recaptcha-in-wp-comments-form domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6170updraftplus domain was triggered too early. This is usually an indicator for some code in the plugin or theme running too early. Translations should be loaded at the init action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home2/hyjcdvmy/public_html/wp-includes/functions.php on line 6170Primero que nada, quiero arrancar este post diciendo que viajar haciendo housesitting no es sólo tener alojamiento de arriba y listo. El problema de los voluntariados o este tipo de intercambios es que mucha gente se los toma a la ligera y después hay problemas. Hay responsabilidades que uno debe cumplir y. a cambio de eso, tiene la posibilidad de ahorrarse bastante plata. Al principio nos daba un poco de miedo, ya que nos parecía algo enorme que una persona nos confiara con su casa y sus mascotas. Quienes me conocen, saben que para mí las mascotas son miembros de la familia. La responsabilidad de cuidar de ellas me parecía muchísima y, después de dos experiencias más que satisfactorias, quise armar esta guía para que sepan más o menos de qué va la onda, cómo es el proceso y qué nos dejó de bueno y malo la experiencia.
Conocí TrustedHousesitters por internet. Honestamente, ni recuerdo cómo di con el sitio en aquel entonces, cuando este viaje sólo era una idea en el fondo de mi cabeza y nada más que eso. Me daba curiosidad, así que la empecé a investigar de chusma, y me gustó bastante la idea que proponían.
La página tiene dos tipos de perfiles. De un lado, están las personas que buscan alguien que cuide de su casa y mascotas mientras se van de viaje. Del otro lado, hay personas (ya sea solas, en pareja o incluso en familia) dispuestas a cuidarlas, a cambio de tener un lugar dónde alojarse.
El sitio tiene una metodología bastante sencilla: los dueños de casa se registran y postean sus anuncios. En ellos, aclaran detalles sobre dónde viven, sobre su casa, sobre sus mascotas y los cuidados específicos que necesitan. También tienen que cargar el período de tiempo por el que van a estar fuera de casa (que puede ser más de uno). Quienes tienen perfil para cuidar, pueden aplicar a dichos anuncios, eligiendo la fecha que más les convenga (si es que hay varias). Básicamente ustedes pueden ver todos los anuncios disponibles y ver cuáles les pueden llegar a servir, aplicando a más de uno para tener más posibilidades que los acepten.
El proceso de registro es muy sencillo. El sitio requiere una membresía paga anual, que resulta económica si uno piensa en lo que puede ahorrarse de alojamiento. La membresía anual está 119 euros. Si les sirve esta guía, les agradeceríamos un montón que realizaran su registro desde este link. Ustedes obtienen un 25% de descuento y nosotros obtenemos meses gratis para poder seguir viajando. Extrañamente, si pagan la membresía en pesos argentinos, el valor es de $1690. No sé si se habrán quedado desactualizados y puede ser que en un futuro lo arreglen, pero actualmente esta es la mejor forma de pagar (les queda menos de la mitad que la membresía en dólares). A ese valor que les queda es casi el equivalente a un par de noches en un hostel.
Actualización 2020: al parecer, en el sitio ya actualizaron los precios y ya el valor en pesos es bastante similar al valor en dólares. Dependerá de cada uno elegir cómo desea pagarlo.
Tienen que ir a Join Now y elegir la opción Sitter. Ahí, como verán, pueden elegir el tipo de moneda que quieren utilizar, entre las que se encuentra el peso argentino. Una vez que se registran, la siguiente pantalla es para realizar el pago correspondiente al acceso anual. También pueden utilizar el código RAF159788 para aplicar el descuento mencionado una vez que estén en la parte de pago. Ya realizada la transacción, van a tener acceso ilimitado a todos los anuncios del sitio.

Por lo general, recomiendo que se registren un par de meses antes del viaje que estén pensando hacer. Siempre conviene tener un margen para poder estar atento a las publicaciones nuevas, aplicar a todas las que puedan e intercambiar mensajes con los dueños de casa. Además, el mismo sitio requiere algunos chequeos de identidad que pueden tardar un tiempo, por lo que siempre es preferible tener un margen para dejar la cuenta a punto.
