recaptcha-in-wp-comments-form domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131updraftplus domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131Hace un tiempo ya, escribí una guía para visitar los países bálticos, que fueron una de las sorpresas de nuestro viaje por Europa del 2018/19. Sin embargo, me quedó pendiente entrar en detalle sobre cada uno de los países que conocimos. Cada uno de ellos fue especial a su manera y con muchas cosas para ver.
Hoy quiero hablar de Lituania. Un país sobre el que, honestamente, sabíamos poco y nada. Lo elegimos por dos razones. Una, nos volvimos un poco curiosos por saber por qué todo el mundo iba a los bálticos, pero solamente visitaba Estonia y Letonia. Otra, porque la verdad conseguimos un vuelo muy barato de Londres a Kaunas, y dijimos ¿por qué no?
Y qué bueno es decir ¿por qué no? algunas veces.
Resulta extraño, a esta altura del partido, llegar a países con poco turismo. Veníamos de Portugal, España, Francia, Inglaterra, donde a veces hay que pelearse con otros turistas para conseguir una foto, a base de miradas mordaces y carreras para ver quién llega primero. Y, sin embargo, en Lituania nos encontramos con un panorama totalmente distinto a los destinos previos. No había gente en la calle tomándose fotos. No teníamos que esperar para entrar a un lugar. Si guardábamos nuestra cámara, tranquilamente podíamos hacernos pasar por un par de locales.
No sé si habrá sido la época, pleno enero y temperaturas de -20 grados, pero tuvimos Lituania toda para nosotros. Pudimos meternos en bares vacíos, caminar por calles llenas de gente yendo a trabajar o volviendo a su casa. Quizás fue eso lo que hizo que este país me pareciera tan especial. Disfrutar de su capital sin apuros y apreciando un lugar real.
El inglés no es moneda tan corriente como en otros lugares, pero uno se puede hacer entender. No sabíamos que después terminaríamos en Ucrania. Hacerse entender en Lituania, al lado de ese país, nos iba a parecer una pavada. En línea general nos cruzamos con gente amable, con la abuela de un host que sólo hablaba ruso, con empleados de puestos de comida que nos hicieron ruidos de animales para explicarnos qué estábamos comiendo (Lituania merece otro post aparte para su comida, de verdad). Creo que, cuando hay buena voluntad de ambas partes, uno siempre termina comunicándose de alguna manera.
Vilna particularmente me sorprendió mucho. Es una capital muy linda, limpia, con esa mezcla especial que tienen este tipo de ciudades entre lo moderno y la historia. A cada minuto nos hacía recordar que es la capital de un país muy nuevo, que pasó por mucho y que lo deja ver orgullosamente en sus calles, sus museos y sus detalles. Es un recorrido pintoresco y especial, con un centro que fácilmente se recorre a pie.
Les dejo algunas de las atracciones que disfrutamos en la semana que estuvimos en Vilna. Es una ciudad a la que verdaderamente quisiéramos volver, quizás cuando podamos estar sin tanto abrigo y sin patinar por las calles cubiertas de hielo. Sin embargo, creo que en invierno también tiene su encanto. Me parece que, independientemente de la época, es una ciudad que van a disfrutar. Aquí las atracciones:
Les dejo el mapa con todos los lugares mencionados, más algunos otros donde paramos a comer a buen precio. Realmente recomiendo visitar Vilna, que parece de algún modo eclipsada por las otras capitales bálticas, y que, honestamente, no tiene nada que envidiarles.
]]>Nosotros nos alojamos en Barajas, bien cerca del aeropuerto, por una cuestión de comodidad. Llegábamos a Madrid a la mañana y nos íbamos bien temprano al otro día, por lo que no tenía sentido parar en el centro y madrugar más de lo que ya debíamos. Dejamos nuestras cosas en el hotel y nos dispusimos a ir directo para el metro. Es muy sencillo viajar desde las afueras hasta el centro con el transporte público.
El metro de Madrid se inauguró hace 100 años y cuenta con trece líneas. Sin dudas, como en toda gran ciudad, es una forma rápida y económica de moverse y aprovechar el tiempo al máximo. Nosotros amamos caminar, pero muchas atracciones se encuentran a una distancia considerable como para hacer todo a pie, en especial si están a contrarreloj. Para viajar pueden comprar la tarjeta, que vale 2,50 euros, y cargarle los tickets de viaje individuales (el precio varía, dependiendo de la zona, entre 1,50 y 3 euros) o el ticket de 10 viajes, dependiendo de lo que les convenga. Nosotros compramos las tarjetas directamente en la estación de metro del aeropuerto de Barajas. Tengan en cuenta que si van a utilizar este medio, tienen que abonar un Suplemento de Aeropuerto, necesario para poder entrar o salir de las estaciones de Metro de Aeropuerto T1-T2-T3 o Aeropuerto T4 si se viaja con un billete Sencillo o 10 Viajes.
Desde Barajas nos tomamos la línea 8, hasta la estación Colombia, y ahí combinamos con la línea 9 hasta Príncipe de Vergara. ¿Nuestro destino? El Parque del Retiro, obvio. Creo que no hay lugar en Madrid que me guste tanto. En otoño, la época en la que me tocó visitarlo, los colores son increíbles. No pueden dejar de ver su Palacio de Cristal, que es una verdadera belleza. Ahí cerquita tienen el Museo del Prado, pero no era nuestra intención perder tiempo encerrados. Nosotros no somos unos apasionados de los museos, sino de caminar las ciudades, y en 24 horas le dimos prioridad a lo que más nos gusta.
Caminando por la Calle de Atocha, nunca puedo dejar de levantar la cabeza. Esta zona de Madrid me encanta. Acá fue donde paré la primera vez que fui a esta ciudad (había escrito ya algo sobre pasar Año Nuevo), y es una zona ideal. Caminando por acá van a llegar hasta la Plaza Mayor, uno de los lugares más famosos de Madrid. Ahí nomás, en la calle Mayor, tienen 100 Montaditos (algunos días de la semana, tiene promociones de todo por un euros), una cadena de tapas por si ya están para almorzar. Si todavía están más para el desayuno o para algo dulce, no pueden dejar de ir a la famosa Chocolatería San Ginés, y tomar su chocolate con churros. A veces hay fila para sentarse en el salón, pero también tienen la opción de comprarlos para llevar y seguir camino.
Ahí nomás se van a encontrar con La Puerta del Sol, donde van a poder ver también la famosa escultura del Oso y el Madroño. Aunque como en toda zona turística, los precios son un poco más elevados, por acá van a encontrar todo tipo de souvenirs para llevarse a casa.
Volviendo un poco sobre nuestros pasos, pasamos por el Mercado de San Miguel. Pasamos solamente a mirar. La verdad que los precios del mercado no son los más amigables para el bolsillo mochilero, pero hay una variedad de productos y olores que vale la pena admirar. Madrid tiene una gastronomía increíble, por lo que no recomiendo ir a las zonas más turísticas, sino perderse por sus calles y sentarse en algún lugar local. Si quieren ir a lo seguro, hay muchísimas sucursales de La Sureña, que fue donde nosotros decidimos almorzar. Pero, por lo general, se come muy bien en todos lados.
Seguimos caminando hasta la Calle de Belén, donde se encuentra el imponente Palacio Real. En esta zona se encuentran concentradas varias atracciones que vale la pena admirar. Es realmente una parte muy bonita de Madrid. Desde acá, la caminata hasta el famoso Templo de Debod es muy corta. Es uno de esos lugares que se han vuelto muy icónicos en la ciudad. Si bien se puede entrar al templo, la mayoría elige este punto para ver el atardecer. Si caminan por el Parque del Oeste, van a encontrar muchos rincones donde la gente se sienta y espera a que termine el día.
Desde acá, pueden volver caminando por el barrio de Malasaña, donde el ambiente cuando cae la noche es ideal para unas tapas y cañas, un equivalente a nuestra picada con cerveza. Hay muchas opciones. Incluso si no son de las cerveza, por la zona van a encontrar la Sidrería el Tigre, donde con la bebida viene incluido un plato de tapas. Es una muy buena opción para comer algo barato y probar un poco de la gastronomía típica.
Luego, ya de noche, nos volvimos caminando por la Gran Vía, hasta llegar a la Fuente de Cibeles y ver la Puerta de Alcalá iluminada, antes de volvernos para el hotel. Teníamos un vuelo muy temprano y estábamos muertos, pero felices de haber aprovechado un día a full en Madrid.
Para mí, esto es lo fundamental. Obviamente, faltan algunos lugares que me gustó visitar: el barrio de Latina, o el estadio Bernabéu (recomiendo mucho el tour), incluso nos quedó pendiente la postal de desde la terraza de Bellas Artes. Por falta de tiempo, nosotros decidimos dedicarnos a caminar un poco la ciudad y ver todas aquellas cosas gratuitas y típicas de la capital española. ¿Para cuántos días da quedarse en Madrid? En mi opinión, varios. Pero, si están con las horas contadas, creo que es un buen pantallazo general de esta ciudad hermosa. Como nosotros, seguramente, se quedarán con ganas de volver.
]]>La capital portuguesa es una ciudad que realmente nos encantó, y que tiene mucho para ver. Portugal es un país al que volveríamos sin dudarlo. A continuación compartimos una guía con toda la información que recolectamos durante nuestra visita para que puedan planificar la suya.
Lisboa es una ciudad mucho más grande de lo que esperábamos. La capital portuguesa tiene más de 500.000 habitantes y es una de las zonas más pobladas del país. Sin dudas, es una ciudad llena de vida, de colores y sabores, algo que creo es muy característico de este país. Es un lugar al que fuimos porque teníamos un stopover de TAP, la aerolínea de bandera, pero que nos terminó encantando. Sin dudas, creemos que será la primera de varias visitas a este país.
Con respecto a la seguridad, no tuvimos problemas. En la Plaza de Comercio intentaron vendernos droga a plena luz del día, algo que después nos enteraríamos que es totalmente normal. Por más que nos resultó raro, con decirles que no, basta; no nos sentimos amenazados ni nada por el estilo. Lo mejor que pueden hacer en estas situaciones es ignorarlos y seguir con la suya.
En general, Lisboa no nos pareció un lugar inseguro. Como en toda gran ciudad, hay que tener cuidado con los carteristas y estar atento, evitar lugares poco turísticos por la noche y todas las precauciones que por lo general tenemos en otros lugares. Personalmente, me sentí muy cómoda paseando por la ciudad, incluso de noche. Con el idioma, la señalización se entiende bastante bien y, en línea general, les van a hablar un básico de inglés en las zonas turísticas, por lo que tampoco creo que tengan problema con eso.
Siempre repito lo mismo, pero eviten cambiar efectivo en la calle. En la mayoría de los lugares aceptan tarjeta, pero siempre es recomendable usarla sólo en locales y lugares confiables. Si van a comprar en puestos en la calle o similares, lo mejor que pueden hacer es comprar con efectivo. Si llegan al aeropuerto, pueden sacar con la tarjeta en el cajero; también pueden hacerlo en la ciudad. Si pueden llevar algunos euros con ustedes desde su ciudad, también puede ser una buena idea.
Documentación: para viajar a Lisboa desde Argentina se requiere tener pasaporte al día. No es necesaria visa. Al ser parte de la Unión Europea, es obligatorio contar con un seguro médico que cubra los 30.000 euros. Por lo general, lo único que solicitan a la hora de ingresar es pasaporte, pero tengan en cuenta que pueden pedirles pasaje de vuelta, alojamiento reservado y el ya mencionado seguro médico. Personalmente recomiendo ir con todo impreso (pasajes, vouchers, comprobantes) para hacer el ingreso al país lo más rápido posible. Si tienen pasaporte de la comunidad europea, van a poder acceder rápidamente.
Siempre recomiendo viajar con seguro médico, sea requisito o no. Los que leen el blog desde hace tiempo, ya saben lo que opino al respecto. A nosotros nos salvó muchísimas veces. Pueden chequear las promociones que tiene Assist365: con el código ARGIES, tienen un descuento adicional del 5% sobre las promociones vigentes.
Corriente: Como en la mayoría de los países de Europa, los enchufes son Clase F, compatibles con los clase C (también de dos patas). Si no tienen alguno, seguro pueden comprar en el aeropuerto o en cualquier tienda por la calle. El más reciente nosotros lo compramos en un local que arreglaba celulares.
Los precios nos parecieron un poco más económicos que la media europea, en especial en los precios de las atracciones y a la hora de sentarnos a comer. En general, Portugal es un buen destino si manejan un presupuesto ajustado. Si bien la moneda es el euro, el costo de vida en general nos pareció más bajo que en otros lugares con la misma moneda. Si a eso le sumamos que encima viajamos en temporada baja, lo que abarató también el alojamiento, se puede conocer esta ciudad por muy poca plata.
Saben que no me gusta hablar de un presupuesto por día, porque creo que es muy propio de cada uno y qué les guste hacer. Algunos le dan prioridad a tener una habitación privada, otros a poder sentarse a comer, algunos otros a comprar recuerdos de viaje… En fin, creo que me entienden. El presupuesto depende del tipo de viaje que hagan. Lo que sí puedo decirles es cuánto gastamos aproximadamente y los precios que pueden esperar a encontrarse allá.
