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Londres es uno de mis destinos favoritos en el mundo. Muchos ya lo saben. Es de esas ciudades donde siempre hay algo para ver. Van a encontrar actividades para todos los gustos y todos los bolsillos. Es real que es una ciudad cara, pero siempre hay formas de hacer el viaje un poco más económico. Nuestra estadía en Astor Hostels sin dudas fue una gran elección para manejarnos por la ciudad y ahorrar en el día a día.
En las grandes ciudades, la ubicación me parece fundamental, sobre todo si están con el tiempo justo para recorrer. Londres es una ciudad gigante y, si bien está muy bien conectada por el transporte público, ir de un lado al otro puede hacernos perder varias horas del día.
Esa fue una de mis cosas preferidas del Astor Kensington Hotel: está en el corazón de la ciudad. El barrio de Kensington es uno de los más lindos de Londres, con sus construcciones típicas y todos esos detalles que te vienen a la mente cuando pensás en esta ciudad. Está cerca del Hyde Park, de la zona de Notting Hill y es fácil manejarse caminando para conocer los alrededores.
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El hostel cuenta tanto con habitaciones compartidas como privadas. Lo bueno es que los baños son individuales, y no son varias duchas como en otros lugares. Es cómodo porque tenés todo el baño y podés estar más tranquilo, incluso siendo compartido. Hay habitaciones compartidas que también tienen baño propio. Nuestro cuarto, además, tenía vista a la calle, a esa postal tan típica del barrio. Para nosotros, que somos bastante exigentes con la comodidad de los lugares donde nos alojamos, el combo nos pareció muy bueno.
Una de las mejores cosas, sin dudas, fue el personal internacional. Gente de todo el mundo, siempre dispuesta a ayudar y con la mejor onda. Un ambiente joven, para conversar y con distintas historias para contar. Cada uno de ellos se encarga también de organizar eventos en la semana, con distintas actividades para realizar dentro del hostel y alrededor de la ciudad. Todas las semanas cambia la cartelera en la recepción, para agregar actividades a su itinerario. En la web de Astor también ofrecen descuentos en tours y van a encontrar muchos tips dentro del mismo hostel para poder planificar sus días en Londres.
Las zonas comunes del hostel constan de una sala de estar, un espacio para lavar la ropa y la cocina, que tiene un lugar para comer. La realidad es que tener una cocina tan bien equipada fue un alivio en esta ciudad. Hay una diferencia gigante entre salir a comer y comprar cosas en el supermercado para cocinar. Todo lo que puedan necesitar para cocinar lo van a encontrar. Además, por 1 libra pueden sumar a su estadía el desayuno. Lo recaudado va además para caridad, lo que nos pareció una gran iniciativa.
Entre los servicios que ofrecen, además de desayuno, pueden solicitar de forma gratuita secadores de pelo, candados y enchufes, cosa que no habíamos visto en muchos otros hostels. También hay lockers y pueden guardar su equipaje. Por una libra, además, pueden pedir toallas. El wifi, que también es gratuito, funcionaba muy bien.
La cadena cuenta con cuatro hostels distintos en zonas céntricas de la ciudad de Londres: Kensington, Hyde Park, Victoria y Museum (haciendo referencia al British Museum, que está literalmente en la puerta). También cuentan con un hostel en la ciudad de York.
Realmente recomiendo esta cadena y vivir la experiencia de alojarse en el corazón de una ciudad como Londres. Salir a caminar temprano, cuando la rutina recién empieza, aprovechar los destinos cerca y las conexiones con el resto de la ciudad, salir del hostel directo a la noche londinense y moverse caminando hasta los bares o las atracciones. Es una gran experiencia.
Pueden chequear al disponibilidad y reservar directamente desde la página del hostel. Si utilizan el código ASTORLUV, obtienen un 10% de descuento en su reserva.
Pueden chequear también la guía de Londres que publicamos hace un tiempo y que estaremos actualizando en estos días, luego de nuestro paso por esta maravillosa ciudad.
]]>Pero a nosotros nos toca quedarnos en CABA, que ya va aflojando con un poco con el calor insoportable y que nos está regalando unos días preciosos para turistear por nuestra ciudad. Ahora, si lo que queremos es aprovechar el finde para descansar y, aún así, hacer algo diferente a quedarnos en casa mirando Netflix, tenemos una propuesta: una escapada a un hotel porteño. Más de una vez nos hemos tomado un fin de semana off, para refugiarnos en algún apart o spa de Buenos Aires que nos diera, aunque sea por un rato, la sensación de estar de vacaciones cuando no podíamos tomarnos días. Para quienes quieren cortar un poco con la rutina y relajar, es una buena idea si el bolsillo, los tiempos o las vacaciones no nos acompañan para irnos a otro lado.
Si hay algo que podemos encontrar en abundancia en capital federal, además de cervecerías artesanales y locales de hamburguesas, son hoteles. Variedad de localización, precio y servicios; hay opciones para todos los gustos y bolsillos. Dependiendo de la época o las ofertas, hemos ido a hoteles boutique muy lindos, a algunos con spa, otros con desayunos pintorescos, otros reconocidos hoteles de la ciudad. Depende de cada uno, de lo que estén dispuestos a gastar o a viajar y de lo que estén buscando en su tiempo de descanso.
