recaptcha-in-wp-comments-form domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131updraftplus domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131Empecé en Instagram un detalle de cada uno de los barrios que recorrimos y quería compartirlo todo junto acá, para quienes estén planeando visitar esta maravillosa capital. Preparen la cámara, el calzado cómodo y la tarjeta de metro, porque hay tanto para ver, que esta lista seguramente está dejando algo afuera. Se vendrán más posteos, pero creo que este es esencial para planificar un recorrido.
Acá va lo que vimos nosotros y que, espero, en algún momento podamos seguir ampliando con una segunda visita:
En nuestra estadía en Seúl decidimos quedarnos en Myeongdong, en el distrito central de la ciudad (conocido como Jung-gu) y fue una gran idea. El centro de Seúl, al norte del río Han, es una de las mejores zonas para alojarse y hacer turismo, y la mayoría de las cosas se encuentran disponibles tanto en coreano como en inglés. Acá no solo se encuentra la estación principal de la ciudad, sino otro de sus grandes atractivos e íconos: la Namsan Tower, conocida también como N Seoul Tower. También hay otras tantas atracciones como:
Otra de las áreas más turísticas de Seúl es el distrito de Jongno, al norte de Jung-gu. Es una zona que a nosotros nos tomó varios días recorrer. Es el centro de la ciudad desde hace cientos de años, ya que fue donde la dinastía Joseon estableció su capital. No es sorpresa que en esta parte de Seúl se encuentren los palacios de la ciudad: el Palacio de Gyeongbokgung y el de Changgyeonggung, probablemente los más turísticos, pero también el de Changdeok y Unhyeon. Otros atractivos de esta zona:
Para mí, Mapo-gu es una de las zonas más lindas de Seúl, me atrevería a decir que mi favorita en toda la ciudad (por lo menos, de las que alcanzamos a conocer en una semana). Acá se encuentra el barrio de Hongdae, lleno de restaurantes, bares, tiendas, arte y clubes con mucha movida nocturna. Debe su nombre a la Universidad de Hongik, gracias a la cual esta zona creció y se desarrolló. Si pasean por sus calles, van a ver muchas performance de artistas callejeros. Todo el distrito nos pareció que tiene muchísima onda.
¿Qué visitar en esta zona?
Otro de los barrios que recorrimos en Seúl fue Seongdong, conocido principalmente por el Seoul Forest. Consta de 5 parques distribuidos en aproximadamente 595,000 metros cuadrados de terreno, y es la casa de árboles de cerezo (uno de los mejores spots para ver la floración), árboles de ginkgo e incluso ciervos. El ingreso a esta zona, que fue inaugurada en 2005, es totalmente gratuito. Mucha gente llega con la bici y se sientan a hacer picnics, una actividad que está totalmente a otro nivel en Seúl: carpas, sets de comida, almohadones, luces, sillas, lo que se les ocurra. Incluso vimos alquiler de todas estas cosas a orillas del río Han, para poder hacer el picnic definitivo.
Otras atracciones de la zona:
Probablemente sea el barrio que todo el mundo conoce, gracias a la canción de Psy que dio comienzo a una era dentro de la música coreana: el lujoso barrio de Gangnam. Es la zona más top de Seúl, casa de muchísimos artistas, marcas de lujo y tiendas de diseñador, con el valor de metro cuadrado más alto de la ciudad. Pero también tiene muchísimas cosas turísticas para hacer.
Otra zona famosa de Seúl es Songpa, que fue el centro de las Olimpíadas de 1988 y donde están muchas de las facilidades asociadas con ese evento. Sin embargo, hoy en día también es donde se localiza uno de los edificios más altos del mundo, el Lotte World Tower, con 555 metros de alto. Algunas cosas que hacer en este barrio:
Pueden encontrar más información sobre nuestro viaje a Seúl en mis historias destacadas de Instagram.
]]>La capital portuguesa es una ciudad que realmente nos encantó, y que tiene mucho para ver. Portugal es un país al que volveríamos sin dudarlo. A continuación compartimos una guía con toda la información que recolectamos durante nuestra visita para que puedan planificar la suya.
Lisboa es una ciudad mucho más grande de lo que esperábamos. La capital portuguesa tiene más de 500.000 habitantes y es una de las zonas más pobladas del país. Sin dudas, es una ciudad llena de vida, de colores y sabores, algo que creo es muy característico de este país. Es un lugar al que fuimos porque teníamos un stopover de TAP, la aerolínea de bandera, pero que nos terminó encantando. Sin dudas, creemos que será la primera de varias visitas a este país.
Con respecto a la seguridad, no tuvimos problemas. En la Plaza de Comercio intentaron vendernos droga a plena luz del día, algo que después nos enteraríamos que es totalmente normal. Por más que nos resultó raro, con decirles que no, basta; no nos sentimos amenazados ni nada por el estilo. Lo mejor que pueden hacer en estas situaciones es ignorarlos y seguir con la suya.
En general, Lisboa no nos pareció un lugar inseguro. Como en toda gran ciudad, hay que tener cuidado con los carteristas y estar atento, evitar lugares poco turísticos por la noche y todas las precauciones que por lo general tenemos en otros lugares. Personalmente, me sentí muy cómoda paseando por la ciudad, incluso de noche. Con el idioma, la señalización se entiende bastante bien y, en línea general, les van a hablar un básico de inglés en las zonas turísticas, por lo que tampoco creo que tengan problema con eso.
Siempre repito lo mismo, pero eviten cambiar efectivo en la calle. En la mayoría de los lugares aceptan tarjeta, pero siempre es recomendable usarla sólo en locales y lugares confiables. Si van a comprar en puestos en la calle o similares, lo mejor que pueden hacer es comprar con efectivo. Si llegan al aeropuerto, pueden sacar con la tarjeta en el cajero; también pueden hacerlo en la ciudad. Si pueden llevar algunos euros con ustedes desde su ciudad, también puede ser una buena idea.
Documentación: para viajar a Lisboa desde Argentina se requiere tener pasaporte al día. No es necesaria visa. Al ser parte de la Unión Europea, es obligatorio contar con un seguro médico que cubra los 30.000 euros. Por lo general, lo único que solicitan a la hora de ingresar es pasaporte, pero tengan en cuenta que pueden pedirles pasaje de vuelta, alojamiento reservado y el ya mencionado seguro médico. Personalmente recomiendo ir con todo impreso (pasajes, vouchers, comprobantes) para hacer el ingreso al país lo más rápido posible. Si tienen pasaporte de la comunidad europea, van a poder acceder rápidamente.
Siempre recomiendo viajar con seguro médico, sea requisito o no. Los que leen el blog desde hace tiempo, ya saben lo que opino al respecto. A nosotros nos salvó muchísimas veces. Pueden chequear las promociones que tiene Assist365: con el código ARGIES, tienen un descuento adicional del 5% sobre las promociones vigentes.
Corriente: Como en la mayoría de los países de Europa, los enchufes son Clase F, compatibles con los clase C (también de dos patas). Si no tienen alguno, seguro pueden comprar en el aeropuerto o en cualquier tienda por la calle. El más reciente nosotros lo compramos en un local que arreglaba celulares.
Los precios nos parecieron un poco más económicos que la media europea, en especial en los precios de las atracciones y a la hora de sentarnos a comer. En general, Portugal es un buen destino si manejan un presupuesto ajustado. Si bien la moneda es el euro, el costo de vida en general nos pareció más bajo que en otros lugares con la misma moneda. Si a eso le sumamos que encima viajamos en temporada baja, lo que abarató también el alojamiento, se puede conocer esta ciudad por muy poca plata.
Saben que no me gusta hablar de un presupuesto por día, porque creo que es muy propio de cada uno y qué les guste hacer. Algunos le dan prioridad a tener una habitación privada, otros a poder sentarse a comer, algunos otros a comprar recuerdos de viaje… En fin, creo que me entienden. El presupuesto depende del tipo de viaje que hagan. Lo que sí puedo decirles es cuánto gastamos aproximadamente y los precios que pueden esperar a encontrarse allá.
Nuestro gasto diario, incluyendo alojamiento, comida y transporte, fue aproximadamente de 50/60 euros por día (para dos personas). Tengan en cuenta que la mitad de esto fue alojamiento (una habitación privada en Airbnb que tuvimos que sacar sin demasiada anticipación), más una comida en la calle, más una comida en el departamento (comprando en el supermercado), más dos o tres viajes en metro/bus. Nuestro presupuesto para esta parte del viaje era muy limitado, pero es una ciudad en la que realmente se puede viajar barato.
Por Aire:
Nosotros llegamos a Portugal desde Porto Alegre con TAP (el vuelo Buenos Aires – Porto Alegre era operado por Aerolíneas Argentinas). Lisboa tiene conexiones buenísimas con el resto de los países europeos, por lo que no es difícil meterla dentro del Eurotrip. A nosotros incluso llegar a Lisboa desde América nos pareció genial: es un vuelo un poco más corto que a otros destinos, y puede ser incluso un buen inicio para recorrer Europa por tierra.
El aeropuerto de Lisboa, además, tiene excelente conexión con el centro de la ciudad. Ya sea en transporte público o en Uber, es muy fácil llegar al centro y relativamente económico.
Por Tierra:
A pesar de estar en una punta del continente, Portugal está perfectamente conectado y es muy fácil llegar por tierra. Desde España hay muchísimas opciones para llegar a Lisboa. Nosotros habíamos ya sacado un vuelo con stopover, pero pueden utilizar los buses de Flixbus, que damos fe que son una buena combinación de bueno y barato para viajar por Europa, y bastante más económica que tomar un avión. Si están por España, el roadtrip en coche es otra opción buenísima.
Para los lectores que sean #TeamVerano, Lisboa es el paraíso. Nosotros llegamos a esta ciudad un 17 de Noviembre, y pudimos darnos el lujo de andar con manga corta un par de días. Muchos argentinos viajamos a Europa en enero o febrero por cuestiones de año escolar/universitario o vacaciones laborales, por lo que Lisboa es una buena elección para quienes viajan al invierno europeo y no buscan nieve ni temperaturas bajo cero.
Obviamente, también tuvimos clima de campera. Tampoco se hagan los cancheros si viajan en invierno. Pero seguro la van a pasar mejor que en otras zonas del viejo continente. Nunca tuvimos que abrigarnos demasiado. Además, somos fans de la temporada baja. 20 grados y poca gente es la combinación ideal.
Nuestros primeros meses de viaje fueron en modo full ahorro, por lo que en Lisboa probamos por primera vez algo que nunca habíamos elegido antes en materia de alojamiento: sacar una habitación privada por Airbnb. Si bien ya habíamos utilizado este sitio antes, siempre habíamos sacado departamentos enteros. Ir a una casa de familia en una habitación de alquiler era una nueva experiencia para nosotros, por lo que no sabíamos qué esperar.
Honestamente, a nosotros nos gustó mucho la experiencia, pero tiene puntos a favor y en contra. Si bien me gustaría armar algo aparte sobre esto, quiero decirles que en general es una buena opción si buscan ahorrar. Es más probable conseguir algo más céntrico de esta manera y suele ser tranquilo durante el día. Lo malo quizás es que uno a veces debe compartir cocina y baño con otras personas, pero no es muy diferente a lo que sucede en un hostel. Incluso, para quienes buscan dormir tranquilos, suele ser mucho más fácil en una casa de familia. Lo que sí puedo sugerirles es que pregunten bien cualquier duda que tengan antes de ir: no se olviden que no están yendo a un departamento, sino a la casa de alguien. Por ejemplo, si tienen problemas de alergia a las mascotas, tengan en cuenta que muchos pueden tener gatos y en las publicaciones a veces no lo aclara. Para nosotros fue una sorpresa positiva tener un michi en la casa, pero para otros sabemos que puede no serlo.
Nosotros pagamos más o menos 32 euros la noche. La verdad que el precio nos cerraba, y el departamento estaba muy bien ubicado: en el hermoso barrio de Arroios, a pocas cuadras de distintas estaciones de metro. En general, se pueden encontrar cosas buenas por ese precio, pero no creo que vayan a gastar mucho menos.
Pueden buscar todas las opciones disponibles en la página de Airbnb. Registrándose desde mi perfil o el de algún viajero conocido que ya se encuentre registrado, obtienen un descuento de $600 pesos argentinos en reservas superiores a $1100.
