si siguen caminando, van a encontrar muchos lugares para comer, incluso por mejor precio.
El segundo día decidimos ir a recorrer el centro histórico. Por suerte, en el departamento hicimos el check out y nos guardaron las maletas hasta las 19 horas aproximadamente, cuando teníamos pensado salir para el aeropuerto. Tomamos la línea de metro M1 (en Manuel Montt, estaba ahí cerquita de nuestro departamento), hasta la estación Santa Lucía. Al salir de la estación, prácticamente chocan con la Biblioteca Nacional de Chile, y están a un paso del Castillo Hidalgo, un hermoso edificio que hoy funciona como centro de eventos. El Fuerte Neptuno, dentro del mismo parque, me parece una obra hermosa. A un par de cuadras, se encuentra el icónico Palacio de la Moneda, junto a la gran bandera de Chile y una de las zonas que quizás nos resultaron más caóticas. Sin embargo, si siguen caminando por la calle Morandé, la escena va cambiando un poco y empiezan a encontrar calles más estrechas y rincones más tranquilos, sobre todo un día domingo. La Plaza de la Constitución, la Plaza de Armas y el Mercado Central, este último con muchos lugares para comer, se encuentran por la zona. También, si caminan un poco por el borde del Parque Forestal, van a encontrar el Museo de Bellas Artes y el Palacio Bruna.
Ese día, después, volvimos para el lado de nuestro apartamento, donde almorzamos unas buenas variedades de pescado en el restaurante Puerto Calbuco, una buena opción para comer platos con ingredientes locales y a muy buen precio. Luego teníamos pensado alquilar un auto e ir a Parque Arauco, otro de los shoppings más destacados de Santiago, o al Arauco Premium Outlet Buenaventura, que tiene muy buenos descuentos. Sin embargo, al ser fin de semana largo y domingo, no pudimos conseguir alquilar un auto en el día, ya que ninguno de los lugares en los que preguntamos tenía disponibilidad. El transporte público nos resultaba eterno y no teníamos conexión en ese momento para pedir un Uber, por lo que decidimos volver al Costanera Center y terminar nuestras compras ahí. La realidad es que, a menos que vayan con algo muy puntual en mente, este shopping cumple con las expectativas y se encuentra en un barrio muy cómodo para alojarse.
Aunque Santiago es una ciudad grande y, obviamente, nos quedaron cosas pendientes, el itinerario fue acertado para los dos días que estuvimos. Si tienen un poco más de tiempo, recomiendo conocer también el Cerro San Cristóbal, con otras vistas maravillosas de la ciudad. Si bien yo no soy una visitadora compulsiva de museos, el Museo Chileno de Arte Precolombino puede resultar muy interesante. Para los amantes del vino, también están muy buenas algunas de las visitas a bodegas que ofrecen desde la capital. Nosotros, en un viaje anterior, hicimos una con la empresa Turistik que resultó muy satisfactoria.
Ya habiendo ido dos veces, me quedaron dos grandes visitas pendientes, que espero poder concretar en otro viaje. Una de ellas es el Templo Bahá’í, unas construcción que en fotos parece increíble, con mucha paz, naturaleza y grandes vistas. Otro de los pendientes es La Chascona, uno de los hogares del gran Pablo Neruda; nosotros sólo visitamos La Sebastiana en Valparaíso, por lo que este paseo estará seguramente incluido en el próximo itinerario.
Con respecto a los precios que tiene la ciudad, les paso alguna data:
¡Espero les haya servido este pequeño itinerario! Acá les dejo el mapa con todas las atracciones mencionadas en el post, para que las tengan a mano si tienen planes de visitar la bella capital de Chile.
]]>Budapest es una ciudad que moría de ganas de conocer. Había visto muchas fotos, sabía sobre su historia, sobre sus detalles y construcciones. Es una ciudad a la que las fotos no le hacen justicia, como suele pasar con muchas capitales europeas. Armamos esta pequeña guía con lo que nos dejó nuestro paso por este encantador lugar.