La ultima vez que hicimos algo de esto, para festejar un aniversario, elegimos el Hotel Panamericano. Este icono de Buenos Aires, situado en pleno Microcentro, tiene una de mis cosas favoritas en cualquier hotel al que voy: una vista única, de la ciudad, el obelisco, el Teatro Colón y la bella 9 de Julio. Su piscina en el último piso también es otro lujito. Si bien es pequeña, da gusto meterse ahí, o sentarse en las reposeras mientras uno disfruta de un jugo o una fruta y ve los autos (y, a veces, también los aviones) pasar. Incluso tiene una partecita al aire libre, para disfrutar de los días de sol. El hotel en sí está muy bien. Si bien notamos algunas cosas que podrían estar en mejores condiciones, la habitación era super cómoda y espaciosa, las instalaciones estaban correctas para un hotel de su trayectoria y categoría. El desayuno fue bueno, aunque podría haber habido más variedad (teniendo en cuenta que es un 5 estrellas). En general, la experiencia fue muy buena, y creo que todo porteño debería alguna vez deleitarse con las vistas aéreas tan hermosas de nuestro centro y nuestro emblema. Actualmente el valor de una habitación es aproximadamente de 210 dólares la noche, pero se encuentran promociones de vez en cuando. Si reservan desde este link, obtienen un descuento del 10%.
Otra de nuestras opciones para un día de relax fue sacar un hotel por Groupon, la famosa cuponera web de ofertas. Por aquel momento, habíamos encontrado un muy buen precio para escaparnos un día de semana a Awwa Suites & Spa, una de las zonas, a mi parecer, más lindas y tranquilas de Palermo. El hotel está muy nuevo y tiene habitaciones muy, muy espaciosas y confortables, con kichinette y balcón (en el caso de la que nos tocó a nosotros). La piscina es cubierta y, si bien pequeña, muy íntima y tranquila. El desayuno, que venía incluido, se sirve en un restaurante cercano, en un ambiente muy lindo. El precio por noche en Semana Santa es de 164 dólares, aunque pueden obtenerse reservas por 1oo (con desayuno) si lo hacen en otra época. También tienen la opción de contratar el day spa, otra alternativa interesante para regalarse un día de relax. Recomiendo mucho que se den una vuelta por la página de Groupon, que a veces tiene buenas opciones para noches de hotel (algunas incluso aplicables en fines de semana largos).
Otra linda opción es el Hilton de Puerto Madero. Aunque personalmente no es de mis barrios preferidos de la ciudad, sé que para muchos lo es y resulta una gran opción para alojarse y pasear por la zona, incluso salir a cenar. El hotel es realmente bello, con sus pasarelas y sus detalles, un bar amplio y un buen desayuno. Fui hace ya bastante, pero estaba muy bien mantenido. Las vistas de la ciudad también valen muchísimo la pena, así como su piscina al aire libre si tienen la suerte de poder utilizarla. Estéticamente es un hotel bellísimo, que cuenta con muchísimos servicios como para no tener que moverse y descansar a full. Las habitaciones para estas épocas arrancan en los 250 dólares.
Por otra parte, hace un par de años, decidí hacerle un regalo a mi viejo, que es bostero a muerte. Para los hinchas del club, el Hotel Boca Juniors by Design puede ser una linda opción para sumergirse en un ambiente azul y oro y descansar al mismo tiempo. Incluso pueden ver un partido en el bar, mientras pican algo. Si bien mi papá confesó que no le resultó nada del otro mundo, dijo que es una linda experiencia siendo hincha del club. Personalmente no podría decirles, ya que yo heredé el cuadro de mi abuelo materno, pero puede ser una alternativa copada para escapar del caos porteño y sumergirse en el mundo del fútbol. Siendo un cuatro estrellas, se consiguen habitaciones con desayuno a partir de 97 dólares (con 10% de descuento si reservan desde acá). El hotel, ubicado en San Telmo, cuenta con piscina, gimnasio, sauna, masajes y un bar, todo muy temático y a tono.
El Tango de Mayo es otra excelente opción, si lo que quieren es disfrutar del microcentro porteño y aprovechar la tranquilidad que traen estos feriados super largos, cuando la gente huye de CABA. Con una decoración única y muy tradicional, situado sobre Avenida de Mayo, este cuatro estrellas tiene habitaciones hermosas, un buen desayuno y se encuentra cerca de todo. Lo único malo es que no tiene piscina, pero si no les interesa este detalle es una muy buena opción. Se pueden conseguir habitaciones a partir de 163 dólares la noche (con desayuno incluído).
Si son fanáticos de las vistas como yo pero buscan algo un poquito más económico pero sin perder el lujo, Eurobuilding Boutique Buenos Aires también tiene una piscina en la terraza y vistas únicas de la ciudad desde otra perspectiva (ya que no se encuentra en la zona del Obelisco, sino sobre Lima, entre Yrigoyen y Alsina). La noche ronda los 110 dólares, y tienen muchísimos servicios dentro del hotel, incluso algunas opciones para comer, minibar y servicio a la habitación.
Si después de esto no los convencí de darse un gusto y meter una escapadita en medio del fin de semana largo, espero que aunque sea decidan hacerlo algún día en la semana o algún fin de semana que sea especial. Es lindo regalarse una tarde o una noche de tranquilidad, y jugar a ser turistas en nuestra propia ciudad. Incluso aunque no viajemos, estar en un hotel, que nos atiendan y poder disfrutar de los servicios y las instalaciones nos transporta un poco a la sensación que sentimos durante las vacaciones. Si no queremos gastar tanto, regalarse un día de spa también es una buena forma de descontracturar y disfrutar de un merecido descanso.