Viajar en transporte público en Lisboa nos resultó muy cómodo y muy sencillo. Si pueden alojarse cerca de una estación de metro, van a tener una opción fácil y económica para recorrer las principales atracciones de la ciudad.
El viaje sale 1,45 euros y pueden comprar en las estaciones la tarjeta recargable por 0,50 euros (llamada Viva Viagem, el equivalente a nuestra SUBE). Las máquinas sólo aceptan monedas y tarjetas de crédito, así que también tengan en cuenta eso a la hora de comprar.
Aunque el 90% de los viajes los hicimos en metro, también usamos los buses, para ir a aquellas zonas donde las líneas subterráneas no llegaban. Si están pocos días, pueden manejarse con el primero tranquilamente. Nosotros no utilizamos nunca taxi o coche, por lo que doy fé que con el transporte público es más que suficiente, incluso para ir al aeropuerto.

Importante: tengan en cuenta que el metro de Lisboa opera de 6:30 a 1 de la mañana, y algunas estaciones cierran antes, así que chequeen antes de viajar. Si tienen que ir al aeropuerto, pueden pedir un Uber por aproximadamente 4 o 5 euros (dependiendo de la zona en que se encuentren).
Ir en tren a Sintra:
Si quieren conocer esta maravillosa ciudad y no quieren pagar una excursión, es muy sencillo hacerlo en tren por cuenta propia. Hace un tiempo armé un post con toda la info, que pueden ver acá. Incluso para conocer otras zonas de Portugal, el servicio de trenes nos pareció muy cómodo y fácil de usar.
En Lisboa (y en Portugal en general, por lo que nos han dicho), se come de maravilla. La gastronomía portuguesa nos sorprendió y nos dejó tan encantados como su gente. Se come bien y se come barato, por lo que Lisboa suma puntos por ahí también para nosotros, que amamos probar platos locales cuando viajamos..
No fuimos a muchos restaurantes, pero sí podemos decirles que los precios son aptos para sentarse a comer, incluso para los que viajamos con poco presupuesto. Incluso el mercado Time Out Lisboa, muy turístico y con precios un poco más altos, tiene algunas opciones de menús que arrancan en 7,50 euros. Si paran por Arroio, donde estábamos nosotros, hay menos lugares turísticos y comimos dos personas por 12 euros (dos platos gigantes, uno de ellos el típico Bacalhau, con pan casero y agua). Quienes nos atendieron no hablaban inglés ni español, pero nos trataron muy bien y nos entendimos bastante.
Hay también puestitos de comida al paso y van a encontrar los famosos 100 Montaditos (cadena española), donde algunos días de la semana se puede ir “de tapas” por un euro cada una. Es una gran opción para variar un poco y comer barato.
El supermercado también tiene buenas opciones de comidas preparadas, algo a lo que nosotros recurrimos mucho. Fuimos a la cadena Pingo Doce, donde había platos interesantes por precios que iban desde 1,50 a 3 euros. Si están parando en un departamento, es una de las mejores forma de ahorrar en comida.
Si van para el barrio de Belem, donde está la torre, no pueden dejar de pasar a comer unos pastéis de Belem, un dulce típico de la zona. El local por lo general tiene mucha gente, pero vale la pena esperar. Pueden comprarlos por 1,10 euros.
Si quieren salir o buscan una zona de bares, super recomendado el barrio de Alfama, que fue donde vimos más movida. Cuando el clima acompaña (que en Lisboa suele ser moneda corriente), está hermoso para sentarse en las mesitas a la calle a tomar algo.
Algunas atracciones gratuitas:
Algunas atracciones pagas:
Estambul tiene la particularidad, como muchos sabrán, de estar situada entre dos continentes: Europa y Asia. Su cultura es un fiel reflejo de esta combinación, que se ve en sus edificios, su gente, sus costumbres y su gastronomía.
La moneda es la lira turca. El valor es de algo como 0,15 euros (a Julio de 2019, por lo menos). Nosotros sacamos efectivo directamente desde el cajero del aeropuerto, que creo que es lo más sencillo. También pueden hacerlo en la ciudad, desde cualquier ATM que encuentren. Hay muchísimos cajeros repartidos por las calles de la ciudad, que los locales utilizan regularmente. Por lo general yo no soy partidaria de las casas de cambio, pero también pueden encontrarlas por el centro. En un lugar donde no entienden el idioma, por lo general el cajero es lo más rápido y lo más sencillo de utilizar (que siempre tiene la opción de, por lo menos, ponerlo en inglés). Chequeen con su banco siempre cuál es el límite de adelanto mensual. En Turquía particularmente no creo que tengan problema con el límite, ya que el dinero suele rendir bastante.
Es una ciudad muy grande, mucho más grande de lo que teníamos idea. Aunque un stopover no llega, ni por asomo, a ser suficiente para conocer Estambul, pueden aprovechar para ver las atracciones principales. Vale la pena.
Documentación: Para ingresar a Turquía con pasaporte argentino no necesitan visa; basta con tenerlo al día (con al menos 6 meses de vigencia desde la fecha que llegan). Tengan o no ciudadanía y pasaporte europeo, deben hacer migraciones tanto cuando entran como cuando salen del país, ya que el mismo no forma parte de la Unión Europea. Los controles fueron bastante tranquilos en nuestro caso y no nos hicieron demasiadas preguntas, pero siempre les recomiendo ir con todo impreso en una carpeta, en caso que les pidan pasajes de avión, hoteles, seguro de viaje, etc.
Para turistas argentinos, el plazo de estadía en Turquía es de 90 días. Por lo general, las reglas que aplican son similares al resto de Europa. Incluso una argentina que vive acá nos dijo que suelen “copiar” mucho las leyes que van apareciendo en la UE, por lo que suelen ser parecidas en el tiempo. En la página de la cancillería, recomiendan a las mujeres no andar solas por zonas no turísticas. La realidad es que en Estambul, aunque viajé en pareja, me sentí muy cómoda y segura.
Números útiles: como siempre recomiendo, ante cualquier inconveniente lo mejor que pueden hacer es consultar en la recepción del hotel o a su anfitrión, que siempre los locales tienen más facilidad para moverse y reaccionar ante un problema. En Turquía no hablan inglés tan bien como en otras partes del mundo, pero siempre tuvieron muchísima voluntad para ayudarnos, hacerse entender o encontrar alguien que hablara inglés un poco mejor. Acá algunos números de teléfono de Estambul para tener a mano:
Por lo general, notamos que el nivel de inglés era bastante básico, incluso en los recepcionistas o las personas que brindaban atención al cliente. Si salen un poco de la zona turísitca, es posible que sólo les hablen en turco. Si tienen que hacer un llamado o tienen una urgencia, lo primero que pueden hacer es intentar comunicarse o encontrar alguien que hable inglés. Uno de nuestros recepcionistas salió a la calle a buscar a una señora que trabajaba al lado, que hablaba bien inglés, y le pudimos explicar un problema que teníamos. La gente es muy servicial por lo general, así que no creo que vayan a tener problemas. Como siempre digo, Google Translate ayuda. Varias personas se comunicaron con nosotros de ese modo.
Corriente: La corriente en Estambul es 220v, y se utilizan los mismos adaptadores que tienen en España y muchas otras partes de Europa: tipo C o F, los que tienen dos patas redondas. Pueden llevárselos directamente de acá, ya que es un adaptador que acá se consigue, o comprarlos en los free shop del aeropuerto (muchas tiendas venden elementos de viaje, entre ellos adaptadores).
Comunicación: Para mí, al llegar a Turquía está bueno comprar un chip para el celular. Hay lugares donde podemos prescindir, pero acá nos pareció bastante útil. Tengan en cuenta que toda la wifi pública (incluso la de los aeropuertos), requiere tener un número de móvil para validar el acceso (les envían un sms). Además, Google Maps resulta muy útil si van a viajar en transporte público (ya que, sobre todo los buses, pueden ser algo desorganizados). Nosotros compramos uno en el aeropuerto por 30 euros, que tiene 8GB. Nos pareció bastante caro, pero necesitábamos estar comunicados. Luego leímos que, en general, comprar una SIM acá es caro. Les recomiendo comprar en Turkcell o Turk Telecom, que tenían los mejores precios. Vodafone nos pareció carísimo en comparación.
Estambul es una ciudad que a nosotros, como argentinos, nos resultó barata. Ya sea la hotelería, sentarse a comer o incluso comprar en el supermercado, todo nos resultó bastante por debajo de la media a la que nos tiene acostumbrados Buenos Aires (ni hablar de Europa). Pueden darse el lujo de ir a un lindo hotel o de cenar en un restaurante, que el presupuesto no se les va a ir por las nubes.
La primera vez que estuvimos acá, pagamos una habitación triple, ubicada en el barrio de Fatih y a metros de la Mezquita Azul, unos 50 dólares la noche, con desayuno incluído (si lo reservan desde este link, pueden obtener un 10% de descuento en su estadía). La realidad es que es un precio que muy pocos países tienen (en especial si hablamos de grandes ciudades turísticas). Los hoteles en Estambul son preciosos. Les recomiendo buscar bien, porque la realidad es que pueden conseguirse lugares bellísimos y muy bien ubicados por muy poca plata. Van a ver que todos tienen muy buen puntaje. En general, la hotelería en Turquía es buena y la gente es muy hospitalaria.
Con respecto a la comida, también hay muchas opciones y a precios relativamente accesibles. Un desayuno/merienda con un típico café turco, un té turco y una porción de torta nos salió aproximadamente 20 liras, lo que son aproximadamente 3 euros.
Para almorzar y cenar hay muchas opciones. Aunque la comida turca es definitivamente algo que hay que probar, puede ser un poco invasiva para los que no estamos acostumbrados a tantas especias y picante. Un día almorzamos en un bar (Aylak Bar, en la parte asiática) una pizza con cinco pintas de cerveza, lo que nos salió unos 20 euros. Si buscan una opción un poco más típica, en un restaurante en la zona turística de Fatih (Adonin Café Restaurant), gastamos aproximadamente 26 euros en dos platos de pastas, una hamburguesa y tres pintas de cerveza (y tenían mucha oferta de platos locales a buen precio). La realidad es que siempre recomiendo revisar la carta antes de sentarse (la mayoría de los restaurantes la tienen en la puerta, por lo general en inglés y turco), pero no creo que vayan a llevarse grandes sorpresas con los precios de la gastronomía en la ciudad. Se puede comer bien sin gastar una fortuna. Si paran a comer en alguna cadena de comida rápida (ya sea de las turcas o de las yankees), pueden comer por 2 o 3 euros por persona.
El precio del transporte público tiene un valor fijo de 2,60 liras (comprando previamente la Istanbul Kart, que sale 6 liras). Es muy fácil moverse tanto con el metro como con los buses, y por suerte aparecen en Google Maps. Basta con recordar los nombres (o, si son muy complicados, sacarle una foto al mapa del recorrido). Si no compran la tarjeta, los viajes son más caros. Por lo que sale, recomiendo comprarla. Con una sola tarjeta pueden viajar hasta 5 personas, por lo que el costo es mínimo ya si viajan en pareja o en grupo.
Los supermercados también son económicos, sin importar la cadena que elijan. Bim, Sok, Carrefour y Migros son algunos de los supermercados que van a encontrar en Estambul. También hay muchos almacenes que venden productos como bebidas alcohólicas, que no se consiguen en todos los supermercados.
Para que tengan una idea respecto a los precios de supermercado, compramos una caja metálica de té turco por por 6,25 liras (1,35 euros). Una botella de un litro de Schweppes está 2,70 (0,58 euros) y una de 1 litro y medio de agua está algo de 20 centavos de euro. Más o menos imaginen que estos precios aplican a la mayoría de los productos que puedan comprar. Realmente resulta muy económico y es una buena idea para comprar productos regionales sin gastar una fortuna. Café o té turco, dulces, chocolates… pueden comprar todo acá y les va a salir mucho más barato que en cualquier local de regalos.