El perfil en sí no requiere muchos datos, pero si tienen que tomarse el tiempo de armarlo bien. Un perfil bien hecho puede ser clave, sobre todo cuando recién empiezan y no tienen ningún review. Piensen que hay gente del otro lado que les va a confiar su casa y sus mascotas, y pónganse en su lugar. Eso hicimos nosotros. Lo importante es transmitir confianza, pero también ser auténticos y hablar sobre ustedes.
Las fotos para mí son fundamentales. Si tienen fotos con sus mascotas, incluso videos, pueden subirlos al sitio. Si les gusta hablar, incluso pueden subir un video de presentación para contar un poco más sobre ustedes (recomendable hacerlo en inglés, ya que la mayoría de las publicaciones son en ese idioma). También tienen un espacio para hablar particularmente sobre quiénes son, por qué quieren hacer housesitting y qué experiencia tienen cuidando mascotas. Traten de explayarse y armar algo que no sea eterno, pero si descriptivo. Hablen sobre las mascotas que tuvieron, o si en el pasado se quedaron cuidando aunque sea el gato de la tía. Todo sirve.
Algo que también es super importante son las verificaciones. Por esta razón les digo que conviene armar el perfil con tiempo, ya que las mismas pueden demorar. ¿Qué son? Básicamente el mismo sitio se encarga de chequear que su perfil y los datos que cargaron sean reales. Recomiendo que no dejen de hacer esto antes de aplicar a un sit, por lo menos hasta alcanzar el nivel estándar. Nos han rechazado muchos sits en un principio, porque no teníamos la verificación suficiente. Les recuerdo nuevamente, es gente que está dejando entrar a desconocidos a su casa: si tienen prueba que son personas reales detrás del perfil, siempre es una tranquilidad para quienes van a dejarlos cuidar sus mascotas. Cuando todavía no tienen reviews, tener un perfil verificado se vuelve algo fundamental a la hora de aplicar.
La verificación se divide en tres niveles:
Arrancar siempre es lo más difícil.
Primero que nada tienen que pensar en el tipo de viaje que van a hacer, las fechas y para dónde quieren ir. Tengan en cuenta que cuando aplican no está garantizado que van a viajar: por lo general, van a tener que hablar con el host primero y coordinar. Ellos les van a mandar una confirmación para que ustedes acepten, y recién ahí el sit va a estar confirmado.
Para ver los sits que hay disponibles, tienen que ir a donde dice Find a House Sit. Ahí les van a aparecer todos los sits disponibles. Arriba pueden aplicar filtros por si quieren buscar fechas específicas, ciudades puntuales o por tipo de animal a cuidar. Les recomiendo usar el filtro de fechas si tienen alguna en mente, ya que a veces un anuncio tiene más de una fecha disponible. En el buscador general les va a aparecer siempre la primera fecha, pero si buscan con el filtro les va a figurar también el anuncio (incluso cuando la primera fecha quizás no les sirva)
Por ejemplo: cuando buscan en el filtro Ámsterdam, en este caso aparecen dos sits, con fechas en Febrero y en Abril. Pero si entran al primero, se van a dar cuenta que tiene más de una fecha disponible. Por eso siempre les conviene filtrar también por fecha o entrar a los anuncios, para ver si tienen algún otro período disponible que les sirva.


Lo primero antes de aplicar a cualquier anuncio es leer-bien. Lean lo que la gente se preocupa por escribir detalladamente. Lean dónde queda la casa, si necesitan auto, cómo y cuántas son las mascotas, qué necesitan, si requieren de algún cuidado especial. Tengan en cuenta todas las cosas y si van a poder cumplir con los requerimientos que pide el dueño. Es importantísimo.
Para aplicar, tienen que seleccionar el botón al costado que dice “Apply now”. En la siguiente pantalla, van a tener que seleccionar la fecha para la que quieren aplicar y van a tener que escribir un mensaje. Recuerden escribir algo elaborado, como en el perfil. No hagan copiar y pegar para todos los anuncios. Pueden armar una presentación genérica sobre ustedes para poner en todos los anuncios, pero después asegúrense de incluir datos que prueben que leyeron detalladamente la publicación de los dueños: hablen sobre las mascotas, sobre la ciudad, sobre los cuidados específicos que les están pidiendo. Si bien algunos sits no lo valoran, otros toman muy en cuenta los mensajes donde muestran que realmente están atentos a los detalles.