Bajo el hashtag de #ArgiesenBaires, la idea es recomendar lugares, restaurantes y experiencias en esta ciudad, que después de tantos años todavía tiene la capacidad de sorprenderme y permitirme descubrir muchos rincones nuevos para disfrutarla. Esta semana, para los que se quedan en Buenos Aires, busqué recopilar algunas ideas y lugares para que puedan disfrutar de la ciudad. ¡Más consejos y fotitos en mi Instagram!
]]>¿Cómo funciona Airbnb? Teníamos bastantes dudas antes de hacer nuestra primera reserva. Como saben, si son nuevos en la plataforma y se registran desde el perfil de un amigo, pueden obtener 600 pesos argentinos (30 dólares aproximadamente) de descuento en su reserva (siempre y cuando esta supere los 1100 pesos, o su equivalente en dólares). Acá está el link de mi perfil, donde pueden obtener el descuento. Pueden registrarse desde acá de manera muy sencilla: tanto crear una cuenta con su correo electrónico, como usar su cuenta de Facebook o Google para conectarse. Después de seleccionar una red o de completar algunos datos sobre ustedes, ya van a estar prácticamente listos para realizar su primera reserva con Airbnb.
El descuento se aplicará a la hora de realizar la reserva, como “crédito de regalo”. Este descuento se realiza sobre el precio final cuando reserven el alojamiento. Tengan en cuenta que si tienen algún descuento semanal/mensual, puede que el crédito no se aplique (lo podrán utilizar igual en otra reserva, luego).

Lo que sigue es, probablemente, lo más divertido pero también lo más complicado: elegir alojamiento. Hay muchísimas opciones, que no se limitan sólo a la zona donde se encuentra el departamento, sino también los servicios que prestan, el tipo de alojamiento (si van a elegir habitación privada, habitación compartida o el lugar todo para ustedes), entre otras cosas. Recomiendo altamente revisar los reviews que dejaron otros usuarios. A nosotros nos sirvieron mucho para decidirnos por el alojamiento que elegimos. En nuestro caso, en Budapest, buscábamos un departamento para tres personas con por lo menos dos camas. Por comodidad, y por los precios promedio de la ciudad (que nos parecían muy bajos), elegimos buscar un apartamento entero para nosotros, entre el 17/12 y el 21/12. Todos estos filtros pueden ir aplicándolos en el buscado de arriba, que es bastante intuitivo y tiene muchas opciones entre las que seleccionar:

Una vez que completamos los filtros, nos van a aparecer las opciones que se adapten a nuestros requisitos. Como les comentaba, nosotros les dimos bastante importancia a las puntuaciones de cada alojamiento. En el caso del que reservamos nosotros, nuestro Host actualmente tiene 47 reviews y un promedio de 5 estrellas. No les digo que sea una garantía definitiva para decir que todo va a salir bien, pero los comentarios que dejan los usuarios son una buena referencia (tanto para bien como para mal) para saber qué tal es el lugar, la comunicación con el anfitrión, el barrio donde está la propiedad y demás. Este es el apartamento que elegimos en Budapest, y no puedo hacer más que recomendarlo. Como verán nuestro host, Gergely, tiene muchos comentarios positivos destacando lo limpio de su hogar, lo bien ubicado y su buena onda. Sin dudas, puedo dar fe que fue así. Incluso cuando no lo vimos cara a cara (ya me explicaré sobre el tema), siempre recibimos un muy buen trato y el departamento estaba impecable. Como ven, la página tiene todo el detalle del alojamiento: la descripción del anfitrión, los servicios que incluye el lugar, la cantidad de camas y las reglas de la casa (es importante siempre leer y respetar esto). Además, indica el tipo de cancelación que tiene el departamento, sobre el que ya haremos un apartado más adelante.
Una vez que tengan seleccionadas sus fechas y la cantidad de húespedes, les va a aparecer el total final. Esto varía en cada propiedad, no sólo por el precio por noche, sino por las diferentes tazas que aplican. Por lo general van a ver qué, al agregado del precio, se le suman un costo por servicio y una tarifa de limpieza. También la cantidad de gente que se va a alojar, en algunos casos, puede modificar el valor, al igual que si cambian las fechas. Si se quedan más de una semana, también les va a aparecer un descuento semanal. Lo mejor que pueden hacer es ir simulando con cada alojamiento para ir viendo el total definitivo, antes de decidirse por uno. Ir navegando en el mapa es una buena opción para estudiar las diferentes zonas (sobre todo si tienen alguna preferida), y los valores aproximados que tienen los distintos lugares por noche.
Una vez que ya saben qué quieren reservar, después de chequear que los datos estén ok, le dan click en reservar. Si es la primera vez que reservan por Airbnb, recomiendo hacerlo directamente desde la aplicación del teléfono móvil, ya que el proceso de validación de datos en sí es más sencillo. ¿Qué les van a pedir? Básicamente una foto de algún documento de identidad (ya sea DNI, Pasaporte o licencia de conducir) y una selfie que corrobore que son ustedes los dueños de ese documento.