Como dije, la hotelería en Estambul es excelente y a muy buen precio. Hoteles que parecen palacios, habitaciones con detalles hermosos y vistas desde la habitación que parecen de cuento. Basta con entrar a Booking para que vean a qué me refiero. Y sé que cuando digo esto piensan que van a gastar una fortuna, pero no es así. Si hay algo que realmente me sorprendió cuando empezamos a planificar el viaje fue el precio de estas habitaciones hermosas en las mejores zonas de la ciudad.
Nosotros fuimos al Magnaura House Hotel, aunque la elección se nos complicó bastante. Lo elegimos porque tenía buen precio por una triple, ventanas a la calle y muy buena ubicación dentro del barrio que queríamos alojarnos (Fatih). Si se fijan, la mayoría de los hoteles tienen reviews muy buenos, calificaciones por arriba de la media y fotos que dan ganas de quedarse en todos; y los precios son más que razonables. Antes del viaje armamos una pequeña wishlist con los que más nos habían gustado, hasta que finalmente nos decidimos por el Magnaura. Estos particularmente los seleccionamos porque disponían de habitaciones triples y se encontraba en Fatih, y todos tienen aproximadamente un puntaje de 9 en Booking (algunos incluso más). Se los dejo para que puedan revisarlos y ver cuál se ajusta mejor a sus necesidades:
Los precios mencionados arriba son de Booking y obviamente son aproximados (ya que depende mucho de las fechas, la temporada, etc). Si reservan desde este link a través de Booking, obtienen un 10% de descuento en su reserva. Nosotros usamos bastante este sitio y ese descuento nos hizo ahorrarnos unos cuantos euros.
Les puedo garantizar que en el Magnaura nos sentimos muy cómodos. Kadir (gracias a las novelas que ve mi madre, nunca me voy a olvidar de su nombre) se portó de diez con nosotros, nos ayudó con el transfer. Personalmente, lo recomiendo mucho. Ahora, si van a alguno de estos, ¡no duden en contarnos su experiencia!
En nuestra segunda visita a esta ciudad, estamos utilizando TrustedHousesitters, que ya expliqué en otro post de que se trata. Estamos parando en el barrio de Ferikoy, que no es tan turístico. Sin embargo, estamos muy cerquita de Taksim, que es otra zona que nos gustó mucho para turistear.
Otra opción es Airbnb. En cuanto a mí respecta, en un lugar donde no conocemos la cultura y no entendemos el idioma, preferimos movernos en hoteles, donde es más probable que encuentren gente que hable inglés. De cualquier forma, pueden buscar todas las opciones disponibles en la página de Airbnb y después nos cuentan su experiencia; hay un montón de departamentos que se ven hermosos. Registrándose desde mi perfil o el de algún viajero conocido que ya se encuentre registrado, obtienen un descuento de $600 pesos argentinos en reservas superiores a $1100.
Estambul es una ciudad muy grandes y, aunque es hermoso caminarla todo lo que les sea posible, van a tener que recurrir al transporte público, en especial si quieren cubrir mucho en un día como hicimos nosotros.
En la rede de transporte van a encontrar metro, buses, tranvías e incluso ferries, que les van a permitir cruzar desde la parte europea a la asiática de una forma muy agradable (y económica).
Si vuelan con Turkish, ya no llegarán más al aeropuerto de Ataturk (como lo hicimos en 2017), sino que van a arrivar al nuevo aeropuerto de Estambul. Este aeropuerto, lamentablemente, se encuentra muchísimo más alejado que el anterior, pero pusieron a disposición de los viajeros algunas nuevas opciones para llegar a la ciudad.
Desde el Aeropuerto de Estambul, en el subsuelo, van a encontrar la terminal de micros que salen a distintos puntos de la ciudad. Los Havaist Airport Shuttle cuentan con más de 20 líneas que se dirigen a los diferentes barrios de la ciudad. Lo bueno es que, buscando en Google Maps, les va a aparecer cuál deben tomarse. Nosotros, por ejemplo, parando en el barrio de Feriköy nos tomamos el que iba en dirección a Sultanahmet y nos bajamos en la primera parada (y pagamos 18 liras por persona). Los precios de los buses van desde las 12 liras hasta las 30 liras (dependiendo de la línea que tomen) y pueden pagarse tanto con tarjeta de crédito como con la Istanbul Kart. Ahí mismo donde paran los buses pueden comprar la tarjeta de transporte, que luego podrán usar en la ciudad. Hay diferencia con tomarse un taxi que, en promedio, seguramente les saldrá más de 120 liras. Debo decir que se viaja bastante bien, en especial por el precio.
Hay varias formas de pagar por el transporte público en la ciudad. La Istanbul Kart que mencionaba antes es muy fácil de usar; ya que pueden comprarla y funciona como una “sube” a la que vamos añadiendo crédito para viajar (y obviamente con la cual salen más baratos los viajes). La realidad es que lo más conveniente es comprar esta tarjeta, que sale 6 liras turcas e ir cargando dinero en las máquinas que se encuentran en las estaciones de metro. Las máquinas son nuevas y bastante intuitivas, e incluso tienen la opción de ponerlas en español. Las mismas no dan vuelto, pero el sobrante al comprar la tarjeta se les suma como crédito para viajar. Por ejemplo, si van a pagar la Istanbul Kart con 20 liras, la máquina les va a devolver la tarjeta cargada con 14 liras.
Con respecto a los taxis, la realidad es que por recomendación nos dijeron que es preferible no utilizarlos. Como en muchos lugares del mundo, a veces los turistas se vuelven un blanco fácil para que quieran estafarnos, sobre todo si no hablamos el idioma local. Si van a pedir un taxi, por lo general recomiendo que lo pidan desde la recepción del hotel y pregunten cuánto les puede llegar a salir. Si van a subirse en la calle, chequeen siempre que esté puesto el taxímetro. Los locales también nos recomendaron la aplicación BiTaksi, que es como una especie de Cabify. Uber funciona acá pero no es legal actualmente, por lo que tampoco recomendamos utilizarlo.
Como comenté antes, caminar esta ciudad me parece elemental. Es un lugar bellísimo, y es increíble perderse por las pequeñas calles, con sus subidas y bajadas, en lugares a los que el transporte público no llega. Lo mejor que pueden hacer es llegar hasta los distintos barrios con el bus o con el metro y luego aprovechar para recorrer a pie todas las atracciones.
Con respecto a qué comer, la gastronomía turca tiene platos muy variados, aunque nuestro estómago quizás no se encontraba preparado para el tono picante que tienen sus comidas. Les recomiendo que sean cautos, y no está demás llevar algún protector hepático, buscapina, y algún que otro remedio para el dolor de estómago, porque es algo que puede pasar. Yo voy siempre preparada porque soy medio flojita, y en Estambul tuve que hacer uso de mi kit de medicamentos desde el primer día. Obviamente, va en cada uno saber qué nos hace mal, pero hay algunas cosas que no deberían ser picantes y en Estambul lo son.
En definitiva, no pueden irse sin probar un kebab. Hay que ser insistente con el non-spicy (no picante), porque los turcos se toman muy enserio el condimentar las comidas. Obviamente, el té y el café turco son otro must de cualquier viaje a este país, acompañados de alguna delicia turca (una especie de turrón blando con distintos sabores) o alguna de sus tortas.
Si van en una época en que el clima acompañe, los puestos de comida callejeros son otro ícono de la ciudad, donde vale la pena. Pueden comer un simit (una especie de pan con semillas), un choclo o un helado, que los venden por todas partes. También pueden probar algún jugo de frutas o una limonada, algo que los turcos utilizan mucho para escaparle al calor.
También deben probar los dulces turcos, que los venden por todos lados. Los baklava (una especie de pastel turco con nueces, miel y masa filo) también son uno de esos bocados típicos que hay que probar. Los venden mucho en los cafés, en los mercados e incluso en la calle. El börek, también una pieza de pastelería pero rellena con queso, carne o verduras también es también muy recomendable, y con uno de los famosos té turcos para acompañar. Las delicias turcas también son otro de los protagonistas de todos los mercados y tiendas de souvenirs, y tienen muchísimas variedades para degustar.
La cerveza pueden comprarla en los pubs, siendo la Efes la más popular y la que suelen servir en todos los restaurantes. Tengan en cuenta que muchos supermercados no venden alcohol, pero sí lo hacen algunas tiendas pequeñas (el equivalente a lo que serían acá los supermercados chinos). La cerveza en general es barata, y tomarse una pinta en un bar les puede costar alrededor de dos euros.
Con respecto al dónde, hay bastantes opciones para sentarse a probar comida típica (y no tanto). Como comentaba, los precios son relativamente accesibles, lo que hace que sentarse a comer no sea un lujo que nos damos, sino más bien una oportunidad para comer bien y aprovechar este destino. Hay muchos locales callejeros, locales de comida rápida pero aún así típica de la zona y al paso, o incluso muchas cafeterías donde el té turco y la pastelería están a la orden del día.
Algunos lugares que puedo recomendarles:
Puedo decir honestamente que hay una infinidad de lugares para comer, y la realidad es que es muy fácil sentarse en una ciudad donde los precios dentro de todo son accesibles. Hay muchísima oferta, tanto de comida callejera como de restaurantes elegantes, así que también va un poco en lo que se les antoje comer. Personalmente no soy muy fanática del picante, que es algo que en la comida turca abunda mucho. De cualquier modo, es una gastronomía más que interesante y de la que merece la pena probar un poco de cada cosa. Y, sí ustedes tampoco son muy amigos de la comida spicy, hay mucha oferta de restaurantes internacionales para todos los gustos.
Si hablamos de atracciones, hay muchísimo para hacer en esta ciudad. Tuvimos que reducir la lista de opciones a las que nos parecían más interesantes, por una cuestión de tiempo, y sin dudas nuestro pequeño ayuda memoria no decepcionó:
Para mí ese pequeño listado son como los must, lo que hay que ver si tienen muy poquito tiempo. Ahora, si están con algunos días más y pueden aprovechar para recorrer otros lugares, acá les dejo los agregados que hicimos nosotros durante el segundo viaje:
De verdad, no dejen de visitar esta ciudad ubicada entre dos continentes, que tiene muchísimo para ofrecer: una cultura rica y muy diferente, una amplia gama de gastronomía, edificios que sacan el aliento y muchísimo para aprender sobre su historia y forma de vida. Un destino de esos que uno no sabe bien qué esperar, pero que sin dudas consiguió enamorarnos en el poco tiempo que estuvimos.
]]>Primero que nada, creo que el viaje empieza mucho tiempo antes de salir el aeropuerto. No es, ni por asomo, una decisión que tomamos de un día para el otro. Aunque nos hubiese encantado dejar todo e irnos en el momento en que pensamos hacerlo, hay muchas cosas previas que tienen que hacer si están pensando hacer las cosas bien. Personalmente no soy fan de la improvisación; quería tener un plan aunque sea para los primeros meses del viaje. Y, obviamente, una de las partes más importantes para tener un plan es ir ahorrando antes de viajar. Busquen reducir gastos cotidianos, traten de vender cosas que no necesitan. Es difícil, y a veces se necesitan más o menos meses, pero vale la pena. Por más que quieran viajar de forma super low cost, es necesario tener algún ahorro en caso de algún problema. Siempre pasan cosas inesperadas e, incluso teniendo seguro, vamos a tener que cubrir primero nosotros los gastos antes del reintegro.
Si ya saben más o menos por dónde van a arrancar el viaje, es importantísimo que chequeen todos los requisitos de ingreso. Revisen condiciones de visados, vacunas, si les requieren tener pasaje de salida. En general, se van a ahorrar un montón de problemas si chequean todo con tiempo y hacen los trámites acá en su país. Revisen páginas oficiales de cada país. En nuestro caso, Europa tiene requisitos bastante sencillos de cumplir. Quizás el problema más grande sea la permanencia máxima de 90 días (en un período de 180 días) en el espacio Schengen. Pueden estar tres meses y luego tienen que estar fuera otros tres, para ponerlo de forma simple. Para quienes no tienen pasaporte europeo, esto puede volverse problemático si quieren hacer un viaje largo. Si tienen menos de 35 años, recomiendo mucho que revisen las condiciones de las visas Working Holiday. Para mí es la forma más sencilla de poder quedarse un año sin problemas en territorio europeo. No están obligados a trabajar y la mayoría tienen la opción de entrar y salir de los países sin problema, por lo que van a poder moverse por Europa tranquilos. Otra opción es ir armando el recorrido para salir del espacio a los 90 días, y volver a entrar después de los 180. Es más complicado, pero no es imposible. Países como Rusia, Turquía o UK pueden ser una buena opción para salir. Quedarse más de 90 días puede ser sinónimo de multas o deportación, por lo que les recomiendo hacer todo legalmente, incluso cuando sea un poco más complicado. Hablando mal y pronto, no sean boludos.