Nuestro gasto diario, incluyendo alojamiento, comida y transporte, fue aproximadamente de 50/60 euros por día (para dos personas). Tengan en cuenta que la mitad de esto fue alojamiento (una habitación privada en Airbnb que tuvimos que sacar sin demasiada anticipación), más una comida en la calle, más una comida en el departamento (comprando en el supermercado), más dos o tres viajes en metro/bus. Nuestro presupuesto para esta parte del viaje era muy limitado, pero es una ciudad en la que realmente se puede viajar barato.
Por Aire:
Nosotros llegamos a Portugal desde Porto Alegre con TAP (el vuelo Buenos Aires – Porto Alegre era operado por Aerolíneas Argentinas). Lisboa tiene conexiones buenísimas con el resto de los países europeos, por lo que no es difícil meterla dentro del Eurotrip. A nosotros incluso llegar a Lisboa desde América nos pareció genial: es un vuelo un poco más corto que a otros destinos, y puede ser incluso un buen inicio para recorrer Europa por tierra.
El aeropuerto de Lisboa, además, tiene excelente conexión con el centro de la ciudad. Ya sea en transporte público o en Uber, es muy fácil llegar al centro y relativamente económico.
Por Tierra:
A pesar de estar en una punta del continente, Portugal está perfectamente conectado y es muy fácil llegar por tierra. Desde España hay muchísimas opciones para llegar a Lisboa. Nosotros habíamos ya sacado un vuelo con stopover, pero pueden utilizar los buses de Flixbus, que damos fe que son una buena combinación de bueno y barato para viajar por Europa, y bastante más económica que tomar un avión. Si están por España, el roadtrip en coche es otra opción buenísima.
Para los lectores que sean #TeamVerano, Lisboa es el paraíso. Nosotros llegamos a esta ciudad un 17 de Noviembre, y pudimos darnos el lujo de andar con manga corta un par de días. Muchos argentinos viajamos a Europa en enero o febrero por cuestiones de año escolar/universitario o vacaciones laborales, por lo que Lisboa es una buena elección para quienes viajan al invierno europeo y no buscan nieve ni temperaturas bajo cero.
Obviamente, también tuvimos clima de campera. Tampoco se hagan los cancheros si viajan en invierno. Pero seguro la van a pasar mejor que en otras zonas del viejo continente. Nunca tuvimos que abrigarnos demasiado. Además, somos fans de la temporada baja. 20 grados y poca gente es la combinación ideal.
Nuestros primeros meses de viaje fueron en modo full ahorro, por lo que en Lisboa probamos por primera vez algo que nunca habíamos elegido antes en materia de alojamiento: sacar una habitación privada por Airbnb. Si bien ya habíamos utilizado este sitio antes, siempre habíamos sacado departamentos enteros. Ir a una casa de familia en una habitación de alquiler era una nueva experiencia para nosotros, por lo que no sabíamos qué esperar.
Honestamente, a nosotros nos gustó mucho la experiencia, pero tiene puntos a favor y en contra. Si bien me gustaría armar algo aparte sobre esto, quiero decirles que en general es una buena opción si buscan ahorrar. Es más probable conseguir algo más céntrico de esta manera y suele ser tranquilo durante el día. Lo malo quizás es que uno a veces debe compartir cocina y baño con otras personas, pero no es muy diferente a lo que sucede en un hostel. Incluso, para quienes buscan dormir tranquilos, suele ser mucho más fácil en una casa de familia. Lo que sí puedo sugerirles es que pregunten bien cualquier duda que tengan antes de ir: no se olviden que no están yendo a un departamento, sino a la casa de alguien. Por ejemplo, si tienen problemas de alergia a las mascotas, tengan en cuenta que muchos pueden tener gatos y en las publicaciones a veces no lo aclara. Para nosotros fue una sorpresa positiva tener un michi en la casa, pero para otros sabemos que puede no serlo.
Nosotros pagamos más o menos 32 euros la noche. La verdad que el precio nos cerraba, y el departamento estaba muy bien ubicado: en el hermoso barrio de Arroios, a pocas cuadras de distintas estaciones de metro. En general, se pueden encontrar cosas buenas por ese precio, pero no creo que vayan a gastar mucho menos.
Pueden buscar todas las opciones disponibles en la página de Airbnb. Registrándose desde mi perfil o el de algún viajero conocido que ya se encuentre registrado, obtienen un descuento de $600 pesos argentinos en reservas superiores a $1100.
Viajar en transporte público en Lisboa nos resultó muy cómodo y muy sencillo. Si pueden alojarse cerca de una estación de metro, van a tener una opción fácil y económica para recorrer las principales atracciones de la ciudad.
El viaje sale 1,45 euros y pueden comprar en las estaciones la tarjeta recargable por 0,50 euros (llamada Viva Viagem, el equivalente a nuestra SUBE). Las máquinas sólo aceptan monedas y tarjetas de crédito, así que también tengan en cuenta eso a la hora de comprar.
Aunque el 90% de los viajes los hicimos en metro, también usamos los buses, para ir a aquellas zonas donde las líneas subterráneas no llegaban. Si están pocos días, pueden manejarse con el primero tranquilamente. Nosotros no utilizamos nunca taxi o coche, por lo que doy fé que con el transporte público es más que suficiente, incluso para ir al aeropuerto.

Importante: tengan en cuenta que el metro de Lisboa opera de 6:30 a 1 de la mañana, y algunas estaciones cierran antes, así que chequeen antes de viajar. Si tienen que ir al aeropuerto, pueden pedir un Uber por aproximadamente 4 o 5 euros (dependiendo de la zona en que se encuentren).
Ir en tren a Sintra:
Si quieren conocer esta maravillosa ciudad y no quieren pagar una excursión, es muy sencillo hacerlo en tren por cuenta propia. Hace un tiempo armé un post con toda la info, que pueden ver acá. Incluso para conocer otras zonas de Portugal, el servicio de trenes nos pareció muy cómodo y fácil de usar.
En Lisboa (y en Portugal en general, por lo que nos han dicho), se come de maravilla. La gastronomía portuguesa nos sorprendió y nos dejó tan encantados como su gente. Se come bien y se come barato, por lo que Lisboa suma puntos por ahí también para nosotros, que amamos probar platos locales cuando viajamos..
No fuimos a muchos restaurantes, pero sí podemos decirles que los precios son aptos para sentarse a comer, incluso para los que viajamos con poco presupuesto. Incluso el mercado Time Out Lisboa, muy turístico y con precios un poco más altos, tiene algunas opciones de menús que arrancan en 7,50 euros. Si paran por Arroio, donde estábamos nosotros, hay menos lugares turísticos y comimos dos personas por 12 euros (dos platos gigantes, uno de ellos el típico Bacalhau, con pan casero y agua). Quienes nos atendieron no hablaban inglés ni español, pero nos trataron muy bien y nos entendimos bastante.
Hay también puestitos de comida al paso y van a encontrar los famosos 100 Montaditos (cadena española), donde algunos días de la semana se puede ir “de tapas” por un euro cada una. Es una gran opción para variar un poco y comer barato.
El supermercado también tiene buenas opciones de comidas preparadas, algo a lo que nosotros recurrimos mucho. Fuimos a la cadena Pingo Doce, donde había platos interesantes por precios que iban desde 1,50 a 3 euros. Si están parando en un departamento, es una de las mejores forma de ahorrar en comida.
Si van para el barrio de Belem, donde está la torre, no pueden dejar de pasar a comer unos pastéis de Belem, un dulce típico de la zona. El local por lo general tiene mucha gente, pero vale la pena esperar. Pueden comprarlos por 1,10 euros.
Si quieren salir o buscan una zona de bares, super recomendado el barrio de Alfama, que fue donde vimos más movida. Cuando el clima acompaña (que en Lisboa suele ser moneda corriente), está hermoso para sentarse en las mesitas a la calle a tomar algo.
Algunas atracciones gratuitas:
Algunas atracciones pagas:
Estambul tiene la particularidad, como muchos sabrán, de estar situada entre dos continentes: Europa y Asia. Su cultura es un fiel reflejo de esta combinación, que se ve en sus edificios, su gente, sus costumbres y su gastronomía.
La moneda es la lira turca. El valor es de algo como 0,15 euros (a Julio de 2019, por lo menos). Nosotros sacamos efectivo directamente desde el cajero del aeropuerto, que creo que es lo más sencillo. También pueden hacerlo en la ciudad, desde cualquier ATM que encuentren. Hay muchísimos cajeros repartidos por las calles de la ciudad, que los locales utilizan regularmente. Por lo general yo no soy partidaria de las casas de cambio, pero también pueden encontrarlas por el centro. En un lugar donde no entienden el idioma, por lo general el cajero es lo más rápido y lo más sencillo de utilizar (que siempre tiene la opción de, por lo menos, ponerlo en inglés). Chequeen con su banco siempre cuál es el límite de adelanto mensual. En Turquía particularmente no creo que tengan problema con el límite, ya que el dinero suele rendir bastante.
Es una ciudad muy grande, mucho más grande de lo que teníamos idea. Aunque un stopover no llega, ni por asomo, a ser suficiente para conocer Estambul, pueden aprovechar para ver las atracciones principales. Vale la pena.
Documentación: Para ingresar a Turquía con pasaporte argentino no necesitan visa; basta con tenerlo al día (con al menos 6 meses de vigencia desde la fecha que llegan). Tengan o no ciudadanía y pasaporte europeo, deben hacer migraciones tanto cuando entran como cuando salen del país, ya que el mismo no forma parte de la Unión Europea. Los controles fueron bastante tranquilos en nuestro caso y no nos hicieron demasiadas preguntas, pero siempre les recomiendo ir con todo impreso en una carpeta, en caso que les pidan pasajes de avión, hoteles, seguro de viaje, etc.
Para turistas argentinos, el plazo de estadía en Turquía es de 90 días. Por lo general, las reglas que aplican son similares al resto de Europa. Incluso una argentina que vive acá nos dijo que suelen “copiar” mucho las leyes que van apareciendo en la UE, por lo que suelen ser parecidas en el tiempo. En la página de la cancillería, recomiendan a las mujeres no andar solas por zonas no turísticas. La realidad es que en Estambul, aunque viajé en pareja, me sentí muy cómoda y segura.
Números útiles: como siempre recomiendo, ante cualquier inconveniente lo mejor que pueden hacer es consultar en la recepción del hotel o a su anfitrión, que siempre los locales tienen más facilidad para moverse y reaccionar ante un problema. En Turquía no hablan inglés tan bien como en otras partes del mundo, pero siempre tuvieron muchísima voluntad para ayudarnos, hacerse entender o encontrar alguien que hablara inglés un poco mejor. Acá algunos números de teléfono de Estambul para tener a mano:
Por lo general, notamos que el nivel de inglés era bastante básico, incluso en los recepcionistas o las personas que brindaban atención al cliente. Si salen un poco de la zona turísitca, es posible que sólo les hablen en turco. Si tienen que hacer un llamado o tienen una urgencia, lo primero que pueden hacer es intentar comunicarse o encontrar alguien que hable inglés. Uno de nuestros recepcionistas salió a la calle a buscar a una señora que trabajaba al lado, que hablaba bien inglés, y le pudimos explicar un problema que teníamos. La gente es muy servicial por lo general, así que no creo que vayan a tener problemas. Como siempre digo, Google Translate ayuda. Varias personas se comunicaron con nosotros de ese modo.
Corriente: La corriente en Estambul es 220v, y se utilizan los mismos adaptadores que tienen en España y muchas otras partes de Europa: tipo C o F, los que tienen dos patas redondas. Pueden llevárselos directamente de acá, ya que es un adaptador que acá se consigue, o comprarlos en los free shop del aeropuerto (muchas tiendas venden elementos de viaje, entre ellos adaptadores).
Comunicación: Para mí, al llegar a Turquía está bueno comprar un chip para el celular. Hay lugares donde podemos prescindir, pero acá nos pareció bastante útil. Tengan en cuenta que toda la wifi pública (incluso la de los aeropuertos), requiere tener un número de móvil para validar el acceso (les envían un sms). Además, Google Maps resulta muy útil si van a viajar en transporte público (ya que, sobre todo los buses, pueden ser algo desorganizados). Nosotros compramos uno en el aeropuerto por 30 euros, que tiene 8GB. Nos pareció bastante caro, pero necesitábamos estar comunicados. Luego leímos que, en general, comprar una SIM acá es caro. Les recomiendo comprar en Turkcell o Turk Telecom, que tenían los mejores precios. Vodafone nos pareció carísimo en comparación.
Estambul es una ciudad que a nosotros, como argentinos, nos resultó barata. Ya sea la hotelería, sentarse a comer o incluso comprar en el supermercado, todo nos resultó bastante por debajo de la media a la que nos tiene acostumbrados Buenos Aires (ni hablar de Europa). Pueden darse el lujo de ir a un lindo hotel o de cenar en un restaurante, que el presupuesto no se les va a ir por las nubes.
La primera vez que estuvimos acá, pagamos una habitación triple, ubicada en el barrio de Fatih y a metros de la Mezquita Azul, unos 50 dólares la noche, con desayuno incluído (si lo reservan desde este link, pueden obtener un 10% de descuento en su estadía). La realidad es que es un precio que muy pocos países tienen (en especial si hablamos de grandes ciudades turísticas). Los hoteles en Estambul son preciosos. Les recomiendo buscar bien, porque la realidad es que pueden conseguirse lugares bellísimos y muy bien ubicados por muy poca plata. Van a ver que todos tienen muy buen puntaje. En general, la hotelería en Turquía es buena y la gente es muy hospitalaria.