Luego de darle siguiente a la pantalla, van a tener que seleccionar el tipo de identificación que quieren utilizar, y subir una foto. Yo cargué mi DNI porque era lo que tenía a mano. Es simplemente una validación, por lo que no tienen que preocuparse por qué tipo de documento cargan (o si van a viajar con él). Es únicamente una medida de seguridad que toma Airbnb. A continuación les van a pedir que carguen, en el caso del DNI, una foto del frente y el reverso. Pueden hacerlo desde la PC, pero por eso recomendaba la app directamente para sacar fotos.

Una vez que carguen estos datos, la app les va a pedir que se tomen un autorretrato para verificar la identidad. Es simplemente una selfie dentro del círculo que les va a aparecer en pantalla. Asegúrense siempre de tener buena luz, ya que sino puede que se las rechace. Una vez que agreguen esto, ¡voilá!, su cuenta ya está confirmada. Ahora pueden seguir con la reserva normalmente en cuatro pasos. Primero, revisar los detalles de su estadía y chequear que hayan puesto fechas y cantidad de huéspedes correctamente. Después, Airbnb les pide que le den una leída a las normas del alojamiento que están reservando, para no llevarse sorpresas luego. Como tercer paso, deben enviarle un breve mensaje a su anfitrión: idealmente, contarles un poco de su viaje, cuando llegan, etc. Finalmente, deben hacer el pago, que tiene la opción de ser realizado en su totalidad o en dos partes. Pueden modificarlo donde dice “Paga el importe total”.

Eso es todo. Luego les va a llegar una confirmación de la reserva a su correo, junto con el recibo del pago que acaban de hacer. Después queda esperar que el host se comunique con ustedes para saber los detalles y cómo será el proceso de check-in. Así de simple, ya tienen su reserva de Airbnb hecha.
Con respecto a las cancelaciones, es un servicio que nosotros no tuvimos que utilizar pero que deben leer cuidadosamente, ya que depende de cada apartamento. Actualmente Airbnb cuenta con siete políticas diferentes de cancelación, que pueden leer de forma muy clara desde su web haciendo click acá. La política de cada alojamiento la van a encontrar dentro del detalle, a medida que van leyendo.

Si quieren cancelar o modificar una reserva, no tienen más que ir a “Viajes”, donde van a encontrar tanto sus viajes próximos como pasados. Ahí pueden realizar modificaciones o cancelaciones. También van a tener acceso a su itinerario, donde se encuentran todos los detalles de su alojamiento. Ahí van a tener hora y fecha de entrada, de salida, reglas de la casa, la dirección exacta del departamento e incluso algunas recomendaciones que hace el mismo host cercanas a la propiedad.

Ahora paso a contar puntualmente nuestra experiencia en la propiedad de Gergely y su departamento en Budapest. Llegábamos muy tarde, y fue una bendición ya tener todas las instrucciones de nuestro host en un mail. La puerta principal se abría por código, por lo que enseguida pudimos entrar (por eso ni siquiera tuvimos que encontrarnos en persona). Era un edificio antiguo y muy tranquilo, por lo que tratando de no hacer mucho ruido fuimos hasta el apartamento que nos correspondía, que está en la planta baja. La llave se encontraba en una especie de caja de seguridad, que también se abría con un código (que el anfitrión ya nos había enviado). Cuando lo abrimos, ya teníamos acceso a nuestro apartamento. Hubiese estado bueno tener más de una llave, pero nos arreglamos bien de cualquier modo. El apartamento es muy lindo desde la entrada: la cocina es amplia, el living es cálido y todo está muy nuevo, limpio y ordenado. Puedo decir que el departamento se veía realmente como en las fotos de la publicación, algo que no siempre sucede cuando uno busca alojamiento. Ya nos habíamos quedado en departamentos antes, pero el ingreso nunca había sido tan directo. Cuando uno llega tarde, cansado y emocionado por conocer una nueva ciudad, “sacarse de encima” el tema del check-in lo más rápido posible es siempre un plus.
Con respecto al barrio, si bien en un principio nos pareció un poco oscuro (llegamos un lunes casi a las 11 de la noche), estaba muy bien. A pocas cuadras de muchas atracciones conocidas (ya conté que la primera noche salí corriendo a ver el Parlamento iluminado), pudimos recorrer mucho caminando y movernos con tranquilidad. Además, teníamos muy cerca varios supermercados y tiendas de comestibles, lo que resultó muy útil a la hora de aprovechar el departamento. Nuestro anfitrión nos había dejado café y té, y compramos para hacernos algunas tostadas, por ejemplo, y teníamos solucionado el desayuno. El apartamento estaba súper bien equipado y, si bien no cocinamos, tranquilamente podríamos haberlo hecho. Además pudimos lavar la ropa, después de casi 10 días de viaje. Habíamos tratado de ir lo más livianos posibles, por lo que tener la posibilidad de limpiar toda la ropa nos vino bárbaro. Además el departamento contaba con otros detalles como secador de pelo, televisión por cable, incluso plancha para la ropa… Todo funcionando perfecto.