Budapest es la capital de Hungría y una ciudad que ha crecido mucho como destino turístico, ya sea por sus precios económicos, su movida nocturna o su historia y belleza. Como decía, es un destino que había postergado bastante, por visitar quizás primero lo “típico” del viejo continente. Como nos fueron probando los viajes a lo largo del tiempo, animarse a lugares nuevos es siempre una experiencia interesante, y sin dudas Budapest fue un gran acierto en nuestro último itinerario.
La moneda es el florín húngaro. Nuevamente, en esta ciudad elegimos utilizar un cajero automático en el aeropuerto. Nos recomendaron no cambiar en la calle. Si bien en ningún momento sentimos inseguridad, es una ciudad donde hay que tener un poco más de cuidado. A nosotros un taxi nos cobró un precio muy elevado por un viaje corto, por lo que estén atentos a estas avivadas, nada más. Como en todos los lugares que uno no conoce, por más seguros que sean, es importante mantener los ojos abiertos. Ya comenté en algún momento que los cajeros no nos cobraron comisión por la extracción de efectivo con tarjeta de crédito, por lo que es una buena opción (ya que las tasas de cambio por lo general son mejores que las de las casas).
La ciudad es más grande de lo que creíamos en un principio, pero las zonas más turísticas se recorren muy bien a pie. Si prefieren no caminar, el transporte público funciona bien y los tranvías son una forma muy pintoresca de conocer Budapest.
Documentación: Para ingresar a Hungría no necesitan visa; basta con tener pasaporte al día (con al menos 6 meses de vigencia desde la fecha que llegan). Si vienen desde otra parte de Unión Europea, cómo fue nuestro caso (llegamos al aeropuerto de Budapest desde Berlín), no van a necesitar hacer migraciones y el ingreso al país es un trámite rápido. Como en otras partes de Europa, es obligatorio el seguro de 30.000 euros. ¿Lo piden? Por lo general, no. ¿Hay que sacarlo? Sí, a mí me ha salvado más de una vez, ya sea por una enfermedad o pérdida de mi equipaje.
Números útiles: como siempre recomiendo, ante cualquier inconveniente lo mejor que pueden hacer es consultar en la recepción del hotel o a su anfitrión, que siempre los locales tienen más facilidad para moverse y reaccionar ante un problema. En Hungría, como comentaba también en nuestro paso por Turquía, no hablan inglés tan bien como en otras partes del mundo. Sin embargo no nos significó ningún problema. Ante alguna emergencia, lo mejor que pueden hacer primero es chequear si pueden resolverlo con el seguro. De cualquier modo, les dejo algunos números de emergencia que pueden serles útiles estando allá:
Por lo general, notamos que el nivel de inglés era bastante básico, incluso en los recepcionistas o las personas que brindaban atención al cliente. Si tienen que hacer un llamado o tienen una urgencia, lo primero que pueden hacer es intentar comunicarse o encontrar alguien que hable inglés. El consejo es reiterativo, pero siempre es lo más sencillo. Si van a un hotel, seguramente van a encontrar gente en la recepción que hable perfecto inglés, incluso español.
Corriente: El voltaje común en Budapest es de 230V. Como en la mayoría de Europa, los enchufes son Clase F (foto), compatibles con los clase C (también de dos patas). Nuestro host, en el apartamento en el que estuvimos parando, tuvo el detalle de dejar adaptadores para que pudiéramos conectar nuestras cosas. Pero si no tienen, siempre pueden conseguir en el aeropuerto o en algún supermercado (incluso vimos en un tipo súper chino que vendían adaptadores).
Budapest es barata. Si vienen de Europa occidental, todo les va a resultar económico. Desde el alojamiento hasta sentarse a comer en un restaurante, los precios están muy por debajo del promedio que tienen lugares como París, Berlín o Amsterdam. Así que, si viajan con poco presupuesto y se quieren dar un gusto, puede que esta ciudad sea una muy buena opción para hacerlo.