No se desanimen cuando muchos directamente los rechacen, incluso sin decirles una palabra al respecto. Otros les van a agradecer, pero también los van a rechazar. Nos pasó. Nos rechazaron tantos sits al principio que ya perdimos la cuenta. Obvio, siempre van a tener prioridad los que tienen muchos reviews positivos, experiencia o incluso la gente más grande (nos sorprendió la cantidad de gente mayor que está en el sitio y que participa activamente desde hace años, lo que de alguna forma da más confianza que la gente joven). Lo importante es no desanimarse: sigan mandando, sigan probando, sigan viendo las oportunidades que salen. Estén atentos a cuando salen sits nuevos, ya que a veces si aplican primeros tienen más oportunidad que los contacten primero y los acepten.
Algunas cosas que les recomiendo considerar a la hora de ver a dónde aplicar:
Nos dio mucha felicidad cuando nos aceptaron en el primer sit, pero también estábamos llenos de dudas y ansiedad. Era una responsabilidad enorme y teníamos mucha incertidumbre sobre cómo iba a funcionar el servicio.
Más o menos un mes antes del sit, los dueños de casa deberían enviarles una guía. Si no lo hacen, se la pueden solicitar desde el panel general de la aplicación. En esta guía van a incluir todos los detalles sobre la casa y sus comodidades, sobre sus mascotas, teléfonos de contacto y emergencia, sobre cosas importantes que necesiten saber (como días de recolección de basura, por ejemplo) y cualquier otro detalle que consideren importante. Si hay algo que creen que falta o que no entienden, no duden en comunicarse con ellos. Más vale siempre prevenir que curar.
Cuando empiecen a planificar el viaje, hablen con los hosts sobre el horario en el que tienen que llegar. Averigüen eso antes de hacer reservas o comprar pasajes, por las dudas que los dueños tengan algún requisito especial.
Si les confirman un sit, no dejen de mencionarlo en el mensaje cuando apliquen a otros. Incluso cuando todavía no lo hayan hecho, de alguna forma les da una garantía que van a hacer otro y que van a tener una referencia previa.
Por lo general, los dueños de casa les van a pedir tener un encuentro antes del sit, una conversación por Skype o que lleguen una horas antes a la casa para poder conocerlos. Así fueron nuestras experiencias, por lo menos. Aunque siempre les envían la guía antes de llegar, está bueno tener una charla para poder sacarse las últimas dudas, para que les expliquen sobre la casa, cómo funciona todo y, básicamente, para conocer a la gente que les está confiando su hogar. Tuvimos buenas experiencias y nos tocaron dos parejas súper buena onda.
Durante el sit, por lo general algunos piden que les envíen fotos de las mascotas o algún update sobre cómo está todo. Tuvimos los dos casos: una pareja que no nos pidió nada, y otra que nos iba enviando mensajitos para ver cómo iba todo. Nosotros tampoco queríamos molestar, ya que ambos estaban de vacaciones, pero también pueden consultarles a ellos qué prefieren. Algunos en el anuncio especifican que quieren que los mantengan al tanto de todo, por lo que también puede ser otro de los requisitos a cumplir.
Traten de revisar bien la guía que les enviaron el primer día que estén en la casa, como para saber bien qué tienen que hacer. En algunos países hay separación de residuos, averigüen cuándo pasan a retirar la basura para sacarla el día que corresponde, etc, etc. Tengan a mano el contacto de emergencia por cualquier cosa.
En general, no hay mucho más que considerar. Lo demás, esta más o menos implícito: llamar al veterinario en cualquier caso que noten algo raro con la mascota, mantener la casa limpia y ordenada, ser respetuosos con los vecinos, etc.
Con respecto a la comida, a nosotros nos dijeron que usáramos todo lo que necesitáramos en ambos casos. Tampoco quisimos abusar: utilizamos las cosas como sal, condimentos, algunos de esos productos que no tenía sentido comprar por pocos días. Después compramos todo lo que necesitábamos y dejamos en la heladera las cosas que nos sobraron.