Con respecto a la comida, también hay muchas opciones y a precios relativamente accesibles. Un desayuno/merienda con un típico café turco, un té turco y una porción de torta nos salió aproximadamente 20 liras, lo que son aproximadamente 3 euros.
Para almorzar y cenar hay muchas opciones. Aunque la comida turca es definitivamente algo que hay que probar, puede ser un poco invasiva para los que no estamos acostumbrados a tantas especias y picante. Un día almorzamos en un bar (Aylak Bar, en la parte asiática) una pizza con cinco pintas de cerveza, lo que nos salió unos 20 euros. Si buscan una opción un poco más típica, en un restaurante en la zona turística de Fatih (Adonin Café Restaurant), gastamos aproximadamente 26 euros en dos platos de pastas, una hamburguesa y tres pintas de cerveza (y tenían mucha oferta de platos locales a buen precio). La realidad es que siempre recomiendo revisar la carta antes de sentarse (la mayoría de los restaurantes la tienen en la puerta, por lo general en inglés y turco), pero no creo que vayan a llevarse grandes sorpresas con los precios de la gastronomía en la ciudad. Se puede comer bien sin gastar una fortuna. Si paran a comer en alguna cadena de comida rápida (ya sea de las turcas o de las yankees), pueden comer por 2 o 3 euros por persona.
El precio del transporte público tiene un valor fijo de 2,60 liras (comprando previamente la Istanbul Kart, que sale 6 liras). Es muy fácil moverse tanto con el metro como con los buses, y por suerte aparecen en Google Maps. Basta con recordar los nombres (o, si son muy complicados, sacarle una foto al mapa del recorrido). Si no compran la tarjeta, los viajes son más caros. Por lo que sale, recomiendo comprarla. Con una sola tarjeta pueden viajar hasta 5 personas, por lo que el costo es mínimo ya si viajan en pareja o en grupo.
Los supermercados también son económicos, sin importar la cadena que elijan. Bim, Sok, Carrefour y Migros son algunos de los supermercados que van a encontrar en Estambul. También hay muchos almacenes que venden productos como bebidas alcohólicas, que no se consiguen en todos los supermercados.
Para que tengan una idea respecto a los precios de supermercado, compramos una caja metálica de té turco por por 6,25 liras (1,35 euros). Una botella de un litro de Schweppes está 2,70 (0,58 euros) y una de 1 litro y medio de agua está algo de 20 centavos de euro. Más o menos imaginen que estos precios aplican a la mayoría de los productos que puedan comprar. Realmente resulta muy económico y es una buena idea para comprar productos regionales sin gastar una fortuna. Café o té turco, dulces, chocolates… pueden comprar todo acá y les va a salir mucho más barato que en cualquier local de regalos.
Como dije, la hotelería en Estambul es excelente y a muy buen precio. Hoteles que parecen palacios, habitaciones con detalles hermosos y vistas desde la habitación que parecen de cuento. Basta con entrar a Booking para que vean a qué me refiero. Y sé que cuando digo esto piensan que van a gastar una fortuna, pero no es así. Si hay algo que realmente me sorprendió cuando empezamos a planificar el viaje fue el precio de estas habitaciones hermosas en las mejores zonas de la ciudad.
Nosotros fuimos al Magnaura House Hotel, aunque la elección se nos complicó bastante. Lo elegimos porque tenía buen precio por una triple, ventanas a la calle y muy buena ubicación dentro del barrio que queríamos alojarnos (Fatih). Si se fijan, la mayoría de los hoteles tienen reviews muy buenos, calificaciones por arriba de la media y fotos que dan ganas de quedarse en todos; y los precios son más que razonables. Antes del viaje armamos una pequeña wishlist con los que más nos habían gustado, hasta que finalmente nos decidimos por el Magnaura. Estos particularmente los seleccionamos porque disponían de habitaciones triples y se encontraba en Fatih, y todos tienen aproximadamente un puntaje de 9 en Booking (algunos incluso más). Se los dejo para que puedan revisarlos y ver cuál se ajusta mejor a sus necesidades:
Los precios mencionados arriba son de Booking y obviamente son aproximados (ya que depende mucho de las fechas, la temporada, etc). Si reservan desde este link a través de Booking, obtienen un 10% de descuento en su reserva. Nosotros usamos bastante este sitio y ese descuento nos hizo ahorrarnos unos cuantos euros.
Les puedo garantizar que en el Magnaura nos sentimos muy cómodos. Kadir (gracias a las novelas que ve mi madre, nunca me voy a olvidar de su nombre) se portó de diez con nosotros, nos ayudó con el transfer. Personalmente, lo recomiendo mucho. Ahora, si van a alguno de estos, ¡no duden en contarnos su experiencia!
En nuestra segunda visita a esta ciudad, estamos utilizando TrustedHousesitters, que ya expliqué en otro post de que se trata. Estamos parando en el barrio de Ferikoy, que no es tan turístico. Sin embargo, estamos muy cerquita de Taksim, que es otra zona que nos gustó mucho para turistear.
Otra opción es Airbnb. En cuanto a mí respecta, en un lugar donde no conocemos la cultura y no entendemos el idioma, preferimos movernos en hoteles, donde es más probable que encuentren gente que hable inglés. De cualquier forma, pueden buscar todas las opciones disponibles en la página de Airbnb y después nos cuentan su experiencia; hay un montón de departamentos que se ven hermosos. Registrándose desde mi perfil o el de algún viajero conocido que ya se encuentre registrado, obtienen un descuento de $600 pesos argentinos en reservas superiores a $1100.
Estambul es una ciudad muy grandes y, aunque es hermoso caminarla todo lo que les sea posible, van a tener que recurrir al transporte público, en especial si quieren cubrir mucho en un día como hicimos nosotros.
En la rede de transporte van a encontrar metro, buses, tranvías e incluso ferries, que les van a permitir cruzar desde la parte europea a la asiática de una forma muy agradable (y económica).
Si vuelan con Turkish, ya no llegarán más al aeropuerto de Ataturk (como lo hicimos en 2017), sino que van a arrivar al nuevo aeropuerto de Estambul. Este aeropuerto, lamentablemente, se encuentra muchísimo más alejado que el anterior, pero pusieron a disposición de los viajeros algunas nuevas opciones para llegar a la ciudad.
Desde el Aeropuerto de Estambul, en el subsuelo, van a encontrar la terminal de micros que salen a distintos puntos de la ciudad. Los Havaist Airport Shuttle cuentan con más de 20 líneas que se dirigen a los diferentes barrios de la ciudad. Lo bueno es que, buscando en Google Maps, les va a aparecer cuál deben tomarse. Nosotros, por ejemplo, parando en el barrio de Feriköy nos tomamos el que iba en dirección a Sultanahmet y nos bajamos en la primera parada (y pagamos 18 liras por persona). Los precios de los buses van desde las 12 liras hasta las 30 liras (dependiendo de la línea que tomen) y pueden pagarse tanto con tarjeta de crédito como con la Istanbul Kart. Ahí mismo donde paran los buses pueden comprar la tarjeta de transporte, que luego podrán usar en la ciudad. Hay diferencia con tomarse un taxi que, en promedio, seguramente les saldrá más de 120 liras. Debo decir que se viaja bastante bien, en especial por el precio.
Hay varias formas de pagar por el transporte público en la ciudad. La Istanbul Kart que mencionaba antes es muy fácil de usar; ya que pueden comprarla y funciona como una “sube” a la que vamos añadiendo crédito para viajar (y obviamente con la cual salen más baratos los viajes). La realidad es que lo más conveniente es comprar esta tarjeta, que sale 6 liras turcas e ir cargando dinero en las máquinas que se encuentran en las estaciones de metro. Las máquinas son nuevas y bastante intuitivas, e incluso tienen la opción de ponerlas en español. Las mismas no dan vuelto, pero el sobrante al comprar la tarjeta se les suma como crédito para viajar. Por ejemplo, si van a pagar la Istanbul Kart con 20 liras, la máquina les va a devolver la tarjeta cargada con 14 liras.
Con respecto a los taxis, la realidad es que por recomendación nos dijeron que es preferible no utilizarlos. Como en muchos lugares del mundo, a veces los turistas se vuelven un blanco fácil para que quieran estafarnos, sobre todo si no hablamos el idioma local. Si van a pedir un taxi, por lo general recomiendo que lo pidan desde la recepción del hotel y pregunten cuánto les puede llegar a salir. Si van a subirse en la calle, chequeen siempre que esté puesto el taxímetro. Los locales también nos recomendaron la aplicación BiTaksi, que es como una especie de Cabify. Uber funciona acá pero no es legal actualmente, por lo que tampoco recomendamos utilizarlo.
Como comenté antes, caminar esta ciudad me parece elemental. Es un lugar bellísimo, y es increíble perderse por las pequeñas calles, con sus subidas y bajadas, en lugares a los que el transporte público no llega. Lo mejor que pueden hacer es llegar hasta los distintos barrios con el bus o con el metro y luego aprovechar para recorrer a pie todas las atracciones.
Con respecto a qué comer, la gastronomía turca tiene platos muy variados, aunque nuestro estómago quizás no se encontraba preparado para el tono picante que tienen sus comidas. Les recomiendo que sean cautos, y no está demás llevar algún protector hepático, buscapina, y algún que otro remedio para el dolor de estómago, porque es algo que puede pasar. Yo voy siempre preparada porque soy medio flojita, y en Estambul tuve que hacer uso de mi kit de medicamentos desde el primer día. Obviamente, va en cada uno saber qué nos hace mal, pero hay algunas cosas que no deberían ser picantes y en Estambul lo son.
En definitiva, no pueden irse sin probar un kebab. Hay que ser insistente con el non-spicy (no picante), porque los turcos se toman muy enserio el condimentar las comidas. Obviamente, el té y el café turco son otro must de cualquier viaje a este país, acompañados de alguna delicia turca (una especie de turrón blando con distintos sabores) o alguna de sus tortas.
Si van en una época en que el clima acompañe, los puestos de comida callejeros son otro ícono de la ciudad, donde vale la pena. Pueden comer un simit (una especie de pan con semillas), un choclo o un helado, que los venden por todas partes. También pueden probar algún jugo de frutas o una limonada, algo que los turcos utilizan mucho para escaparle al calor.
También deben probar los dulces turcos, que los venden por todos lados. Los baklava (una especie de pastel turco con nueces, miel y masa filo) también son uno de esos bocados típicos que hay que probar. Los venden mucho en los cafés, en los mercados e incluso en la calle. El börek, también una pieza de pastelería pero rellena con queso, carne o verduras también es también muy recomendable, y con uno de los famosos té turcos para acompañar. Las delicias turcas también son otro de los protagonistas de todos los mercados y tiendas de souvenirs, y tienen muchísimas variedades para degustar.
La cerveza pueden comprarla en los pubs, siendo la Efes la más popular y la que suelen servir en todos los restaurantes. Tengan en cuenta que muchos supermercados no venden alcohol, pero sí lo hacen algunas tiendas pequeñas (el equivalente a lo que serían acá los supermercados chinos). La cerveza en general es barata, y tomarse una pinta en un bar les puede costar alrededor de dos euros.
Con respecto al dónde, hay bastantes opciones para sentarse a probar comida típica (y no tanto). Como comentaba, los precios son relativamente accesibles, lo que hace que sentarse a comer no sea un lujo que nos damos, sino más bien una oportunidad para comer bien y aprovechar este destino. Hay muchos locales callejeros, locales de comida rápida pero aún así típica de la zona y al paso, o incluso muchas cafeterías donde el té turco y la pastelería están a la orden del día.
Algunos lugares que puedo recomendarles:
Puedo decir honestamente que hay una infinidad de lugares para comer, y la realidad es que es muy fácil sentarse en una ciudad donde los precios dentro de todo son accesibles. Hay muchísima oferta, tanto de comida callejera como de restaurantes elegantes, así que también va un poco en lo que se les antoje comer. Personalmente no soy muy fanática del picante, que es algo que en la comida turca abunda mucho. De cualquier modo, es una gastronomía más que interesante y de la que merece la pena probar un poco de cada cosa. Y, sí ustedes tampoco son muy amigos de la comida spicy, hay mucha oferta de restaurantes internacionales para todos los gustos.
Si hablamos de atracciones, hay muchísimo para hacer en esta ciudad. Tuvimos que reducir la lista de opciones a las que nos parecían más interesantes, por una cuestión de tiempo, y sin dudas nuestro pequeño ayuda memoria no decepcionó:
Para mí ese pequeño listado son como los must, lo que hay que ver si tienen muy poquito tiempo. Ahora, si están con algunos días más y pueden aprovechar para recorrer otros lugares, acá les dejo los agregados que hicimos nosotros durante el segundo viaje:
De verdad, no dejen de visitar esta ciudad ubicada entre dos continentes, que tiene muchísimo para ofrecer: una cultura rica y muy diferente, una amplia gama de gastronomía, edificios que sacan el aliento y muchísimo para aprender sobre su historia y forma de vida. Un destino de esos que uno no sabe bien qué esperar, pero que sin dudas consiguió enamorarnos en el poco tiempo que estuvimos.