Si no les da la edad para la Working Holiday, pueden chequear también hacer algún curso de idiomas y entrar como estudiantes. Quizás sea un poco más restrictivo (porque implicaría quedarse más tiempo en un lugar), pero puede ser una buena idea si les interesa aprender un idioma mientras viajan. Es una experiencia realmente recomendable, lo digo por experiencia. Nada les va a ayudar a aprender un idioma en particular más que estar todo el tiempo rodeado de él. La gente, los carteles, la televisión y la vida diaria los van a tener hablando en menos de lo que imaginan.
Si sacan una visa, una de las condiciones es tener seguro médico anual. Si no la sacan, igualmente van a necesitar un seguro médico para viajar a Europa. Incluso si viajan con doble ciudadanía, me parece algo importantísimo sacar un seguro médico que les cubra todos los días que estén de viajes. ¿Es un gasto importante? Sí, no es barato cuando es un seguro anual, pero implica que van a estar protegidos durante todo el tiempo que dure su viaje. Por experiencia, les digo que es una tranquilidad enorme poder llamar a un doctor o poder consultar sus derechos viajeros desde cualquier parte del mundo. El seguro se ha encargado de todo cuando me perdieron la valija en un aeropuerto, cuando nos sentíamos mal, cuando yo estaba con fiebre. En especial en países donde no hablábamos ni entendíamos el idioma, hasta comprar un medicamento es una tarea complicada. Para mí, el seguro médico es algo indiscutible, incluso siendo ciudadano. Van a encontrar muchísimas opciones en internet. Si viajan por más de 45 días, van a tener que optar por un seguro anual. Hay muchísimas opciones en internet. Yo personalmente les puedo recomendar Assist 365, que tiene muy buenas promociones en su web (hasta 60% de descuento; este mes del 18 al 22 de marzo tienen promos en seguros para estadías largas). Si le suman a eso el código ARGIES (o reservan desde este link), tienen un 5% de descuento adicional. Si ya usaron algún seguro médico antes y les resultó bien en viajes cortos, pueden preguntarles qué opciones tienen para más días también; la mayoría de las empresas tienen alternativas anuales. Si tienen seguro por tarjeta de crédito, averigüen qué pueden ofrecerles para viajes de más de 45 días.
Para sacar pasajes, estuvimos bastante tiempo. Finalmente nos decidimos por una promo de TAP Portugal, que tenía un stopover en Lisboa y llegaba luego a Madrid. Si van a sacar pasaje sólo de ida, les recomiendo que chequeen las páginas de Norwegian, Level o Edelweiss. Las low-cost, por lo general, venden pasajes por tramo a Europa. Sin embargo, estén también atentos a otras compañías, que a veces tienen ofertas interesantes, en especial en temporada baja. Si ya tienen la fecha más o menos definida pero todavía tienen tiempo para concretar la compra del pasaje, les recomiendo que se creen una alerta en Skyscanner para ir chequeando el precio. Páginas como Promos Aéreas también comparten ofertas, y a veces hay opciones de sólo ida.
Comprar el pasaje con anticipación y pagarlo en cuotas siempre es una buena idea. Si ya se pueden sacar ese gasto un tiempo antes de irse, para mí es la mejor opción.
Con respecto a la experiencia personal, creo que saber un poquito de inglés en un viaje así es importante. Quizás, de vacaciones, uno puede prescindir. Pero si van a estar mucho tiempo, comunicarse a veces es necesario. No les digo que tienen que ser un diccionario con patas. Simplemente, me parece importante tener un nivel básico. Si no cazan una, por ahí puede ser una buena idea arrancar unos meses antes a estudiar un poco. Hay cursos acelerados, por internet, aplicaciones para practicar, algunas clases diseñadas específicamente para viajar. Les digo que les va a resultar súper útil. Salvo que decidan quedarse en España o Italia, o Latinoamérica, donde es sencillo manejarse en español, el inglés es fundamental para comunicarse en cualquier otro lado. Incluso cuando la otra persona tampoco hable bien inglés, a algún lado van a llegar. Después de nuestro viaje por Ucrania, damos fé.
Uno de nuestros errores más grandes en este viaje, creemos, fue cómo nos manejamos con el equipaje. Por un tema de problemas de espalda, yo no puedo viajar con mochilas pesadas, pero recomiendo a full esto por sobre la valija. Para moverse de un lado al otro les va a resultar mucho más cómodo y, de alguna forma, los va a obligar a cargarse menos. En el caso particular de Europa, estoy segura que cualquier cosa que necesiten, sea ropa o zapatos, les va a salir más barato comprarla que pagar el exceso de equipaje. Lo decimos por experiencia.
Hoy en día la mayoría de las políticas de low-cost, con respecto al equipaje, cambiaron. Si pueden viajar con una mochila de menos de 10kg, es el escenario ideal. Nosotros estamos viajando con 20kg y les aseguro que, por momentos, nos gustaría tirar todo por la ventana. Cosas que pasan. Pero es real que también depende de la longitud del viaje. Es muy difícil viajar con poco, pero también es muy fácil guardar cosas que nunca vamos a usar. Intenten viajar livianos. Salvo el pasaporte, todo lo demás que sea vital lo pueden comprar. El resto… seguramente no lo necesiten. Lo digo por experiencia. Seguramente les salga más barato comprar algo acá que pagar el exceso de equipaje si tienen que viajar por una aerolínea low-cost.
De las low-cost que tomamos por Europa hasta el momento, Easy Jet sigue permitiendo llevar un carry-on a bordo con el pasaje básico. Después, en otras aerolíneas, es sólo mochila pequeña (la que va abajo del asiento). El resto de las cosas, incluso el carry pequeño, van a tener que facturarlas. Tengan en cuenta esto a la hora de comprar pasajes, porque a veces hace la diferencia. Lo que parece súper económico deja de serlo cuando hay que facturar.
Dejar todo resuelto antes de viajar también es fundamental. Cuando los viajes son largos, hay algunos factores a tener en cuenta como bajas de servicios, habilitación o poderes de cuentas/tarjetas. No dejen todo para último momento. Todo lo que puedan resolver antes del viaje es una preocupación menos a la hora de irse. Incluso si van a seguir con una cuenta bancaria de allá, no es mala idea pensar en dejar un poder. Cualquier problema que tengan, alguien va a poder resolverlo desde allá. En general nosotros nos manejamos con el Home Banking, pero hay cosas que no pueden hacerse desde ahí.
Si van a usar tarjetas Visa, vayan habilitándolas en Visa Home para sacarse un problema de encima. Nosotros, en el caso particular de Europa, casi no trajimos efectivo (sólo algunos euros, por las dudas). En general nos manejamos siempre con tarjeta de crédito, ya sea realizando extracción desde cajeros (la mayoría no cobran comisión) o pagando directamente con este medio (la mayoría de los locales, por no decir todos, les van a aceptar tarjetas Visa). También empezamos a usar mucho PayPal. Resulta que muchas veces tienen la posibilidad de pagar en pesos. Para nosotros, teniendo en cuenta que nunca sabremos cuánto va a estar el dólar a fin de mes, es práctico congelar el precio en el momento en que compramos algo.
En Europa vimos muchísimo las tarjetas contactless; todo el mundo tiene una. Si su banco se las ofrece, les recomiendo sacarla antes de venir. En muchas ciudades, van a poder pagar hasta el transporte público con ella, como si fuera la SUBE. Es súper cómodo y práctico.
En cuanto a las cosas menos importantes, podemos hablar de la licencia de conducir, por ejemplo. Muchos quizás no manejen o no vayan a necesitarla, pero nosotros nos la trajimos por las dudas, en caso que queramos alquilar en auto en algún lugar. El tramite es un toque y nos salió algo de $800 pesos (creo que ahora aumentó, pero es más o menos ese valor).
También pequeñas cosas como enchufes, bolsas de tela para el supermercado, medicamentos… Esas cosas decidimos llevarlas desde Argentina. No pesan mucho y son un gasto menos durante el viaje. En especial con el tema de los medicamentos, siempre llevamos un kit por las dudas. De cualquier manera, siempre pueden llamar al seguro médico y ellos les van a recetar algo si se sienten mal. Pero siempre nos llevamos cosas como paracetamol, ibuprofeno, buscapina, alikal, quraplus… Son cosas que ya estamos acostumbrados a tomar y que sabemos que no nos hacen mal. Más adelante igual estaré contando mi experiencia comprando pastillas anticonceptivas en UK. La verdad es que, en general, los medicamentos son los mismos en todos lados (sólo cambian los nombres). El sitio Vademecum me ayudó un montón a la hora de buscar el equivalente inglés de las pastillas que yo tomaba. Básicamente, ponen el nombre del medicamento que están buscando, y la página les va a tirar el nombre del equivalente en otros países (la misma droga). Realmente es un sitio a tener en cuenta si se les termina algo de lo que llevan desde Buenos Aires. Obviamente, estoy hablando de cosas que ya están acostumbrados a tomar. Si se sienten mal o no saben lo que tienen, siempre lo mejor es llamar al seguro antes de automedicarse.
Las primeras semanas son una mezcla de sensaciones y sentimientos raros. Por un lado, la emoción; por otro, extrañar; y a eso sumarle el miedo y la ansiedad de un viaje así. Por lo general, recomiendo tener un plan para las primeras semanas. Nosotros llegamos con los primeros dos meses de viaje prácticamente planeados desde Argentina. ¿Por qué? Más que nada porque justo llegábamos cerca de las fiestas y queríamos tener una idea de lo que íbamos a hacer. Si van a llegar en temporada alta, tengan en cuenta que sacar algo sobre la fecha puede salirles mucho más que hacerlo unas semanas/meses antes. Incluso, en algunos destinos, la ocupación es muy alta y van a tener que conformarse con lo que queda. Independientemente de lo que vayan a hacer después, está bueno venir con algo seguro, que además ya pueden tener pago desde antes. Les va a dar, de cierto modo, un poco de tranquilidad.
Aunque no fue nuestro caso, lo primero que les recomiendo al llegar es sacar un chip móvil. Nosotros esperamos hasta llegar a Londres, pero la realidad es que pueden comprar en casi toda Europa, y el mismo les va a servir para casi todos los países de la Unión Europea. Nosotros compramos el chip de la empresa Three, y realmente puedo recomendarlo. Tienen un plan de pagar lo que vas usando, que resulta muy práctico si lo que buscan es simplemente tener una línea y 4G por las dudas. En línea general, no somos de estar todo el día conectados pero necesitamos chequear mails y mensajes cada tanto, así que este plan nos pareció ideal. Para que se den una idea, el promedio de gastos nuestro fue de menos de 8 libras por mes. Las mismas tarifas del Reino Unido aplican en muchos otros países de Europa. Además, el servicio de atención al cliente nos resultó súper bueno.
Creo que uno de los puntos más importantes a la hora de viajar por tiempo indefinido es manejar la plata y los ahorros. Recibí bastantes mensajes donde me preguntaban cómo hacía para viajar tanto, de dónde sacaba la plata, qué había que hacer. Se los digo con total honestidad: no hay ninguna receta mágica. Antes de este viaje, ahorramos mucho. Mucho. Dejamos de hacer un montón de cosas que nos gustaban, dejamos de comprar cosas que queríamos, evitamos salir mucho. Guardamos toda esa plata en ahorros en dólares. Trabajamos los fines de semana, en un proyecto que hoy en día nos deja un ingreso para ayudar a los ahorros. Tener un ingreso durante el viaje es la situación ideal, pero no es obligatorio. La realidad es que hay muchas alternativas para ir financiando el viaje, pero creo que ahorrar un poco antes de hacerlo es fundamental. No es un viaje que se planea de un día para el otro. De eso, estamos seguros.
