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Asia – #ArgieTravellers https://argietravellers.com Blog de viajes de dos argentinos viajeros Tue, 11 Jun 2024 07:20:35 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9.4 https://argietravellers.com/wp-content/uploads/2018/06/cropped-Bandera_Argentina-32x32.png Asia – #ArgieTravellers https://argietravellers.com 32 32 Low-cost: recorrer Seúl en transporte público https://argietravellers.com/low-cost-recorrer-seul-en-transporte-publico/ https://argietravellers.com/low-cost-recorrer-seul-en-transporte-publico/#respond Mon, 01 Jan 2024 21:21:04 +0000 https://argietravellers.com/?p=2527 Algo a destacar de Seúl es lo fácil y económico que es recorrer la ciudad usando el transporte público, específicamente el metro. Con sus 768 estaciones, no necesitamos otro medio de transporte para movernos por todos los barrios y el precio del viaje es de menos de un euro.

Además es limpio y está muy bien señalizado, no sólo en coreano e inglés, sino también en japonés y chino. Lo usamos tanto que todavía la canción que anuncia la llegada del tren la tenemos fresca en la mente. Si van a buscar alojamiento, para mí es clave quedarse cerca de alguna estación.

Si compran la tarjeta T-money para viajar (la pueden encontrar en las tiendas de conveniencia y en algunas estaciones), el pasaje sale 100 won menos. La pueden usar también para buses y para comprar en algunos negocios. El valor de la tarjeta arranca en 2500 won (175€ aproximadamente), aunque hay algunos modelos especiales más caros y que se pueden llevar de recuerdo. Para los fanáticos del k-pop, hay modelos incluso que vienen con muñequitos de los cantantes. En todas las estaciones van a encontrar las máquinas para agregar dinero a las tarjetas y poder usarlas, y se puede seleccionar el idioma para ponerlo en inglés.

Si deciden pagar por viaje directamente, en las mismas máquinas van a poder comprar los boletos. Simplemente tienen que seleccionar la estación final a la que van y les va a decir el importe (arranca en 1350 won —0.94€ al cambio de hoy— y suele ser la tarifa para moverse en distancias cortas). Estos boletos tienen 500 won de depósito, que recuperan al salir en unas máquinas específicas para devolver las tarjetas de un viaje.

 

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El transporte público no sólo sirve para moverse por la ciudad, sino también para ir a los aeropuertos: tiene muy buenas conexiones tanto con el aeropuerto de Incheon (Airport Railroad Line) como Gimpo (Airport Railroad Line, GoldLine, línea 5 y línea 9) e incluso entre ambos aeropuertos (Airport Railroad Line) en caso que tengan que hacer conexión.

Sinceramente en ningún momento necesitamos utilizar taxi o algún otro medio de transporte, nos movimos en metro a todos lados y fue realmente fácil entender cómo viajar, dónde bajarnos y por dónde salir, se viaja cómodo y bien. Nosotros nos alojamos cerca de la estación Myeongdong e hicimos todos los recorridos desde ahí sin problemas.

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Qué ver en Seúl, barrio por barrio https://argietravellers.com/que-ver-en-seul-barrio-por-barrio/ https://argietravellers.com/que-ver-en-seul-barrio-por-barrio/#respond Fri, 29 Dec 2023 14:17:54 +0000 https://argietravellers.com/?p=2512 Seúl es una ciudad enorme, con muchísimo para ver. Me preguntaron varias veces cuánto tiempo es suficiente para recorrer esta ciudad. Sinceramente, nosotros estuvimos una semana y no alcanzó para ver todo lo que queríamos. La capital coreana es una de esas ciudades que tiene infinidad de opciones, para todos los gustos y todos los bolsillos. Además, es una ciudad que realmente requiere mucha energía para recorrer: llena de subidas y bajadas, de parques y calles por las que uno solo quiere caminar, caminar y caminar. Si a esto le sumamos el jet lag (con Austria son 8 horas de diferencia en esta época del año, 7 cuando viajamos nosotros), es un combo complicado para andar a mil todo el tiempo. Además, es una ciudad que de día es maravillosa, pero de noche se transforma totalmente. Hay que verla temprano, cuando todavía asoman tímidos los trabajadores, pero también hay que verla bien entrada la noche, con sus luces, sus restaurantes, sus bares, sus negocios 24/7 y todas sus luces.

Empecé en Instagram un detalle de cada uno de los barrios que recorrimos y quería compartirlo todo junto acá, para quienes estén planeando visitar esta maravillosa capital. Preparen la cámara, el calzado cómodo y la tarjeta de metro, porque hay tanto para ver, que esta lista seguramente está dejando algo afuera. Se vendrán más posteos, pero creo que este es esencial para planificar un recorrido. 

Acá va lo que vimos nosotros y que, espero, en algún momento podamos seguir ampliando con una segunda visita:

Jung-gu

En nuestra estadía en Seúl decidimos quedarnos en Myeongdong, en el distrito central de la ciudad (conocido como Jung-gu) y fue una gran idea. El centro de Seúl, al norte del río Han, es una de las mejores zonas para alojarse y hacer turismo, y la mayoría de las cosas se encuentran disponibles tanto en coreano como en inglés. Acá no solo se encuentra la estación principal de la ciudad, sino otro de sus grandes atractivos e íconos: la Namsan Tower, conocida también como N Seoul Tower. También hay otras tantas atracciones como:

  • Cheonggyecheon, con su increíble canal que delimita dónde termina el distrito.
  • Seoul Plaza
  • Myeongdong, con su catedral y su maravilloso mercado nocturno.
  • Dongdaemun Design Plaza
  • Seoullo 7017, conocido también como Skygarden e inspirado en el High Line de Nueva York.
  • El Palacio de Deoksugung
  • Tienda Departamental de Lotte, donde pueden subir a la terraza y tener unas súper vista de Myeongdong totalmente gratis.

Jongno-gu

Otra de las áreas más turísticas de Seúl es el distrito de Jongno, al norte de Jung-gu. Es una zona que a nosotros nos tomó varios días recorrer. Es el centro de la ciudad desde hace cientos de años, ya que fue donde la dinastía Joseon estableció su capital. No es sorpresa que en esta parte de Seúl se encuentren los palacios de la ciudad: el Palacio de Gyeongbokgung y el de Changgyeonggung, probablemente los más turísticos, pero también el de Changdeok y Unhyeon. Otros atractivos de esta zona:

  • Sus barrios tradicionales de Insa-Dong, Bukchon y Seochon, donde van a encontrar las famosas Hanok Villages y pueden rentar Hanbok, los trajes tradicionales coreanos.
  • Insa-Dong, con sus calle principal llena de negocios y sus cafés tan originales.
  • El mercado Gwangjang, de los más antiguos del país, y el Mercado Tongin, para probar la comida local y comer barato.
  • El templo de Jongmyo.
  • El parque Naksan, con vistas fantásticas de la ciudad.