Como todo, esta plataforma y forma de viajar tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Va en cada uno poner en la balanza pros y contras y evaluar si les sirve o no.
Primero, como pros, podemos decir que nos da la posibilidad de quedarnos en lugares que, de otra manera, se nos haría muy difícil parar. Londres es una ciudad cara, y habernos quedado tres semanas en Navidad y Año Nuevo fue una posibilidad única. Además, el hecho de estar en una casa, poder cocinar, tener las comodidades de un hogar, sentirse más local, siempre es agradable. Es una experiencia hermosa quedarse un tiempo y vivir en la ciudad, no estar quizás en un barrio muy turístico, tomar el bus… Realmente nos gustó muchísimo parar en un lugar de esa forma y vivirlo así.
Para quienes amamos los animales, es hermoso tener una compañía y poder cuidar de uno; la verdad eso lo disfrutamos mucho, incluso lo extrañamos cuando nos fuimos. Para nosotros, que muchos días teníamos que quedarnos adentro trabajando, es súper lindo poder desconectar jugando o descansando con un compañero de casa. Si tienen que trabajar en el camino, es muchísimo más cómodo que un Airbnb o un hotel: lógicamente, las casas tienen muchas más comodidades para vivir en ellas y llevar a cabo tareas cotidianas.
Como malo, hay que decir que, obviamente, es una tarea que requiere una responsabilidad, por lo que no sé si es recomendable si uno va de vacaciones. Nosotros creemos que es más para viajes largos. Honestamente, uno no puede estar todo el tiempo fuera de la casa como suele hacer cuando viaja. No me canso de repetir que no es un Airbnb, uno tiene que cumplir con lo que prometió a la hora de solicitar el sit. Los gatos quizás son las mascotas más fáciles de cuidar, porque son más independientes, pero también requieren atención. Los perros, por otro lado, son muchísimo más dependientes, pero tienen la ventaja que pueden llevarlos con ustedes cuando salen (en muchos países de Europa los aceptan en muchos lados, incluso en el transporte público; pueden preguntarles a los dueños de casa cuando aplican).
Otra cosa mala es, quizás, que uno tiene que adaptarse a las fechas y a las condiciones de la casa. Obvio, nadie les va a acomodar los días para que les quede bien ustedes, sino que ustedes son quienes deben adaptarse a los dueños. Los pedidos, los requerimientos (auto, licencia, ir solo, ir en pareja, no salir por más de x horas). Es parte de cómo funciona la plataforma, pero sé que puede no resultar bueno para todo el mundo.
También, puedo decir que en un principio resulta difícil competir contra personas que ya tienen experiencia o reviews en el sitio. Ojo eh, se consiguen sits, pero es posible que tengan que ser todavía más flexibles a la hora de elegir un destino. Las mejores ciudades (si se les puede decir así) siempre van a tener más personas que aplican, así como los sits más extensos. Lugares como Ámsterdam o Paris, incluso Londres (donde hay mucha oferta), obtienen muchísimas solicitudes, y muchas veces es difícil hacer que nuestra aplicación valga más que la de una persona con muchos buenos reviews. Por eso hay que ser extremadamente flexible, y a veces también es cuestión de tener un poquito de suerte. Quizás, si aplican apenas sale un anuncio, puede que los elijan; así nos pasó con Londres, en una época en la que yo revisaba el sitio todos los días para ver si había salido algo nuevo (porque ansiosa siempre).
En general, para nosotros pesaba mucho más lo bueno que lo malo, y por eso se volvió una de las mejores opciones dentro de nuestro viaje. Como les digo, analicen las variables y piensen si les sirve para el viaje que van a realizar ustedes.
Tuvimos la suerte de poder hacer dos sits en Diciembre, que nos ayudaron a tomarle confianza a una experiencia que, honestamente, al principio nos daba un poco de miedo.
Nuestro primer sit fue en Maidenhead, una ciudad cerca de Londres con todos los aires de pueblito inglés y muy tranquila. Un matrimonio muy joven con un gatito, que vivían en un departamento un poquito alejado del centro y se iban de vacaciones 10 días. Ellos nos pidieron que llegáramos bien temprano, porque su vuelo salía a la mañana, por lo que decidimos pasar la noche anterior en un hotel de Maidenhead para poder estar a primera hora en el departamento.