Si vienen con algún ahorro, el ingreso no tiene que ser sí o sí algo necesario. Con voluntariados, como es el caso de Worldpackers (pueden leer el post que escribí sobre este sitio acá) pueden tener alojamiento y comida a cambio de trabajo. Los tres gastos más grandes que van a tener son alojamiento, transporte y comida, por lo que acá estarían cubriendo dos. Nosotros utilizamos TrustedHousesitters, que cubre la parte del alojamiento (que, para nosotros, es el gasto más grande de todos). En general, van a tener más o menos gastos dependiendo de lo que hagan. Siempre tendrán que tener en cuenta cuánto tienen ahorrado, si tienen algún ingreso o del tipo de vida que lleven mientras viajan.
Algo útil es ir anotando los gatos y llevando registro de cuánto dinero dedican a cada cosa semanalmente. Les va a ayudar a proyectar y ver cómo administrar los ahorros. Por lo menos cuando arranquen el viaje, es una buena práctica. De a poco van a empezar a poder hacer cálculos sobre los gastos. Sirve para tenerlo de referencia en el futuro.
Me preguntaron un montón cuánto gastamos por mes. La verdad, hacer una cuenta o un aproximado es muy, muy difícil. Hay muchos factores a tener en cuenta. Primero, el alojamiento es un factor que hace que varíe un montón. No es lo mismo si hacen un voluntariado que si van a pagar un hostel o un departamento. El país también hace la diferencia. Ni hablar de cómo y cuánto decidan moverse de un lado al otro. Creo que cada uno puede ir ajustándose al presupuesto que tiene y ver qué puede hacer. El supermercado en general no nos pareció caro, hay ciudades donde el transporte público es bastante económico o donde pueden caminar, en algunos lados incluso quizás les presten una bici. Como les digo, hay miles de posibilidades y cuánto gasten va a depender de cada una de ellas.
Ya hablé también sobre esto varias veces, y me parece importante si van a andar recorriendo durante mucho tiempo. Siempre recomiendo priorizar los lugares baratos. Obvio, uno a veces quiere conocer lugares que son carísimos: nos dimos el gusto de ir a Tromso para mi cumpleaños aunque los precios nos parecían disparatados (razón por la que nos quedamos sólo 4 noches). Pero si van a quedarse por más tiempo, revisen los precios promedio.
En Europa particularmente, nos decidimos por ir para Europa del Este. Era una zona que nos llamaba mucho la atención, que siempre habíamos querido recorrer, y los precios ayudaban muchísimo. Los países bálticos, Polonia, Ucrania, incluso Rusia (a la que no fuimos), tienen precios muy buenos en alojamiento y costo de vida en general. Los Balcanes también son una opción que consideraremos para el futuro (ni hablar si van en temporada baja, siendo muchos países turísticos por sus playas). Un sitio que uso un montón es numbeo: te muestra más o menos el costo de vida en cada ciudad y cuánto puede llegar a salirte cada cosa. Para tener una idea, siempre nos resulta muy útil.
El primero de los tres grandes gastos y, para mí, el mayor. También es cierto que, en alojamiento, hay muchas formas distintas de ahorrar. Depende mucho del tipo de viaje que vayan a hacer. Algunas páginas y plataformas que les pueden servir si están buscando dónde parar:
A veces moverse de un lugar a otro puede ser un verdadero estrés. Lo digo por experiencia. Hemos tenido viajes de lo más variados, intentando coordinar horarios, distancias y destinos. Algunos consejitos que puedo darles después de esta experiencia:
En línea general, para reservar utilizamos la plataforma Omio, que en Europa es lo mejor que van a encontrar para chequear y comparar precios. Hace poco actualicé un post completo sobre este sitio, que además incluye un descuento de 10 euros para su reserva. Por lo general, si viajan por Europa Occidental, van a encontrar todo lo que necesiten acá. En Europa del Este o los Balcanes, pueden chequear, pero siempre les recomiendo chequear también por afuera. Hay algunos trenes y compañías de micros que todavía no están asociadas con Omio y no las van a ver.
Comidas y compras:
No voy a decir que la comida era lo que más nos preocupaba al hacer un viaje largo, pero la realidad es que es otro tema importante a tener en cuenta. Una recomendación que puedo darles es que, si no cocinan, intenten aprenderse algunas recetas básicas como para sobrevivir. Nada muy elaborado. En el camino seguro también aprenderán a arreglárselas; a veces es la mejor manera de aprender.
En algunos países, hay un abismo entre lo que sale sentarse a comer y lo que les va a costar comprar en un supermercado y cocinar. En países, por ejemplo, como Inglaterra, Noruega o Suiza, donde el costo de vida en general es caro, van a hacer una diferencia enorme si compran cosas y se preparan las comidas caseras. Incluso muchos supermercados tienen comidas para calentar en el microondas o pre-cocidas, que pueden sacarlos del apuro y aún así hacerles ahorrar algunos pesos.
En líneas generales, el supermercado no nos pareció mucho más caro que en Argentina, salvo por lo que son las carnes. Hay muchísima variedad de productos; nos sorprendió lo incorporados que tienen los productos veganos y sin gluten, lo que es una tranquilidad para quienes tienen una dieta específica. Acá juega un papel importante lo que les decía sobre buscar un lugar con cocina. Ya sea un hostel, una pensión o un departamento; siempre va a ser mejor si tienen dónde dejar la comida y dónde prepararla.
Si van a salir durante todo el día, incluso es una buena idea prepararse algo para comer y llevárselo. Depende del país, ya que en algunos lugares van a encontrar que la street food es buena y barata. Siempre chequeen los precios: lo bueno de Europa, por ejemplo, es que la mayoría de los precios están a la vista del consumidor.
Algo que nos preocupaba, y supongo que también a muchos de los argentinos que viajan por tiempo indefinido, era el tema de la yerba para el mate. Los dos tomamos mate religiosamente, y no nos entusiasmaba mucho la idea de pasar el invierno sin él. Nos habíamos traído más o menos dos kilos de yerba repartidos en la valija, y no teníamos más que eso. Pero la realidad es que no tuvimos problemas para conseguir en las diferentes partes de Europa por donde estuvimos. En Londres, en los Bálticos, en Polonia… La realidad es que el mate se puso un poco de moda en algunas regiones del continente, y en otros países también hay locales argentinos que venden productos como dulce de leche, pan rallado, vinos y demás. Por lo menos en el caso particular de Europa, no creo que vayan a tener problema para conseguir yerba en el camino. Lo que sí, prepárense para pagar, en linea general, más del doble de lo que sale. Estamos considerando empezar a secarla al sol. Je.
Otro tip que puedo darles es chequear en los supermercados los productos con descuento, algo muy común en todas partes de Europa. Por lo general, muchas cadenas remarcan precios de productos que están cercanos a la fecha de vencimiento para no tirarlos. Para quienes nos vamos moviendo y compramos comida para el momento, es una buena opción. Incluso si andan por la calle paseando, revisen en los supermercados o tiendas al estilo de Seven Eleven, que muchas veces tienen comidas frescas con precios remarcados.
Algunos consejos después cuatro meses de viaje:
Conocerse a uno mismo:
Ni por asomo esta es una línea de un libro de autoayuda, ni quiero que se interprete como tal. Creo que antes de un viaje tan largo, es importante tener un piloto. Es importante conocerse a uno mismo antes de arrancar en un viaje así, conocer nuestros gustos, nuestras preferencias a la hora de viajar. No vayan con la mochila así de me la juego y me voy a dormir seis meses a un hostel si nunca pisaron uno. Prueben primero, hagan viajes cortos y cerca mientras ahorran y prueben esa vida que después va a terminar siendo la suya. Cuando la experiencia se vuelve un estilo de vida, es difícil si tienen que vivir incómodos. Siempre se habla de salir de la zona de comfort, pero yo creo que a veces es necesario sentirse cómodo para poder prolongar algo que es tan incómodo como viajar (no vacacionar). Yo sé con qué cosas estoy bien, con cuales no, y son mi referente a la hora de elegir un destino, un alojamiento, un medio de transporte. Vayan de a poco, para que después el impacto de cambiar todo sea menor.
Siempre pongo como ejemplo que a mí me cuesta mucho viajar con mochila tipo mochilero, porque sufro mucho de la cervical. Imaginen si jamás me hubiese probado una de esas mochilas y hubiese salido así, alegremente, con todas mis cosas dentro de una. Lo mismo aplica con un montón de cosas. Hagan pruebas. Vayan de a poco. Sepan diferenciar entre ahorrar y pasarla mal. A la larga, termina haciendo la diferencia entre querer seguir viajando y querer volver a casa.
Estar comunicado:
Estar lejos es difícil, por lo que siempre recomendamos buscar formas de estar comunicados. A nosotros Instagram nos sirvió como una ventanita para que los seres queridos vean por dónde andamos, qué estamos haciendo, las cosas que estamos viendo. A nosotros no nos quedó otra que viajar con la compu, algo que me parece quizás un mal necesario si se van mucho tiempo.
Ni hablar de tener algún chip de teléfono. Incluso si viajan en pareja, basta con tener aunque sea una línea. A veces van a necesitar tener un número útil, que les puedan mandar un mensaje de texto para confirmar algo, tener internet para chequear cómo volver si se pierden… En fin. Creo que la comunicación es importante. No es necesario que estén todo el tiempo pendientes del teléfono, pero tener algo por las dudas nos salvó varias veces, y el gasto realmente no es algo que haga la diferencia.
Bajar un cambio:
Las primeras semanas del viaje, van a estar como locos, con todas las energías, toda la emoción y la ansiedad. Pero la batería en algún momento se gasta. Después de moverse de acá para allá, de cambiar países, de cambiar idiomas y costumbres, de subir a aviones y micros, de cargar con el equipaje y ropa de abrigo, de subir y bajar caminos para llegar a destino… Se van a dar cuenta que necesitan descansar. Si no lo hacen, seguramente se los hará saber el cuerpo en forma de gripe o algo similar, como nos pasó a nosotros.
Tómense el tiempo para viajar, pero también para descansar. Si están trabajando, busquen un lugar lindo para quedarse unos días y aprovechar para hacer sus cosas. Si no están trabajando, busquen un libro, una serie, un curso online, algo que tengan ganas de hacer. Quedarse quieto a veces es necesario para seguir moviéndose. No tengan miedo de quedarse mucho tiempo en el mismo lugar. A veces es una experiencia casi tan linda como recorrer todo lo que podamos.
No se carguen de vuelos y viajes uno atrás del otro. Disfruten también de tomar un café en un lugar que no conocen, de descansar, de tomarse un día para ustedes. No corran, porque a la larga van a terminar agotados.
Buscar lugares amigables para el bolsillo:
Esto es algo que ya les comentaba arriba, pero que quiero repetir porque me parece fundamental, sobre todo si van a viajar sólo con sus ahorros. Incluso cuando tienen, quizás, la posibilidad de parar en algún sillón amigo o cuidar casas, cosas como la comida, el transporte y demás pueden hacer la diferencia a la hora de gastar la plata. Obvio, siempre queremos conocer lugares y quizás no nos importa que sean caros, pero traten de mezclar un poco. Nosotros intentamos ir compensando y aprovechando lo que ahorrábamos en un lugar para ir después a otro más caro.
Contactar con otros viajeros:
Cuando uno está solo y tan lejos de casa, a veces es difícil. La verdad es que uno extraña mucho ciertas cosas que, incluso viajando en pareja o con amigos, no tiene. Siempre me parece lindo contactar con otras personas que andan por el mundo haciendo lo mismo que uno, que van con sus cosas sin un destino fijo.
La misma página de Couchsurfing tiene una comunidad donde pueden ponerse en contacto con otras personas. Incluso en páginas como Instagram, hemos tenido contacto con viajeros que están en la misma que nosotros, o que están planeando hacer lo mismo. Es siempre lindo intercambiar consejos y experiencias, y ayuda un montón cuando recién arrancan.
En el sitio de Mochileros Viajeros, van a encontrar un montón de gente linda que comparte sus experiencias en distintas partes del mundo. Es siempre interesante leer la perspectiva de otros y guardar consejos para nuestro propio viaje.