Mapo-gu

Para mí, Mapo-gu es una de las zonas más lindas de Seúl, me atrevería a decir que mi favorita en toda la ciudad (por lo menos, de las que alcanzamos a conocer en una semana). Acá se encuentra el barrio de Hongdae, lleno de restaurantes, bares, tiendas, arte y clubes con mucha movida nocturna. Debe su nombre a la Universidad de Hongik, gracias a la cual esta zona creció y se desarrolló. Si pasean por sus calles, van a ver muchas performance de artistas callejeros. Todo el distrito nos pareció que tiene muchísima onda.

¿Qué visitar en esta zona?

  • Hongdae Street, llena de distintos tipos de negocios para comprar lo que se les ocurra. Ideal para las compras de último momento antes de volver y para comer o tomar algo (nosotros acá probamos la típica barbacoa).
  • Las calles de cafés de Hapjeong y Sangsu.
  • El mercado de Mangwon, para probar la comida local muy barata.
  • Toda la zona de Sinchon, que también tiene muchos lugares para comer y performances callejeras.
  • Gyeongui, con su parque forestal y su Book Street.

Seongdong-gu

Otro de los barrios que recorrimos en Seúl fue Seongdong, conocido principalmente por el Seoul Forest. Consta de 5 parques distribuidos en aproximadamente 595,000 metros cuadrados de terreno, y es la casa de árboles de cerezo (uno de los mejores spots para ver la floración), árboles de ginkgo e incluso ciervos. El ingreso a esta zona, que fue inaugurada en 2005, es totalmente gratuito. Mucha gente llega con la bici y se sientan a hacer picnics, una actividad que está totalmente a otro nivel en Seúl: carpas, sets de comida, almohadones, luces, sillas, lo que se les ocurra. Incluso vimos alquiler de todas estas cosas a orillas del río Han, para poder hacer el picnic definitivo.

Otras atracciones de la zona:

  • Su calle de cafés, donde un montón de fábricas se convirtieron en cafeterías con fachadas de todos los colores y para todos los gustos.
  • Common ground, un espacio pop-up para hacer compras.
  • Caminar o andar en bici a orillas del río, con vistas sobre la ciudad de Seúl.

Gangnam-gu

Probablemente sea el barrio que todo el mundo conoce, gracias a la canción de Psy que dio comienzo a una era dentro de la música coreana: el lujoso barrio de Gangnam. Es la zona más top de Seúl, casa de muchísimos artistas, marcas de lujo y tiendas de diseñador, con el valor de metro cuadrado más alto de la ciudad. Pero también tiene muchísimas cosas turísticas para hacer.

  • Coex Mall y la popular biblioteca Starfield.
  • Templo Bongeunsa.
  • Las tumbas reales de Seolleung y Jeongneung.
  • K-Star Road, llena de muñecos en homenaje a las bandas de k-pop más famosas.
  • Apgujeong Rodeo Street, la calle de moda de Seúl, y su versión más “low-cost”, Garosugil.
  • Baskin-Robbins Brown Cheongdam, una tienda con más de 100 gustos de helado

Songpa-gu

Otra zona famosa de Seúl es Songpa, que fue el centro de las Olimpíadas de 1988 y donde están muchas de las facilidades asociadas con ese evento. Sin embargo, hoy en día también es donde se localiza uno de los edificios más altos del mundo, el Lotte World Tower, con 555 metros de alto. Algunas cosas que hacer en este barrio:

  • Lotte World Tower, su mirador y Lotte World, el parque de diversiones que se encuentra justo enfrente.
  • Seokchon Lake, el spot ideal para ver los cerezos.
  • El Parque Olímpico, para un picnic o para alquilar carritos para recorrer.
  • Garak Market.
  • Jamsil Hangang Park, a orillas del río.
  • Songpa Book Museum

Pueden encontrar más información sobre nuestro viaje a Seúl en mis historias destacadas de Instagram.

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I Seoul U https://argietravellers.com/i-seoul-u/ https://argietravellers.com/i-seoul-u/#respond Thu, 22 Jun 2023 20:09:09 +0000 https://argietravellers.com/?p=2506 Hay países que siempre soñamos con conocer. Ya conté un poco como Japón fue mi sueño de tantos años, quizás más de los que recuerdo, hecho realidad. Hay otros que simplemente no están en nuestros planes. Quizás por el tipo de atracciones, quizás por seguridad, quizás porque simplemente no sabemos mucho sobre ellos y no logran despertar nuestro interés.

Mi historia con Corea del Sur es un poco así. Poco sabía de este país, que, de a poco, se fue metiendo en el plano del entretenimiento de una forma tan sutil que casi ni nos dimos cuenta. Mi primer interés real por Corea surgió, como el de mucha gente, por una serie de televisión. Durante la pandemia vi mi primer k-drama, uno que probablemente sea de los más famosos del país asiático, uno que hace pocos días salió en las noticias por hacer que un pequeño pueblo de Suiza tenga que cobrar entrada para ingresar a una de las zonas donde se grabó.

Con el paso del tiempo me fui enganchando, me fui acostumbrando al idioma, me empezaron a dar curiosidad sus costumbres, su comida, sus lugares. Empecé a leer a sus autores, a escuchar su música. Y cuando se presentó la oportunidad de conocer la capital de Corea del Sur —porque fue una oportunidad más que un plan—, estaba muy emocionada de finalmente poder visitar este país que indiscretamente se había metido en mi radar.

Y sinceramente no me extraña que la cultura coreana se haya vuelto tan popular. Es una cultura con tantas cosas fascinantes, llamativas, curiosas. Seúl es una capital que lo tiene todo, realmente. Es una ciudad que a mí me encantó desde el primer momento, con toda su estética, con sus lugares que ya me sonaban familiares, con su comida maravillosa (¡y tan picante!) y sus cafés de todos los tipos y colores. Es una ciudad instagrameable pero también repleta de historia. Está perfectamente acondicionada para el turismo y es moderna, pero también sabe conservar parte de su cultura y su esencia.

Seoul me dejó maravillada con un país que, hace unos años, no estaba en mis planes de conocer. Hoy en día digo con toda certeza que me encantaría regresar y no sólo conocer más a fondo la capital (8 noches parecían un montón y terminaron sin ser suficientes), sino también recorrer otras zonas menos turísticas. Busan, Jeju, Daegu… todas tienen ahora un pin en mi mapa, en una zona que por años había pasado por alto. Seúl resultó ser un destino mucho más sencillo de lo que esperábamos para viajar por nuestra cuenta, me encantaría saber cómo es en el resto del país.

He leído opiniones diversas sobre Corea del Sur y sobre su ciudad más importante, pero a mí me ha dejado recuerdos maravillosos. A veces es extraño cómo encontramos destinos que queremos visitar (siempre cuento nuestra historia sobre Curacao), pero qué maravilla cuando no solo cumplen las expectativas sino que nos dejan con ganas de contarle a todo el mundo por qué deberían visitarlos.