La primera sensación es rara, porque uno está en la casa de gente que no conoce, presentándose y llegando con sus cosas a parar en su departamento, dormir en su cama y cuidar su mascota. En general puede parece incómodo, pero es algo que después de la primera vez se pasa. Ellos fueron super simpáticos y, sin muchas vueltas, nos presentaron a Aslan, el rey de la casa. Nos enamoramos enseguida. Sin darnos muchas indicaciones, nos dejaron la llave y se fueron. La verdad, nos sorprendió la confianza con la que nos dejaron todo, pero la verdad es que nosotros estamos muy malacostumbrado a desconfiar. Nos encanta que la gente sea así y que uno pueda tener estas experiencias tan lindas con locales.
El sit fue perfecto. El gato era un divino. Aunque nos despertaba a la noche, también nos acompañó sentado en el sillón y pidiendo mimos. El último día limpiamos bien el departamento y esperamos a que volvieran los dueños. Él nos alcanzó a hasta la estación y, honestamente, no podríamos haber tenido una mejor experiencia con nuestra primera casa.
Para la segunda, Londres era el destino. Un sit de tres semanas. También un matrimonio joven con un gatito de 16 años, que fue uno de los gatos más dulces que conocimos. Ellos unos divinos, pidieron una pizza cuando llegamos y nos contaron un poco sobre su vida y nos preguntaron sobre nosotros. Fue una linda forma de conocerlos; una pareja súper simpática. Después de eso, se fueron y nos dejaron por tres semanas, con algún contacto por whatsapp sobre horarios de recolección de basura que cambiaban (estuvimos ahí durante las fiestas) y para desearnos felicidades. Realmente la experiencia también fue muy satisfactoria. Sin dudas, volveríamos a ambas casas sin pensarlo dos veces.
Recientemente cerramos un sit en Suiza para Marzo, y nos emociona mucho porque es un país que amamos profundamente. Además son dos gatitos de dos años. Vamos a estar parando en Berna durante el carnaval, algo que de otra forma no podríamos hacer, por los precios que maneja este país, que es uno de los más caros de Europa. Esta plataforma tiene eso, y creemos que es algo muy bueno para quienes viajan low-cost y entienden la responsabilidad de alguien confiándote su casa y sus mascotas. Nos encanta que pueda haber ese tipo de confianza en la gente, esa predisposición para ayudar a otros que quiere viajar sin gastar un dineral y que ama los animales. Para nosotros, esta plataforma fue un gran descubrimiento. Ya les contaremos como sale este sit y cómo siguen nuestras experiencias con el housesitting.
Ustedes, ¿se animarían? ¡Los leo! Si tienen más consultas sobre este tema, no duden en preguntar en los comentarios.
]]>Budapest es una ciudad que moría de ganas de conocer. Había visto muchas fotos, sabía sobre su historia, sobre sus detalles y construcciones. Es una ciudad a la que las fotos no le hacen justicia, como suele pasar con muchas capitales europeas. Armamos esta pequeña guía con lo que nos dejó nuestro paso por este encantador lugar.
Budapest es la capital de Hungría y una ciudad que ha crecido mucho como destino turístico, ya sea por sus precios económicos, su movida nocturna o su historia y belleza. Como decía, es un destino que había postergado bastante, por visitar quizás primero lo “típico” del viejo continente. Como nos fueron probando los viajes a lo largo del tiempo, animarse a lugares nuevos es siempre una experiencia interesante, y sin dudas Budapest fue un gran acierto en nuestro último itinerario.
La moneda es el florín húngaro. Nuevamente, en esta ciudad elegimos utilizar un cajero automático en el aeropuerto. Nos recomendaron no cambiar en la calle. Si bien en ningún momento sentimos inseguridad, es una ciudad donde hay que tener un poco más de cuidado. A nosotros un taxi nos cobró un precio muy elevado por un viaje corto, por lo que estén atentos a estas avivadas, nada más. Como en todos los lugares que uno no conoce, por más seguros que sean, es importante mantener los ojos abiertos. Ya comenté en algún momento que los cajeros no nos cobraron comisión por la extracción de efectivo con tarjeta de crédito, por lo que es una buena opción (ya que las tasas de cambio por lo general son mejores que las de las casas).