Nosotros decidimos alojarnos en un Airbnb, aunque no hay realmente diferencia con lo que cuesta un buen hotel. Más que nada lo hicimos porque éramos tres y era más cómodo compartir un departamento completo que una habitación triple. Elegimos uno de las propiedades en Budapest que tenía los mejores puntajes, bien ubicada y amplia, y pagamos algo de 830 pesos argentinos la noche. En aquel momento, eran unos 50 dólares, un valor más que bueno por un apartamento entero para tres personas. Por este valor, también pueden conseguir muy buenos hoteles. Si quieren pagar poco y viajan solos, hay hostels por 300 pesos la noche con muy buena puntuación. Ya conté nuestra experiencia más que satisfactoria con Airbnb acá.
Cuando hablamos de comer en Budapest, les puedo garantizar que incluso los lugares más gourmet y refinados no nos parecieron una locura. Un restaurante promedio es barato. De hecho, la primera noche que estuvimos en la ciudad, cenamos un menú de tres pasos y una cerveza por 11 euros. Para los que ya estuvieron en otros lugares de Europa, sabrán entender que es un valor bastante económico, teniendo en cuenta que nos sentamos en un restaurante, nos atendieron y comimos tres platos. Si están en un departamento y deciden cocinarse, también van a notar que resulta muy económico, aunque la diferencia más grande la notamos a la hora de sentarnos a comer en un local.
Para almorzar y cenar van a encontrar muchas opciones. Un mediodía comimos pizza en un pub (Pointer Pub) y, más bebidas, gastamos unos 11 euros por persona. También los mercados navideños, en caso que viajen en esa época, son una buena alternativa para comer por 8 o 9 euros. Los ruin pubs, famosos bares de la ciudad, también son una buena alternativa para la comida (incluso para desayunar, en algunos casos). Merendar también es barato. Cafés, capuccinos, pueden conseguir buenas meriendas por 5 o 6 euros. Los combos de comida rápida están aproximadamente 5 euros, lo que puede ser otra alternativa para comer por poca plata.
Con respecto al transporte público, fue un gran medio para movernos por la ciudad a buen precio. Nosotros sacamos el pase de tres días por 4.150 florines húngaros (un poquito más de 13 euros). Lo más recomendable son estos abonos diarios (tienen por 1 día por 5,30 euros y para una semana, por aproximadamente 16 euros), que les permiten utilizar tanto el metro como el tranvía y los buses. Otra opción es pagar el billete sencillo, que cuesta algo de 1,10 euros. Como siempre digo, depende de lo que vayan a hacer y de dónde estén parando. De cualquier modo, es una forma muy económica de moverse por la ciudad.
Al estar en un departamento, compramos bastante en el supermercado. Para que se den una idea de los precios, hay bandejas de fiambres y quesos en fetas por más o menos 1,20 euros en adelante. Pueden comprar un pan lactal por algo de 70 centavos de euro. Los yogures están más o menos 0,50 euros por pote. Las cervezas locales de medio litro están menos de un euro. Como verán, los precios son más que buenos y, si tienen pensado quedarse un tiempo, un departamento sin dudas es una gran opción. Aunque los precios de referencia son de ALDI, una cadena de supermercados conocida en Europa, incluso comprando en las pequeñas tiendas los precios siguen siendo muy baratos. La pastelería y panadería de los grandes supermercados también es muy buena y muy económica, por si eligen algún alojamiento sin desayuno o quieren darse un gusto.
Contra la creencia popular, el agua en Budapest es potable y se puede tomar tranquilamente. Nosotros en un principio habíamos comprado agua embotellada para preparar mate, pero pueden utilizar la de grifo sin problemas.
A pesar de los precios económicos de la ciudad, nos costó bastante elegir alojamiento en Budapest. No teníamos muchas referencias sobre lugares para quedarnos y tampoco no teníamos muy en claro cuál era la mejor zona para parar, así que empezamos a hacer un análisis entre Booking, Airbnb, Al Mundo y el tipo de alojamiento que nos convenía sacar siendo tres personas.