Se vienen los posteos sobre Corea del Sur y sobre la maravillosa Seúl. Aunque su slogan ya será modificado pronto, a mi ese I Seoul U me quedó muy grabado en los recuerdos de una ciudad que, sin dudas, se metió en los primeros puestos de las más divertidas y atractivas en las que estuvimos.

 

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Un sueño sobre Japón https://argietravellers.com/un-sueno-sobre-japon/ https://argietravellers.com/un-sueno-sobre-japon/#respond Thu, 25 May 2023 16:01:17 +0000 https://argietravellers.com/?p=2488 A veces cuento que recuerdo, con bastante claridad, cuando llegamos con mi familia a Victoria Station, en la siempre vigente ciudad de Londres. Me acuerdo que nos sentamos a tomar un café y me sorprendió como una chica dejaba su computadora mientras se iba al baño. Esas cosas que a uno le llaman la atención porque no son de la misma manera donde uno vive. 

Recuerdo Londres y esos días que pasamos en una de mis ciudades favoritas en el mundo, esas que siempre había soñado con conocer. Tengo recuerdos muy puntuales, aunque pasaron ya casi diez años de esa primera vez. 

Y seguramente por muchos años recordaré también nuestra llegada a Japón. Nuestra primera mirada a la terminal de arribos de Haneda. Nuestro primer viaje en metro. Esa primera caminata hasta el hotel por las calles frente a Hamamatsucho. Ese primer encuentro con la cultura japonesa y esa belleza caótica que tiene Tokio. Esa primera conversación con alguien que, aunque hablaba poco inglés, intentó ayudarnos de todas las maneras posibles.

Japón es diferente a todo lo que conocíamos.

Este país es, por momentos, una simulación. Muchas veces es pararse en el medio de la calle y decir esto no puede ser real. Tengo en mente el monorriel pasando por donde estaba el hotel, en alguna callecita inmaculada de Minato-ku, y me parece un recuerdo inventado, como si lo hubiese prestado de alguna película animada. Pienso en la torre de Tokio iluminada desde nuestra habitación y estoy segura que lo soñé en algún momento de mi infancia, evocando alguna escena de un animé que me gustaba mucho. 

Japón es un país fascinante, de una forma que a veces es muy difícil de poner en palabras. Y conocerlo se sintió, y se sigue sintiendo, igual. Es todo eso que te dicen y más. Cuando te cuentan con emoción que nunca estuvieron en un lugar así, por favor, creeles a todos. No exageran. No hay un país igual. 

Y Tokio es otro caso aparte. Aunque muchos dicen que la verdadera belleza de Japón está en las afueras de la ciudad, Tokio me generó una fascinación casi infantil. Hay personas que aman el mar, otras las montañas, otras los lugares tranquilos. A mí me encantan las ciudades. Esas que te hacen levantar la cabeza todo el tiempo, esas que te llenan de sonidos, de experiencias, de cosas nuevas para probar. La monotonía de colores en el metro, siempre impecable, siempre abarrotado de gente, contrastando con las marquesinas, los ruidos, la familiaridad de toda su cultura y el ataque constante de algo para ver. La tranquilidad de las calles laterales que desembocan en avenidas donde un mar de gente toma un significado totalmente nuevo. Creés que nunca viste un mar de gente antes de caminar por Shinjuku un domingo de lluvia. Una ciudad famosa por los excesos, pero donde uno se encuentra redescubriéndola en esas callecitas de Omotesandō que parecen sacadas de otro lugar totalmente diferente. 

Hay una constante sorpresa por un día a día que parece orquestado perfectamente y que, de vez en cuando, es difícil de entender. Japón necesita un poco de paciencia. Por momentos hay que pararse al costado del camino y observar un poco, porque el día a día es realmente un escenario fuera de lo común y a veces hasta resulta un poco abrumador. Creo que es de esos lugares en los que uno podría pasar meses, quizás años, y recién empezar a comprender un poquito cómo funciona todo. Mirar qué pasa, tratar de entender, disfrutar de las cosas inesperadas que suceden en la vida cotidiana es una de las cosas más lindas que tiene este lugar. Sentarme en un café y observar fue, posiblemente, una de las cosas que más me gustaron de nuestros días en este país.

Japón se siente como un sueño, de esos en los que te despertás y tenés que pensar un rato que pasó, si fue real, un recuerdo, o simplemente algo que inventaste en tu imaginación. 

Denme unos tiempo para pellizcarme, acordarme que fue de verdad y empezar a escribir. 

Ojalá volvamos a vernos pronto.

どうもありがとう日本❤

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Guía de viaje: Estambul https://argietravellers.com/guia-viaje-estambul/ https://argietravellers.com/guia-viaje-estambul/#respond Wed, 10 Jul 2019 14:00:38 +0000 https://argietravellers.com/?p=110 En 2017 tuvimos un stopover en Estambul y decidí armar esta guía. Ahora, después de tener esta ciudad casi dos semanas para nosotros, decidí actualizarla con algunas cosas nuevas que descubrimos y con precios actualizados (la lira se ha devaluado un poco desde nuestra última visita).


Información general:

Estambul tiene la particularidad, como muchos sabrán, de estar situada entre dos continentes: Europa y Asia. Su cultura es un fiel reflejo de esta combinación, que se ve en sus edificios, su gente, sus costumbres y su gastronomía.

La moneda es la lira turca. El valor es de algo como 0,15 euros (a Julio de 2019, por lo menos). Nosotros sacamos efectivo directamente desde el cajero del aeropuerto, que creo que es lo más sencillo. También pueden hacerlo en la ciudad, desde cualquier ATM que encuentren. Hay muchísimos cajeros repartidos por las calles de la ciudad, que los locales utilizan regularmente. Por lo general yo no soy partidaria de las casas de cambio, pero también pueden encontrarlas por el centro. En un lugar donde no entienden el idioma, por lo general el cajero es lo más rápido y lo más sencillo de utilizar (que siempre tiene la opción de, por lo menos, ponerlo en inglés). Chequeen con su banco siempre cuál es el límite de adelanto mensual. En Turquía particularmente no creo que tengan problema con el límite, ya que el dinero suele rendir bastante. 

Es una ciudad muy grande, mucho más grande de lo que teníamos idea. Aunque un stopover no llega, ni por asomo, a ser suficiente para conocer Estambul, pueden aprovechar para ver las atracciones principales. Vale la pena. 

Datos útiles:

Documentación: Para ingresar a Turquía con pasaporte argentino no necesitan visa; basta con tenerlo al día (con al menos 6 meses de vigencia desde la fecha que llegan). Tengan o no ciudadanía y pasaporte europeo, deben hacer migraciones tanto cuando entran como cuando salen del país, ya que el mismo no forma parte de la Unión Europea. Los controles fueron bastante tranquilos en nuestro caso y no nos hicieron demasiadas preguntas, pero siempre les recomiendo ir con todo impreso en una carpeta, en caso que les pidan pasajes de avión, hoteles, seguro de viaje, etc.