]]>La Central Nuclear de Chernobyl sufrió uno de los accidentes nucleares más grandes de la historia, un accidente que podría haber hecho inhabitable gran parte de Europa. Es una historia sobre la que creíamos conocer mucho pero, en realidad, conocíamos poco. La experiencia en sí fue fuerte, pero muy informativa. Es increíble caminar por Pripyat, hoy conocida como la ciudad fantasma. Una ciudad que, en su momento, era un modelo a seguir por las ciudades de la URSS. Pripyat era conocida como la ciudad del futuro, llena de profesionales jóvenes que habían sido relocalizados para trabajar en la central nuclear más grande del mundo.
Creo que es un lugar que vale la pena conocer. Son esas cosas que tenemos que tener muy presentes, incluso décadas después de sucedidas. Aunque son ese tipo de atracciones de los que uno termina saliendo con angustia, hay que verlos. Oír las historias de los guías, algunos de ellos niños de la Unión Soviética cuando esto sucedió o nacidos en los años inmediatamente posteriores, nos hacen pensar que es un evento muy cercano, algo que afectó a muchísimas familias que hoy en día aún sufren las consecuencias.
Cómo elegir un tour:
Hay muchas formas de conocer la zona de Chernobyl, aunque es necesario hacerlo con un tour. El acceso a esta zona está restringido, ya que algunas partes todavía tienen altos niveles de radiación, incluso a más de 30 años de ocurrido el accidente. Es indispensable viajar con sus pasaportes, ya que hay puntos de control para acceder.
Nosotros estuvimos varios días chequeando diferentes tours, aunque finalmente nos decidimos por Chernobyl Tours. Como lo sacamos sobre la fecha, los precios entre compañías no varían mucho, y esta empresa en particular era la primero que nos aparecía en TripAdvisor, ya que era la que mejores comentarios tenía. La compañía ofrece tours en el día o de varios días, donde de hecho se quedan a dormir dentro de la llamada zona de exclusión. Si pueden reservar con tiempo, en especial en temporada alta, recomiendo hacerlo. Algunas fechas ya no estaban disponibles cuando nosotros hicimos la reserva.
En el caso de la compañía que utilizamos nosotros, se deposita una parte vía PayPal (pueden crear una cuenta y se les debita de la tarjeta de crédito) y luego otra parte en efectivo a la hora del tour, que puede ser en euros, dólares o grivnas ucranianas. Todo esto se los van a aclarar antes de reservar; las condiciones fueron muy claras. Los precios pueden variar dependiendo de la fecha o de con cuánta anticipación lo contraten, pero sale alrededor de 80 euros. Es un precio bastante elevado, en especial para los valores promedio que maneja Ucrania, pero es una de las actividades más turísticas que tiene el país y es casi esperado que saquen provecho de ello.
Cómo es el recorrido:
El tour sale de la parte trasera de la estación de trenes, por lo que es muy fácil de encontrar. Les van a mandar un mapita con indicaciones muy claras (para nosotros las más fáciles de identificar fueron el McDonalds y el KFC que están en esa misma cuadra). Pueden llegar fácilmente a esta zona, que está muy bien conectada. Hay tours que ofrecen pasarlos a buscar por hoteles/departamentos céntricos por un adicional, pero no creemos que sea necesario. Fue muy fácil llegar al punto de encuentro y el transporte público en Kiev es extremadamente barato (pueden ver esto en nuestra guía sobre Ucrania).
Cuando llegamos, pagamos y nos subimos a una van. Los tours suelen ser pequeños; nosotros en temporada baja éramos sólo ocho personas, lo que hace la experiencia mucho más dinámica y personal. Nuestra guía era ucraniana pero hablaba muy bien inglés. Tienen la opción de contratar un traductor español para el tour, pero sale algo de 100 euros por día. Si son un grupo grande, por ahí puede ser una buena alternativa si tienen cero inglés. En general la guía hablaba despacio y, al ser tan pocos, era muy sencillo poder preguntarle cosas o pedirle que repitiera algún dato.
El viaje es por ruta y mientras tanto van a ver un video explicativo sobre el accidente. Había muchas cosas que no sabíamos, y me parece interesante dejarlo en suspenso para que lo vean cuando realicen el tour. Es para entrar un poco en clima de lo que están a punto de ver.
Antes de ingresar a la zona de exclusión, como se conoce actualmente a la zona del accidente, van a hacerles el control de pasaporte. De todos los papeles se encarga la guía; ustedes sólo tienen que pasar con su pasaporte en mano para que se los revisen. Luego vuelven a subir al bus y arranca el verdadero viaje.
Se nos cruzan dos ciervos en el camino. A pesar de ser una zona que no puede ser habitable por humanos, el accidente y la exclusión permitieron que muchas especies de flora y fauna se desarrollaran y vivieran en la zona. Incluso van a ver a los que llaman coloquialmente perros radioactivos, un montón de pichichos que viven dentro de este lugar y andan por las zonas donde hay más gente.
Dentro del recorrido de un día, van a visitar la famosa escuela que sale en gran parte de las fotos, Pripyat y la planta de Chernobyl, con algunas paradas ocasionales. Si van en invierno, como fue nuestro caso, vayan bien abrigados porque el frío en esta zona puede ser intenso, y lleven buen calzado por el hielo. Recuerden que muchas de las rutas no tienen mantenimiento permanente y los caminos están al natural. En verano es importante ir cubierto, con calzado cerrado a pesar del calor y llevar protector para los mosquitos. En general, todas estas indicaciones se las van a dar antes del tour.
Fuera de lo que es la data para realizar el recorrido, puedo decirles nuevamente, como experiencia personal, que vale la pena. Siempre cuando pasan estas cosas, ya sean desastres naturales o evitables, creemos que es importante conocerlos y tomar consciencia. Una ciudad que era el modelo de perfección soviética acabó de la peor manera. Una ciudad fantasma. Las víctimas y los héroes merecen ser recordados. Y el paseo es una muestra escalofriante de lo que pasó.
¿Es seguro?
Por supuesto, nunca haríamos algo que no sea seguro. Averiguamos antes, pero también nos los reconfirmó nuestra guía durante el recorrido. Ir en el día a Chernobyl no los va a exponer a más radiación que un vuelo larga distancia. Siempre que se mantengan dentro de los caminos permitidos que indica la guía, no van a tener ningún problema.
Hay mucha información en internet, pero la realidad es que es un lugar que visitan muchísimas personas en todas épocas del año y que no estaría habilitado al turismo si no fuera seguro. Si siguen las indicaciones de quienes los llevan, no hay ningún riesgo.
Alguna data adicional y otras preguntas que me hicieron:
Me consultaron sobre la comida dentro de la zona. Hay una especie de restaurante donde pueden comer y comprar comida. Este servicio lo pueden contratar antes de viajar; es como una especie de buffet con algunas opciones. Personalmente no lo recomiendo mucho. No pueden comer fuera de este lugar, pero si pueden llevarse su propia comida. Pueden ir con algunos sandwiches, galletitas y bebidas, que van a estar bien para pasar el día. A la entrada de la zona de exclusión, también hay un puestito que vende souvenirs, gaseosas y algunos snacks.
Me consultaron también sobre si era seguro conservar la ropa que utilizaron para el tour. Leí mucho esto en internet, y cuando preguntamos en el tour, nos dio un poco de risa. No es necesario quemar la ropa, ni tirarla, ni nada. No conozco nadie que lo haya hecho, y no van a tener problema si la lavan y la siguen usando. Yo no estaba tampoco en condiciones de tirar mis borcegos, aunque actualmente los pobres ya están pidiendo un cambio. No sé si hay que creer todo lo que leemos en internet, pero consulten a su guía si les quedan dudas.
Pueden ver más fotos sobre este recorrido en mis historias destacadas de Instagram.
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Nosotros fuimos desde Milán, pero hay muchas opciones para llegar. Con los trenes italianos, pueden viajar desde varias ciudades, tanto a Desenzano del Garda como a Peschiera del Garda, ambas estaciones un buen punto de partida para recorrer. Incluso si deciden hacer base en Verona, es la ciudad más económica para rentar un auto y recorrer todo de esta forma. Nosotros elegimos quedarnos en Sirmione, que también es una lugar bellísimo e ideal para hacer base. Desde Desenzano, nos tomamos el bus LN026, con dirección a Verona, que va bordeando la costa y los va a dejar en Sirmione. Elegimos parar en un Airbnb, que tenía tanto parking como piscina. Al estar fuera de temporada, nos salió bastante económico. Recomiendo muchísimo recorrer la zona fuera de los meses de verano. Sirmione particularmente se llena de turistas durante esta época. La temporada empieza los últimos días de Marzo, pero todavía no hay tanta gente. Es un momento ideal si no van pensando en bañarse en el lago, de buenas temperaturas y buenos precios.
Mucha gente me preguntó cuántos días recomendaba para recorrer esta zona. La verdad es un lugar hermoso, en el que nos hubiésemos quedado varias semanas. Pero como todos tenemos tiempo limitado, recomiendo que por lo menos le dediquen cuatro o cinco días. Nosotros hicimos el recorrido de los pueblos en un día (sacando Sirmione, que era donde estábamos parando y al que le dedicamos un día entero), pero nos hubiese gustado fraccionarlo para parar más en cada lugar.
Se puede conocer bastante en un día si lo hacen en auto, porque las distancias entre los pueblos son muy cortas y el camino bastante directo. Sin embargo, recomiendo pasar la noche en algunos lugares. Voy a compartirles nuestro itinerario para el roadtrip, pero también me tomo el atrevimiento de decirles en qué ciudades deberían quedarse por lo menos una noche. Si lo quieren hacer en bus, los tiempos son otros: como comentaba en Instagram, la frecuencia de los buses es bastante mala (por lo menos, fuera de temporada), y van a tener que armar todo con mucha precisión para no perder los buses. Si tienen más días y pueden ir parando en los pueblos, el medio de transporte es muy bueno: los buses son cómodos, relativamente puntuales y no son caros (varían según las distancias, pero arrancan en algo de 1,40 euros).
La verdad teníamos bastante dudas sobre dónde parar cuando decidimos hacer este viaje. Hay muchos pueblos en el Lago Di Garda, todos hermosos, con distintas facilidades para acceder. Verona puede ser una buena opción para quedarse si eligen moverse con auto. Si van a llegar en tren, Desenzano o Peschiera son las ciudades que tienen estación más cerca de los pueblos. Nosotros elegimos Sirmione más que nada por una cuestión de precio; era lo que nos salía más barato. Desde Desenzano, el viaje no era muy largo, y la verdad que había bastante diferencia quedarse ahí que en otra zona.
El precio del alojamiento varía muchísimo dependiendo de la época, así que no puedo darles números. Les recomiendo que busquen porque, aunque se salga un poquito del presupuesto, es de esos lugares en los que vale la pena quedarse aunque sea una noche. Si viajan fuera de esas fechas seguro gasten menos. Nosotros agarramos justo los últimos días de temporada baja, y la verdad que tuvimos mucha suerte con el tema de los precios.
Como es usual, nosotros paramos en Airbnb, aunque siempre chequeamos todas las plataformas. Era lo que nos salía más económico, además de tener la posibilidad de cocinar. En general, en Sirmione es bastante caro comer. Si salen un poco del centro histórico, seguro van a encontrar mucha mejor oferta. Y, si hay algo que sabemos, es que en Italia siempre vamos a comer bien. El supermercado no nos pareció para nada caro. Nosotros fuimos a la cadena Penny y los precios incluso nos parecieron mejores que en Milán en algunos productos.
Nos alojamos en las afueras de Sirmione, pero es muy sencillo legar hasta el centro de la ciudad. Vale la pena visitarla y dedicarle por lo menos un día a sus callecitas, sus rincones, sus ruinas y sus playas. Incluso pueden visitar las termas, que tienen varias opciones para un día de relax. Y no dejen de comerse uno de los helados gigantes que venden en el centro, que son una cosa de locos.
Aunque inicialmente no estaba en los planes, a último momento decidimos alquilar un auto para poder recorrer el Lago Di Garda. Si pueden hacerlo, para mí es la mejor opción. Van a tener completa libertad para moverse, parar donde quieran o irse cuando lo deseen. Si ven algo lindo —y, créanme, van a ver mucho—, van a poder parar sin problemas.
Averiguamos bastante sobre dónde nos convenía rentar. Verona resultó ser la opción más económica, habiendo autos a partir de 25 euros por día. Teniendo en cuenta que el bus para ir hasta ahí nos salía 3,40 por persona (ticket E a Verona), era un buen precio para el día.
Arrancamos bien temprano, como para aprovechar las horas de sol. A eso de las 9 y 15 estábamos por Verona, con un viaje que demora más o menos una hora. Enseguida nos dieron el auto, en un Hertz que está a unas pocas cuadras de donde nos deja el bus (Viale Andrea Palladio 9). Nos venía bien, porque después teníamos que ir en Flixbus a Bologna, y la terminal está a sólo dos cuadras de donde rentamos el auto. Incluso si llegan a Verona en tren desde otra ciudad, les va a quedar súper cómodo, ya que también está cerca de Porta Nuova.
