recaptcha-in-wp-comments-form domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131updraftplus domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131Sabíamos con lo que nos enfrentamos cuando empezamos a buscar hotel: si nos queríamos quedar en la isla y no en las afueras, en fin de año, teníamos en claro que íbamos a tener que pagar un poco más que en el resto de las ciudades del itinerario. Venecia es una ciudad cara, las fiestas son una época cara y quedarse en el centro tiene su precio extra. Pero, ya habiéndome quedado una vez en las afueras, esta vez quería disfrutar de caminar tranquila, de moverse por la ciudad a pie y de tener el hotel cerca. Durante el invierno, a veces es necesario volver a la habitación un rato y es bueno tenerla a pocas cuadras cuando el frío (o incluso la nieve) nos obligan a parar un poco.
Después de una búsqueda exhaustiva en todas las páginas para reservar alojamiento, nos encontramos con el Hotel Alla Fava. Reconozco que el precio nos pareció un poco elevado para un hotel dos estrellas, pero, siendo ya reiterativa, sabíamos que eran un lugar y una época caras. Y, viendo la ubicación, sabíamos que estar a 3 minutos del Ponte Di Rialto y a 5 de Piazza San Marco era un lugar privilegiado. El precio fuera de temporada es de aproximadamente 100 euros la noche, pero hay que tener en cuenta que en épocas especiales (como las fiestas, verano o carnaval), estos precios tienden a elevarse un poco. A nosotros nos salió algo de 130 euros la habitación doble para fin de año, con desayuno.
Llegamos a Venecia a la medianoche del 30 de diciembre. Para los que nunca estuvieron en la ciudad, las calles dan un poco de miedo. Es como estar en el set de una película de terror. Muy poca de la gente que trabaja en Venecia vive ahí, por lo que a la noche las calles se vuelven corredores húmedos y desiertos. Las luces de fin de año le daban un toque muy particular y yo, que había estado en Venecia sólo de día (me había alojado en Mestre), encontré la escena bastante especial.
En el silencio de la noche llegamos al hotel. Unos días antes me habían enviado un mapa a mi correo indicando cómo llegar. Ya comenté que es muy fácil perderse en Venecia, y supongo que la experiencia les habrá dicho que era mejor avisar a los turistas cómo llegar. Nos recibieron, a pesar del horario, de muy buena gana. El recepcionista que estaba a la noche hablaba español, por lo que pudimos hacerle preguntas sobre cómo pasar la noche del 31 y demás.
Una de las contras del hotel es que no tiene ascensor. Tuvimos que subir con las valijas un piso por escalera, pero podría haber sido peor. Hay algo a tener en cuenta cuando están en el centro de Venecia: todo es húmero, todo parece viejo, y los hoteles no son la excepción. Todo lo que se encuentra en esta zona tiene un aspecto especial, antiguo, casi descuidado, que es parte de la ciudad. Algo similar nos pasó en Génova. Son estilos, detalles, pequeñas cosas… Distinto es alojarse en Mestre, por ejemplo. Aunque honestamente recomiendo la experiencia de quedarse en la isla. Es distinto. Es especial. Y el Hotel Alla Fava cumplió con todas nuestras expectativas.
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Con el paso de los viajes, aprendí a priorizar ubicación sobre comodidades y precio. Cerca de una estación si la estadía es muy corta, en el corazón de la ciudad si nos vamos a quedar algunos días. Prefiero resignar algunas comodidades o pagar un poco más, si significa que voy a estar en una ubicación estratégica a la hora de conocer una ciudad.
Lo que nos pasó con Florence Old Bridge B&B es que realmente no tuvimos que resignar nada: ubicado a metros del Ponte Vecchio, estos departamentos fueron de los más lindos que nos alojamos en Italia, y por un precio similar al que nos salían dos camas en un hostel. Estas habitaciones dependen del hotel la Scaletta, ubicado enfrente, donde se realizan el check-in y el check-out, así como también donde se sirve el desayuno. Nuestra tarifa no incluía colazione, pero cuando pedimos agua para el mate en la recepción del hotel, a los pocos minutos nos trajeron una pava eléctrica y tazas a la habitación, por lo que no tener desayuno no resultó un problema.