Aunque intentamos arreglar un encuentro con nuestro host, nos desencontramos y nunca llegamos a conocerlo. De cualquier modo, siempre estuvo atento a nuestras necesidades y nos dejó varias recomendaciones y cosas que podíamos hacer en la ciudad, incluso algunas guías de viaje en el departamento. Esa es una de las mejores cosas que tiene Airbnb: la posibilidad de tener referencias de un local de lugares en su barrio, de restaurantes que conoce y que quizás no son tan turísticos, de dónde tomarte un buen café o comer el mejor plato típico. Honestamente fue una experiencia muy satisfactoria, incluso sin siquiera vernos las caras. La misma aplicación de Airbnb permite enviarle mensajes a su host, ya sea por que tienen algún problema o inquietud, o simplemente para hacerles algún comentario. No tienen más que ir a la parte de “Viajes” y, del mismo modo que pueden modificar o cancelar la reserva, pueden escribirle al dueño del apartamento.
Al principio la verdad que estábamos bastante escépticos con esta plataforma, pero la experiencia fue más que satisfactoria. En algunos destinos conseguíamos mejores precios que en hoteles (sobre todo viajando de a tres), y con la tranquilidad de vivir como un local, tener un espacio para cocinar o lavar la ropa, e incluso tener referencias de una persona que vive ahí. No dudo que en un próximo viaje volveremos a utilizar este servicio, que se vuelve una gran alternativa a los hoteles y otros alojamientos convencionales.
Hoy en día, Airbnb creció muchísimo, y puede hacerse más que reservar alojamientos. Además de tener una opción de seleccionar los mejores apartamentos de la plataforma, hay muchísimas opciones para reservar experiencias o restaurantes directamente desde la aplicación. Hacer un tour gastronómico, tener una sesión de fotos con un profesional, tomar clases de baile en un nuevo destino… Hoy todo es posible desde la app de Airbnb, que sigue expandiéndose cada vez más. Seguramente probaremos alguna de estas experiencias en un próximo destino y les contaremos sobre esta nueva forma de organizar nuestros viajes. Sin dudas, ya tenemos en la mira unas cuantas experiencias para seguir sintiéndonos como locales en cualquier destino que visitemos. Después de todo, de eso se trata este sitio.
]]>Sabíamos con lo que nos enfrentamos cuando empezamos a buscar hotel: si nos queríamos quedar en la isla y no en las afueras, en fin de año, teníamos en claro que íbamos a tener que pagar un poco más que en el resto de las ciudades del itinerario. Venecia es una ciudad cara, las fiestas son una época cara y quedarse en el centro tiene su precio extra. Pero, ya habiéndome quedado una vez en las afueras, esta vez quería disfrutar de caminar tranquila, de moverse por la ciudad a pie y de tener el hotel cerca. Durante el invierno, a veces es necesario volver a la habitación un rato y es bueno tenerla a pocas cuadras cuando el frío (o incluso la nieve) nos obligan a parar un poco.
Después de una búsqueda exhaustiva en todas las páginas para reservar alojamiento, nos encontramos con el Hotel Alla Fava. Reconozco que el precio nos pareció un poco elevado para un hotel dos estrellas, pero, siendo ya reiterativa, sabíamos que eran un lugar y una época caras. Y, viendo la ubicación, sabíamos que estar a 3 minutos del Ponte Di Rialto y a 5 de Piazza San Marco era un lugar privilegiado. El precio fuera de temporada es de aproximadamente 100 euros la noche, pero hay que tener en cuenta que en épocas especiales (como las fiestas, verano o carnaval), estos precios tienden a elevarse un poco. A nosotros nos salió algo de 130 euros la habitación doble para fin de año, con desayuno.
Llegamos a Venecia a la medianoche del 30 de diciembre. Para los que nunca estuvieron en la ciudad, las calles dan un poco de miedo. Es como estar en el set de una película de terror. Muy poca de la gente que trabaja en Venecia vive ahí, por lo que a la noche las calles se vuelven corredores húmedos y desiertos. Las luces de fin de año le daban un toque muy particular y yo, que había estado en Venecia sólo de día (me había alojado en Mestre), encontré la escena bastante especial.
En el silencio de la noche llegamos al hotel. Unos días antes me habían enviado un mapa a mi correo indicando cómo llegar. Ya comenté que es muy fácil perderse en Venecia, y supongo que la experiencia les habrá dicho que era mejor avisar a los turistas cómo llegar. Nos recibieron, a pesar del horario, de muy buena gana. El recepcionista que estaba a la noche hablaba español, por lo que pudimos hacerle preguntas sobre cómo pasar la noche del 31 y demás.
Una de las contras del hotel es que no tiene ascensor. Tuvimos que subir con las valijas un piso por escalera, pero podría haber sido peor. Hay algo a tener en cuenta cuando están en el centro de Venecia: todo es húmero, todo parece viejo, y los hoteles no son la excepción. Todo lo que se encuentra en esta zona tiene un aspecto especial, antiguo, casi descuidado, que es parte de la ciudad. Algo similar nos pasó en Génova. Son estilos, detalles, pequeñas cosas… Distinto es alojarse en Mestre, por ejemplo. Aunque honestamente recomiendo la experiencia de quedarse en la isla. Es distinto. Es especial. Y el Hotel Alla Fava cumplió con todas nuestras expectativas.
]]>Si hay algo fundamental durante la planificación de un viaje, es decidir dónde nos vamos a alojar. En viajes largos, se puede volver un factor clave para determinar costos y, muchas veces, es donde intentamos ajustar el presupuesto para intentar hacer un viaje más bien “gasolero”. Pero también, cuando nos tomamos vacaciones, es el lugar al que volvemos a descansar, donde tenemos que reponernos y relajarnos para encarar otro día conociendo.