Disfruten al máximo de esta experiencia:
Si les sirve este post, nos ayudan mucho compartiéndolo con otros viajeros y utilizando nuestros links para realizar sus reservas. Es algo chiquito y a nosotros nos ayuda un montón. Si ya lo tenían en mente, ojalá esta guía los ayude para concretar ese viaje. Es una experiencia que vale la pena disfrutar desde el principio. Cuando se decidan a hacerlo, no piensen en todos los y sí… que les dejan dudas. Renunciar o rechazar un trabajo estable, poner esa plata en algún otro lado, ahorrar, embarcarse en otro proyecto… Esas cosas nos pasan por la cabeza todo el tiempo. Sin embargo, no nos arrepentimos de lo que estamos haciendo. Cada día que pasa es algo nuevo. Cada destino nos deja algo. Cada ciudad nos sorprende a su manera.
Todos tienen sus sueños, y el mío era este. Si encuentran algo que quieran hacer con todas sus fuerzas, creo que no queda más remedio que hacerlo. Y, ya que están, vale la pena olvidarse de otras cosas y disfrutar.
Buen viaje.
]]>En esta mini-guía quiero aclarar algunas cosas, luego ya estarán los posteos sobre cada país por separado.
Lituania, Letonia y Estonia conforman los países bálticos, y recuperaron su independencia hace sólo 28 años. Es hermoso pasear por las calles y ver las banderas, la historia y los contrastes entre el pasado y el presente de estos países, que estuvieron en el medio de dos de los peores regímenes de Europa.
La moneda es el euro, lo que lo hace mucho más sencillo, en especial para los que venimos de Latinoamérica y por lo general tenemos que aterrizar primero en algún otro país. A pesar que comparte moneda con muchos de los destinos típicos de europa occidental, van a ver que los precios que maneja son otros. Nosotros ya vinimos con euros, pero tampoco van a tener problema si quieren utilizar tarjeta de crédito.
El idioma que maneja cada país es diferente, pero tienen palabras similares. En la mayoría de los lugares van a encontrar traducciones en inglés y la gente en general lo habla bastante bien (en especial en las capitales). Salvo Lituania que nos pareció un poquito menos turístico, tanto en Riga como en Tallinn nos encontramos con mucha facilidad para manejarnos en inglés. La gente en todos lados nos trató muy amablemente.
Documentación: siendo parte de la unión europea, aplican las mismas reglas que para otros países. No es necesario visa para los argentinos y si vienen desde otro país de la UE van a poder moverse libremente por esta zona. Simplemente tener pasaporte basta. Nosotros veníamos desde Londres por lo que nos controlaron pasaporte, pero nada más.
Seguridad: recibí muchas consultas respecto a la seguridad de estos países. Honestamente, en ningún momento nos sentimos incómodos ni inseguros. Las tres capitales son muy tranquilas y seguras, incluso más que grandes ciudades turísticas. Con tomar las precauciones básicas que tomarían en cualquier otro destino, no creo que vayan a tener ningún problema.
Turismo: al ser invierno, no notamos turismo masivo en ninguna de las ciudades. Sin embargo, como les decía, vimos más turismo en Estonia que en Lituania, siendo en esta última casi nulo. Estonia cuenta con la ventaja que está muy bien conectada y quizás está más acostumbrada, de algún modo, al turismo. Esa fue nuestra impresión, por lo menos. Honestamente, los tres países son bellísimos y tienen mucho para ofrecer, y si hay algo negativo que podemos decir de este viaje es que no pudimos quedarnos lo suficiente en cada uno de ellos como para poder descubrir más que sus ciudades capitales (salvo en Lituania, donde tuvimos la posibilidad de pasar unos días en la bella Kaunas). Ciudades como Tartu o Jurmala también pueden ser buenas opciones si tienen algunos días extra.
Si vienen por aire, hay muchas aerolíneas que viajan a estos países. Nosotros llegamos con Wizzair, en una experiencia olvidable, pero hay muchas otras. En 2017 tuvimos la oportunidad de volar con Air Baltic, con sede en Riga, y ambos vuelos que hicimos con ellos fueron muy buenos; además de tener buenos precios para viajar a otras ciudades del continente.
Dentro de los bálticos, moverse tanto en tren como en micro nos resultó de maravilla. Tomamos un tren para ir de Vilna a Kaunas y viceversa, y el servicio nos pareció bueno, los coches estaban impecables, salió a horario y el viaje en sí fue muy agradable. Además, los precios que manejan los trenes son muy económicos: más o menos 5 euros el trayecto entre esas dos ciudades.
Para moverse entre países, no puedo hacer más que (súper) recomendarles los buses de Lux Express. Los sacamos con un poco de desconfianza, porque nos salían increíblemente baratos (5 euros entre Vilna y Riga, y entre Riga y Tallinn). Los coches en las fotografías del sitio se veían hermosos, y puedo decirles que son tal cual los que viajamos. El servicio de los buses es impecable: pantalla con entretenimiento a bordo, wifi que funciona de maravilla, máquina de café, auriculares. Sin dudas, si piensan viajar entre los bálticos o incluso ir a Rusia o Bielorrusia, son una opción que combina precio y calidad.
Otra compañía que se mueve por estos países es Ecolines, que nosotros no la hemos utilizado pero hemos leído buenos comentarios también y hemos visto coches estacionados en la estación de buses que se veían bastante nuevos. Incluso en Riga vimos oficinas comerciales, por si prefieren comprar en el momento.
Honestamente, creo que los bálticos en verano deben ser una cosa maravillosa: sus calles, su clima, sus barcitos con mesas afuera. Pero en invierno también tiene su magia. El único problema que pueden tener en temporada alta, según nos comentaba nuestra host en Tallinn, es que a veces tienen veranos muy lluviosos. En invierno nosotros tuvimos temperaturas bastante frías, incluso más de las que habíamos tenido en Tromso, pero pudimos disfrutar igual. El frío tiene la ventaja que, en temporada baja, les va a dar mucha más comodidad para recorrer.
Algunos consejos si viajan en invierno:
En general, al ponerlo en contraste con Europa occidental, van a encontrar que esta zona es mucho más económica. La diferencia más grande la vimos sobre todo en cosas como el alojamiento o el transporte público. Incluso sentarse a comer se vuelve algo más accesible, habiendo más variedad de precios a valores un poco más económicos.
Para que se den una idea:
Algo que notamos es que, para distancias cortas, puede haber muy poquita diferencia entre tomar el transporte público o tomar un taxi. La aplicación Taxify nos salvó varias veces, cuando las temperaturas estaban varios grados abajo de cero y estábamos cargando con el equipaje. Si van a pedir un auto, súper recomendable hacerlo con esta aplicación, ya que es una estafa común para el turista que las tarifas de los taxis varíen. Nos la recomendaron los locales y realmente vale la pena chequear cuánto les puede salir un auto, porque a nosotros en algunos viajes nos resultó muy económico.
Alojarse fuera del centro para nosotros fue clave. Por lo general son ciudades chicas, incluso las capitales, y las distancias son cortas. El transporte público funcionaba muy bien en todos los lugares donde lo utilizamos e, incluso caminando, el centro es de muy fácil acceso. Los barrios son seguros y los precios varían mucho si paran en la zona histórica o si se alejan algunas cuadras. Parando en Airbnb, hacíamos bastante diferencia si salíamos un poquito del centro histórico y, honestamente, no nos cambió mucho a nosotros para recorrer y conocer.
Diferencia entre supermercado y salir a comer en estos países no es tan abismal como en lugares como Londres o París, donde cocinar rinde muchísimo más. La diferencia en general es de pocos euros. Esto lo notamos en especial en Lituania donde, después de hacer cuentas, pensamos que en realidad no gastábamos mucho más sentándonos a comer que comprando todas las cosas para preparar la comida. Tampoco estamos hablando de lugares lujosos. Pero les recomiendo chequear precios y probar. Como les decía, en los bálticos pueden darse quizás algunos “gustitos” que, para los que viajamos con poco presupuesto, no son tan fácil de darse en otros países.
Viajar en invierno y el cansancio es otra de las cosas que quizás hay que decir sobre esta región. Como les comentaba antes, el invierno en estos países es complicado y fue donde más frío pasamos. Tengan en cuenta que quizás vayan a tener que hacer algunas paradas extra o hacer recorridos más cortos, ya que el cuerpo empieza a pasar factura más rápido. No descarto tampoco, cada tanto, dejar un día libre para descansar. Como digo siempre, cualquier lugar, salvo que sea un frío totalmente inusual y extremo, se puede recorrer bien si uno tiene la ropa adecuada, pero el cansancio es otro. Vayan con buen abrigo, y denle al cuerpo de vez en cuando un descanso o un vasito de algo caliente para ir recargando energías.
No podemos dejar de recomendar que visiten esta región. En la época que sea, creemos que debe tener su encanto. Son países económicos, incluso Lituania nos pareció hasta poco explotado para el turismo, con mucha historia y un montón de cosas para ver. No esperen encontrar el bombardeo de atracciones que tienen las grandes capitales, pero si verán la belleza de las callecitas, los recuerdos, la arquitectura y el paso del tiempo. Es una región encantadora, a las que nos encantaría volver en otra época, ya que también tiene mucho verde y naturaleza, que quizás no pudimos apreciar en invierno. Pero si viajan durante los meses fríos, la nieve genera un contraste con los edificios que es totalmente maravilloso, regalando paisajes de postal.
Denle una oportunidad a los bálticos y después me cuentan.
]]>En esta época del año, Tromso se vuelve un destino muy popular para visitar por sus actividades en la nieve, sus paisajes increíbles y sus auroras boreales, que muchas veces pueden verse sin necesidad de alejarse de la ciudad. También hay que tener en cuenta que la ciudad tiene un clima muy cambiante, y que cualquier tipo de planificación puede modificarse dependiendo del clima, los caminos y las condiciones generales de la ciudad. Sin ir más lejos, arranqué con este post desde el aeropuerto de la ciudad, con un vuelo reprogramado para un día después, debido al clima. Si van a realizar excursiones, si tienen algún plan, tengan en cuenta que siempre pueden tener que reorganizarse. En invierno, el clima juega un papel fundamental a la hora de realizar cualquier itinerario.
Llegamos a Tromso con calles repletas de nieve y un pronóstico bastante malo. Un consejo que puedo darles es que intenten venir ligeros de equipaje. Nosotros decidimos dejar nuestras valijas en el aeropuerto de London Luton, desde donde salió y hacia donde vuelve nuestro vuelo, que nos salía lo mismo que pagar para traerlas con nosotros (viajamos con Wizz Air, que permite viajar con equipaje de mano o facturar adicional). Nosotros vinimos únicamente con nuestras mochilas y facturamos un carry de 10kg con algunas mudas de ropa extras. Fue la mejor decisión que pudimos tomar. El clima hubiese dificultado mucho movernos desde el aeropuerto hasta el centro con 20kg extra encima.
Con respecto al idioma, nos sentimos bastante cómodos tratando con la gente: todas las personas que se encontraban en algún puesto de atención al cliente hablaban inglés a la perfección. Siempre nos trataron con mucha paciencia y nunca tuvimos problemas para hacernos entender. Con respecto a los carteles, avisos o incluso a los productos que compramos en el supermercado, siempre recomiendo chequear con Google Translate. Se pueden bajar el idioma noruego en el celular para poder traducir todo lo que necesiten. Ya he contado en Twitter que por no usar el traductor nos hemos comido el pan crudo. Cosas que pasan. Mejor tener el Translate descargado para evitar confusiones.
Recomiendo también llevar un chip con internet móvil. Por lo general, lo recomiendo en todas las ciudades donde no conocen el idioma o donde es la primera vez que están. Tener la posibilidad de conectarse a internet y buscar algo siempre es útil. Incluso con el transporte en esta ciudad, es fundamental estar conectado. Nosotros compramos nuestro chip en Londres, algo que recomiendo si vienen desde ahí. Le cargamos 10 libras hace un mes y recién ahora gastamos la mitad de la carga. Ya haré un post al respecto, pero recomendable venir con eso ya resuelto. El aeropuerto de Tromso es chico y no vimos muchos servicios como para comprarlo acá.
Es porbable que Tromso haya sido el lugar más caro en el que estuvimos. No es para asustarlos, pero realmente hay varios factores que lo hacen un lugar muy poco amigable para los viajeros low-cost. Sin embargo, se puede hacer, aunque sea por algunos días. El gastito extra realmente lo vale en este lugar impresionante.