La comodidad de las habitaciones y el espacio de las mismas fue un diez. Tanto los cuartos como el edificio tenían acceso con tarjeta, con total independencia del hotel. Era como estar en tu propio departamento, con una habitación con cama, un baño amplio, un sillón, frigobar y una mesita. De verdad, uno de los alojamientos más cómodos y nuevos en los que estuvimos.
Cerca del edificio hay lugares para comer, heladerías, un supermercado a una cuadra e incluso una lavandería, donde aprovechamos el paseo por el super para llevarnos algo de ropa limpia para lo que restaba del viaje (por ocho euros, pudimos lavar y secar todo nuestro equipaje).
Es una opción buena y relativamente económica para alojarse en un punto estratégico de la ciudad, en un lugar que tiene las comodidades de un hotel pero las libertades de un departamento. Desde la estación Santa Maria Novella, saliendo hacia la derecha, tomamos el colectivo D, que nos dejó en la parada Pitti, a más o menos cuadra y media de nuestro destino.
Sin dudas, un lugar que recomiendo y al que volvería en mi visita a la bella Florencia.
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Conocía Roma y sabía cuál era mi lugar favorito y dónde quería quedarme la segunda vez que fui. Obviamente, hay zonas más caras que otras y quedarse siempre cerca de las atracciones principales implica gastar un poco más. Pero en este caso, creo que valía la pena. Salir a cualquier hora y estar a unos pasos de la increíble Fontana Di Trevi fue, sin dudas, una de las mejores cosas que tuvo nuestra estadía en Roma.
Cuando dimos con 59 Steps Trevi en Booking, ni lo dudamos. Obviamente, ir en temporada baja tiene sus ventajas. Pagamos algo de 67 euros la noche, por una habitación doble con desayuno incluido. Y se pone mejor.
Llegamos desde Termini, tomándonos el metro hasta Barberini y caminando las pocas cuadras que nos separaban de Via dei Crociferi. Nos recibió el chico que trabajaba en el restaurante pegado al edificio, que dicho sea de paso es donde se toma el desayuno todas las mañanas. El edificio en sí no da la impresión de ser un gran hotel, ya que es más bien un edificio histórico con departamentos; tampoco el hecho de que no tenga ascensor y haya que subir unos… 59 escalones. Sí. Sin embargo, la habitación, que es en sí pequeña, cuenta con todas las comodidades. Además, en un piso que se comparte con otras pocas habitaciones, hay una pequeña cocina con heladeras, cafetera y microondas. El hecho de que te dejen aguas, cápsulas de café y algunas cosas para comer de cortesía también suma muchos puntos.
Si el lugar no nos había encantado ya por su ubicación y tranquilidad, la atención del personal fue sin dudas otra de las cosas a destacar. Elisabetta y todo el staff nos hicieron sentir como en casa. El primer día, nos dieron un mapa y nos mostraron todos los puntos de interés que estaban cerca del hotel (incluso la heladería Giolitti, algo que hoy en día todavía les estamos agradeciendo). Durante el desayuno, siempre nos preguntaron nuestros planes y si había algo en lo que podían ayudarnos. Además del buen desayuno que ya de por sí ofrecen, el personal siempre nos trató de la mejor manera y nos ofrecieron prepararnos omelettes y cosas que no estaban en la mesa. Durante nuestra última noche, nos invitaron a tomar algo caliente. El día que nos íbamos, que salíamos muy temprano, nos dejaron algunas cosas para desayunar en la cocina, para que no nos fuéramos sin comer nada.
Sin dudas, además del trato, la ubicación nos resultó comodísima para movernos por la ciudad: está cerca, ya sea caminando o en transporte público, de los lugares más interesantes de Roma. Por la noche, además, la zona está llena de restaurantes y lugares para comprar comida, por lo que resulta agradable el movimiento y los locales abiertos hasta tarde (incluso en invierno). Demás está decir que la Fontana Di Trevi a sólo unos pasos hace que la zona tenga vida propia, algo que se aprecia bastante, sobre todo cuando es temporada baja. Además, disponer de las llaves del edificio resulta muy cómodo para moverse de noche y aprovechar para salir y tomar algo.
Definitivamente, nuestra estadía en Roma fue maravillosa, y volveríamos a este pequeño rincón escondido en una de las zonas más encantadoras de la increíble capital italiana.
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