recaptcha-in-wp-comments-form domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131updraftplus domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131Islandia es un lugar soñado, y no me voy a cansar nunca, ni en cien posteos, de decir que valió la pena cada euro invertido en este maravilloso lugar. Se puede visitar unos días sin gastar una fortuna. Simplemente tuvimos que bajar las pretensiones y saber, de entrada, que no nos quedaba otra que adaptarnos al gasto diario que teníamos y ver cómo nos arreglábamos con eso. Es un tema que repito bastante, pero creo que viajar y conocer es una cuestión de voluntad. A veces no necesitamos una fortuna para conocer ciertos lugares, ni siquiera los más caros, sino un poco de capacidad de ahorro y otro tanto de capacidad de adaptación.
La realidad es que, primero que nada, cabe decir que llegamos al país muy próximos al fin de año que, sumando que es una época muy buena para ver auroras, lo encarece un poco más. Para unos pocos días, estuvimos bien y salimos ilesos de nuestra experiencia en uno de los países más caros de Europa. Quizás, si lo que buscan es ahorrar, es conveniente buscar otras fechas de temporada baja como pueden ser octubre o noviembre, donde los precios puede que sean más económicos —sobre todo en alojamiento—, pero aún así estén en época de ver las auroras.
Los vuelos los sacamos por Icelandair bastante sobre la fecha, por lo que no puedo ponerlos como referencia. Buscando con más tiempo, la aerolínea tiene buenas ofertas. Incluso Wow Air, la low-cost islandesa, saca de vez en cuando algunos vuelos a excelente precio para conocer Reykjavik y alrededores, saliendo desde las principales capitales y ciudades europeas. Les recomiendo chequearlo con tiempo porque pueden encontrar muy buenas ofertas para viajar a Islandia desde otras partes de Europa, e incluso desde los Estados Unidos o Canadá. También hemos visto muy lindas ofertas de Wizz Aire, que salen de vez en cuando. Cada tanto veo que sacan ofertas interesantes para ir desde Madrid o Barcelona, también desde los Bálticos, Londres o Polonia. Hay que estar atento.
Con respecto al alojamiento, nosotros en esas fechas encontramos mucha diferencia entre ir a una habitación con baño privado o sacar dos camas en un hostel, con baño compartido. Veníamos de países donde pagar dos camas en un hostel nos salía lo mismo que ir a un lindo hotel, por lo que nos sorprendió mucho la brecha entre ambos tipos de alojamiento. Al ser pocos días, decidimos reservar en el Hlemmur Square. Lo particular de este lugar es que es un hostel pero también es un hotel, contando con habitaciones privadas y más lujosas en los pisos superiores. En las primeras plantas se encuentran las habitaciones compartidas, con los correspondientes baños, duchas y la cocina. Pagamos algo de 30 euros la noche (por persona), lo que resultó barato para el costo de vida que tiene el país. Además, el hecho de tener cocina y heladera facilitó mucho el poder ir a los supermercados a comprar algunas provisiones para nuestros días en el país. También chequeamos otras opciones como el Bus Hostel o el Galaxy Pod Hostel, pero el precio y la inmejorable ubicación en Reykjavik nos hicieron decidirnos por el Hlemmur. Laugavegur, la calle sobre la que se encuentra, es una zona muy linda para pasear, comprar y comer.
Otra opción para alojarse es Airbnb. Antes de viajar, leía que mucha gente local no estaba renovando los alquileres de sus casas ya que, debido a la cantidad de turismo que está recibiendo el país, les convenía mucho más publicarlas en Airbnb. Las opciones de casas o habitaciones privadas son muchísimas. Si bien las casas completas no son un regalo, puede convenir si hacen viajes en grupo. Con respecto a las habitaciones privadas, manejan muy buenos precios y la gente nos pareció super cordial, así que no creo que tengan problemas conviviendo con alguien más. Nosotros estuvimos a punto de elegir una de estas, con un precio aproximado de 45 euros por noche (para dos personas), en una casa con muy buena ubicación. Finalmente nos decidimos por el hostel, pero si viajan solos o en pareja una habitación privada puede ser una opción interesante. Incluso un poco más en las afueras, si están con auto, pueden conseguir excelentes precios y disfrutar un poco de la vida típica local. También, mucha gente nos ha hablado sobre hacer Couchsurfing, que es básicamente algo similar a una habitación privada por Airbnb, pero gratis. Si bien por lo general las comodidades no son las mismas, el hecho de no pagar puede resultar un alivio si tienen un presupuesto realmente ajustado. Es cuestión de ver hasta dónde puede gastar cada uno y priorizar las cosas que quieren hacer, qué quieren visitar o cuánto tiempo van a estar y dónde les conviene alojarse.
Para ir y volver del aeropuerto, compramos los traslados que ofrecían a bordo de IcelandAir, la aerolínea de bandera por la que viajamos. Sin embargo, también pueden comprarlos por internet. Es una forma cómoda, rápida y a buen precio para acercarse al centro. El llamado Flybus tiene buena frecuencia después de la llegada de los vuelos y a nosotros nos dejaba en la puerta de nuestro Hostel (tiene varias paradas). El precio es de 2950ISK (23.50 euros, más o menos) por tramo, aunque les sale 5500 (casi 44 euros) si compran ida y vuelta.
Transporte público no usamos. Reykjavik se puede recorrer caminando perfectamente, tomándose el tiempo para apreciar una ciudad pequeña, tranquila y muy pintoresca. En algún momento consideramos la posibilidad de alquilar un auto, pero dados los precios de hacerlo (un alquiler arrancaba en los 65 dólares por día, aproximadamente) y la época de rutas nevadas, consideramos mejor recorrer en excursión y movernos por la ciudad a pie. Las excursiones no son baratas, y la única opción fue seleccionar sólo algunas y dejar el resto para otra visita, que no dudamos que se hará realidad en algún momento. Nuestras elegidas, por una cuestión de tiempos y deseos de conocer desde siempre, fueron la cacería de luces del norte y la Laguna azul. Estos tours los sacamos tanto por Gray Line (Laguna Azul) y Reykjavik Excursions (Luces del Norte). Los precios no varían mucho entre compañías, lo que cambia simplemente es el tipo de excursión. De las auroras van a encontrar muchísimas opciones y un rango de precios bastante amplio. Nosotros hicimos una de las más económicas, por aproximadamente 40 euros. Calculen que cualquier tour que hagan, de lo que sea, no va a salir menos que eso. Es recomendable que vayan viendo y decidiendo cuáles quieren hacer.
Mucha gente me preguntó qué onda los free tours, que en un país tan caro pueden ser una mano para conocer y no gastar una fortuna. Si bien no llegamos a hacer ninguno, City Walk tiene un tour gratuito para conocer Reykjavik, y algunos otros de pago como lo son el Pub Crawl, otro que recorre la historia financiera de Islandia o incluso opciones de tours privados. Si tienen poco tiempo, es una buena forma de llevarse un pantallazo de la ciudad.
Con respecto a la comida, debo decir que los precios si se encarecen mucho más que en otras ciudades europeas. Recomiendo altamente la cadena de supermercados Bonus, que tiene los mejores precios de la ciudad —mucha gente me había dicho antes de viajar que sólo debía comprar acá, en los super del chanchito. Si buscan hacer comidas rápidas y baratas, hay muchísimas variedades de pan a buen precio (algo de 1,50 euros el lactal) y muchas opciones para preparar sandwiches en una heladera gigante —literal, pueden entrar en la heladera. Muchos snacks y comida a buen valor. También, si paran en un hostel con cocina pero no tienen ganas de andar preparando nada, hay comidas hechas. Para que se den una idea, pueden encontrar bandejas de comida por aproximadamente 3,90 euros. Comer por esa plata en Islandia casi no existe, así que es una buena opción si lo que buscan es ahorrar.
Para comprar alcohol, lo más recomendable es comprar en el free shop. Los supermercados en Islandia no venden bebidas alcoholicas, sino que hay tiendas especializadas. Vinbudin es la tienda, que vende alcohol a un precio equitativo en todo Islandia. En la página del comercio pueden revisar todos los precios. Recomendable igualmente, si quieren probar alguna bebida local, que la compren al llegar o al irse en el aeropuerto. Hay muchos packs copados de cervezas locales, botellas de vodka, gin o licores típicos a muy buen precio, tanto para consumir como para llevar de recuerdo. Si van a comprar en la ciudad, tienen que tener en cuenta que les va a salir más caro, pero pueden encontrar algunas latitas de cerveza local por cosa de 1,60 euros (Viking, una de las lagers más baratas). Nosotros compramos una Einstök Arctic Pale Ale, una cerveza un poco más cara en botella de 330ml, y la pagamos algo de 3,5o euros.
Si buscan sentarse en un restaurante, hay opciones para comer el típico ramen japonés (había uno justo al lado de nuestro hotel) a muy buen precio, en un lugar llamado Noodle Station. Dos noches nos dimos el gusto de sentarnos a comer en Svarta Kaffid, uno de los locales que más disfrutamos durante nuestra estadía y sobre el que ya desarrollaré en un post. Exquisitas sopas por algo de 14 euros, y una linda variedad de cervezas locales (en época de fiestas, la cerveza navideña de Gull es lo más). Si bien no es un precio módico, es muy correcto para lo que es comer en Islandia. Háganse a la idea que, si tienen planeado comer afuera, no van a gastar mucho menos que eso. Una particularidad es que en Islandia ya no existe la cadena McDonalds, un recurso que suele ser utilizado por algunos viajeros para comer rápido y barato. Sin embargo, hay algunas opciones de comida rápida, que pueden servir para salir del paso. Como les comentaba, un menú económico en la zona de Reykjavik les puede llegar a salir entre 14 y 18 euros por persona, mientras que una cena en un restaurante no va a salirles menos de 30, 35 euros por persona. Por eso es que recomiendo tanto aprovechar la cocina, si van a hostel o Airbnb y cocinar. Sin dudas, Islandia fue uno de los lugares en los que más gastamos en comida. Si pueden y no les molesta comprar en el supermercado y cocinar, es un buen destino para ponerlo en práctica. Y el mate se volvió nuestro aliado infalible. Con los diez grados bajo cero de térmica, llegar a nuestra habitación y cebar unos mates calentitos para sacarnos el frío no tenía precio.
Por descontado está decir que, si necesitan hacer shopping, están en el país equivocado. Hay muchos negocios en el centro de Reykjavik, aunque en su mayoría son tiendas de souvenirs —y vamos a decir que no nos resultaron baratos ni siquiera los imanes. Kringlan, el centro comercial más grande de la ciudad, se encuentra algo alejado del centro propiamente dicho, pero se puede llegar tranquilamente a pie (desde nuestro hotel eran unos 30 minutos). El edificio es grande, con muchas tiendas de ropa, licores y demás. Incluso tienen algunas opciones de comida rápida como Subway o Domino’s, en caso que estén buscando una cena económica. Igualmente, como comentaba, los precios del país en sí no son los ideales como para salir de shopping, pero si tienen una urgencia es una buena opción. La verdad es que gastamos mucho comprando sólo souvenirs para la familia. Y, como fan del fútbol, no pude hacer más que traerme la camiseta de la selección islandesa (qué, como la mayoría de esas cosas, tiene un precio más o menos universal —75 euros—; aunque era más barato comprarla en el free shop que en las tiendas de recuerdos, donde rondaban los 100 euros).
Como siempre digo, no hay lugares imposibles para conocer si uno tiene el deseo y la voluntad para hacerlo. Después de los pasados dos años, que estuvimos por Suiza e Islandia, estamos convencidos que es más una cuestión de flexibilidad y saber adaptarse que otra cosa. Tuvimos que resignar ir a una habitación privada, sentarnos a comer en un restaurante o llevarnos muchas chucherías como souvenirs, pero sin dudas nos llevamos de recuerdo cosas mucho más valiosas y espectaculares que un llavero o un imán. Más de una vez escuché gente decir que ellos en las vacaciones no piensan resignar comodidades para ir un lugar a pasarla mal. Por eso lo llamamos viajar, a veces, y no vacacionar. La idea no es descansar, ni nunca lo fue cuando pensamos en ir a este país. La idea fue conocer, y a veces los lugares son tan increíbles, que pronto te olvidás si tenés que compartir un baño o comer ramen instantáneo en la cocina del hostel. Recomiendo, aunque tengan que hacer algunos pequeños sacrificios (si se los puede llamar así), animarse a conocer este país que, si bien caro, vale cada corona islandesa gastada en él.
]]>El pasaje siempre es un tema aparte y realmente no se lo puede poner dentro del estimativo para el viaje. Si tienen suerte, quizás puedan encontrar alguna promoción y eso verdaderamente cambia las cosas. Especialmente para viajes al exterior, como lo son Europa y Estados Unidos, podemos llegar a hacer una gran diferencia si encontramos un pasaje en oferta. Lo más importante, cómo siempre digo, es estar preparado para sacar en cualquier momento. Si dudamos un poco, lo más probable es que las tarifas en oferta se agoten o tengan que pagar varios miles de pesos más para poder sacarlos. Saliendo de Buenos Aires, el promedio es de unos $18.000 pesos argentinos. Sin embargo, nosotros hemos llegado a conseguir por $10.000 (con varias escalas). Todo depende de la anticipación con la que saquen el pasaje, la cantidad de escalas que estén dispuestos a hacer y la flexibilidad en las fechas.
Una vez que sacamos el pasaje, el otro gasto grande es la hotelería. Lógicamente, tampoco podemos hablar de un valor fijo, ya que las cosas que hay que tener en cuenta son muchísimas: ciudad, ubicación, época del año, cantidad de estrellas, servicios incluidos… y la lista sigue. Desde couchsurfing hasta hoteles cinco estrellas, cada uno debe considerar qué es lo mejor que se adapte a su personalidad y su bolsillo. Hay gente que prefiere tener baño privado pero no le molesta dormir en la cama de un hostel, otros que prefieren una buena cama king-size para descansar aunque haya que resignar una buena ubicación, otros que prefieren gastar más dinero en alojamiento pero tener todas las comodidades. Va en cada uno. También es importante tener en cuenta el viaje que vamos a hacer. ¿Vale la pena un hotel caro si vamos a estar todo el día afuera y sólo pasamos a dormir? ¿Conviene sacar con desayuno incluido si nos arreglamos con un café y alguna galletita? ¿Tiene importancia si el hotel tiene piscina, spa o sauna si nos quedamos tres o cuatro días en una ciudad que no conocemos y lo más probable es que queramos estar todo el día recorriendo? Son todas cosas que uno debe preguntarse a sí mismo. Todos somos diferentes y necesitamos pensar en nuestra comodidad. Más allá del ahorro, no tiene sentido hacer un viaje si la vamos a pasar mal o vamos a estar incómodos durante nuestra estadía. Hace poquito armamos una guía de alojamiento, para que tengas algunos tips sobre cómo ahorrar a la hora de reservar. A veces no es cuestión de elegir lo que creemos más barato, sino de buscar ofertas y reservar a conciencia. No sería la primera vez que, viajando en pareja, nos salió más barato buscar una habitación en un tres estrellas que una cama en un hostel con baño compartido, o sacar un hotel con desayuno pagando la diferencia, que a veces es mínima. Tanto Airbnb como Booking ofrecen también algunos descuentos que pueden hacernos ahorrar algunos pesos. Si se registran desde este link en Airbnb o si hacen su reserva por Booking en este link, pueden obtener unos cuantos euros de regalo para su reserva de alojamiento.
Si vamos a hacer un viaje que implique varias ciudades, hay que tener en cuenta los traslados internos, que se adicionan al costo del pasaje aéreo. Dependiendo de las distancias, habrá que tener en cuenta si nos conviene, por tiempo y dinero, hacer el tramo en avión, en micro o en tren. Tengan en cuenta que los viajes en micro y tren, si podemos hacerlos durante la noche, nos pueden ahorrar una noche de hotel. Siempre recomiendo GoEuro si van a Europa, que es una gran forma de sacar y elegir el mejor medio de transporte.
A todo esto, obviamente, hay que sumarle gastos de comida. La gran diferencia en el presupuesto diario se hace cuando nos sentamos a comer en un restaurante o nos arreglamos con sándwiches y cosas compradas en el supermercado (o cocinamos en el departamento, en caso que tengamos la posibilidad). También se pueden combinar las dos cosas: una comida liviana y sencilla, y otra un poco más suculenta en un restaurante. Aunque suene reiterativo, va en cada uno decidir a qué darle mayor prioridad. Por lo general, recomiendo siempre entrar a la página de algún supermercado de la ciudad que suelen tener la opción de comprar online. De esta forma, se pueden dar una idea de lo que salen las cosas en cada lugar que visitan.
También, lógicamente, hay que hablar de movernos y conocer la ciudad, con todo lo que esto implica. Hay que pensar en el valor del transporte público, si nos conviene un pase diario o no, cuántas entradas a atracciones debemos pagar o cuáles podemos hacer de forma gratuita, si vamos a conocer por nuestra cuenta o queremos pagar un tour. Por lo general, estas son cosas que analizamos cuando llegamos a destino y, posiblemente, lo más complicado de calcular. Lo ideal es tener una idea aproximada de los lugares que queremos conocer y cómo llegar, para saber más o menos cuánto puede llegar a salirnos el recorrido.
Además, siempre hay que tener en cuenta los gastos extra. Siempre que estamos en una ciudad que no conocemos se nos da por comprar alguna cosita, algún recuerdo, algún dulce típico que venden por la calle… Es totalmente normal. Creo que siempre hay que calcularle algunos pesos extra a estos gastos que, por lo general, suelen tener la mayoría de los viajeros.
También no nos tenemos que olvidar de algo fundamental como lo es el seguro de viaje. Aunque lean mucha gente a la que no se lo piden al entrar a Europa o que no tuvieron la necesidad de usarlo, es fundamental sacar el seguro de viaje correspondiente para ingresar al viejo continente (aquellos que cubren 30.000 euros). No sólo pueden enviarlos de vuelta si no cuentan con el mismo, sino que ante cualquier eventualidad es vital tener una forma de resolverlo y poder atenderse. Lo digo por experiencia.
Teniendo en cuenta todas estas cosas, armamos cinco presupuestos diferentes para cinco de las ciudades europeas más elegidas por los argentinos: Londres, París, Roma, Barcelona y Ámsterdam (todo el gasto es por persona, en base doble). Las fechas que buscamos para los precios del alojamiento son todas en temporada alta (puede que salga menos si viajan en otra época). Obviamente, sepan que esto es un aproximado basado en nuestra experiencia en estas ciudades y que, como tal, puede variar dependiendo de la época en la que viajen y la disponibilidad (en el caso del alojamiento). De este presupuesto sacamos el ticket aéreo para llegar hasta Europa, los traslados internos y el seguro de viaje, ya que son gastos fijos y más o menos similares para todos los que vayan, sin importar el tipo de viaje que decidan hacer.
Presupuesto ahorro total: Esta es la opción con mayores limitaciones y no es para todos. Yo personalmente no viajo mucho de este modo, pero es una buena idea para los que viajan con muy poco dinero. Como siempre digo, a veces hay que hacer algunos sacrificios si queremos conocer, y va en cada uno cuán importantes son ciertas cosas para pasarla bien igual. Este es un presupuesto para los que cuidan muchísimo cada centavo:
Esto nos devolvería un total por día de: Londres: €12,47. París: €10,50. Roma: €9. Barcelona: €10,80. Ámsterdam: €11,30.
Presupuesto gasolero: para los que van con la plata justa pero igualmente cuidan el dinero y no se preocupan por sentarse en un restaurante o hacer todos los tours pagos que hay en la ciudad.
Esto nos devolvería un total por día de: Londres: €53,47. París: €52,80. Roma: €45. Barcelona: €52,80. Ámsterdam: €54,80.
Presupuesto promedio: Esta es, personalmente, la opción que busco en mis viajes (dependiendo del destino, puede tener cierta inclinación a gasolero o al presupuesto con algún lujo). Buscamos opciones baratas pero buscamos algunas comodidades como baño privado, poder sentarnos a comer alguna noche, tomarnos una cerveza o hacer algún tour pago.
Esto nos devolvería un total por día de: Londres: €75,47. París: €63,80. Roma: €48. Barcelona: €72,30. Ámsterdam: €88,80.
Presupuesto con algún lujito: cuando estamos un poco más sueltos de presupuesto, podemos darnos algunos lujos como dormir en un hotel un poco mejor, tener desayuno continental, tomarnos algún taxi o comprarnos alguna cosita que nos guste cuando estamos recorriendo la ciudad (la ropa, puntualmente, es una de las debilidades de todos en Europa). Sin despilfarrar la plata, quedaría algo así:
Esto nos devolvería un total por día de: Londres: €165. París: €145. Roma: €122. Barcelona: €160. Ámsterdam: €175.
Presupuesto Ricky Fort: si van bien holgados, aunque esto no sea Maiameee, podemos darnos el gusto de ir a un cinco estrellas, viajar en taxi (o tomar excursiones con pick-up en el hotel), comer bien y hacer un poco de shopping. No es algo que personalmente me guste hacer en Europa, donde poco tiempo tenemos para disfrutar de los buenos hoteles y donde caminar nos permite conocer más. Pero va en cada uno decidir si quieren ponerse en gastos y vivir el viaje sin privarse de nada.
Esto nos devolvería un total por día de: Londres: €315. París: €330. Roma: €270. Barcelona: €270. Ámsterdam: €327.
Obviamente, todo esto es estimativo y para que tengan una idea. Por favor, no se lo tomen al pie de la letra. Algunos quizás priorizan el hotel y están dispuestos a gastar más en alojamiento pero resignan la comida en restaurantes. Es mi caso, que prefiero alojarme en un lugar un poquito mejor pero no gastar mucho en comida o en transporte. También es una opción combinar las opciones y un día optar por el modo full-ahorro, para después poder estar un poco más holgados en otro período del viaje. A ver, dudo que alguien vaya con un presupuesto de 9 euros por día, pero tampoco creo que una persona que organiza el viaje por su cuenta esté dispuesto a un gasto diario de 330 euros por viajero. Siempre recomiendo llevar un poco más del estimado, por las dudas; recuerden que esto es todo aproximado. Es simplemente para que tengan una idea de los costos y que vayan combinando sus opciones para tener un total cercano a lo que pueden llegar a gastar. Que a nadie le gustan las sorpresas cuando llega la tarjeta a fin de mes, che.
Adicionalmente, armamos unas Guía de Londres y una Guía de Roma, que incluyen datos sobre costo de vida para que tengan una mejor idea de cuánto pueden llegar a gastar.
]]>Ya de por sí viajar genera una ansiedad extraña, que se esconde siempre entre el entusiasmo que implica irse. Muchas veces depende de la personalidad, pero generalmente la gente se preocupa por demasiadas cosas cuando sale de su zona de confort para emprender una aventura, sobre todo si implica salir del territorio nacional. Las inseguridades generalmente tienen que ver con temas culturales, leyes que quizás no conocemos, prejuicios sobre algunos lugares… Los temores pueden ser muchos cuando nos ponemos a analizarlo desde la perspectiva del desconocimiento. Y lo digo desde la experiencia. Por eso siempre pensamos que vamos a estar mejor viajando en grupo, aunque sea en pares, pero no siempre tiene que ser así.
Sabemos que el hecho de estar por nuestra cuenta nos da total libertad. Todos somos distintos, y no por nada siempre se recomienda que a la hora de hacer viajes, sobre todo si son largos, busquemos gente con la que tengamos cosas en común o con la que sepamos que podemos sobrevivir durante la convivencia. Todos los experimentos pueden salir bien algunas veces, pero no está bueno arriesgarse. Hoy en día sabemos lo que cuesta viajar, y lo ideal es, si vamos a invertir tiempo y plata en esto, que la pasemos lo mejor posible. Si nos gustan los espectáculos deportivos, o el teatro, o los museos o ir de compras, o quizás tenemos ganas de hacer turismo aventura… ir solo te da la libertad de hacer lo que quieras, cuándo quieras y cómo quieras. Mi experiencia en este ámbito es escasa, pero puedo decir que tiene cierto encanto ir a un lugar desconocido por nuestra cuenta. Hoy en día, con celulares, aplicaciones y traductores de bolsillo, es bastante fácil empezar a perderle el miedo a las barreras que generalmente nos separan de movernos solos y empezar a disfrutar un poco más de travesías de a uno.
Cuando me fui sola tuve inconvenientes, porque las cosas fallan en todos lados. Uno de mis trenes no salía y tenía que estar en otra ciudad esa misma noche; casi pierdo un vuelo porque el aeropuerto estaba saturado. ¿Qué hice? Primero que nada, no perdí la calma. Eso es importante. Tenemos que saber que todo tiene solución. No tengan vergüenza de acercarse a la gente y preguntar, tratar de hacerse entender como puedan si no hablan su idioma. Toda la experiencia se trata justamente de eso: de perder el miedo y animarse.
Algo importante también a la hora de viajar solos es, en mi opinión, informarse. Si vamos a lugares en los que nunca estuvimos, es fundamental saber qué documentos tenemos que tener, cuáles son sus leyes y costumbres y tenerlas en cuenta a la hora de viajar. Andar encima con un celular, algún mapa, guías locales, lo que sea que pueda ayudarnos; siempre es importante tener elementos que nos permitan movernos y buscar un camino. Preguntarle a la gente también. Por más que no sepamos el idioma, uno siempre se puede hacer entender. Si no es con nuestro inglés básico, no hay nada que no pueda solucionarse poniéndolo en Google Translate y mostrándoselo a algún policía o peatón. Saber en qué zonas no nos conviene meternos y evitarlas, hablar con gente que haya visitado el lugar también puede ser una buena idea a la hora de conocer la ciudad.
Muchas aplicaciones y páginas web hoy en día también fomentan a los viajeros solitarios. Las redes sociales nos permiten pedir consejos, recomendaciones, leer reviews sobre hoteles o atracciones o lugares para comer. Con internet, resulta demasiado sencillo saber a qué puntos turísticos tenemos que ir, qué plato tenemos que probar y en dónde nos conviene alojarnos de acuerdo al tipo de viaje que estemos planificando.
Ir a hostels también es una buena opción, ya que uno a veces conoce gente que nos puede acompañar durante el día, e incluso un poco más. A veces hay personas que viajan solas no porque quieran, sino porque no saben con quién, y no por eso tienen que ser unas vacaciones solitarias. Muchas personas también se ofrecen como hosts en sus casas, y a veces sólo es cuestión de buscar para encontrar al anfitrión ideal para nuestras vacaciones y tener alguien que nos guíe durante nuestra estadía. No importan las barreras de lenguaje, cultura o edad; nada debería limitarnos a viajar por nuestra cuenta. Es sólo cuestión de animarse, ver a dónde nos lleva el camino y experimentar cosas nuevas.
Después de todo, de eso se trata viajar: de nuevas experiencias. Y a veces, estando solos, nos animamos a más cosas de las que esperábamos y terminamos descubriendo muchas otras que definitivamente no estaban en nuestro itinerario.
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