El mapa de nuestro recorrido fue el siguiente, desde Verona hasta Sirmione (pueden hacer click para verlo en Maps y guardarlo sin conexión). El mapa está marcado para evitar los peajes y hacer la ruta que bordea el lago:

El tiempo aproximado que indica Google Maps para realizar este recorrido son prácticamente cuatro horas, sin contar las paradas en cada lugar. Damos fé que el camino parece mucho más largo de lo que es, y para el copiloto es una travesía fascinante de lagos, montañas, casas y naturaleza.
Si no la tienen muy clara con el tema del manejo, el lado este de la ruta (por donde arrancamos nosotros) les va a resultar mucho más cómodo. Son rutas más anchas y en línea general muy amigables para manejar. Del lado oeste hay más viento y rutas más estrechas (la mayoría se meten dentro de la montaña), por lo que puede resultar un poco menos agradable, pero nada del otro mundo. La verdad es que los caminos están bien señalizados y, si se descargan el mapa de la región y ponen el navegador de Google, van a estar de diez.
Arrancamos desde Verona hasta Torri de Benaco, en un camino que mayormente es autopista y donde probablemente vimos más tráfico. Se hace rápido. En unos 45 minutos van a estar en este bello pueblo, que tiene una costa increíble y unas vistas hermosas de las montañas. Acá, al ser temporada baja, no tuvimos que pagar estacionamiento. Van a ver los lugares designados con la letra P y las máquinas para pagar. Si las mismas están tapadas, es porque no tienen que pagar. Si viajan en temporada alta, lo más probable es que tengan que pagar parking en todos los pueblos.
Después de ahí seguimos hasta Brenzone. Van a empezar a ver el Monte Baldo al costado. Hay muchos caminos para hacer senderismo y un parque natural. Para quienes disfrutan desde tipo de actividades, quedarse en alguna de estas ciudades para disfrutarlo puede ser una muy buena opción. Van a encontrar infinidad de campings, pensiones y hoteles en la ruta.
Malcesine fue nuestra siguiente parada. Lo bueno de hacer esta camino bordeando el lago es que pueden parar cuando quieran. Nosotros vimos el castillo y decidimos estacionar para tomar unas fotos. En especial de este lado del recorrido, es muy cómodo parar en cada pueblo y van a pasar directamente por el centro de cada uno de ellos.
De ahí pasamos brevemente por Torbole, hasta llegar a Riva del Garda. Este fue uno de nuestros pueblos preferidos, por lejos. Es una cosa bellísima: su centro, sus casas bajo las montañas, el lago rodeado de ellas. Realmente es un lugar en que nos hubiera gustado quedarnos a pasar la noche. Incluso por la posición, es un buen punto de parada en el recorrido para quedarse, descansar y volver a arrancar el otro día a hacer el camino del oeste. Si van a parar la noche, lo ideal sería que busquen algún lugar que tenga parking gratuito. Nosotros tuvimos que pagar algo de 1,50 euros la hora para estacionar. En los otros pueblos, al ser baja temporada, no había que pagar parking. Pero en Riva del Garda el parking que vimos en el centro era pago.
En este pueblo de cuentos hicimos una parada técnica para comer algo en La Piadineria. Es una cadena que está por toda Italia y que tiene buenos precios para una comida rápida. Si van con auto, recomiendo cargarse con comida y bebida para el viaje, ya que hay muchos rincones encantadores para sentarse a comer. Si el clima acompaña, son todos espacios de cuento para hacer un picnic a orillas del lago. Incluso cuando recién comenzaba la primavera, vimos mucha gente aprovechando el día de sol de esta forma.
Recomiendo dedicarle a Riva del Garda aunque sea un par de horas. Es un lugar bellísimo.
Seguimos el camino, en una ruta que cambia bastante a la de los pueblos del este. Es un camino más cerrado, lleno de túneles, un poco menos pintoresco. Pero realmente no van a tener problemas para manejar; es un camino bastante directo.
Llegamos primero a Limone Sul Garda, un lugar que nos habían recomendado visitar si estábamos en Sirmione. Estando ahí entendimos por qué. Es un pueblito mágico, lleno del aroma del fruto que da su nombre, lleno de amarillo, de color, de casitas que trepan la montaña. Realmente vale la pena perderse por sus calles, que van y vienen entre la altura, y disfrutar de este pueblito mágico. Vimos muchas heladerías y gente comiendo en mesitas con vista al lago, así como también disfrutando del típico aperitivo.
La parada en Gargnano fue breve, ya que estaba bajando el sol y queríamos llegar a Saló antes que cayera el sol. Este último también es otro pueblo encantador, un poco más grande y con más movimiento de lo que parecía ser gente local. Se cree que el inventor del Violín salió de esta ciudad, entre otras tantas historias que guarda esta localidad a orillas del Garda. Es una zona encantadora para ver cómo cae el sol, ya sea en una de las mesas de los restaurantes o comprando algo para comer sentado a la orilla del río.
Nuestra última parada fue Desenzano del Garda, antes de volver para Sirmione. Teniendo su propia estación de trenes, es una ciudad más grande, con zonas residenciales en las afueras y un centro histórico muy bello. El puerto y los colores del atardecer fueron un espectáculo hermoso, incluso mientras bajaba la temperatura. A partir de las siete de la tarde, muchos locales abren sus puertas para tomar un spritz, comer algo y disfrutar de la noche. La oferta de comida en este lugar es bastante variada; vimos incluso un local de 100 Montaditos.
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Hay opciones para hacer este recorrido sin auto, aunque personalmente la primera opción nos parece la mejor. Sin embargo, sabemos que mucha gente no maneja, o no le gusta hacerlo, por lo que nos pareció interesante averiguar las alternativas para quienes quieren recorrer de otro modo.
Primero que nada, hay que hablar de los buses. Nosotros los tomamos para ir de Desenzano hasta Sirmione, y luego para ir desde Sirmione hasta Verona (para ir a buscar el auto). La realidad es que están en muy buenas condiciones, no son caros para las distancias que recorren y, dentro de todo, son bastante fieles al cronograma (salvo algunos minutillos de demora).
La red de buses tiene una aplicación llamada Moveme Brescia. Desde acá pueden comprar boletos y chequear recorridos. Honestamente, a nosotros no nos resultó muy útil; no está muy bien explicada. Lo más sencillo fue comprar los boletos en las estaciones o kioskos. Les van a preguntar hasta dónde van y, en base a eso, tendrán una tarifa distinta por recorrido. De Desenzano a nuestro Airbnb, pagamos 1,3o euros. Hasta Verona, como comentaba antes, pagamos 3,40. En general en Italia es fácil hacerse entender y cuando piden biglietto ya van a saber a qué se refieren. Recuerden siempre chequear en Maps cómo se llama la parada; en una misma ciudad puede haber varias con distintos nombres.
Les recomiendo chequear en el sitio oficial cada uno de los horarios de los buses, que cambian según la temporada. Nosotros utilizamos la línea 26, que va de Brescia a Verona, pasando por Desenzano y Sirmione. Los horarios están bastante acertados.
Si van a elegir moverse en bus, tienen que tener bastante presentes los cronogramas, porque no tienen buena frecuencia. Con este medio de transporte, quizás sería mejor si pudieran quedarse algunos días más para ir recorriendo. Tranquilamente se puede ir en bus e ir haciendo paradas en algunos pueblos.
También está la opción de tomar un ferry para recorrer. Es otro servicio para el cual tendrán que chequear los horarios, ya que varía mucho dependiendo de la época. Algunas rutas incluso no operan en invierno. Pueden verlos acá. Hay opciones entre paseos panorámicos, más caros, o las rutas económicas que simplemente sirven como transporte. Este medio también les va a permitir visitar Isola del Garda. Es una buena opción también para conocer. Si hacen base en Sirmione, van a encontrar muchísima oferta de ferries y barcos para conocer la región. En Riva del Garda también vimos mucha oferta, así como también llegamos junto a un barco en Limone.
Si quieren ver más fotos sobre este maravilloso lugar, los espero en mi Instagram. Pueden ver las stories destacadas de todo lo que vimos en esta región maravillosa, a la que nos encantaría volver.
]]>Mucha gente también nos habló de la seguridad. Ucrania es conocido por ser un país inseguro y corrupto. Viniendo de Argentina, para nosotros algunas cosas suenan como moneda corriente. Después de un paso por países muy seguros, tuvimos que volver a activar ese chip innato que, lamentablemente, tenemos adentro los argentinos y ponernos un poco a la defensiva. Basta con ser suspicaz y un poco desconfiado de todo, la verdad. Las estafas en Ucrania no son nada que no hayamos visto y, si bien habíamos leído una larga lista (que compartiremos más adelante), sólo nos hemos topado con algunas pocas de ellas. Son países en los que uno no puede estar tan relajado como otros, pero eso no impide de poder disfrutar de sus atracciones, su belleza, sus costumbres e historia. Sinceramente, nunca nos sentimos incómodos o con miedo en ninguna parte.
Pasamos doce días en Ucrania y podemos decir que es un país que vale la pena visitar. Para nosotros, fue el primero con un alfabeto diferente y el reto, de algunas forma, lo hizo bastante entretenido. Viajar es darse cuenta que todos están equivocados sobre otros países, y damos fé cada vez que pisamos un destino nuevo. Es un país con historia, arquitectura, con presente y con tradiciones que vale la pena conocer y descubrir.
Nosotros llegamos a Ucrania desde Estonia, en un viaje de avión de muy corta duración. Kiev está muy bien conectada con otras ciudades europeas e incluso la aerolínea de bandera tiene buenas opciones para viajar. Suele ser también un punto de conexión bueno para ir de Europa a Asia. Si piensan recorrer Ucrania, probablemente sea el mejor punto de partida.
Hay dos aeropuertos en Kiev: Boryspil y Zhuliany. El primero es el principal y queda un poco más lejos. Nosotros llegamos al segundo, que es un poco más chico pero se encuentra más cerca del centro. Desde los dos es bastante sencillo moverse. Ya me explayaré un poco más en el post sobre Kiev.
Otra opción, que nosotros utilizamos para salir del país, es viajar en tren. Contrario a lo que creíamos, los trenes ucranianos funcionan muy bien, están muy limpios, son modernos y conectan muy bien las distintas ciudades del país. Con este medio también es muy fácil llegar a países vecinos. Dentro del tren van a tener un control de pasaporte si cruzan la frontera. A nosotros nos hicieron el control del lado ucraniano (se llevaron todos los pasaportes y nos los devolvieron sellados) y del lado polaco (chequeando y sellando directamente arriba del tren). Notamos un poco de hostilidad con los ucranianos que entraban a la UE, pero a nosotros casi ni nos miraron los pasaportes. En general es un proceso bastante rápido (menos de una hora, media en cada lado) y demora menos en la frontera que si lo hacen en bus o en auto, donde puede llegar a tardar hasta más de dos horas, sobre todo en temporada alta.
Obviamente, viajar por tierra también es una opción. Hay distintas compañías de buses que operan en la ciudad, pero no podemos responder por ninguna ya que nos las utilizamos. Honestamente, la diferencia de precio entre el tren y el micro no era mucha, y siempre preferimos el primero por una cuestión de comodidad, velocidad y seguridad. Hay distintos tipos de trenes; nos parecieron mejores los comunes a los que tienen camas (trenes nocturnos), ya que si viajan con equipaje les van a resultar mucho más cómodos para dejarlo (hay espacio para las maletas). En los trenes con cuchetas para cuatro no teníamos mucho lugar para dejar nuestras cosas, pero si viajan con poco equipaje pueden ser una buena opción para viajar de noche y ahorrarse una noche de hotel. La experiencia en sí nos pareció interesante, y eso que sólo estuvimos durante un par de horas para ir de Kiev a Leópolis.
La página de los trenes ucranianos está en inglés y es muy fácil comprar desde ahí. Lo bueno es que los tickets se los mandan por mail e incluso los pueden bajar en el Apple Wallet, que es un golazo (nosotros los mostramos desde el celular sin problemas). Para que se den una idea más o menos sobre valores, un viaje de Kiev a Leópolis, que son más o menos cinco o seis horas, les puede salir unos 13 euros (en segunda clase). Incluso si se les animan a los trenes nocturnos, la tercera clase (camas todas juntas en un vagón), les puede salir algo de 5 euros. Hay muchas opciones y precios para todos los gustos, y damos fé que no tienen nada que envidiarle a los trenes de Europa Occidental.
Tengo que arrancar diciendo que, si esperan comunicarse en inglés en Ucrania, van a estar complicados. El inglés en este país les va a servir poco y nada para comunicarse. Si tienen suerte, alguna persona joven les va a decir alguna palabra en inglés. En algún restaurante, incluso, puede que les hablen un poquito. Las máquinas de MacDonalds van a estar en inglés. Algún menú también. Pero no esperen mucho más que eso en el día a día.
En general, todo el mundo nos habló en ucraniano. Incluso cuando se caía de maduro que éramos turistas, cuando intentamos hablar en inglés nadie se puso a hablarnos más despacio, hacernos señas o algo similar. Ellos seguían hablando en ucraniano, al punto que empezamos a hablar en español en lugar de en inglés (total, era lo mismo). Ojo, no era con mala onda, eh. Nunca nos trataron mal. Simplemente no hablan inglés, o no les interesa hablarlo, no sabemos. Pero siempre conseguimos lo que queríamos. Incluso en un local de hamburguesas de barrio, Gonzalo sacó el Google Translate y les escribió el pedido; le dieron todo sin problemas y de buena gana. Es cuestión de adaptarse, manejarse por lenguaje de señas e improvisar.