Ahora bien, yo personalmente creo que el alojamiento es de las cosas más importantes y buscamos ciertas cosas que, creo, son comunes a todos: comodidad, después de un día de andar de acá para allá o si necesitamos simplemente descansar lejos de la rutina; ubicación, si nos gusta conocer la ciudad a pie o tenemos poco tiempo para cubrir lo elemental; limpieza, porque a nadie le gustan esas sorpresas inesperadas ni dormir en lugares sucios… Hay un montón de factores a considerar y, obviamente, también el precio es importante para los que viajamos con un presupuesto ajustado. Las prioridades van en cada uno, pero hay cosas que creo que son comunes a la mayoría de los viajeros.
Hay algo que es importante a la hora de decidir: el destino y las condiciones en las que viajamos. No es lo mismo alojarnos en Londres que en Estambul, no es lo mismo quedarse en el centro que en las afueras, no es igual el precio al viajar en temporada alta que en baja, no es lo mismo viajar solo que viajar en grupo. A veces, si queremos ahorrar, quizás es importante considerar estos factores a la hora de planificar y plantearnos si estamos dispuestos a resignar alguno a la hora de armar nuestro viaje: ¿podemos hacer base en una ciudad más barata, y recorrer otros lugares desde ahí?, ¿nos conviene quedarnos en el centro o estamos bien si conseguimos algún lugar en las afueras?, ¿podemos irnos en temporada baja?, ¿y compartir alojamiento? Son todas preguntas que está bueno hacerse si tenemos pensado viajar y queremos ahorrar un poco.
Teniendo en cuenta cada uno de estos puntos por separado, vamos por partes.
Con respecto a la ciudad y la ubicación, me parece que es importante pensar lo que vamos a hacer. Si vamos a alquilar un auto, puede ser una buena idea quedarnos en las afueras, quizás hasta en otra ciudad, y viajar para conocer. Sobre todo en familia y en lugares donde los precios en el centro son muy por arriba de la media, es una gran opción para recorrer y aún así quedarse en un buen lugar. También hay barrios que son más caros que otros, como en todos lados. Es importante también fijarse esto y quizás, en las ciudades que es seguro, elegir un barrio menos top y animarnos a zonas con menos lujo.
Booking tiene la opción de Ver en mapa, donde podemos observar los alojamientos disponibles distribuidos en el mapa de la ciudad. En Londres, por ejemplo, podemos ver la diferencia entre quedarse una noche en Hammersmith y quedarse en el centro. Los dos son hoteles tres estrellas, con cancelación gratuita y puntuación fabulosa, y aún así hay mucha diferencia en los precios (el de Hammersmith incluso incluye desayuno, mientras que en el otro hay que hablar de $219 extra por persona). Reconozco también que depende un poco de buscar y de cuán dispuestos estamos a movernos para ir y venir desde el centro (además de considerar que el transporte también es un gasto más si necesitamos movernos mucho). Hay mucha variedad de precios también dependiendo del hotel al que vayamos y los servicios que incluyen.

Las fechas. Ah, sí, ese siempre es un dilema. Yo amo viajar durante las fiestas de fin de año, y sé que es probable que los precios suban un poco para esa época. ¿La solución? Siempre buscamos ofertas, tratamos de reservar con anticipación, ir a ciudades que de por sí son baratas para pasar los días festivos y, obviamente, resignar algunas comodidades durante esas fechas particulares. Por lo general, los precios altos en invierno duran poco y después enero se vuelve un mes bastante económico para recorrer el hemisferio norte. En el caso del sur, lamentablemente es temporada alta, pero siempre se pueden buscar alternativas por otro lado o resignar la fecha para reducir costos. Acá, por ejemplo, una pequeña muestra de lo que pasa con los hoteles de Río de Janeiro cuando dejamos de viajar en Enero y nos vamos en Abril. No es una barbaridad de diferencia por una noche, pero si nos vamos varios días ya el número empieza a ser más significativo:

Si viajan en grupo, contratar un departamento o buscar un alojamiento en Airbnb son, sin dudas, las opciones más convenientes. Se puede ahorrar muchísimo dividiendo gastos de un departamento, sin mencionar el hecho de poder cocinar y comprar en el supermercado cosas para llenar la heladera. Algunos de estos alojamientos incluso cuentan con lavarropas, que también puede resultar muy útil en viajes largos o cuando guardamos en la valija lo justo y necesario. Comprar comidas o cosas para hacer, en el caso de Europa, es una forma de ahorrar muchísimo dinero. Los precios que se manejan son incluso más bajos que los de supermercados argentinos en algunos bienes como bebida, leche, yogur, galletitas, etc. Incluso muchos ofrecen comidas preparadas, que basta poner en el microondas para cenar por muy poco. Acá la diferencia en Praga, entre una habitación doble en un hotel (con baño privado y sin desayuno), a un departamento para cuatro personas desde Airbnb; ambos en el centro de la ciudad:

Las reservas por Airbnb son fáciles de hacer (ya hablamos de esto en alguna oportunidad) y tienen muchas opciones y departamentos en zonas en las que, quizás, un hotel nos saldría muchísimo más. Hoy en día también hay alquiler de departamento por Booking y, lo que tiene a favor es que pueden hacerse reservas por sólo una noche (algo que en Airbnb es menos común, ya que por lo general te piden un mínimo de noches para rentarte el departamento). Como no me canso de decir, cada uno tiene que ver las condiciones del viaje que va a hacer y pensar qué se ajusta mejor a sus planes. Si van a reservar por Airbnb, les dejo el link a mi perfil para que obtengan un pequeño descuento. Si se registran desde ahí o desde el perfil de un amigo, tienen un bono de $600 pesos para realizar su primera reserva (que supere los 1.100 pesos argentinos). Un regalito de la gente de Airbnb para que nos animemos a viajar con ellos. Actualización 11/04/18: El pasado Diciembre, realizamos nuestra primera reserva por la plataforma, y te cuento nuestra experiencia acá.