Primero que nada, el transporte público es caro pero, en algunas condiciones, necesario. Sentarse a comer es caro y no hay una gran variedad de restaurantes de comida rápida tampoco. En este clima, la mejor opción para recorrer es en excursión, salvo que la tengan muy clara manejando en estas condiciones climáticas. Los alojamientos en el centro son muy caros y no hay mucha alternativa de bajo presupuesto tampoco.
Los valores fueron una de las razones por las que nos quedamos tan pocos días. Realmente era para quedarse mucho más, pero nuestro bolsillo no está preparado para los costos de Noruega. No descartamos ahorrar y volver, obvio, que siempre es una buena alternativa cuando quedan cosas pendientes. Como les decía, cuando los lugares son tan lindos, el esfuerzo para venir siempre vale la pena.
Abajo voy a ir detallando cada gasto dividido por tipo, junto con nuestras recomendaciones.
Como les comentaba, los alojamientos súper céntricos de Tromso están lejos del bolsillo mochilero. Después de analizarlo mucho antes de nuestro viaje, para nosotros hay dos alternativas relativamente económicas para lo que es la ciudad:
Quiero contar puntualmente nuestra experiencia y recomendar nuestro alojamiento. Nosotros decidimos parar en la casa de Knut y Sally. Nos inclinamos porque, si bien era un poquito más caro, eran muy flexibles con el check-in y tenían muy buenos comentarios (son superhosts en Airbnb, algo que siempre tratamos de buscar en los anfitriones por seguridad). Su casa era tal cual las fotos e increíblemente acogedora. Cuando uno viaja en épocas de tanto frío, es una bendición llegar a un lugar cálido, con buena calefacción, con una cama cómoda, una habitación bien equipada. Este alojamiento superó nuestras expectativas. Y los anfitriones bien ganada tenían su fama en la página: nos trataron de diez, nos hicieron recomendaciones, compartieron la mesa con nosotros y nos contaron mucho sobre su país y su cultura. Realmente fue una experiencia maravillosa, mucho más allá del alojamiento en sí. Este es su perfil, por si quieren chequearlo. Tienen tres habitaciones: dos dentro de la casa donde ellos viven, con baño compartido, y otra que es independiente (se encuentra en el sótano) y cuenta con cocina, baño y living.
Si se registran en Airbnb desde mi perfil, además, consiguen un descuento en su reserva.
El transporte en Tromso es relativamente fácil de usar, si tienen las herramientas para hacerlo. Primero que nada es fundamental que tengan en el celular dos aplicaciones: TFT Mobillett y Troms Reise. Para utilizarlas van a necesitar internet en su teléfono.
TFT Mobillett es la aplicación que les va a permitir comprar tickets para el transporte público. Es muy práctica. Pueden poner de qué lugar a qué lugar van y les va a decir la zona (que por lo general es zona Tromso). El billete de bus para dicha zona sale 31,20 NOK (más o menos 3,10 euros) y lo pueden pagar directamente cargando su tarjeta en la aplicación. El billete que compran es válido durante una hora y media y les va a aparecer en la pantalla. Lo único que deben hacer luego es mostrárselo al conductor cuando se suben y listo. Tengan en cuenta que deben tenerlo disponible (es decir, tener el celular con batería e internet) por si realizan algún control. La aplicación también tiene opciones para comprar tickets para buses inter-country, para botes y para ferries. Los billetes también pueden comprarse en algunas paradas de bus (como la del aeropuerto), pero la aplicación es mil veces más práctica y sirve para cualquier recorrido que hagan (sacando el billete correspondiente).
Otra de las aplicaciones que les recomiendo tener en el celular es Troms Reise. Lo que tiene de bueno esta app es que te permite ver las paradas de bus que tenés cerca de tu posición actual. Así mismo, te deja ver qué buses pasan por esa parada, cuánto falta para que lleguen y qué recorridos hacen en el mapa. Teniendo en cuenta que el transporte público de Tromso no se encuentra en Google Maps, es fundamental tener esto para manejarse por la ciudad. Sobre todo cuando hay nieve, las paradas son chiquitas, a veces no tienen muy claros los recorridos y es bastante incómodo andar buscándolas o viendo por dónde van los buses. Lo chequean antes de salir y se ahorran tener que esperar en el frío o bajo la nieve.
El transfer del aeropuerto al centro estaba algo de 60 euros, por lo que tanto esto como los taxis estaban totalmente descartados durante nuestro viaje (en especial viajando tan livianos). También hay opciones para rentar coches, aunque en invierno no lo recomendaría, salvo que tengan buena experiencia manejando y se sientan confiados con este tipo de climas. En el centro la gente maneja bastante despacio, así que quizás para andar por la ciudad no tengan problemas, pero no sé si lo recomendaría para salir de excursión.
A esta altura de la guía, no hace falta que les diga que acá todo es caro. Sentarse a comer en un restaurante no es la excepción a la regla. Hay algunas opciones relativamente económicas como lo son Burger King o los puestitos que venden comida al paso (tipo hot dogs), pero si van a sentarse dentro de un local, lo más probable es que tengan un gasto de entre 15 y 20 euros, como mínimo, por persona. Se come bastante bien en linea general. Las bebidas son caras (4 o 5 euros la lata de gaseosa, 8 o 9 la cerveza), pero tienen la opción de pedir agua de grifo, que siempre genera un poquito de ahorro en un país tan caro. El agua de Noruega es pura y está en perfectas condiciones para tomarla; es normal en las casas beber del grifo.
Les dejo un listado de los restaurantes por los que pasamos/comimos, y algunos precios aproximados:
Si bien pasamos por algún restaurante, la mayor parte del tiempo optamos por cocinar en nuestro Airbnb. Hay varias cadenas de supermercados en Tromso y los precios son mucho más accesibles. Algunas cosas son particularmente caras: las pizzas congeladas, los dulces y las gaseosas tienen precios bastante elevados. Sin embargo, los fideos, el arroz, algunos congelados e incluso los distintos pescados ahumados, nos parecieron con precios razonables para llevarlos.
No puedo decirles con exactitud cuánto gastamos por día de supermercado, aunque creo que también depende mucho de lo que lleven. Como comentaba, las gaseosas son carísimas (3,50 euros una coca de 1,75 litros, por ejemplo) y pueden hacer la diferencia en una compra; el agua es mucho más económica.
Algunos precios de cosas básicas que compramos para preparar:
Hablando con nuestros hosts de Airbnb, nos comentaron que la ciudad tiene dos inviernos. ¿Por qué? Uno de ellos es durante lo que se conoce como Noche Polar, cuando en la ciudad no sale el sol (sólo hay claridad entre las 11 y las 15 horas, más o menos); desde mediados de noviembre hasta mediados de enero. El otro comienza cuando ya tienen luz solar, que hace que la experiencia sea bastante distinta.
Sea cual esa el “invierno” durante el que viajen, tienen que tener el cuenta que el factor luz solar también influye a la hora de recorrer un lugar. Incluso el cuerpo se siente de alguna manera cansado y se adecua a los horarios de claridad. Si van a planificar recorridos, intenten dejarse un día extra para acomodar las actividades con un poco menos de exigencia.
Con respecto a la ropa, lo peor de todo son la nieve y la lluvia. Nosotros no tuvimos un frío tan terrible, pero las temperaturas pueden estar, en esta época, por debajo de los -10 grados. ¿Los infaltables? Medias, calzas y camisetas térmicas, guantes a prueba de agua, y una buena campera impermeable. Los zapatos para nieve son la situación ideal, pero sabemos que mucha gente no tiene. Si les sirve comprar, en Europa hay mucha oferta y los precios no son disparatados. Si no, nuestros hosts nos prestaron unos clavos para nuestros zapatos; es como una goma que se calza a la suela. Si pueden comprar el spray para impermeablizar el calzado, también puede ser una buena idea.
Nosotros compramos las camperas y la ropa térmica en Decathlon, una cadena que está en casi todo Europa. Si pasan por ciudades como Madrid, Londres o Berlín, van a encontrar estos locales que tienen ropa de la marca Quechua o similares a muy buen precio. La calidad es buena y para que se den una idea, hemos comprado camisetas térmicas por 6 o 7 euros, calzas por 10 euros, dos pares de medias térmicas por 5 y las camperas por menos de 50 euros (son impermeables y con el interior de pluma desmontable, por lo que pueden usarse también cuando no hace tanto frío).
Como les comentaba, si van pocos días o paran en algún lugar donde puedan lavar la ropa, un carry es el escenario ideal. Salvo que se trasladen a su alojamiento en auto o que estén con mochilas o equipaje pequeño, andar con la valija en la nieve es una tarea complicada. Los buses permiten equipaje hasta de 20kg por lo que leímos, pero subir con la valija y la nieve no parecía algo muy cómodo. Incluso el que va y viene al aeropuerto siempre lo encontramos bastante lleno.
Primero que nada, la tarjeta de transporte que se utiliza en Londres es la Oyster, y probablemente sea la forma más fácil de manejarse siendo visitantes. Antes los buses aceptaban monedas, pero desde mediados de 2014 se implementó sólo poder pagar con tarjeta. Dichas tarjetas pueden ser la Oyster, las contactless (que en Argentina aún no son muy populares) o mediante el uso de alguna app de pago como lo son Google Pay o Apple Pay. Yo puntualmente voy a contar sobre la tarjeta de transporte, que fue el medio que utilizamos nosotros.
Para el bus, deben simplemente pagar al subir, apoyando la tarjeta en el lector, ya que el mismo tiene una tarifa fija. En el metro, en cambio, el valor depende de dónde se bajen, por lo que deben tocar la tarjeta en el lector tanto para entrar como para salir.
Pueden comprar la Oyster en las mismas estaciones. El valor de la tarjeta es un depósito de 5 libras, que luego les dan si deciden devolverla. Hay varias formas de cargar la Oyster, pero para nosotros las más sencillas de utilizar fueron dos: a través de las máquinas que van a encontrar en todos los metros y mediante la aplicación oficial de transporte. La primera es útil, en especial si deciden sacar un abono por día o semana. Pero la aplicación es súper útil si deciden usar el “pay as you go” y no están muy cerca de una estación.
Travelcard vs. Pay as you go
¿Qué diferencia hay entre estos métodos de pago?
La travelcard es un pase que puede ser diario, por dos días, tres o semanal, y que permite realizar viaje ilimitados dentro del período de validez. Aunque compren una travelcard, tendrán que tener la Oyster. Lo que deben hacer es comprarlas directamente en las máquinas y se la “cargan” a su tarjeta. Podrán viajar ilimitadamente en los días que la misma sea válida, y para las zonas que sea válida (ya explicaré esto más adelante).
El pay as you go implica pagar por los viajes que hacemos, con una tarifa específica que, en el metro varía según el viaje y la hora. El bus tiene una tarifa fija de 1,50 libras. Básicamente lo que se hace es un top-up (carga) de dinero en la tarjeta, que puede ir renovándose a medida que viajan.
Zonas de transporte y horarios
El metro de Londres está dividido en seis zonas diferentes, que se reflejan en los precios de los boletos. También otra variante en el precio del viaje es el día y horario en que lo realicen.
Acá un mapa actualizado del metro de Londres (pueden hacer click para verlo más grande). Si son de la vieja escuela como yo, recomiendo siempre buscar los mapitas en las estaciones para tener a mano las zonas y toda la info que necesiten. Actualmente también muchas estaciones se volvieron accesibles (agregaron ascensores), por lo que también está bueno tener a mano esa info por si la necesitan por cuestiones físicas, porque viajan con equipaje, etc. Si prefieren lo digital, la app de Oyster es una buena herramienta para tener a mano y consultar los viajes que quieren hacer. Lo único malo de la app es que necesitan tener conexión a internet.
Hay algo muy importante para tener en cuenta, que son los horarios en los que viajan. Londres tiene una tarifa diferenciada para los viajes en peak time (la hora pico) u off-peak (fuera de la hora pico).