La ciudad es más grande de lo que creíamos en un principio, pero las zonas más turísticas se recorren muy bien a pie. Si prefieren no caminar, el transporte público funciona bien y los tranvías son una forma muy pintoresca de conocer Budapest.
Documentación: Para ingresar a Hungría no necesitan visa; basta con tener pasaporte al día (con al menos 6 meses de vigencia desde la fecha que llegan). Si vienen desde otra parte de Unión Europea, cómo fue nuestro caso (llegamos al aeropuerto de Budapest desde Berlín), no van a necesitar hacer migraciones y el ingreso al país es un trámite rápido. Como en otras partes de Europa, es obligatorio el seguro de 30.000 euros. ¿Lo piden? Por lo general, no. ¿Hay que sacarlo? Sí, a mí me ha salvado más de una vez, ya sea por una enfermedad o pérdida de mi equipaje.
Números útiles: como siempre recomiendo, ante cualquier inconveniente lo mejor que pueden hacer es consultar en la recepción del hotel o a su anfitrión, que siempre los locales tienen más facilidad para moverse y reaccionar ante un problema. En Hungría, como comentaba también en nuestro paso por Turquía, no hablan inglés tan bien como en otras partes del mundo. Sin embargo no nos significó ningún problema. Ante alguna emergencia, lo mejor que pueden hacer primero es chequear si pueden resolverlo con el seguro. De cualquier modo, les dejo algunos números de emergencia que pueden serles útiles estando allá:
Por lo general, notamos que el nivel de inglés era bastante básico, incluso en los recepcionistas o las personas que brindaban atención al cliente. Si tienen que hacer un llamado o tienen una urgencia, lo primero que pueden hacer es intentar comunicarse o encontrar alguien que hable inglés. El consejo es reiterativo, pero siempre es lo más sencillo. Si van a un hotel, seguramente van a encontrar gente en la recepción que hable perfecto inglés, incluso español.
Corriente: El voltaje común en Budapest es de 230V. Como en la mayoría de Europa, los enchufes son Clase F (foto), compatibles con los clase C (también de dos patas). Nuestro host, en el apartamento en el que estuvimos parando, tuvo el detalle de dejar adaptadores para que pudiéramos conectar nuestras cosas. Pero si no tienen, siempre pueden conseguir en el aeropuerto o en algún supermercado (incluso vimos en un tipo súper chino que vendían adaptadores).
Budapest es barata. Si vienen de Europa occidental, todo les va a resultar económico. Desde el alojamiento hasta sentarse a comer en un restaurante, los precios están muy por debajo del promedio que tienen lugares como París, Berlín o Amsterdam. Así que, si viajan con poco presupuesto y se quieren dar un gusto, puede que esta ciudad sea una muy buena opción para hacerlo.
Nosotros decidimos alojarnos en un Airbnb, aunque no hay realmente diferencia con lo que cuesta un buen hotel. Más que nada lo hicimos porque éramos tres y era más cómodo compartir un departamento completo que una habitación triple. Elegimos uno de las propiedades en Budapest que tenía los mejores puntajes, bien ubicada y amplia, y pagamos algo de 830 pesos argentinos la noche. En aquel momento, eran unos 50 dólares, un valor más que bueno por un apartamento entero para tres personas. Por este valor, también pueden conseguir muy buenos hoteles. Si quieren pagar poco y viajan solos, hay hostels por 300 pesos la noche con muy buena puntuación. Ya conté nuestra experiencia más que satisfactoria con Airbnb acá.
Cuando hablamos de comer en Budapest, les puedo garantizar que incluso los lugares más gourmet y refinados no nos parecieron una locura. Un restaurante promedio es barato. De hecho, la primera noche que estuvimos en la ciudad, cenamos un menú de tres pasos y una cerveza por 11 euros. Para los que ya estuvieron en otros lugares de Europa, sabrán entender que es un valor bastante económico, teniendo en cuenta que nos sentamos en un restaurante, nos atendieron y comimos tres platos. Si están en un departamento y deciden cocinarse, también van a notar que resulta muy económico, aunque la diferencia más grande la notamos a la hora de sentarnos a comer en un local.