Ahora, ¿Qué pasa si ninguno de estos puntos sirve? ¿Qué pasa si queremos estar en el centro, en fechas específicas y no podemos viajar en grupo? Bueno, es probable que tengamos que gastar un poco más, pero siempre hay opciones. Algo clave es tener paciencia y buscar. Veo gente que se desespera por sacar alojamiento enseguida, que se cansa muy pronto de ver y comparar precios, pero esa es la clave de todo. Yo, en la mayoría de los casos, contrato hoteles o departamentos por Booking, donde los precios siempre me parecieron bastante buenos y donde siempre que tuve un problema me lo supieron resolver (en Italia nos hicieron un reembolso porque no nos recibieron, ya contaré en algún momento de qué modo hacer el reclamo). La página a veces tiene ofertas del día que resultan muy buenas, que realmente hacen la diferencia. Además de eso, cuenta con un descuento del 10% (el llamado genius), que aplica después del quinto hotel que reservan con la empresa. Con esto nos hemos ahorrado unos cuantos pesos a la hora de contratar un hotel.
Este es un ejemplo de una oferta del día para una noche en un departamento de Londres, que depende siempre de las fechas y puede variar si las mismas cambian:

Y acá la diferencia del precio regular y el precio genius de un hotel sencillo en París, en el popular barrio de Montmartre, en las mismas fechas (13 a 15 de diciembre). El descuento aparece una vez que estamos logueados (y después de haber contratado y estado alojados en más de cinco hoteles por la página). Es un 10%, que en los casos puntuales no parece hacer la diferencia, pero cuando empezamos a sumar alojamientos resulta ser que nos ahorramos bastante:


Obviamente, para los que van con un presupuesto más ajustado y viajan de forma gasolera, también están los hostels, que no siempre tienen que ser alojamientos ruidosos para jóvenes que buscan salir hasta la madrugada. Hay de todo, y siempre hay que leer los comentarios del lugar y comparar opciones. Además del ya mencionado Booking, también hay otros sitios confiables y con buenos precios; siempre hay que fijarse (Despegar, Hoteles.com, Al Mundo, donde en algunas ocasiones también se puede pagar en cuotas). En algunas ciudades, viajando en invierno, nos salían lo mismo dos camas en una habitación compartida de un hostel que una habitación privada en un hotel tres estrellas (y con desayuno). Pero, si se inclinan por la opción de hostels, además de las páginas regulares para buscar alojamiento, Hostelworld tiene una muy buena guía de este tipo de alojamientos y pueden reservarse habitaciones desde ahí mismo. En el mismo sitio pueden ver las críticas de cada uno de estos lugares, si son tranquilos, si se organizan fiestas y demás. Hay para todos los gustos.
También una opción a la que recurren muchos viajeros que buscan recortar gastos es Couchsurfing. El sitio, popular entre los jóvenes, es una opción para viajar sin tener que gastar en alojamiento. Funciona básicamente como rentar una habitación en Airbnb, sólo que es de forma “gratuita” (el gratuito, por lo general, implica alojar al nuestro anfitrión cuando visite nuestro país). Por lo general nuestros hosts nos arreglan un sofá cama o una habitación y, además de dormir en sus casas, tenemos la posibilidad de conocer desde adentro la vida de un local. Tengo muchos amigos que viajaron utilizando este sitio y las experiencias, por lo menos en Europa, fueron totalmente satisfactorias. Es una gran alternativa para ahorrar plata y, de paso, tener un anfitrión local que conoce la ciudad y nos puede contar qué cosas ver, qué hacer, dónde comer y demás. Simplemente basta con crearse un perfil, buscar un host en base a sus referencias y cruzar los dedos para que acepte nuestra solicitud.
Creo que cuando hablamos de alojamiento no hay recetas mágicas. Simplemente se trata de tener un poco de paciencia, buscar ofertas, comparar precios y, en algunos casos, priorizar algunas cosas sobre otras para poder quedarse en un lugar bueno, bonito y barato. Doy fe, siendo bastante selectiva con los lugares en los que me quedo cuando estoy de viaje, que es totalmente viable.
Actualización 07/07/17: Booking lanzó una promoción para obtener un 10% de descuento sobre nuestra próxima reserva, realizándolo desde el link de referencia de un amigo (algo similar a lo que hace Airbnb). Les dejamos el nuestro para que, además de tener en cuenta todo lo que dijimos, puedan ahorrarse otro extra. Sólo tienen que realizar la reserva haciendo click acá. Tengan en cuenta que el descuento se acredita después de alojarse, así que es ideal para aquellos que vayan armando el itinerario sobre la marcha.