Para turistas argentinos, el plazo de estadía en Turquía es de 90 días. Por lo general, las reglas que aplican son similares al resto de Europa. Incluso una argentina que vive acá nos dijo que suelen “copiar” mucho las leyes que van apareciendo en la UE, por lo que suelen ser parecidas en el tiempo. En la página de la cancillería, recomiendan a las mujeres no andar solas por zonas no turísticas. La realidad es que en Estambul, aunque viajé en pareja, me sentí muy cómoda y segura.

Números útiles: como siempre recomiendo, ante cualquier inconveniente lo mejor que pueden hacer es consultar en la recepción del hotel o a su anfitrión, que siempre los locales tienen más facilidad para moverse y reaccionar ante un problema. En Turquía no hablan inglés tan bien como en otras partes del mundo, pero siempre tuvieron muchísima voluntad para ayudarnos, hacerse entender o encontrar alguien que hablara inglés un poco mejor. Acá algunos números de teléfono de Estambul para tener a mano:

  • Emergencias: 112
  • Asistencia Internacional (emergencia consular): +0532 547 4943
  • Policía: 155
  • Bomberos: 110
  • Información Sanitaria: 184
  • Consulado General de Argentina en Estambul: (+90) 21 2243 1170

Por lo general, notamos que el nivel de inglés era bastante básico, incluso en los recepcionistas o las personas que brindaban atención al cliente. Si salen un poco de la zona turísitca, es posible que sólo les hablen en turco. Si tienen que hacer un llamado o tienen una urgencia, lo primero que pueden hacer es intentar comunicarse o encontrar alguien que hable inglés. Uno de nuestros recepcionistas salió a la calle a buscar a una señora que trabajaba al lado, que hablaba bien inglés, y le pudimos explicar un problema que teníamos. La gente es muy servicial por lo general, así que no creo que vayan a tener problemas. Como siempre digo, Google Translate ayuda. Varias personas se comunicaron con nosotros de ese modo. 

Corriente: La corriente en Estambul es 220v, y se utilizan los mismos adaptadores que tienen en España y muchas otras partes de Europa: tipo C o F, los que tienen dos patas redondas. Pueden llevárselos directamente de acá, ya que es un adaptador que acá se consigue, o comprarlos en los free shop del aeropuerto (muchas tiendas venden elementos de viaje, entre ellos adaptadores).

Comunicación: Para mí, al llegar a Turquía está bueno comprar un chip para el celular. Hay lugares donde podemos prescindir, pero acá nos pareció bastante útil. Tengan en cuenta que toda la wifi pública (incluso la de los aeropuertos), requiere tener un número de móvil para validar el acceso (les envían un sms). Además, Google Maps resulta muy útil si van a viajar en transporte público (ya que, sobre todo los buses, pueden ser algo desorganizados). Nosotros compramos uno en el aeropuerto por 30 euros, que tiene 8GB. Nos pareció bastante caro, pero necesitábamos estar comunicados. Luego leímos que, en general, comprar una SIM acá es caro. Les recomiendo comprar en Turkcell o Turk Telecom, que tenían los mejores precios. Vodafone nos pareció carísimo en comparación.

Costo de vida y precios promedio:

Estambul es una ciudad que a nosotros, como argentinos, nos resultó barata. Ya sea la hotelería, sentarse a comer o incluso comprar en el supermercado, todo nos resultó bastante por debajo de la media a la que nos tiene acostumbrados Buenos Aires (ni hablar de Europa). Pueden darse el lujo de ir a un lindo hotel o de cenar en un restaurante, que el presupuesto no se les va a ir por las nubes.

La primera vez que estuvimos acá, pagamos una habitación triple, ubicada en el barrio de Fatih y a metros de la Mezquita Azul, unos 50 dólares la noche, con desayuno incluído (si lo reservan desde este link, pueden obtener un 10% de descuento en su estadía). La realidad es que es un precio que muy pocos países tienen (en especial si hablamos de grandes ciudades turísticas). Los hoteles en Estambul son preciosos. Les recomiendo buscar bien, porque la realidad es que pueden conseguirse lugares bellísimos y muy bien ubicados por muy poca plata. Van a ver que todos tienen muy buen puntaje. En general, la hotelería en Turquía es buena y la gente es muy hospitalaria. 

Con respecto a la comida, también hay muchas opciones y a precios relativamente accesibles. Un desayuno/merienda con un típico café turco, un té turco y una porción de torta nos salió aproximadamente 20 liras, lo que son aproximadamente 3 euros.

Para almorzar y cenar hay muchas opciones. Aunque la comida turca es definitivamente algo que hay que probar, puede ser un poco invasiva para los que no estamos acostumbrados a tantas especias y picante. Un día almorzamos en un bar (Aylak Bar, en la parte asiática) una pizza con cinco pintas de cerveza, lo que nos salió unos 20 euros. Si buscan una opción un poco más típica, en un restaurante en la zona turística de Fatih (Adonin Café Restaurant), gastamos aproximadamente 26 euros en dos platos de pastas, una hamburguesa y tres pintas de cerveza (y tenían mucha oferta de platos locales a buen precio). La realidad es que siempre recomiendo revisar la carta antes de sentarse (la mayoría de los restaurantes la tienen en la puerta, por lo general en inglés y turco), pero no creo que vayan a llevarse grandes sorpresas con los precios de la gastronomía en la ciudad. Se puede comer bien sin gastar una fortuna. Si paran a comer en alguna cadena de comida rápida (ya sea de las turcas o de las yankees), pueden comer por 2 o 3 euros por persona. 

El precio del transporte público tiene un valor fijo de 2,60 liras (comprando previamente la Istanbul Kart, que sale 6 liras). Es muy fácil moverse tanto con el metro como con los buses, y por suerte aparecen en Google Maps. Basta con recordar los nombres (o, si son muy complicados, sacarle una foto al mapa del recorrido). Si no compran la tarjeta, los viajes son más caros. Por lo que sale, recomiendo comprarla. Con una sola tarjeta pueden viajar hasta 5 personas, por lo que el costo es mínimo ya si viajan en pareja o en grupo. 

Los supermercados también son económicos, sin importar la cadena que elijan. Bim, Sok, Carrefour y Migros son algunos de los supermercados que van a encontrar en Estambul. También hay muchos almacenes que venden productos como bebidas alcohólicas, que no se consiguen en todos los supermercados. 

Para que tengan una idea respecto a los precios de supermercado, compramos una caja metálica de té turco por por 6,25 liras (1,35 euros). Una botella de un litro de Schweppes está 2,70 (0,58 euros) y una de 1 litro y medio de agua está algo de 20 centavos de euro. Más o menos imaginen que estos precios aplican a la mayoría de los productos que puedan comprar. Realmente resulta muy económico y es una buena idea para comprar productos regionales sin gastar una fortuna. Café o té turco, dulces, chocolates… pueden comprar todo acá y les va a salir mucho más barato que en cualquier local de regalos.