Descargarse el idioma ucraniano en el Google Translate también puede ser una ayudita. Lo recomendamos, sobre todo para ir al supermercado o a comprar comida si están en un barrio. Por las dudas.
El alfabeto al llegar parece complicado, pero después de pocos días van a ver cómo se empiezan a acostumbrar. En las estaciones del metro, por ejemplo, los nombres se encuentran en cirílico y abajo está la “traducción” en el alfabeto romano, para que puedan leerlo fácilmente. En las estaciones de trenes también. En general, con eso no tuvimos problemas.
La moneda de ucrania es la grivna, de esas de las que nunca en la vida habíamos oído hablar ni mucho menos visto. Una grivna equivale aproximadamente a 0,033 euros. Los precios de la guía los voy a poner en euros para que quede más claro, pero en general les voy a decir que Ucrania es un país baratísimo. Comer, alojarse, viajar y comprar, todo nos pareció muy barato en comparación a otros países, incluso viniendo de los bálticos, que son relativamente económicos.
Una de las primeras recomendaciones que habíamos leído sobre Ucrania era manejarse con efectivo, más que nada por el problema de la duplicación de tarjeta. Honestamente, no sabemos si es verdad, pero salvo en algunos pocos países, solemos preferir manejarnos con efectivo en el día a día. Sacamos algo de dinero en un cajero del aeropuerto y luego volvimos a hacerlo en un cajero dentro de un banco, en el centro de la ciudad. Por lo general, leímos que no era recomendable sacar en los cajeros de la calle, pero vimos a muchos locales haciéndolo sin problemas.
La mayoría de los comercios, de cualquier modo, aceptaban tarjeta. Si van a comprar en la barra o en algún mostrador, yo creo que pueden utilizar la tarjeta sin riesgo que se las dupliquen. Si deciden usar efectivo, estén atentos cuando les den el vuelto. En una ocasión nos quisieron cobrar más de lo que valían los boletos que estábamos comprando; por suerte revisamos y nos dimos cuenta antes de irnos, e hicimos el reclamo. Como les digo, es un país para estar atentos, pero tampoco nada del otro mundo.
Por lo general, no nos preocupa mucho sacar un chip de datos en determinadas ciudades; podemos prescindir de estar online todo el tiempo o utilizar la wifi pública. Sin embargo, en Ucrania sabíamos que tener conexión a internet podía ser importante, y no nos equivocamos. Desde poder pedir un Uber hasta poder hasta ver cómo volver al departamento, poder Googlear algo que no entendíamos… Nos pareció importante tener esa posibilidad en un país en el que nunca habíamos estado y que era tan distinto a lo que estábamos acostumbrados.
El chip de datos de Vodafone lo compramos en el aeropuerto. El valor por 8Gb de datos (que para 12 días nos sobró, al punto de terminar usándolo para streaming) fue un poco menos de 5 euros. Puede ser que consigan mejores precios en el centro, pero la diferencia a ese valor va a ser mínima, y ya se van a ir conectados para el resto del viaje. Si van a estar mucho tiempo, también hay un plan de datos ilimitados por algo de 8,20 euros. Nosotros no lo sacamos porque ya 8Gb nos parecían suficientes, pero puede estar bueno si van a quedarse mucho. En el centro de la ciudad hay una especie de kioskitos que venden chips también, pero buena suerte haciéndoles entender lo que quieren.
Tengan en cuenta que si están con algún chip de otro país de la UE, los precios de roaming acá son distintos. Yo estoy usando Three y casi me infarto cuando vi los precios de los datos (algo como 6 libras el Mb, una locura). Por eso, no se olviden de poner el celu en modo avión si están utilizando un chip de otro lugar, en caso que no lo reemplacen con uno local.
Como les comentaba arriba, los trenes son unas buena opción para llegar y moverse entre ciudades.
Dentro de las ciudades, incluso en Kiev que es enorme, nos encantó caminar. Para ir desde el aeropuerto hasta el centro y hasta la estación utilizamos Uber. Nos lo recomendó nuestra host por sobre el taxi (ya que, a veces, pueden aprovecharse de los turistas si no se establece la tarifa antes de viajar). Llegamos muy tarde a Kiev, por lo que decidimos comprar un chip de datos en el aeropuerto y pedir un Uber. Desde Zhuliany hasta el centro de la ciudad, pagamos alrededor de 4 euros. Si llegan a Boryspil, les puede salir más o menos el doble por una cuestión de distancias. La verdad es que, igualmente, si viajan de a dos es un precio totalmente razonable para cubrir esa distancia. Obvio que también hay buses que hacen ese trayecto, pero es recomendable chequear bien los horarios. Si llegan de noche, yo personalmente les recomendaría que se manejen en auto.
El metro de Kiev es pequeño pero cumple su función. Tiene sólo tres líneas, que pueden servir para conocer algunos puntos turísticos y moverse por el centro. El metro sale sólo 0,26 de euro y pueden comprar los cospeles directamente en la estación. No usamos los buses, pero los boletos salen lo mismo que los del metro y pueden comprarse tanto en los kiskos como directamente al conductor (son 8 grivnas, más o menos). En el bus, el ticket tienen que validarlo.
En general, el transporte de Ucrania nos pareció muy bien. Como les decía, Uber puede ser una buena opción también a la hora de realizar distancias cortas, por lo que tengan la app en el celular y téngalo en cuenta si van a viajar.
Para volver a hablar de esas cosas que habíamos leído sobre Ucrania, un local había escrito un post sobre Airbnb y cómo ofrecer alojamientos falsos se había vuelto algo bastante común para estafar al turista. Él particularmente recomendaba que era mejor elegir un hotel, pero nosotros nos animamos a llevarle un poquito la contra. Creemos que con chequear previamente el lugar donde nos vamos a alojar basta, como en todos lados. Si reservan tanto por Booking como por Airbnb, chequeen los reviews. En el caso de esta última plataforma, busquen un Superhost, alguien con muchos comentarios. Nosotros hicimos eso y buscamos un lugar relativamente céntrico, con cientos de buenos reviews, y la experiencia fue excelente. No sólo nos salió más barato que un hotel, sino que estuvimos muchísimo más cómodos.
Para que se den una idea de algunos precios: en Kiev elegimos un departamento más céntrico, porque no sabíamos muy bien con qué nos íbamos a encontrar. Pagamos aproximadamente 20 euros la noche; había lugares más baratos pero priorizamos que tuivera buenos reviews y fuera Superhost (lo sacamos por Airbnb). En Leópolis pagamos 14 euros la noche, en un departamento que mucho no nos gustó, pero que hay que reconocer que estaba súper bien ubicado y no tuvimos ningún problema. La verdad es que por menos de 20 euros seguro van a conseguir dónde dormir y bien cómodos. Incluso les puedo asegurar que, si buscan, van a encontrar cosas más baratas.
Yo personalmente recomiendo parar en el centro por una cuestión de comodidad. Siendo tan barato, vale pagar la mínima diferencia y quedarse en un lugar un poquito mejor ubicado. Ya haré una guía sobre Kiev y Leópolis y en qué zonas recomendamos parar, pero nunca van a fallar si se quedan en una zona céntrica. Por lo general, en los lugares que no conocemos mucho, buscamos en Google Maps donde hay muchos restaurantes, locales y demás; suele ser sinónimo de zona turística y movimiento por la noche.
Pueden buscar todas las opciones disponibles en la página de Airbnb y después nos cuentan su experiencia. Registrándose desde mi perfil obtienen un descuento de $600 pesos argentinos en reservas superiores a $1100. Booking también ofrece un descuento de este estilo, en caso que quieran alquilar un departamento por esta plataforma, después de reservar mediante este link y alojarse, se les realizará un reintegro del 10%. Si les sirve esta guía, nos ayudan un montón utilizando nuestro link.
Nosotros elegimos visitar Kiev y Leópolis, por la cantidad de días que teníamos y la ruta para seguir después a Polonia. Fuimos también a la zona de Chernobyl en el día, un viaje que recomiendo y que estaré contando detalladamente en otro post. Nos quedamos con muchas ganas de visitar Odessa también, otra de las ciudades más importantes del país y que, dicen, es muy bella.
Salvo la zona de Donetsk, que es donde actualmente se desarrolla la guerra del este, no creo que vayan a tener problemas en visitar ninguna parte del país. Personalmente creo que esas son las ciudades más interesantes a nivel turístico o para hacer base, pero hay muchísimos lugares que pueden conocer. Chernivtsi, Kamianets-Podilskyi… Les recomiendo hacer un poco de búsqueda sobre todos los lugares hermosos que tiene este extenso país, poco explotado para el turismo.
Ucrania fue un poquito como Disney para nosotros, que amamos perder horas en los supermercados y encontrar cosas raras. Obvio que acá era todo extraño, al punto de tener que pedir ayuda para pesar galletitas o para encontrar un frasco de miel. El primer día que fuimos al supermercado en Kiev estuvimos dos horas. De reloj. Pero en sí la experiencia fue interesante, y pudimos comprar casi todo lo que necesitábamos.
Para quienes son veganos o tienen alguna intolerancia alimenticia, estos lugares pueden ser un desafío. En algunos supermercados grandes vimos góndolas de productos veganos, o sin gluten, pero la verdad nos costó bastante encontrarlos (e identificarlos). Hay algunas marcas de otros países europeos que se venden acá (como AlPro, por ejemplo), por lo que les recomiendo que vayan directamente a ese tipo de marcas. En las cafeterías, la gran mayoría tenían leche de soja.
Comer en este país es muy barato. Incluso sentarse a comer les va a resultar muy económico. Comida rápida como MacDonalds o Pizza Hut son opciones más económicas que en otras zonas de Europa. Hay una cadena local, Puzata Hata, que vende comida típica ucraniana por precios muy buenos (hemos llegado a almorzar por 3 o 4 euros, con bebida). La única contra de esta cadena es que no hay nada en inglés; lo que quieran pedir, van a tener que pedirlo con el dedo y rezar que sea lo que parece. Pero en general la experiencia fue buena: no pueden dejar de probar el Borsch, sopa típica ucraniana, que no va a salirles más de 1 euro y la van a poder reconocer por su color rojo. A nosotros no nos acompañaba la época, pero también hay muchos restaurantes de comida callejera o al paso que tenían bastante pinta: no sólo comida ucraniana, sino también algunas opciones de comida gregoriana que tenían mucha variedad.
En general, es un país donde comimos bien, más allá de la barrera idiomática. No hay mucha diferencia entre sentarse a comer en un lugar y cocinar en el departamento, pero esto último les va a dar más seguridad de saber lo que comen. Los supermercados están muy bien abastecidos con marcas locales y de otras partes de Europa que ya conocemos.
El agua de grifo en Ucrania no es recomendable beberla, pero el agua embotellada es muy barata. Nosotros compramos el bidón de 5 litros de agua por algo de 0,75 euros. Incluso la botella de 1,5L de Coca Cola está menos de 0,5 euros. Así que no creo que vayan a tener problema con eso.
El supermercado donde nosotros compramos generalmente era Silpo, una cadena que nos quedaba cerca del departamento. Sin embargo también van a encontrar otras cadenas como Auchan o Metro. Siempre lo mejor que pueden hacer es ir a los hipermercados, que seguro tendrán mejores precios que otros. Algunos precios de referencia, como para que se den una idea muy por arriba de lo que sale todo:
También tengan en cuenta que muchos supermercados tienen comida por peso a muy buenos precios. En la cadena Silpo que les comentaba, vimos incluso mesitas para sentarse a comer ahí y platos que tenían muchísima pinta. Es una opción super económica y una forma de comer también algo más casero.
Como comentaba antes, leímos mucho sobre Ucrania antes de venir. Después que nos dijeron tanto que era un lugar peligroso, preferimos ser precavidos y chequear antes de viajar.
Hay varias estafas y trucos conocidos, de los cuales nosotros sólo nos cruzamos con uno. Obviamente, algunos tips son escritos por locales que, quizás, están más expuestos al día a día y uno como turista no lo ve, pero más vale prevenir que curar. Se los comparto:
Ojalá les sirva esta pequeña guía de Ucrania. Nos fuimos de este país gratamente sorprendidos y es un lugar que podemos recomendar si buscan un destino fuera del circuito típico del Eurotrip.
]]>En esta mini-guía quiero aclarar algunas cosas, luego ya estarán los posteos sobre cada país por separado.
Lituania, Letonia y Estonia conforman los países bálticos, y recuperaron su independencia hace sólo 28 años. Es hermoso pasear por las calles y ver las banderas, la historia y los contrastes entre el pasado y el presente de estos países, que estuvieron en el medio de dos de los peores regímenes de Europa.
La moneda es el euro, lo que lo hace mucho más sencillo, en especial para los que venimos de Latinoamérica y por lo general tenemos que aterrizar primero en algún otro país. A pesar que comparte moneda con muchos de los destinos típicos de europa occidental, van a ver que los precios que maneja son otros. Nosotros ya vinimos con euros, pero tampoco van a tener problema si quieren utilizar tarjeta de crédito.