Les garantizo que los precios no son un problema. Van a encontrar muchas opciones, con una relación costo/calidad excelente. Incluso hoteles con varias estrellas o con spa, tienen un valor que no tiene comparación con otras ciudades. Como dije, si quieren darse un gusto, están en la ciudad correcta.
Nuestro Airbnb fue este, y puedo recomendarlo al 100% para dos o tres personas. El precio es relativamente económico, el departamento está perfectamente ubicado, el check-in fue rapidísimo (incluso llegando casi a las 23 horas) y nuestro host siempre estuvo disponible ante nuestras consultas (incluso cuando hicimos un cambio de fecha en la reserva, pudimos hacerla sin problemas). De cualquier forma, pueden buscar todas las opciones disponibles en la página de Airbnb y después nos cuentan su experiencia; hay un montón de departamentos que se ven hermosos. Registrándose desde mi perfil o el de algún viajero conocido que ya se encuentre registrado, obtienen un descuento de $600 pesos argentinos en reservas superiores a $1100.
Ahora, si prefieren ir a un hotel, les dejo algunas propiedades que nos parecieron lo mejor dentro de nuestras búsquedas. Tengan en cuenta que nosotros seleccionamos estos porque tenían oferta de habitaciones triples, que era lo que estábamos buscando para este viaje. Por lo general, nos recomendaron alojarse en la zona de Pest, que tiene mejor oferta de restaurantes, bares y lugares para comprar:
Los precios mencionados arriba son de Booking y obviamente son aproximados (ya que depende mucho de las fechas, la temporada, etc). Nosotros buscamos en temporada alta para armar esta guía, a modo de referencia (es posible que en otras fechas consigan mejores precios). Si reservan desde este link a través de Booking, obtienen un 10% de descuento en su reserva. Nosotros usamos bastante este sitio y ese descuento nos hizo ahorrarnos unos cuantos euros.
Como comentaba, es bastante sencillo recorrer los atractivos más turísticos a pie, pero si quieren conocer distintas partes de la ciudad, el transporte público de Budapest es muy económico y conecta muy bien la capital.
Metro:
El metro de Budapest cuenta con 4 líneas y 52 estaciones, y es el segundo más antiguo del mundo. Recuerden que si compran tickets de viaje individual, deben validarlos antes de ingresar. No hay molinetes ni nada parecido. En algunas estaciones, hay gente controlando los boletos. Si sacan abono, no van a necesitar validar nada. Simplemente muestran el ticket si se los piden, ya que el mismo cuenta con las fechas de vigencia impresas.
Probablemente la línea que más utilizamos fue la M1 (amarilla). Esta lleva hasta la Basílica de San Esteban (estación Bajcsy-Zsilinszky út), la Opera y el Teatro Central (estación Opera), los baños de Széchenyi y el Zoo de Budapest (Széchenyi fürdő).
También la línea M4 (verde) tiene acceso a muchas atracciones interesantes como lo son el Balneario Gellért (Szent Gellért tér), el Museo Nacional Húngaro (Kálvin tér) y el Mercado Central de Budapest (Fővám tér). También los lleva hasta la estación Keleti, donde salen trenes y buses a otras ciudades húngaras y países vecinos (Keleti pályaudvar).
Aunque no utilizamos la línea M2 (roja), con ella tienen acceso a la famosa Bastión de los Pescadores (Batthyány tér) y el Parlamento (Kossuth tér).
Acá les dejo un mapa de del metro, que pueden descargar.
Buses y Tranvías:
Otra alternativa al metro son los buses y los tranvías, que permiten ir conociendo mientras uno va recorriendo la ciudad. El abono es el mismo que utilizan para el metro, y hay varias líneas para conocer los puntos más turísticos de la ciudad.