Para almorzar y cenar van a encontrar muchas opciones. Un mediodía comimos pizza en un pub (Pointer Pub) y, más bebidas, gastamos unos 11 euros por persona. También los mercados navideños, en caso que viajen en esa época, son una buena alternativa para comer por 8 o 9 euros. Los ruin pubs, famosos bares de la ciudad, también son una buena alternativa para la comida (incluso para desayunar, en algunos casos). Merendar también es barato. Cafés, capuccinos, pueden conseguir buenas meriendas por 5 o 6 euros. Los combos de comida rápida están aproximadamente 5 euros, lo que puede ser otra alternativa para comer por poca plata.
Con respecto al transporte público, fue un gran medio para movernos por la ciudad a buen precio. Nosotros sacamos el pase de tres días por 4.150 florines húngaros (un poquito más de 13 euros). Lo más recomendable son estos abonos diarios (tienen por 1 día por 5,30 euros y para una semana, por aproximadamente 16 euros), que les permiten utilizar tanto el metro como el tranvía y los buses. Otra opción es pagar el billete sencillo, que cuesta algo de 1,10 euros. Como siempre digo, depende de lo que vayan a hacer y de dónde estén parando. De cualquier modo, es una forma muy económica de moverse por la ciudad.
Al estar en un departamento, compramos bastante en el supermercado. Para que se den una idea de los precios, hay bandejas de fiambres y quesos en fetas por más o menos 1,20 euros en adelante. Pueden comprar un pan lactal por algo de 70 centavos de euro. Los yogures están más o menos 0,50 euros por pote. Las cervezas locales de medio litro están menos de un euro. Como verán, los precios son más que buenos y, si tienen pensado quedarse un tiempo, un departamento sin dudas es una gran opción. Aunque los precios de referencia son de ALDI, una cadena de supermercados conocida en Europa, incluso comprando en las pequeñas tiendas los precios siguen siendo muy baratos. La pastelería y panadería de los grandes supermercados también es muy buena y muy económica, por si eligen algún alojamiento sin desayuno o quieren darse un gusto.
Contra la creencia popular, el agua en Budapest es potable y se puede tomar tranquilamente. Nosotros en un principio habíamos comprado agua embotellada para preparar mate, pero pueden utilizar la de grifo sin problemas.
A pesar de los precios económicos de la ciudad, nos costó bastante elegir alojamiento en Budapest. No teníamos muchas referencias sobre lugares para quedarnos y tampoco no teníamos muy en claro cuál era la mejor zona para parar, así que empezamos a hacer un análisis entre Booking, Airbnb, Al Mundo y el tipo de alojamiento que nos convenía sacar siendo tres personas.
Les garantizo que los precios no son un problema. Van a encontrar muchas opciones, con una relación costo/calidad excelente. Incluso hoteles con varias estrellas o con spa, tienen un valor que no tiene comparación con otras ciudades. Como dije, si quieren darse un gusto, están en la ciudad correcta.
Nuestro Airbnb fue este, y puedo recomendarlo al 100% para dos o tres personas. El precio es relativamente económico, el departamento está perfectamente ubicado, el check-in fue rapidísimo (incluso llegando casi a las 23 horas) y nuestro host siempre estuvo disponible ante nuestras consultas (incluso cuando hicimos un cambio de fecha en la reserva, pudimos hacerla sin problemas). De cualquier forma, pueden buscar todas las opciones disponibles en la página de Airbnb y después nos cuentan su experiencia; hay un montón de departamentos que se ven hermosos. Registrándose desde mi perfil o el de algún viajero conocido que ya se encuentre registrado, obtienen un descuento de $600 pesos argentinos en reservas superiores a $1100.