El idioma que maneja cada país es diferente, pero tienen palabras similares. En la mayoría de los lugares van a encontrar traducciones en inglés y la gente en general lo habla bastante bien (en especial en las capitales). Salvo Lituania que nos pareció un poquito menos turístico, tanto en Riga como en Tallinn nos encontramos con mucha facilidad para manejarnos en inglés. La gente en todos lados nos trató muy amablemente.
Documentación: siendo parte de la unión europea, aplican las mismas reglas que para otros países. No es necesario visa para los argentinos y si vienen desde otro país de la UE van a poder moverse libremente por esta zona. Simplemente tener pasaporte basta. Nosotros veníamos desde Londres por lo que nos controlaron pasaporte, pero nada más.
Seguridad: recibí muchas consultas respecto a la seguridad de estos países. Honestamente, en ningún momento nos sentimos incómodos ni inseguros. Las tres capitales son muy tranquilas y seguras, incluso más que grandes ciudades turísticas. Con tomar las precauciones básicas que tomarían en cualquier otro destino, no creo que vayan a tener ningún problema.
Turismo: al ser invierno, no notamos turismo masivo en ninguna de las ciudades. Sin embargo, como les decía, vimos más turismo en Estonia que en Lituania, siendo en esta última casi nulo. Estonia cuenta con la ventaja que está muy bien conectada y quizás está más acostumbrada, de algún modo, al turismo. Esa fue nuestra impresión, por lo menos. Honestamente, los tres países son bellísimos y tienen mucho para ofrecer, y si hay algo negativo que podemos decir de este viaje es que no pudimos quedarnos lo suficiente en cada uno de ellos como para poder descubrir más que sus ciudades capitales (salvo en Lituania, donde tuvimos la posibilidad de pasar unos días en la bella Kaunas). Ciudades como Tartu o Jurmala también pueden ser buenas opciones si tienen algunos días extra.
Si vienen por aire, hay muchas aerolíneas que viajan a estos países. Nosotros llegamos con Wizzair, en una experiencia olvidable, pero hay muchas otras. En 2017 tuvimos la oportunidad de volar con Air Baltic, con sede en Riga, y ambos vuelos que hicimos con ellos fueron muy buenos; además de tener buenos precios para viajar a otras ciudades del continente.
Dentro de los bálticos, moverse tanto en tren como en micro nos resultó de maravilla. Tomamos un tren para ir de Vilna a Kaunas y viceversa, y el servicio nos pareció bueno, los coches estaban impecables, salió a horario y el viaje en sí fue muy agradable. Además, los precios que manejan los trenes son muy económicos: más o menos 5 euros el trayecto entre esas dos ciudades.
Para moverse entre países, no puedo hacer más que (súper) recomendarles los buses de Lux Express. Los sacamos con un poco de desconfianza, porque nos salían increíblemente baratos (5 euros entre Vilna y Riga, y entre Riga y Tallinn). Los coches en las fotografías del sitio se veían hermosos, y puedo decirles que son tal cual los que viajamos. El servicio de los buses es impecable: pantalla con entretenimiento a bordo, wifi que funciona de maravilla, máquina de café, auriculares. Sin dudas, si piensan viajar entre los bálticos o incluso ir a Rusia o Bielorrusia, son una opción que combina precio y calidad.
Otra compañía que se mueve por estos países es Ecolines, que nosotros no la hemos utilizado pero hemos leído buenos comentarios también y hemos visto coches estacionados en la estación de buses que se veían bastante nuevos. Incluso en Riga vimos oficinas comerciales, por si prefieren comprar en el momento.
Honestamente, creo que los bálticos en verano deben ser una cosa maravillosa: sus calles, su clima, sus barcitos con mesas afuera. Pero en invierno también tiene su magia. El único problema que pueden tener en temporada alta, según nos comentaba nuestra host en Tallinn, es que a veces tienen veranos muy lluviosos. En invierno nosotros tuvimos temperaturas bastante frías, incluso más de las que habíamos tenido en Tromso, pero pudimos disfrutar igual. El frío tiene la ventaja que, en temporada baja, les va a dar mucha más comodidad para recorrer.
Algunos consejos si viajan en invierno:
En general, al ponerlo en contraste con Europa occidental, van a encontrar que esta zona es mucho más económica. La diferencia más grande la vimos sobre todo en cosas como el alojamiento o el transporte público. Incluso sentarse a comer se vuelve algo más accesible, habiendo más variedad de precios a valores un poco más económicos.
Para que se den una idea:
Algo que notamos es que, para distancias cortas, puede haber muy poquita diferencia entre tomar el transporte público o tomar un taxi. La aplicación Taxify nos salvó varias veces, cuando las temperaturas estaban varios grados abajo de cero y estábamos cargando con el equipaje. Si van a pedir un auto, súper recomendable hacerlo con esta aplicación, ya que es una estafa común para el turista que las tarifas de los taxis varíen. Nos la recomendaron los locales y realmente vale la pena chequear cuánto les puede salir un auto, porque a nosotros en algunos viajes nos resultó muy económico.
Alojarse fuera del centro para nosotros fue clave. Por lo general son ciudades chicas, incluso las capitales, y las distancias son cortas. El transporte público funcionaba muy bien en todos los lugares donde lo utilizamos e, incluso caminando, el centro es de muy fácil acceso. Los barrios son seguros y los precios varían mucho si paran en la zona histórica o si se alejan algunas cuadras. Parando en Airbnb, hacíamos bastante diferencia si salíamos un poquito del centro histórico y, honestamente, no nos cambió mucho a nosotros para recorrer y conocer.
Diferencia entre supermercado y salir a comer en estos países no es tan abismal como en lugares como Londres o París, donde cocinar rinde muchísimo más. La diferencia en general es de pocos euros. Esto lo notamos en especial en Lituania donde, después de hacer cuentas, pensamos que en realidad no gastábamos mucho más sentándonos a comer que comprando todas las cosas para preparar la comida. Tampoco estamos hablando de lugares lujosos. Pero les recomiendo chequear precios y probar. Como les decía, en los bálticos pueden darse quizás algunos “gustitos” que, para los que viajamos con poco presupuesto, no son tan fácil de darse en otros países.
Viajar en invierno y el cansancio es otra de las cosas que quizás hay que decir sobre esta región. Como les comentaba antes, el invierno en estos países es complicado y fue donde más frío pasamos. Tengan en cuenta que quizás vayan a tener que hacer algunas paradas extra o hacer recorridos más cortos, ya que el cuerpo empieza a pasar factura más rápido. No descarto tampoco, cada tanto, dejar un día libre para descansar. Como digo siempre, cualquier lugar, salvo que sea un frío totalmente inusual y extremo, se puede recorrer bien si uno tiene la ropa adecuada, pero el cansancio es otro. Vayan con buen abrigo, y denle al cuerpo de vez en cuando un descanso o un vasito de algo caliente para ir recargando energías.
No podemos dejar de recomendar que visiten esta región. En la época que sea, creemos que debe tener su encanto. Son países económicos, incluso Lituania nos pareció hasta poco explotado para el turismo, con mucha historia y un montón de cosas para ver. No esperen encontrar el bombardeo de atracciones que tienen las grandes capitales, pero si verán la belleza de las callecitas, los recuerdos, la arquitectura y el paso del tiempo. Es una región encantadora, a las que nos encantaría volver en otra época, ya que también tiene mucho verde y naturaleza, que quizás no pudimos apreciar en invierno. Pero si viajan durante los meses fríos, la nieve genera un contraste con los edificios que es totalmente maravilloso, regalando paisajes de postal.
Denle una oportunidad a los bálticos y después me cuentan.
]]>Primero que nada, quiero arrancar este post diciendo que viajar haciendo housesitting no es sólo tener alojamiento de arriba y listo. El problema de los voluntariados o este tipo de intercambios es que mucha gente se los toma a la ligera y después hay problemas. Hay responsabilidades que uno debe cumplir y. a cambio de eso, tiene la posibilidad de ahorrarse bastante plata. Al principio nos daba un poco de miedo, ya que nos parecía algo enorme que una persona nos confiara con su casa y sus mascotas. Quienes me conocen, saben que para mí las mascotas son miembros de la familia. La responsabilidad de cuidar de ellas me parecía muchísima y, después de dos experiencias más que satisfactorias, quise armar esta guía para que sepan más o menos de qué va la onda, cómo es el proceso y qué nos dejó de bueno y malo la experiencia.
Conocí TrustedHousesitters por internet. Honestamente, ni recuerdo cómo di con el sitio en aquel entonces, cuando este viaje sólo era una idea en el fondo de mi cabeza y nada más que eso. Me daba curiosidad, así que la empecé a investigar de chusma, y me gustó bastante la idea que proponían.
La página tiene dos tipos de perfiles. De un lado, están las personas que buscan alguien que cuide de su casa y mascotas mientras se van de viaje. Del otro lado, hay personas (ya sea solas, en pareja o incluso en familia) dispuestas a cuidarlas, a cambio de tener un lugar dónde alojarse.
El sitio tiene una metodología bastante sencilla: los dueños de casa se registran y postean sus anuncios. En ellos, aclaran detalles sobre dónde viven, sobre su casa, sobre sus mascotas y los cuidados específicos que necesitan. También tienen que cargar el período de tiempo por el que van a estar fuera de casa (que puede ser más de uno). Quienes tienen perfil para cuidar, pueden aplicar a dichos anuncios, eligiendo la fecha que más les convenga (si es que hay varias). Básicamente ustedes pueden ver todos los anuncios disponibles y ver cuáles les pueden llegar a servir, aplicando a más de uno para tener más posibilidades que los acepten.
El proceso de registro es muy sencillo. El sitio requiere una membresía paga anual, que resulta económica si uno piensa en lo que puede ahorrarse de alojamiento. La membresía anual está 119 euros. Si les sirve esta guía, les agradeceríamos un montón que realizaran su registro desde este link. Ustedes obtienen un 25% de descuento y nosotros obtenemos meses gratis para poder seguir viajando. Extrañamente, si pagan la membresía en pesos argentinos, el valor es de $1690. No sé si se habrán quedado desactualizados y puede ser que en un futuro lo arreglen, pero actualmente esta es la mejor forma de pagar (les queda menos de la mitad que la membresía en dólares). A ese valor que les queda es casi el equivalente a un par de noches en un hostel.
Actualización 2020: al parecer, en el sitio ya actualizaron los precios y ya el valor en pesos es bastante similar al valor en dólares. Dependerá de cada uno elegir cómo desea pagarlo.
Tienen que ir a Join Now y elegir la opción Sitter. Ahí, como verán, pueden elegir el tipo de moneda que quieren utilizar, entre las que se encuentra el peso argentino. Una vez que se registran, la siguiente pantalla es para realizar el pago correspondiente al acceso anual. También pueden utilizar el código RAF159788 para aplicar el descuento mencionado una vez que estén en la parte de pago. Ya realizada la transacción, van a tener acceso ilimitado a todos los anuncios del sitio.

Por lo general, recomiendo que se registren un par de meses antes del viaje que estén pensando hacer. Siempre conviene tener un margen para poder estar atento a las publicaciones nuevas, aplicar a todas las que puedan e intercambiar mensajes con los dueños de casa. Además, el mismo sitio requiere algunos chequeos de identidad que pueden tardar un tiempo, por lo que siempre es preferible tener un margen para dejar la cuenta a punto.
El perfil en sí no requiere muchos datos, pero si tienen que tomarse el tiempo de armarlo bien. Un perfil bien hecho puede ser clave, sobre todo cuando recién empiezan y no tienen ningún review. Piensen que hay gente del otro lado que les va a confiar su casa y sus mascotas, y pónganse en su lugar. Eso hicimos nosotros. Lo importante es transmitir confianza, pero también ser auténticos y hablar sobre ustedes.
Las fotos para mí son fundamentales. Si tienen fotos con sus mascotas, incluso videos, pueden subirlos al sitio. Si les gusta hablar, incluso pueden subir un video de presentación para contar un poco más sobre ustedes (recomendable hacerlo en inglés, ya que la mayoría de las publicaciones son en ese idioma). También tienen un espacio para hablar particularmente sobre quiénes son, por qué quieren hacer housesitting y qué experiencia tienen cuidando mascotas. Traten de explayarse y armar algo que no sea eterno, pero si descriptivo. Hablen sobre las mascotas que tuvieron, o si en el pasado se quedaron cuidando aunque sea el gato de la tía. Todo sirve.
Algo que también es super importante son las verificaciones. Por esta razón les digo que conviene armar el perfil con tiempo, ya que las mismas pueden demorar. ¿Qué son? Básicamente el mismo sitio se encarga de chequear que su perfil y los datos que cargaron sean reales. Recomiendo que no dejen de hacer esto antes de aplicar a un sit, por lo menos hasta alcanzar el nivel estándar. Nos han rechazado muchos sits en un principio, porque no teníamos la verificación suficiente. Les recuerdo nuevamente, es gente que está dejando entrar a desconocidos a su casa: si tienen prueba que son personas reales detrás del perfil, siempre es una tranquilidad para quienes van a dejarlos cuidar sus mascotas. Cuando todavía no tienen reviews, tener un perfil verificado se vuelve algo fundamental a la hora de aplicar.