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Con el paso de los viajes, aprendí a priorizar ubicación sobre comodidades y precio. Cerca de una estación si la estadía es muy corta, en el corazón de la ciudad si nos vamos a quedar algunos días. Prefiero resignar algunas comodidades o pagar un poco más, si significa que voy a estar en una ubicación estratégica a la hora de conocer una ciudad.
Lo que nos pasó con Florence Old Bridge B&B es que realmente no tuvimos que resignar nada: ubicado a metros del Ponte Vecchio, estos departamentos fueron de los más lindos que nos alojamos en Italia, y por un precio similar al que nos salían dos camas en un hostel. Estas habitaciones dependen del hotel la Scaletta, ubicado enfrente, donde se realizan el check-in y el check-out, así como también donde se sirve el desayuno. Nuestra tarifa no incluía colazione, pero cuando pedimos agua para el mate en la recepción del hotel, a los pocos minutos nos trajeron una pava eléctrica y tazas a la habitación, por lo que no tener desayuno no resultó un problema.
La comodidad de las habitaciones y el espacio de las mismas fue un diez. Tanto los cuartos como el edificio tenían acceso con tarjeta, con total independencia del hotel. Era como estar en tu propio departamento, con una habitación con cama, un baño amplio, un sillón, frigobar y una mesita. De verdad, uno de los alojamientos más cómodos y nuevos en los que estuvimos.
Cerca del edificio hay lugares para comer, heladerías, un supermercado a una cuadra e incluso una lavandería, donde aprovechamos el paseo por el super para llevarnos algo de ropa limpia para lo que restaba del viaje (por ocho euros, pudimos lavar y secar todo nuestro equipaje).
Es una opción buena y relativamente económica para alojarse en un punto estratégico de la ciudad, en un lugar que tiene las comodidades de un hotel pero las libertades de un departamento. Desde la estación Santa Maria Novella, saliendo hacia la derecha, tomamos el colectivo D, que nos dejó en la parada Pitti, a más o menos cuadra y media de nuestro destino.
Sin dudas, un lugar que recomiendo y al que volvería en mi visita a la bella Florencia.
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Conocía Roma y sabía cuál era mi lugar favorito y dónde quería quedarme la segunda vez que fui. Obviamente, hay zonas más caras que otras y quedarse siempre cerca de las atracciones principales implica gastar un poco más. Pero en este caso, creo que valía la pena. Salir a cualquier hora y estar a unos pasos de la increíble Fontana Di Trevi fue, sin dudas, una de las mejores cosas que tuvo nuestra estadía en Roma.
Cuando dimos con 59 Steps Trevi en Booking, ni lo dudamos. Obviamente, ir en temporada baja tiene sus ventajas. Pagamos algo de 67 euros la noche, por una habitación doble con desayuno incluido. Y se pone mejor.
Llegamos desde Termini, tomándonos el metro hasta Barberini y caminando las pocas cuadras que nos separaban de Via dei Crociferi. Nos recibió el chico que trabajaba en el restaurante pegado al edificio, que dicho sea de paso es donde se toma el desayuno todas las mañanas. El edificio en sí no da la impresión de ser un gran hotel, ya que es más bien un edificio histórico con departamentos; tampoco el hecho de que no tenga ascensor y haya que subir unos… 59 escalones. Sí. Sin embargo, la habitación, que es en sí pequeña, cuenta con todas las comodidades. Además, en un piso que se comparte con otras pocas habitaciones, hay una pequeña cocina con heladeras, cafetera y microondas. El hecho de que te dejen aguas, cápsulas de café y algunas cosas para comer de cortesía también suma muchos puntos.
Si el lugar no nos había encantado ya por su ubicación y tranquilidad, la atención del personal fue sin dudas otra de las cosas a destacar. Elisabetta y todo el staff nos hicieron sentir como en casa. El primer día, nos dieron un mapa y nos mostraron todos los puntos de interés que estaban cerca del hotel (incluso la heladería Giolitti, algo que hoy en día todavía les estamos agradeciendo). Durante el desayuno, siempre nos preguntaron nuestros planes y si había algo en lo que podían ayudarnos. Además del buen desayuno que ya de por sí ofrecen, el personal siempre nos trató de la mejor manera y nos ofrecieron prepararnos omelettes y cosas que no estaban en la mesa. Durante nuestra última noche, nos invitaron a tomar algo caliente. El día que nos íbamos, que salíamos muy temprano, nos dejaron algunas cosas para desayunar en la cocina, para que no nos fuéramos sin comer nada.
Sin dudas, además del trato, la ubicación nos resultó comodísima para movernos por la ciudad: está cerca, ya sea caminando o en transporte público, de los lugares más interesantes de Roma. Por la noche, además, la zona está llena de restaurantes y lugares para comprar comida, por lo que resulta agradable el movimiento y los locales abiertos hasta tarde (incluso en invierno). Demás está decir que la Fontana Di Trevi a sólo unos pasos hace que la zona tenga vida propia, algo que se aprecia bastante, sobre todo cuando es temporada baja. Además, disponer de las llaves del edificio resulta muy cómodo para moverse de noche y aprovechar para salir y tomar algo.
Definitivamente, nuestra estadía en Roma fue maravillosa, y volveríamos a este pequeño rincón escondido en una de las zonas más encantadoras de la increíble capital italiana.
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