El peak time tiene por lo general que ver con los horarios laborales, donde el metro está más congestionado: de 06:30 a 09:29 y de 16:00 a 18:59, de lunes a viernes (dejando fuera de esta regla tanto fines de semana como feriados). Esto está bueno para el turismo, ya que si consiguen acomodarse los horarios seguro se ahorran algo de plata en el pay as you go. Además, siempre van a viajar mejor off-peak, cuando evitan toda la gente que va a trabajar. El metro de Londres en horas pico tiene excelente frecuencia, pero nadie se salva de viajar apretado.
Acá va una tabla con los precios actuales de Diciembre 2018:
Fíjense lo barato que es viajar fuera de las zonas céntricas en off-peak. Es ideal si deciden parar fuera del centro, que es más económico, y conocer algunas de las atracciones más alejadas como pueden ser Wembley, Kew Gardens, Wimbledon o Greenwich. También pueden moverse con bus a alguna de las estaciones de la zona 2 y de ahí seguir, saliendo el viaje menos que si tienen que pagar por un viaje a dicha zona.
¿Cómo saber qué me conviene sacar?
Siempre depende de la cantidad de días que vayan a estar en la ciudad y dónde se estén alojando. Quizás si están en una zona muy céntrica no necesiten viajar mucho y el top-up sea de pocas libras. Si se alojan lejos de un metro o en una zona alejada, quizás una travelcard sea una buena opción.
Si prefieren no caminar, sin dudas recomiendo la travelcard. Para las zonas 1 y 2 sale 35,10 libras y es válida por 7 días, pero pueden subirse y bajarse sin pensar en si es una estación, dos o cinco. Lo único que deben chequear son las zonas, sino tendrán que pagar la diferencia al salir del metro (me pasó utilizando el Overground). Pero en general si van a hacer turismo intenso, la travelcard es una buena opción.
Si van a viajar un poco más relajados, o si les gusta caminar, sin dudas el pay as you go es una buena modalidad. Incluso tienen el daily cap, que seguro les va a ahorrar algunas libras. ¿Qué es? Básicamente hay un tope del gasto máximo que pueden tener por día. Si superan ese monto en el día, el transporte comienza a ser sin cargo. Nosotros actualmente estamos en la zona tres y, por lo general, tenemos que tomar un bus y un metro para ir al centro, por lo que el daily cap nos hizo ahorrarnos bastante plata. En la tabla que compartí antes pueden ver cuales son los topes diarios, dependiendo de la zona por la que se muevan. También hay topes semanales si se quedan más tiempo; todo depende de cuánto y cómo vayan a viajar.
Si chequean en la aplicación, van a ver que en los movimientos de la tarjeta les explica por qué no les cobró nada:

App para pay as you go:
Como comenté anteriormente, TFL tiene una aplicación para la Oyster que resulta muy práctica. Si no están parando cerca de una estación de metro, donde por lo general es sencillo cargar la tarjeta, pueden hacerlo directamente por la aplicación. Simplemente cargan el número de su Oyster, escanean su tarjeta de crédito, ponen los datos y listo. Pasados los 30 minutos, cuando toquen la tarjeta para viajar, el dinero se acredita automáticamente (además de hacer el descuento que ya hace por el viaje).
La aplicación también cuenta con información de transporte y el Journey Planner, donde pueden poner de dónde a dónde van y calcular la tarifa y demás. Además van a tener acceso a todos los movimientos de su tarjeta, cuánto gastaron y cuánto saldo les queda disponible.
La única contra que se me ocurre de la aplicación es que el mínimo para el top-up de la tarjeta es 10 libras, cuando en las máquinas el mínimo es 5 libras. Pero si están un par de días seguro necesiten más de 10 libras para viajar.
]]>Brno es principalmente un lugar de estudiantes. Esto nos lo comentó el recepcionista de nuestro hostel en Bratislava, explicándonos que no había mucho para hacer. Sin embargo, a pesar de no ser una ciudad plagada de atracciones turísticas, Brno tiene una belleza que parece ser la marca personal de las ciudades checas, con antiguas construcciones de colores, techos rojos y ese encanto que parece detenido en el tiempo. Es la segunda ciudad más grande del país, tanto en territorio como en población, y aún así tiene un centro histórico que puede recorrerse fácilmente. Si pueden dedicarle 24 horas, háganlo. Es una ciudad encantadora.
Como decidimos parar una noche, buscamos una pensión barata y céntrica, que nos permitiera ir y venir de la estación lo más rápido posible. La realidad es que Brno es bastante barata (como República Checa en general, si la comparamos con otros países de la UE), por lo que no creo que tengan problema encontrando alojamiento. En el camino desde la estación sacamos plata en un cajero, ya que nos avisaron que teníamos que tener cuidado con el cambio (recuerden que aquí la moneda no es el euro, sino la corona checa, que equivale más o menos a 0,045 dólares).
La Penzion Dvořákova fue sin dudas una buena elección para una noche. Con un pequeño frigobar y el desayuno ya en la habitación, nos permitió comer algo antes de irnos temprano la mañana siguiente. Lo único malo es que no había ascensor, pero ya veníamos bastante acostumbrados a andar cargando las cosas de acá para allá, por lo que no tuvimos problema.
Como llegamos bien temprano, arrancamos nuestro día yendo a Náměstí Svobody (Liberty Square), la plazoleta principal de la ciudad, donde nos encontramos con un mercadito de Navidad y bastante gente dando vueltas por la zona. Acá van a encontrar el Reloj Astronómico y caminando un poco van toparse con el Dům pánů z Lipé y el Kleinův palác, dos edificios históricos con bellas fachadas.
Después de tomarnos un café calentito en uno de los puestos callejeros que abundan en la ciudad, seguimos andando hasta el Monasterio Franciscano. Ahí nomás está la Estatua de Mozart. Si caminan un poquito más, van a encontrar el Gomperzuv dumz, una plazoleta con una feria y muy pintoresca.
La Catedral de San Pedro y San Pablo es sin dudas otro lugar que deben conocer. Es un edificio increíble, y ofrece grandes vistas de la ciudad. Está en un barrio muy tranquilo, ideal para caminar y seguir conociendo esta bella ciudad. Hay todo un circuito de Fortificación que vale la pena recorrer.
Todo este camino nos llevó al ingreso de un bellísimo y gran parque, que va dibujando un camino en subida. Pronto van a empezar a ver carteles muy rústicos, que los van a llevar hasta el Špilberk Castle, el particular castillo de esta ciudad. Las vistas que van a tener desde acá son realmente únicas, con miradores, parques y detalles que hacen que tanto camino cuesta arriba valga la pena. Nosotros no ingresamos al castillo por cuestiones de tiempo, pero es una excursión interesante si están un poco más holgados con el itinerario.
Camino abajo todo es más fácil, y poco nos costó retornar al centro de la ciudad, mientras ya comenzaba a caer el sol. Pasamos por la bellísima fachada de Masarykova univerzita, en una zona donde hay unos cuantos centros estudiantiles, siendo Brno una ciudad que se caracteriza mucho por su población de estudiantes. En nuestro camino pudimos ver la Iglesia Roja, otra de las construcciones más bellas que tiene la ciudad. Por esta zona también nos encontramos con otro mercadito de Navidad, que se encargaba de hacer muchas donaciones a caridad.
En el camino de vuelta a nuestro alojamiento, pasamos por la Iglesia de St. James y la Iglesia de la Virgen María. Como en muchas ciudades de Europa, hay una gran abundancia de iglesias que encantan con sus fachadas, sus construcciones y sus edificios llenos de detalle. En Brno es muy probable que les pase estar girando la cabeza constantemente, mirando para todos lados, porque la cantidad de edificios bellos que tiene es increíble. Fiel al estilo de construcción de esta zona, es maravilloso caminar por las calles y simplemente observar los alrededores.
A la noche, además de pasar por el mercadito de Navidad para comer algunas de las especialidades locales, nos dimos una vuelta por el Eagle Shopping Gallery, un pequeño paseo de compras con algunas opciones lindas para souvenirs. Pasamos por ahí para refugiarnos un poco del frío, ya que es más bien un lugar pequeño.
Por la noche, para tomar algo, recomendable el Bar, který neexistuje (la traducción es algo como el bar que no existe). Este famoso rincón se encontraba a pasos de nuestra pensión. Sirven tragos muy top, aunque también se puede comer, tiene muy buen ambiente y se encuentra abierto hasta las 2/4 de la mañana, dependiendo del día. No es lo que se dice súper económico, pero está bien para darse un gustito y conocer uno de los bares más populares de la ciudad.
Este fue nuestro pequeño itinerario para 24 horas. Sin dudas, nos hubiésemos quedado un día más en Brno, pero si quieren recorrerla en poco tiempo esta es una buena opción. Les dejo el mapa con las atracciones para que puedan descargarlo.
]]>Decidimos alojarnos cerca de la puerta de Brandenburgo. Aunque hay otras zonas más recomendadas por su movimiento nocturno, nuestro hotel tenía una ubicación excelente, cerca del metro, que nos permitió llegar a todas las zonas de la ciudad que queríamos conocer. El hotel Gat Point Charlie fue sin dudas un acierto, con dos recepcionistas españoles que nos trataron de lo mejor y que nos dieron una mano cuando se perdió mi valija (que venía perdida desde Ámsterdam). En caso de volver a Berlín, no dudaría en volver a elegir este hotel.
Otra zona recomendada para parar es la zona de Alexanderplatz, sobre todo si buscan disfrutar de la vida nocturna de la ciudad.
Llegamos al Aeropuerto de Berlín-Schönefeld, en un vuelo de EasyJet desde Ámsterdam. El aeropuerto es muy pequeño y algo caótico (sobre todo para salir de la ciudad) pero es fácil llegar desde allá al centro de la ciudad. Basta con tomar el S45 hasta Berlin-Tempelhof, y de ahí combinar con el metro hasta su destino (en nuestro caso, con la línea U6 hasta Stadtmitte). También pueden tomar el S9, que los deja en la zona de Alexanderplatz. Todo depende de dónde estén parando, pero es muy sencillo legar hasta el centro. Recuerden que el Aeropuerto se encuentra en la zona C, por lo que van a tener que abonar el ticket de las zonas ABC (1,60 euros). Luego les conviene comprar el boleto para varios días de las zonas AB, que son las más turísticas y dentro de las cuales seguramente van a van a viajar durante su estadía en Berlín. El precio del abono por 24 horas es de 7 euros, y de 30 euros por semana.
Dato: cuando compren los boletos de transporte, ¡no se olviden de validarlos! Hay máquinas en los andenes del metro. Es súper importante que siempre que viajen lo hagan con un ticket validado. Vimos controles en el metro y los trenes, y un boleto sin validación previa puede costarles una multa. Es simplemente ponerlo en la máquina y que la misma le haga una impresión. Si no saben cómo hacerlo, siempre pueden consultarle a algún local. A nosotros muy amablemente nos ayudaron a comprar los tickets que necesitábamos, ya que no entendíamos muy bien cuál nos convenía.
Con respecto a las atracciones, Berlín es una ciudad llena de cosas para hacer y hermosa para caminar. También hay muchos lugares que alquilan bicicletas para recorrerla, una forma excelente de conocer esta ciudad. Por 12 euros por día pueden tener una bici a su total disposición. Es una buena alternativa, sobre todo si van en verano y quieren disfrutar de los días lindos y largos que ofrece la capital. Nosotros viajamos casi en invierno, así que el metro se volvió una mejor opción con la lluvia y la nieve.
Acá está nuestro itinerario, con algunas opciones adicionales si pueden quedarse más días en la ciudad (algo que recomiendo). Berlín es bellísima y realmente pueden quedarse una semana sin cansarse o aburrirse de ella. Cuatro días nos dejaron con gusto a poco, pero llegamos a conocer lo más importante y esperamos poder volver en una época con más verde y días más largos y cálidos.
Día 1:
Día 2:
Día 3:
Día 4:
Algunas actividades adicionales:
Si tienen algunos días más en esta ciudad, hay algunas actividades que nos parecen ideales para hacer si están haciendo base en Berlín:
Pronto estaremos agregando al blog algunos tips para comer en esta maravillosa ciudad, más una guía con los mercaditos Navideños si tienen planes para visitarla durante el próximo Noviembre/Diciembre.
Acá les dejo el mapa con todas las atracciones mencionadas, para que puedan descargarlo y llevarlo con ustedes:
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