La verificación se divide en tres niveles:
Arrancar siempre es lo más difícil.
Primero que nada tienen que pensar en el tipo de viaje que van a hacer, las fechas y para dónde quieren ir. Tengan en cuenta que cuando aplican no está garantizado que van a viajar: por lo general, van a tener que hablar con el host primero y coordinar. Ellos les van a mandar una confirmación para que ustedes acepten, y recién ahí el sit va a estar confirmado.
Para ver los sits que hay disponibles, tienen que ir a donde dice Find a House Sit. Ahí les van a aparecer todos los sits disponibles. Arriba pueden aplicar filtros por si quieren buscar fechas específicas, ciudades puntuales o por tipo de animal a cuidar. Les recomiendo usar el filtro de fechas si tienen alguna en mente, ya que a veces un anuncio tiene más de una fecha disponible. En el buscador general les va a aparecer siempre la primera fecha, pero si buscan con el filtro les va a figurar también el anuncio (incluso cuando la primera fecha quizás no les sirva)
Por ejemplo: cuando buscan en el filtro Ámsterdam, en este caso aparecen dos sits, con fechas en Febrero y en Abril. Pero si entran al primero, se van a dar cuenta que tiene más de una fecha disponible. Por eso siempre les conviene filtrar también por fecha o entrar a los anuncios, para ver si tienen algún otro período disponible que les sirva.


Lo primero antes de aplicar a cualquier anuncio es leer-bien. Lean lo que la gente se preocupa por escribir detalladamente. Lean dónde queda la casa, si necesitan auto, cómo y cuántas son las mascotas, qué necesitan, si requieren de algún cuidado especial. Tengan en cuenta todas las cosas y si van a poder cumplir con los requerimientos que pide el dueño. Es importantísimo.
Para aplicar, tienen que seleccionar el botón al costado que dice “Apply now”. En la siguiente pantalla, van a tener que seleccionar la fecha para la que quieren aplicar y van a tener que escribir un mensaje. Recuerden escribir algo elaborado, como en el perfil. No hagan copiar y pegar para todos los anuncios. Pueden armar una presentación genérica sobre ustedes para poner en todos los anuncios, pero después asegúrense de incluir datos que prueben que leyeron detalladamente la publicación de los dueños: hablen sobre las mascotas, sobre la ciudad, sobre los cuidados específicos que les están pidiendo. Si bien algunos sits no lo valoran, otros toman muy en cuenta los mensajes donde muestran que realmente están atentos a los detalles.

No se desanimen cuando muchos directamente los rechacen, incluso sin decirles una palabra al respecto. Otros les van a agradecer, pero también los van a rechazar. Nos pasó. Nos rechazaron tantos sits al principio que ya perdimos la cuenta. Obvio, siempre van a tener prioridad los que tienen muchos reviews positivos, experiencia o incluso la gente más grande (nos sorprendió la cantidad de gente mayor que está en el sitio y que participa activamente desde hace años, lo que de alguna forma da más confianza que la gente joven). Lo importante es no desanimarse: sigan mandando, sigan probando, sigan viendo las oportunidades que salen. Estén atentos a cuando salen sits nuevos, ya que a veces si aplican primeros tienen más oportunidad que los contacten primero y los acepten.
Algunas cosas que les recomiendo considerar a la hora de ver a dónde aplicar:
Nos dio mucha felicidad cuando nos aceptaron en el primer sit, pero también estábamos llenos de dudas y ansiedad. Era una responsabilidad enorme y teníamos mucha incertidumbre sobre cómo iba a funcionar el servicio.
Más o menos un mes antes del sit, los dueños de casa deberían enviarles una guía. Si no lo hacen, se la pueden solicitar desde el panel general de la aplicación. En esta guía van a incluir todos los detalles sobre la casa y sus comodidades, sobre sus mascotas, teléfonos de contacto y emergencia, sobre cosas importantes que necesiten saber (como días de recolección de basura, por ejemplo) y cualquier otro detalle que consideren importante. Si hay algo que creen que falta o que no entienden, no duden en comunicarse con ellos. Más vale siempre prevenir que curar.
Cuando empiecen a planificar el viaje, hablen con los hosts sobre el horario en el que tienen que llegar. Averigüen eso antes de hacer reservas o comprar pasajes, por las dudas que los dueños tengan algún requisito especial.
Si les confirman un sit, no dejen de mencionarlo en el mensaje cuando apliquen a otros. Incluso cuando todavía no lo hayan hecho, de alguna forma les da una garantía que van a hacer otro y que van a tener una referencia previa.
Por lo general, los dueños de casa les van a pedir tener un encuentro antes del sit, una conversación por Skype o que lleguen una horas antes a la casa para poder conocerlos. Así fueron nuestras experiencias, por lo menos. Aunque siempre les envían la guía antes de llegar, está bueno tener una charla para poder sacarse las últimas dudas, para que les expliquen sobre la casa, cómo funciona todo y, básicamente, para conocer a la gente que les está confiando su hogar. Tuvimos buenas experiencias y nos tocaron dos parejas súper buena onda.
Durante el sit, por lo general algunos piden que les envíen fotos de las mascotas o algún update sobre cómo está todo. Tuvimos los dos casos: una pareja que no nos pidió nada, y otra que nos iba enviando mensajitos para ver cómo iba todo. Nosotros tampoco queríamos molestar, ya que ambos estaban de vacaciones, pero también pueden consultarles a ellos qué prefieren. Algunos en el anuncio especifican que quieren que los mantengan al tanto de todo, por lo que también puede ser otro de los requisitos a cumplir.
Traten de revisar bien la guía que les enviaron el primer día que estén en la casa, como para saber bien qué tienen que hacer. En algunos países hay separación de residuos, averigüen cuándo pasan a retirar la basura para sacarla el día que corresponde, etc, etc. Tengan a mano el contacto de emergencia por cualquier cosa.
En general, no hay mucho más que considerar. Lo demás, esta más o menos implícito: llamar al veterinario en cualquier caso que noten algo raro con la mascota, mantener la casa limpia y ordenada, ser respetuosos con los vecinos, etc.
Con respecto a la comida, a nosotros nos dijeron que usáramos todo lo que necesitáramos en ambos casos. Tampoco quisimos abusar: utilizamos las cosas como sal, condimentos, algunos de esos productos que no tenía sentido comprar por pocos días. Después compramos todo lo que necesitábamos y dejamos en la heladera las cosas que nos sobraron.
Como todo, esta plataforma y forma de viajar tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Va en cada uno poner en la balanza pros y contras y evaluar si les sirve o no.
Primero, como pros, podemos decir que nos da la posibilidad de quedarnos en lugares que, de otra manera, se nos haría muy difícil parar. Londres es una ciudad cara, y habernos quedado tres semanas en Navidad y Año Nuevo fue una posibilidad única. Además, el hecho de estar en una casa, poder cocinar, tener las comodidades de un hogar, sentirse más local, siempre es agradable. Es una experiencia hermosa quedarse un tiempo y vivir en la ciudad, no estar quizás en un barrio muy turístico, tomar el bus… Realmente nos gustó muchísimo parar en un lugar de esa forma y vivirlo así.
Para quienes amamos los animales, es hermoso tener una compañía y poder cuidar de uno; la verdad eso lo disfrutamos mucho, incluso lo extrañamos cuando nos fuimos. Para nosotros, que muchos días teníamos que quedarnos adentro trabajando, es súper lindo poder desconectar jugando o descansando con un compañero de casa. Si tienen que trabajar en el camino, es muchísimo más cómodo que un Airbnb o un hotel: lógicamente, las casas tienen muchas más comodidades para vivir en ellas y llevar a cabo tareas cotidianas.
Como malo, hay que decir que, obviamente, es una tarea que requiere una responsabilidad, por lo que no sé si es recomendable si uno va de vacaciones. Nosotros creemos que es más para viajes largos. Honestamente, uno no puede estar todo el tiempo fuera de la casa como suele hacer cuando viaja. No me canso de repetir que no es un Airbnb, uno tiene que cumplir con lo que prometió a la hora de solicitar el sit. Los gatos quizás son las mascotas más fáciles de cuidar, porque son más independientes, pero también requieren atención. Los perros, por otro lado, son muchísimo más dependientes, pero tienen la ventaja que pueden llevarlos con ustedes cuando salen (en muchos países de Europa los aceptan en muchos lados, incluso en el transporte público; pueden preguntarles a los dueños de casa cuando aplican).
Otra cosa mala es, quizás, que uno tiene que adaptarse a las fechas y a las condiciones de la casa. Obvio, nadie les va a acomodar los días para que les quede bien ustedes, sino que ustedes son quienes deben adaptarse a los dueños. Los pedidos, los requerimientos (auto, licencia, ir solo, ir en pareja, no salir por más de x horas). Es parte de cómo funciona la plataforma, pero sé que puede no resultar bueno para todo el mundo.
También, puedo decir que en un principio resulta difícil competir contra personas que ya tienen experiencia o reviews en el sitio. Ojo eh, se consiguen sits, pero es posible que tengan que ser todavía más flexibles a la hora de elegir un destino. Las mejores ciudades (si se les puede decir así) siempre van a tener más personas que aplican, así como los sits más extensos. Lugares como Ámsterdam o Paris, incluso Londres (donde hay mucha oferta), obtienen muchísimas solicitudes, y muchas veces es difícil hacer que nuestra aplicación valga más que la de una persona con muchos buenos reviews. Por eso hay que ser extremadamente flexible, y a veces también es cuestión de tener un poquito de suerte. Quizás, si aplican apenas sale un anuncio, puede que los elijan; así nos pasó con Londres, en una época en la que yo revisaba el sitio todos los días para ver si había salido algo nuevo (porque ansiosa siempre).
En general, para nosotros pesaba mucho más lo bueno que lo malo, y por eso se volvió una de las mejores opciones dentro de nuestro viaje. Como les digo, analicen las variables y piensen si les sirve para el viaje que van a realizar ustedes.
Tuvimos la suerte de poder hacer dos sits en Diciembre, que nos ayudaron a tomarle confianza a una experiencia que, honestamente, al principio nos daba un poco de miedo.
Nuestro primer sit fue en Maidenhead, una ciudad cerca de Londres con todos los aires de pueblito inglés y muy tranquila. Un matrimonio muy joven con un gatito, que vivían en un departamento un poquito alejado del centro y se iban de vacaciones 10 días. Ellos nos pidieron que llegáramos bien temprano, porque su vuelo salía a la mañana, por lo que decidimos pasar la noche anterior en un hotel de Maidenhead para poder estar a primera hora en el departamento.
La primera sensación es rara, porque uno está en la casa de gente que no conoce, presentándose y llegando con sus cosas a parar en su departamento, dormir en su cama y cuidar su mascota. En general puede parece incómodo, pero es algo que después de la primera vez se pasa. Ellos fueron super simpáticos y, sin muchas vueltas, nos presentaron a Aslan, el rey de la casa. Nos enamoramos enseguida. Sin darnos muchas indicaciones, nos dejaron la llave y se fueron. La verdad, nos sorprendió la confianza con la que nos dejaron todo, pero la verdad es que nosotros estamos muy malacostumbrado a desconfiar. Nos encanta que la gente sea así y que uno pueda tener estas experiencias tan lindas con locales.
El sit fue perfecto. El gato era un divino. Aunque nos despertaba a la noche, también nos acompañó sentado en el sillón y pidiendo mimos. El último día limpiamos bien el departamento y esperamos a que volvieran los dueños. Él nos alcanzó a hasta la estación y, honestamente, no podríamos haber tenido una mejor experiencia con nuestra primera casa.
Para la segunda, Londres era el destino. Un sit de tres semanas. También un matrimonio joven con un gatito de 16 años, que fue uno de los gatos más dulces que conocimos. Ellos unos divinos, pidieron una pizza cuando llegamos y nos contaron un poco sobre su vida y nos preguntaron sobre nosotros. Fue una linda forma de conocerlos; una pareja súper simpática. Después de eso, se fueron y nos dejaron por tres semanas, con algún contacto por whatsapp sobre horarios de recolección de basura que cambiaban (estuvimos ahí durante las fiestas) y para desearnos felicidades. Realmente la experiencia también fue muy satisfactoria. Sin dudas, volveríamos a ambas casas sin pensarlo dos veces.
Recientemente cerramos un sit en Suiza para Marzo, y nos emociona mucho porque es un país que amamos profundamente. Además son dos gatitos de dos años. Vamos a estar parando en Berna durante el carnaval, algo que de otra forma no podríamos hacer, por los precios que maneja este país, que es uno de los más caros de Europa. Esta plataforma tiene eso, y creemos que es algo muy bueno para quienes viajan low-cost y entienden la responsabilidad de alguien confiándote su casa y sus mascotas. Nos encanta que pueda haber ese tipo de confianza en la gente, esa predisposición para ayudar a otros que quiere viajar sin gastar un dineral y que ama los animales. Para nosotros, esta plataforma fue un gran descubrimiento. Ya les contaremos como sale este sit y cómo siguen nuestras experiencias con el housesitting.
Ustedes, ¿se animarían? ¡Los leo! Si tienen más consultas sobre este tema, no duden en preguntar en los comentarios.
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