Nosotros utilizamos mucho la línea 2 y también la 4, que se mueve entre Buda y Pest. Es muy sencillo utilizar este medio y realmente les permite conocer toda la ciudad de forma barata. Acá tienen un mapa más completo, que incluye los servicios de tranvías y buses.
Taxi:
No recomiendo personalmente tomar taxis en la calle, ya que nos estafaron (nos cobraron casi el triple de lo que valía el viaje, no contaban con taxímetro ni nada parecido). Si pueden utilizar algún servicio como Uber o pedirlo desde la recepción de su hotel (chequeando el precio antes), mejor. Eviten tomarlos en la calle, sobre todo en zonas turísticas.
Trenes:
Estando muy cerquita de la estación de trenes Keleti, tuvimos la posibilidad de usar el servicio para viajar desde Budapest hasta Bratislava. Hay muchas opciones para moverse tanto entre países como dentro de Hungría. Pueden comprar los tickets por internet, o por ventanilla. Nosotros compramos directamente ahí en la estación. Algunas personas no hablan muy bien inglés, pero siempre tuvieron buena voluntad para ayudarnos. Si ya tienen los recorridos planificados, siempre recomiendo comprar online desde la página oficial.
Traslado al aeropuerto:
Nosotros llegamos muy tarde a Budapest y decidimos tomarnos un taxi. Cuando salen de arribos, hay varios puestos donde ofrecen diferentes servicios de traslado, e incluso van a encontrar el de información turística. Averiguamos por el metro, pero dado que estábamos con el equipaje y éramos tres, el precio del remis no nos pareció una locura (pagamos 35 euros hasta nuestro apartamento en el centro). Por anticipado nos informaron este precio, que nos salía menos que tomar el minibus (que tiene un costo de 10 euros por persona, y que va parando en distintos hoteles).
También el tren es otra buena opción, pero tienen que tener en cuenta que opera en determinados horarios. Por 1 euro los deja en la estación central (Nyugati). A nosotros no nos servía, ya que llegamos después de las 22 horas, pero es una muy buena alternativa si están parando por la zona de la estación como nosotros.
También está el autobús 200E, que los deja en la zona de Köbánya-Kispest. De ahí pueden combinar con el metro, todo esto usando un billete o el abono de transporte, y dirigirse a donde deseen. Lo recomiendo principalmente si están con poco equipaje o muy lejos de la zona de Nyugati.
Si la tienen clara con el inglés, hay más info en la página oficial del Aeropuerto de Budapest.
Como comentaba arriba, Budapest es una buena ciudad para salir a comer. Además de la variedad de comidas y abundancia de restaurantes, los precios son bastante accesibles y notamos que muchos locales estaban abiertos hasta tarde.
Para tomar un trago, no pueden faltar los ruin pubs, los que para mí son una visita obligada en Budapest. Ya publiqué una nota completa sobre los que pueden conocer y los precios aproximados de Szimpla Kert, uno de los más populares del mundo.
También como comentaba, si van en épocas de fiestas, los mercados navideños son una gran opción para probar platos locales y de la región. Desde los famosos y prácticos Lángos (una masa frita con distintos ingredientes) hasta Töltött Káposzta (unas bolitas rellenas de carne y arroz) o el famoso gulash (la típica sopa húngara). También hay muchos dulces, sobre todo de mazapán, y bebidas para todos los gustos.
Les dejo alguna lista de lugares por los que pasamos durante nuestro viaje:
Nos fuimos de Budapest gratamente sorprendidos por todo lo que encontramos para hacer. La visitamos en una época muy especial, una semana antes de Navidad, donde la ciudad se llena de mercados y actividades navideñas, que son un must si están en esa época. Sin embargo, nos encontramos con un montón de actividades para los cuatro días que estuvimos en la ciudad, sintiendo incluso que podríamos habernos quedado otro.
Les comparto una lista de algunas cosas para hacer. Nosotros somos fans de caminar mucho las ciudades y aprovechar las atracciones gratuitas, por lo que la mayoría son de este tipo:
Actividades gratuitas:
Actividades pagas: