Si hay algo fundamental durante la planificación de un viaje, es decidir dónde nos vamos a alojar. En viajes largos, se puede volver un factor clave para determinar costos y, muchas veces, es donde intentamos ajustar el presupuesto para intentar hacer un viaje más bien “gasolero”. Pero también, cuando nos tomamos vacaciones, es el lugar al que volvemos a descansar, donde tenemos que reponernos y relajarnos para encarar otro día conociendo.
Ahora bien, yo personalmente creo que el alojamiento es de las cosas más importantes y buscamos ciertas cosas que, creo, son comunes a todos: comodidad, después de un día de andar de acá para allá o si necesitamos simplemente descansar lejos de la rutina; ubicación, si nos gusta conocer la ciudad a pie o tenemos poco tiempo para cubrir lo elemental; limpieza, porque a nadie le gustan esas sorpresas inesperadas ni dormir en lugares sucios… Hay un montón de factores a considerar y, obviamente, también el precio es importante para los que viajamos con un presupuesto ajustado. Las prioridades van en cada uno, pero hay cosas que creo que son comunes a la mayoría de los viajeros.
Hay algo que es importante a la hora de decidir: el destino y las condiciones en las que viajamos. No es lo mismo alojarnos en Londres que en Estambul, no es lo mismo quedarse en el centro que en las afueras, no es igual el precio al viajar en temporada alta que en baja, no es lo mismo viajar solo que viajar en grupo. A veces, si queremos ahorrar, quizás es importante considerar estos factores a la hora de planificar y plantearnos si estamos dispuestos a resignar alguno a la hora de armar nuestro viaje: ¿podemos hacer base en una ciudad más barata, y recorrer otros lugares desde ahí?, ¿nos conviene quedarnos en el centro o estamos bien si conseguimos algún lugar en las afueras?, ¿podemos irnos en temporada baja?, ¿y compartir alojamiento? Son todas preguntas que está bueno hacerse si tenemos pensado viajar y queremos ahorrar un poco.
Teniendo en cuenta cada uno de estos puntos por separado, vamos por partes.
Con respecto a la ciudad y la ubicación, me parece que es importante pensar lo que vamos a hacer. Si vamos a alquilar un auto, puede ser una buena idea quedarnos en las afueras, quizás hasta en otra ciudad, y viajar para conocer. Sobre todo en familia y en lugares donde los precios en el centro son muy por arriba de la media, es una gran opción para recorrer y aún así quedarse en un buen lugar. También hay barrios que son más caros que otros, como en todos lados. Es importante también fijarse esto y quizás, en las ciudades que es seguro, elegir un barrio menos top y animarnos a zonas con menos lujo.
Booking tiene la opción de Ver en mapa, donde podemos observar los alojamientos disponibles distribuidos en el mapa de la ciudad. En Londres, por ejemplo, podemos ver la diferencia entre quedarse una noche en Hammersmith y quedarse en el centro. Los dos son hoteles tres estrellas, con cancelación gratuita y puntuación fabulosa, y aún así hay mucha diferencia en los precios (el de Hammersmith incluso incluye desayuno, mientras que en el otro hay que hablar de $219 extra por persona). Reconozco también que depende un poco de buscar y de cuán dispuestos estamos a movernos para ir y venir desde el centro (además de considerar que el transporte también es un gasto más si necesitamos movernos mucho). Hay mucha variedad de precios también dependiendo del hotel al que vayamos y los servicios que incluyen.

Las fechas. Ah, sí, ese siempre es un dilema. Yo amo viajar durante las fiestas de fin de año, y sé que es probable que los precios suban un poco para esa época. ¿La solución? Siempre buscamos ofertas, tratamos de reservar con anticipación, ir a ciudades que de por sí son baratas para pasar los días festivos y, obviamente, resignar algunas comodidades durante esas fechas particulares. Por lo general, los precios altos en invierno duran poco y después enero se vuelve un mes bastante económico para recorrer el hemisferio norte. En el caso del sur, lamentablemente es temporada alta, pero siempre se pueden buscar alternativas por otro lado o resignar la fecha para reducir costos. Acá, por ejemplo, una pequeña muestra de lo que pasa con los hoteles de Río de Janeiro cuando dejamos de viajar en Enero y nos vamos en Abril. No es una barbaridad de diferencia por una noche, pero si nos vamos varios días ya el número empieza a ser más significativo:

Si viajan en grupo, contratar un departamento o buscar un alojamiento en Airbnb son, sin dudas, las opciones más convenientes. Se puede ahorrar muchísimo dividiendo gastos de un departamento, sin mencionar el hecho de poder cocinar y comprar en el supermercado cosas para llenar la heladera. Algunos de estos alojamientos incluso cuentan con lavarropas, que también puede resultar muy útil en viajes largos o cuando guardamos en la valija lo justo y necesario. Comprar comidas o cosas para hacer, en el caso de Europa, es una forma de ahorrar muchísimo dinero. Los precios que se manejan son incluso más bajos que los de supermercados argentinos en algunos bienes como bebida, leche, yogur, galletitas, etc. Incluso muchos ofrecen comidas preparadas, que basta poner en el microondas para cenar por muy poco. Acá la diferencia en Praga, entre una habitación doble en un hotel (con baño privado y sin desayuno), a un departamento para cuatro personas desde Airbnb; ambos en el centro de la ciudad:

Las reservas por Airbnb son fáciles de hacer (ya hablamos de esto en alguna oportunidad) y tienen muchas opciones y departamentos en zonas en las que, quizás, un hotel nos saldría muchísimo más. Hoy en día también hay alquiler de departamento por Booking y, lo que tiene a favor es que pueden hacerse reservas por sólo una noche (algo que en Airbnb es menos común, ya que por lo general te piden un mínimo de noches para rentarte el departamento). Como no me canso de decir, cada uno tiene que ver las condiciones del viaje que va a hacer y pensar qué se ajusta mejor a sus planes. Si van a reservar por Airbnb, les dejo el link a mi perfil para que obtengan un pequeño descuento. Si se registran desde ahí o desde el perfil de un amigo, tienen un bono de $600 pesos para realizar su primera reserva (que supere los 1.100 pesos argentinos). Un regalito de la gente de Airbnb para que nos animemos a viajar con ellos. Actualización 11/04/18: El pasado Diciembre, realizamos nuestra primera reserva por la plataforma, y te cuento nuestra experiencia acá.
Ahora, ¿Qué pasa si ninguno de estos puntos sirve? ¿Qué pasa si queremos estar en el centro, en fechas específicas y no podemos viajar en grupo? Bueno, es probable que tengamos que gastar un poco más, pero siempre hay opciones. Algo clave es tener paciencia y buscar. Veo gente que se desespera por sacar alojamiento enseguida, que se cansa muy pronto de ver y comparar precios, pero esa es la clave de todo. Yo, en la mayoría de los casos, contrato hoteles o departamentos por Booking, donde los precios siempre me parecieron bastante buenos y donde siempre que tuve un problema me lo supieron resolver (en Italia nos hicieron un reembolso porque no nos recibieron, ya contaré en algún momento de qué modo hacer el reclamo). La página a veces tiene ofertas del día que resultan muy buenas, que realmente hacen la diferencia. Además de eso, cuenta con un descuento del 10% (el llamado genius), que aplica después del quinto hotel que reservan con la empresa. Con esto nos hemos ahorrado unos cuantos pesos a la hora de contratar un hotel.
Este es un ejemplo de una oferta del día para una noche en un departamento de Londres, que depende siempre de las fechas y puede variar si las mismas cambian:

Y acá la diferencia del precio regular y el precio genius de un hotel sencillo en París, en el popular barrio de Montmartre, en las mismas fechas (13 a 15 de diciembre). El descuento aparece una vez que estamos logueados (y después de haber contratado y estado alojados en más de cinco hoteles por la página). Es un 10%, que en los casos puntuales no parece hacer la diferencia, pero cuando empezamos a sumar alojamientos resulta ser que nos ahorramos bastante:


Obviamente, para los que van con un presupuesto más ajustado y viajan de forma gasolera, también están los hostels, que no siempre tienen que ser alojamientos ruidosos para jóvenes que buscan salir hasta la madrugada. Hay de todo, y siempre hay que leer los comentarios del lugar y comparar opciones. Además del ya mencionado Booking, también hay otros sitios confiables y con buenos precios; siempre hay que fijarse (Despegar, Hoteles.com, Al Mundo, donde en algunas ocasiones también se puede pagar en cuotas). En algunas ciudades, viajando en invierno, nos salían lo mismo dos camas en una habitación compartida de un hostel que una habitación privada en un hotel tres estrellas (y con desayuno). Pero, si se inclinan por la opción de hostels, además de las páginas regulares para buscar alojamiento, Hostelworld tiene una muy buena guía de este tipo de alojamientos y pueden reservarse habitaciones desde ahí mismo. En el mismo sitio pueden ver las críticas de cada uno de estos lugares, si son tranquilos, si se organizan fiestas y demás. Hay para todos los gustos.
También una opción a la que recurren muchos viajeros que buscan recortar gastos es Couchsurfing. El sitio, popular entre los jóvenes, es una opción para viajar sin tener que gastar en alojamiento. Funciona básicamente como rentar una habitación en Airbnb, sólo que es de forma “gratuita” (el gratuito, por lo general, implica alojar al nuestro anfitrión cuando visite nuestro país). Por lo general nuestros hosts nos arreglan un sofá cama o una habitación y, además de dormir en sus casas, tenemos la posibilidad de conocer desde adentro la vida de un local. Tengo muchos amigos que viajaron utilizando este sitio y las experiencias, por lo menos en Europa, fueron totalmente satisfactorias. Es una gran alternativa para ahorrar plata y, de paso, tener un anfitrión local que conoce la ciudad y nos puede contar qué cosas ver, qué hacer, dónde comer y demás. Simplemente basta con crearse un perfil, buscar un host en base a sus referencias y cruzar los dedos para que acepte nuestra solicitud.
Creo que cuando hablamos de alojamiento no hay recetas mágicas. Simplemente se trata de tener un poco de paciencia, buscar ofertas, comparar precios y, en algunos casos, priorizar algunas cosas sobre otras para poder quedarse en un lugar bueno, bonito y barato. Doy fe, siendo bastante selectiva con los lugares en los que me quedo cuando estoy de viaje, que es totalmente viable.
Actualización 07/07/17: Booking lanzó una promoción para obtener un 10% de descuento sobre nuestra próxima reserva, realizándolo desde el link de referencia de un amigo (algo similar a lo que hace Airbnb). Les dejamos el nuestro para que, además de tener en cuenta todo lo que dijimos, puedan ahorrarse otro extra. Sólo tienen que realizar la reserva haciendo click acá. Tengan en cuenta que el descuento se acredita después de alojarse, así que es ideal para aquellos que vayan armando el itinerario sobre la marcha.



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