Alojamiento:

Como dije, la hotelería en Estambul es excelente y a muy buen precio. Hoteles que parecen palacios, habitaciones con detalles hermosos y vistas desde la habitación que parecen de cuento. Basta con entrar a Booking para que vean a qué me refiero. Y sé que cuando digo esto piensan que van a gastar una fortuna, pero no es así. Si hay algo que realmente me sorprendió cuando empezamos a planificar el viaje fue el precio de estas habitaciones hermosas en las mejores zonas de la ciudad.

Nosotros fuimos al Magnaura House Hotel, aunque la elección se nos complicó bastante. Lo elegimos porque tenía buen precio por una triple, ventanas a la calle y muy buena ubicación dentro del barrio que queríamos alojarnos (Fatih). Si se fijan, la mayoría de los hoteles tienen reviews muy buenos, calificaciones por arriba de la media y fotos que dan ganas de quedarse en todos; y los precios son más que razonables. Antes del viaje armamos una pequeña wishlist con los que más nos habían gustado, hasta que finalmente nos decidimos por el Magnaura. Estos particularmente los seleccionamos porque disponían de habitaciones triples y se encontraba en Fatih, y todos tienen aproximadamente un puntaje de 9 en Booking (algunos incluso más). Se los dejo para que puedan revisarlos y ver cuál se ajusta mejor a sus necesidades:

  • Azade Hotel: aproximadamente unos 57 dólares por noche, habitación doble. Incluye desayuno y tiene una terracita que se ve preciosa.
  • Alpek Hotel: 81 dólares la habitación doble. Cerca del Puente de Galata. También con desayuno y una terraza muy linda.
  • Spinel Hotel: 59 dólares la noche, habitación doble. Incluye desayuno.
  • Saruhan Hotel: También tiene un valor de 59 dólares la noche, habitación doble. Incluye desayuno.
  • The Million Stone Hotel: 88 dólares la noche, habitación doble superior con desayuno.
  • Glamour Hotel: bello hotel con habitaciones dobles por 61 dólares la noche. Por tres dólares más incluye desayuno para dos personas.
  • Katelya Hotel: 78 dólares la noche y un desayuno incluido que, según los reviews de Booking, es fantástico.
  • Sultan Tughra: cerca de donde nos alojamos nosotros, está este hotel que tiene habitaciones dobles económicas por 66 dólares. También con desayuno.
  • Hotel Saba: doble económica por 59 dólares la noche, con desayuno incluido en el precio.

Los precios mencionados arriba son de Booking y obviamente son aproximados (ya que depende mucho de las fechas, la temporada, etc). Si reservan desde este link a través de Booking, obtienen un 10% de descuento en su reserva. Nosotros usamos bastante este sitio y ese descuento nos hizo ahorrarnos unos cuantos euros.

Les puedo garantizar que en el Magnaura nos sentimos muy cómodos. Kadir (gracias a las novelas que ve mi madre, nunca me voy a olvidar de su nombre) se portó de diez con nosotros, nos ayudó con el transfer. Personalmente, lo recomiendo mucho. Ahora, si van a alguno de estos, ¡no duden en contarnos su experiencia!

En nuestra segunda visita a esta ciudad, estamos utilizando TrustedHousesitters, que ya expliqué en otro post de que se trata. Estamos parando en el barrio de Ferikoy, que no es tan turístico. Sin embargo, estamos muy cerquita de Taksim, que es otra zona que nos gustó mucho para turistear.

Otra opción es Airbnb. En cuanto a mí respecta, en un lugar donde no conocemos la cultura y no entendemos el idioma, preferimos movernos en hoteles, donde es más probable que encuentren gente que hable inglés. De cualquier forma, pueden buscar todas las opciones disponibles en la página de Airbnb y después nos cuentan su experiencia; hay un montón de departamentos que se ven hermosos. Registrándose desde mi perfil o el de algún viajero conocido que ya se encuentre registrado, obtienen un descuento de $600 pesos argentinos en reservas superiores a $1100.

Transporte:

Estambul es una ciudad muy grandes y, aunque es hermoso caminarla todo lo que les sea posible, van a tener que recurrir al transporte público, en especial si quieren cubrir mucho en un día como hicimos nosotros.

En la rede de transporte van a encontrar metro, buses, tranvías e incluso ferries, que les van a permitir cruzar desde la parte europea a la asiática de una forma muy agradable (y económica). 

Si vuelan con Turkish, ya no llegarán más al aeropuerto de Ataturk (como lo hicimos en 2017), sino que van a arrivar al nuevo aeropuerto de Estambul. Este aeropuerto, lamentablemente, se encuentra muchísimo más alejado que el anterior, pero pusieron a disposición de los viajeros algunas nuevas opciones para llegar a la ciudad. 

Desde el Aeropuerto de Estambul, en el subsuelo, van a encontrar la terminal de micros que salen a distintos puntos de la ciudad. Los Havaist Airport Shuttle cuentan con más de 20 líneas que se dirigen a los diferentes barrios de la ciudad. Lo bueno es que, buscando en Google Maps, les va a aparecer cuál deben tomarse. Nosotros, por ejemplo, parando en el barrio de Feriköy nos tomamos el que iba en dirección a Sultanahmet y nos bajamos en la primera parada (y pagamos 18 liras por persona). Los precios de los buses van desde las 12 liras hasta las 30 liras (dependiendo de la línea que tomen) y pueden pagarse tanto con tarjeta de crédito como con la Istanbul Kart. Ahí mismo donde paran los buses pueden comprar la tarjeta de transporte, que luego podrán usar en la ciudad. Hay diferencia con tomarse un taxi que, en promedio, seguramente les saldrá más de 120 liras. Debo decir que se viaja bastante bien, en especial por el precio.

Hay varias formas de pagar por el transporte público en la ciudad. La Istanbul Kart que mencionaba antes es muy fácil de usar; ya que pueden comprarla y funciona como una “sube” a la que vamos añadiendo crédito para viajar (y obviamente con la cual salen más baratos los viajes). La realidad es que lo más conveniente es comprar esta tarjeta, que sale 6 liras turcas e ir cargando dinero en las máquinas que se encuentran en las estaciones de metro. Las máquinas son nuevas y bastante intuitivas, e incluso tienen la opción de ponerlas en español. Las mismas no dan vuelto, pero el sobrante al comprar la tarjeta se les suma como crédito para viajar. Por ejemplo, si van a pagar la Istanbul Kart con 20 liras, la máquina les va a devolver la tarjeta cargada con 14 liras. 

Con respecto a los taxis, la realidad es que por recomendación nos dijeron que es preferible no utilizarlos. Como en muchos lugares del mundo, a veces los turistas se vuelven un blanco fácil para que quieran estafarnos, sobre todo si no hablamos el idioma local. Si van a pedir un taxi, por lo general recomiendo que lo pidan desde la recepción del hotel y pregunten cuánto les puede llegar a salir. Si van a subirse en la calle, chequeen siempre que esté puesto el taxímetro. Los locales también nos recomendaron la aplicación BiTaksi, que es como una especie de Cabify. Uber funciona acá pero no es legal actualmente, por lo que tampoco recomendamos utilizarlo.

Como comenté antes, caminar esta ciudad me parece elemental. Es un lugar bellísimo, y es increíble perderse por las pequeñas calles, con sus subidas y bajadas, en lugares a los que el transporte público no llega. Lo mejor que pueden hacer es llegar hasta los distintos barrios con el bus o con el metro y luego aprovechar para recorrer a pie todas las atracciones. 

Dónde y qué comer:

Con respecto a qué comer, la gastronomía turca tiene platos muy variados, aunque nuestro estómago quizás no se encontraba preparado para el tono picante que tienen sus comidas. Les recomiendo que sean cautos, y no está demás llevar algún protector hepático, buscapina, y algún que otro remedio para el dolor de estómago, porque es algo que puede pasar. Yo voy siempre preparada porque soy medio flojita, y en Estambul tuve que hacer uso de mi kit de medicamentos desde el primer día. Obviamente, va en cada uno saber qué nos hace mal, pero hay algunas cosas que no deberían ser picantes y en Estambul lo son.

En definitiva, no pueden irse sin probar un kebab. Hay que ser insistente con el non-spicy (no picante), porque los turcos se toman muy enserio el condimentar las comidas. Obviamente, el té y el café turco son otro must de cualquier viaje a este país, acompañados de alguna delicia turca (una especie de turrón blando con distintos sabores) o alguna de sus tortas.

Si van en una época en que el clima acompañe, los puestos de comida callejeros son otro ícono de la ciudad, donde vale la pena. Pueden comer un simit (una especie de pan con semillas), un choclo o un helado, que los venden por todas partes. También pueden probar algún jugo de frutas o una limonada, algo que los turcos utilizan mucho para escaparle al calor. 

También deben probar los dulces turcos, que los venden por todos lados. Los baklava (una especie de pastel turco con nueces, miel y masa filo) también son uno de esos bocados típicos que hay que probar. Los venden mucho en los cafés, en los mercados e incluso en la calle. El börek, también una pieza de pastelería pero rellena con queso, carne o verduras también es también muy recomendable, y con uno de los famosos té turcos para acompañar. Las delicias turcas también son otro de los protagonistas de todos los mercados y tiendas de souvenirs, y tienen muchísimas variedades para degustar. 

La cerveza pueden comprarla en los pubs, siendo la Efes la más popular y la que suelen servir en todos los restaurantes. Tengan en cuenta que muchos supermercados no venden alcohol, pero sí lo hacen algunas tiendas pequeñas (el equivalente a lo que serían acá los supermercados chinos). La cerveza en general es barata, y tomarse una pinta en un bar les puede costar alrededor de dos euros. 

Con respecto al dónde, hay bastantes opciones para sentarse a probar comida típica (y no tanto). Como comentaba, los precios son relativamente accesibles, lo que hace que sentarse a comer no sea un lujo que nos damos, sino más bien una oportunidad para comer bien y aprovechar este destino. Hay muchos locales callejeros, locales de comida rápida pero aún así típica de la zona y al paso, o incluso muchas cafeterías donde el té turco y la pastelería están a la orden del día.

Algunos lugares que puedo recomendarles:

  • El Amed Terrace Restaurant: un restaurante hermoso con terraza y vista al Bósforo. Hay mucha comida típica y los precios son muy accesibles. Es dentro de un hotel y hay que subir al último piso, pero realmente vale la pena la atención y la vista.
  • Adonin Café Restaurant: comimos bien, carta en español y servicio decente. Estábamos un poco pesados de la comida típica, y es un buen lugar si quieren pedir unas pastas o una hamburguesa, pero sin perder ese toque local con el que condimentan la comida.
  • Durumzade: si quieren probar el durum, otro de los platos típicos, este es el lugar. No es un restaurante elegante ni mucho menos, pero la comida no decepciona y los precios tampoco.
  • Hoca Pasa Pidecisi: El piede turco, otra comida típica, es verdaderamente algo que deben probar antes de irse de Estambul, y este lugar sin dudas hace unos muy buenos. El precio va aproximadamente entre las 14 y las 20 liras turcas.
  • Simit Sarayi: es una cadena turca que tiene mucha variedad de comida rápida y barata. Es una buena opción para comer al paso, por poca plata, o para tomar un café acompañado de pastelería. Están realmente en todos lados, desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad, por lo que la incluyo por eso. No es la gran cosa, pero es una opción rápida y fácil de encontrar.

Puedo decir honestamente que hay una infinidad de lugares para comer, y la realidad es que es muy fácil sentarse en una ciudad donde los precios dentro de todo son accesibles. Hay muchísima oferta, tanto de comida callejera como de restaurantes elegantes, así que también va un poco en lo que se les antoje comer. Personalmente no soy muy fanática del picante, que es algo que en la comida turca abunda mucho. De cualquier modo, es una gastronomía más que interesante y de la que merece la pena probar un poco de cada cosa. Y, sí ustedes tampoco son muy amigos de la comida spicy, hay mucha oferta de restaurantes internacionales para todos los gustos. 

Qué hacer:

Si hablamos de atracciones, hay muchísimo para hacer en esta ciudad. Tuvimos que reducir la lista de opciones a las que nos parecían más interesantes, por una cuestión de tiempo,  y sin dudas nuestro pequeño ayuda memoria no decepcionó:

  • Mezquita Azul y mezquita Santa Sofía: a poca distancia, sin dudas dos de las mezquitas que hay que ver y conocer. Tengan en cuenta que para ingresar hay cierto código de vestimenta que se encuentra especificado en la puerta. Sin embargo, aunque decidan no ingresar, recomendable recorrer los exteriores y deleitarse con dos construcciones que son de las más bellas que vimos en este viaje.
  • Palacio de Topkapi: este magnánimo edificio fue el centro administrativo del imperio otomano. Hoy en día funciona como un museo, que puede visitarse por 40 liras turcas.
  • Gran Bazar: sin dudas uno de los lugares más icónicos de Estambul, y posiblemente uno de los que más ganas teníamos de conocer. Entre sus pasillos la gente, los negocios y el dejo de algo tan típico generan el ambiente ideal para pasear por este mercado. Pueden comprar ropa, alfombras, tapices, cristalería, lámparas… La lista es infinita. Eso, si pueden regatear el precio para llevárselo. Paseo obligatorio.
  • Mercado de las Especies: otro de los grandes mercados de Estambul. Para los fanáticos de la gastronomía, este sin dudas es su lugar. Pueden comprar de todo, y la variedad es impresionante.
  • Puerto de Eminonu: una vista hermosa del Puente de Galata, la torre y el barrio de Karaköy. De acá salen muchos de los cruceros por el Bósforo. También hay muchos lugares para comer y puestos callejeros para probar alguno de los típicos snacks turcos.
  • Paseo por el Bósforo: otro recomendado de esta ciudad. Tanto de día como de noche (algunos incluyen cena), este paseo es otra forma de deslumbrarse con esta ciudad. Pueden contratarlos incluso por empresas como Despegar y pagarlos en cuotas.
  • Puente de Galata: pescadores, restaurantes, tráfico y transeúntes conviven en este puente, que atraviesa el famoso Cuerno de Oro, uno de los brazos del mar más bellos de la ciudad. Este puente de casi 500 metros une lo viejo y lo nuevo de Estambul, ofreciendo grandes vistas.
  • Torre de Galata: un hermoso mirador de Estambul se encuentra a la cima de esta Torre, que con sus casi 67 metros de alto ofrece una vista de 360 grados. El valor de la entrada es de 25 liras turcas. La torre cuenta también con un restaurante, pero es necesario tener reserva previa.
  • Avenida Istiklal: la peatonal y avenida comercial de Estambul sin dudas es esta. Si lo que están buscando es ropa, no tienen más que ir acá para conseguirla. Los precios resultan bastante buenos. Hay muchísimo movimiento de gente, por lo que resulta un lugar interesante para visitar.
  • Plaza Taksim: al final de la Avenida Istiklal, pueden encontrar esta plaza que es uno de los puntos más relevantes para los festejos y eventos públicos. Cuando fuimos estaban haciendo arreglos, pero de cualquier forma es una zona muy bella para recorrer, teniendo alrededor muchísimas tiendas y restaurantes. Es una zona ideal si quieren comer algo o si tienen ganas de hacer shopping. Esta zona es un poco caótica, pero a mi me gustó mucho. 
  • Palacio de Dolmabahce: otro de los lujos de Estambul, que sustituyó al Palacio de Topkapi como residencia de los sultanes, convertido luego en museo. El acceso es de martes a domingos, y el valor de la entrada es de 50 liras turcas. Ojo porque está abierto sólo de 9 a 16 (a 15 en invierno) y se entra en grupos limitados.   
  • Barrio de Kadiköy: del lado asiático, uno de los barrios en auge de Estambul. No sólo hay muchísimos bares para conocer, restaurantes y buen ambiente, sino que la zona del puerto también tiene una vista hermosa de los atardeceres sobre el lado europeo. Un barrio hermoso para recorrer a pie y conocer un poco más de la otra cara de la ciudad turca.

Para mí ese pequeño listado son como los must, lo que hay que ver si tienen muy poquito tiempo. Ahora, si están con algunos días más y pueden aprovechar para recorrer otros lugares, acá les dejo los agregados que hicimos nosotros durante el segundo viaje:

  • Barrio de Eyüp y la famosa colina Pierre Lotti: es un paseo que puede hacerse rápido, pero que aún así vale la pena. Desde la colina van a poder ver el magnífico Cuerno de Oro y disfrutar de las vistas de la ciudad. Hay un teleférico que sube desde Eyüp y que sale solo 2,60tl por tramo (y se puede pagar con la Istambul Kart)
  • Barrio de Balat: está dentro de la zona de Fatih, por lo que no es difícil llegar. Aún con su cercanía con la zona más turística, este barrio conserva rincones tradicionales y mucha paz. Hay varios restaurantes, galerías y bares, así como casas antiguas y edificios tradicionales de distintas colectividades que vivían (y viven) en la región. Acá pueden encontrar los famosos y coloridos Palation Apartments
  • Mezquita de Fatih: si quieren conocer una mezquita tradicional sin tener que pasar por la ola de turistas que se reúnen en la Mezquita Azul o en Santa Sofía, esta puede ser una buena opción. Es igualmente impresionante y hay muy poco turismo.
  • Büyük Valide Han: otro de los tantos miradores que tiene esta ciudad. No es tan sencillo llegar, pero sin dudas sus vistas lo valen. Y su costo es de sólo una lira turca, lo que hace que sea aún mejor.
  • Camlica Hill: de las siete colinas de Estambul, esta es la más alta. Las vistas desde arriba son increíbles.

De verdad, no dejen de visitar esta ciudad ubicada entre dos continentes, que tiene muchísimo para ofrecer: una cultura rica y muy diferente, una amplia gama de gastronomía, edificios que sacan el aliento y muchísimo para aprender sobre su historia y forma de vida. Un destino de esos que uno no sabe bien qué esperar, pero que sin dudas consiguió enamorarnos en el poco tiempo que estuvimos. 

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Entre Europa y Asia: un stopover en Estambul https://argietravellers.com/europa-asia-stopover-estambul/ https://argietravellers.com/europa-asia-stopover-estambul/#respond Fri, 12 Jan 2018 18:14:45 +0000 https://argietravellers.com/?p=137 Después de una fortuita promo loca de Turkish (ya contaremos en otro momento dicha promo y cómo fue viajar con esta aerolínea), tuvimos la suerte de contar con un stopover en Estambul. Al principio nos parecía bastante difícil de creer; la verdad dentro de unos meses vamos a estar en Turquía, ¡en Turquía!—; el país nunca había estado en nuestros planes. Con una madre fanática de las novelas turcas, había escuchado mucho sobre este lugar, sus costumbres y sus edificios más famosos, pero no sabía mucho más que eso. Me puse a investigar un poco, pero aún sin saber realmente qué esperar de esta ciudad ubicada entre dos continentes y con una cultura tan diferente a la nuestra.

Llegamos muy tarde, y pedimos un transfer desde el hotel para que nos pasara a buscar por Ataturk, el aeropuerto internacional. Siendo tres personas, el precio resultaba bien para el promedio de un taxi en Europa: pagamos 160 liras turcas, algo de 35 euros. Un transfer nos salía lo mismo más o menos (para tres) y este nos esperaba y nos dejaba en la puerta del hotel. También tienen la opción de tomar el metro, pero hay que estar atentos a los horarios: funciona de 6 de la mañana a 12 de la noche. La línea que va hasta el aeropuerto es la M1, y es probable que después tengan que hacer alguna combinación si se alojan en la parte más turística.   

Esa misma noche, probamos un kebab (non spicy, que resultó ser picante de verdad), y decidimos guardarnos para el siguiente día, que teníamos poco tiempo y mucho para conocer. Por más buena que sea Turkish, todos los vuelos de tantas horas son agotadores. Nuestro hotel, el Magnaura House Hotel, está en una ubicación ideal. Muy cerca de la Mezquita Azul, pasamos esa noche con el transfer por semejante estructura imponente, que no podíamos dejar de conocer al día siguiente. La realidad es que durante los viajes que hice en el último tiempo, tuve la oportunidad de conocer muchos lugares fascinantes. Sin embargo, Estambul es un sobresalto constante. Hay tanta majestuosidad en sus construcciones. Las mezquitas no son más que un ejemplo de todo lo bello que hay en esta ciudad.

Para aprovechar la luz solar de los últimos días de otoño, que es poca, arrancamos muy temprano con el recorrido. Lo bueno de Estambul es que el clima es mucho menos crudo que en otras zonas de Europa, y pudimos disfrutar de un día despejado y unos 15 grados a pocos días que comenzara el invierno (como para ir entrando en clima, después de tener 30 grados el día anterior en el hemisferio sur). El desayuno en el hotel lo tomamos alrededor de las ocho de la mañana, horario justo para disfrutar de la salida del sol desde la terraza. Si hay algo fascinante son los amaneceres y atardeceres sobre el Cuerno de Oro. Algo que no hay que perderse, de verdad. 

Estambul resulta una ciudad sin dudas pintoresca y variopinta para caminarla, incluso a pesar del tráfico y el turismo, que abundan. El camino por el barrio de Fatih, uno de los más populares de la zona europea, resulta casi surrealista. Cuando se van asomando los minaretes de las mezquitas, esas torres imponentes que parecen salidas de una película. Uno se siente tan pequeño; esa es una de las cosas más fascinantes de viajar. En Estambul no fue más que una reafirmación de esa belleza que tiene Europa, con su antigüedad y su historia tan a flor de piel.

Pasando la Mezquita Azul y Santa Sofía, una parada obligada fueron los bazares. Ya contaremos un poco más en otro post sobre dos de los más famosos, donde pueden llevarse los recuerdos más particulares de Estambul, sólo si pueden regatear a los vendedores (algo que, a decir verdad, no es mi fuerte). No me canso de repetir que las calles y los rincones de esta ciudad despiertan encanto, sorpresa y algo muy especial. Con cada paso hay algún detalle para ver, algo nuevo, algo imponente. Los bazares no son más que un ejemplo de algo a lo que estamos muy poco acostumbrados y que resulta emocionante por el simple hecho de ser desconocido. 

Tomar un té turco en una mesita en la calle, viendo la gente pasar y aprovechando las temperaturas gentiles que nos tocarnos en el final de la primavera, fue sin dudas también otro punto fuerte de esta ciudad. Es una escena única, tan distinta a la que estamos acostumbrados que guarda cierta magia extraña. Esa fue la sensación con la que nos movimos por este destino. Los mismos locales se toman constantemente su tiempo para disfrutar de esta bebida típica, que abunda por las calles, los mercados y el día a día como pausa dentro y fuera de la jornada de trabajo. 

El puente de Galata, con sus pescadores y ese caos constante con el que vibra el famoso Cuerno de Oro, es una de las zonas más emblemáticas de la ciudad. ¡Si nos llevaremos postales de este lugar! Aunque los caminos son largos e irregulares, es difícil cansarse de caminar por sus calles. No sólo consiguen acá el pescado fresco, sino que también hay muchos restaurantes debajo del puente que lo venden y que permiten disfrutar de otras especialidades turcas. Es una zona un poco más caótica que otras, pero sin dudas un buen lugar para sentarse a observar la ciudad. Particularmente soy fan de estos lugares atestados de gente común, que muestran la vida más típica. 

Pasando el puente, Karaköy nos esperaba con la famosa Torre de Galata y sus alrededores, llenos de locales, cafés y turismo. También es una zona muy intensa y llena de gente, donde las calles irregulares van llevando a rincones de lo más interesantes. La subida a la torre es, en mi opinión, una parada obligatoria para disfrutar de la ciudad desde otro ángulo. Estambul es bellísima, y su vista panorámica sin dudas no decepciona. Hay un restaurante dentro de la torre, pero es necesario tener reserva para comer ahí. La verdad los precios son más elevados que en otros lugares de la ciudad, pero no es una locura. Si van a darse un gusto, los precios de Estambul hacen que pueda ser mucho más accesible que en otro lugares. 

Caminando bastante pero disfrutando del paisaje, llegamos hasta la peatonal Istiklal, sin dudas una calle famosa y llena de locales. Si lo que buscan es hacer compras, este es el lugar. Hay muchísima vida local en esta zona, varios restaurantes y hasta artistas callejeros. Una parte muy linda de la ciudad para conocer y hacer un poco de shopping, aún en la parte europea de Turquía.

Por la tarde decidimos conocer también la parte asiática. El metro de Estambul es un buen medio para moverse por una ciudad tan grande. Es recomendable sacar los viajes por ventanilla, ya que en cantidad salen más baratos que por las máquinas. Es rarisimo que no exista el concepto de “combinación” en la ciudad turca, y que cada tramo se realice por separado. Pero con el boleto por tiempo pueden utilizar también el tranvía, que es otro medio ideal para moverse y aprovechar para conocer. No es complicado utilizar el transporte público; es cuestión de estar atentos a los nombres de las estaciones, nada más. 

El lado asiático es algo distinto. Cuando llegamos, nos recordó un poco al barrio porteño de Once —a grandes rasgos, por el caos, los negocios y el movimiento de gente local—, pero sólo fue momentáneo. Después de caminar un poco, encontramos las cuadras principales, plagadas de bares y un ambiente mucho menos turístico a nivel de atracciones, pero aún así muy atractivo para para recorrer. Acá está la movida de Estambul, y es muy fácil encontrar un pub para tomar una cerveza o comer algo. Incluso si quieren un break de la comida turca, hay mucha variedad para elegir. 

La ciudad de noche es otra, que merece ser visitada y fotografiada. La iluminación y los edificios hacen una combinación muy única. Los puentes, con sus luces que se ven desde el avión; las mezquitas, que se rodean de una mística muy hermosa; las callecitas, que siguen con esa regla europea de inspirar muchas cosas cuando cae la noche y se prenden las luces. Caminar por Estambul de noche es casi obligatorio. Los locales de comida se iluminan y los vendedores salen a las calles para invitarlos a tomar algo, a probar algún plato, a revisar la carta… 

El consejo más grande que puedo darles sobre esta ciudad es que vayan. A veces existe una duda sobre la cultura tan distinta, y he escuchado mucha gente decir que no es una ciudad que les interese conocer porque “¿Qué hay en Estambul?”. A veces es la ignorancia de destinos que quizás no son tan populares de este lado del globo —como lo son Roma, Barcelona o París—, lo que nos hace dejar de lado estos destinos; pero puedo dar fe que no tiene nada que envidiarle a las grandes capitales europeas. La diferencia cultural es justamente una de las tantas cosas que hace de esta una ciudad tan mágica, donde cada calle parece una aventura nueva para descubrir. Nosotros definitivamente nos quedamos con ganas de ver mucho más, así que no tendremos más opción que volver.

Pronto estaremos publicando una guía con atracciones, qué comer y cuáles son los precios promedio de nuestra estadía en Estambul que, si bien corta, alcanzó para que ya estemos pensando en una segunda visita a Turquía.

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