Ahora, si prefieren ir a un hotel, les dejo algunas propiedades que nos parecieron lo mejor dentro de nuestras búsquedas. Tengan en cuenta que nosotros seleccionamos estos porque tenían oferta de habitaciones triples, que era lo que estábamos buscando para este viaje. Por lo general, nos recomendaron alojarse en la zona de Pest, que tiene mejor oferta de restaurantes, bares y lugares para comprar:
Los precios mencionados arriba son de Booking y obviamente son aproximados (ya que depende mucho de las fechas, la temporada, etc). Nosotros buscamos en temporada alta para armar esta guía, a modo de referencia (es posible que en otras fechas consigan mejores precios). Si reservan desde este link a través de Booking, obtienen un 10% de descuento en su reserva. Nosotros usamos bastante este sitio y ese descuento nos hizo ahorrarnos unos cuantos euros.
Como comentaba, es bastante sencillo recorrer los atractivos más turísticos a pie, pero si quieren conocer distintas partes de la ciudad, el transporte público de Budapest es muy económico y conecta muy bien la capital.
Metro:
El metro de Budapest cuenta con 4 líneas y 52 estaciones, y es el segundo más antiguo del mundo. Recuerden que si compran tickets de viaje individual, deben validarlos antes de ingresar. No hay molinetes ni nada parecido. En algunas estaciones, hay gente controlando los boletos. Si sacan abono, no van a necesitar validar nada. Simplemente muestran el ticket si se los piden, ya que el mismo cuenta con las fechas de vigencia impresas.
Probablemente la línea que más utilizamos fue la M1 (amarilla). Esta lleva hasta la Basílica de San Esteban (estación Bajcsy-Zsilinszky út), la Opera y el Teatro Central (estación Opera), los baños de Széchenyi y el Zoo de Budapest (Széchenyi fürdő).
También la línea M4 (verde) tiene acceso a muchas atracciones interesantes como lo son el Balneario Gellért (Szent Gellért tér), el Museo Nacional Húngaro (Kálvin tér) y el Mercado Central de Budapest (Fővám tér). También los lleva hasta la estación Keleti, donde salen trenes y buses a otras ciudades húngaras y países vecinos (Keleti pályaudvar).
Aunque no utilizamos la línea M2 (roja), con ella tienen acceso a la famosa Bastión de los Pescadores (Batthyány tér) y el Parlamento (Kossuth tér).
Acá les dejo un mapa de del metro, que pueden descargar.
Buses y Tranvías:
Otra alternativa al metro son los buses y los tranvías, que permiten ir conociendo mientras uno va recorriendo la ciudad. El abono es el mismo que utilizan para el metro, y hay varias líneas para conocer los puntos más turísticos de la ciudad.
Nosotros utilizamos mucho la línea 2 y también la 4, que se mueve entre Buda y Pest. Es muy sencillo utilizar este medio y realmente les permite conocer toda la ciudad de forma barata. Acá tienen un mapa más completo, que incluye los servicios de tranvías y buses.
Taxi:
No recomiendo personalmente tomar taxis en la calle, ya que nos estafaron (nos cobraron casi el triple de lo que valía el viaje, no contaban con taxímetro ni nada parecido). Si pueden utilizar algún servicio como Uber o pedirlo desde la recepción de su hotel (chequeando el precio antes), mejor. Eviten tomarlos en la calle, sobre todo en zonas turísticas.
Trenes:
Estando muy cerquita de la estación de trenes Keleti, tuvimos la posibilidad de usar el servicio para viajar desde Budapest hasta Bratislava. Hay muchas opciones para moverse tanto entre países como dentro de Hungría. Pueden comprar los tickets por internet, o por ventanilla. Nosotros compramos directamente ahí en la estación. Algunas personas no hablan muy bien inglés, pero siempre tuvieron buena voluntad para ayudarnos. Si ya tienen los recorridos planificados, siempre recomiendo comprar online desde la página oficial.
Traslado al aeropuerto:
Nosotros llegamos muy tarde a Budapest y decidimos tomarnos un taxi. Cuando salen de arribos, hay varios puestos donde ofrecen diferentes servicios de traslado, e incluso van a encontrar el de información turística. Averiguamos por el metro, pero dado que estábamos con el equipaje y éramos tres, el precio del remis no nos pareció una locura (pagamos 35 euros hasta nuestro apartamento en el centro). Por anticipado nos informaron este precio, que nos salía menos que tomar el minibus (que tiene un costo de 10 euros por persona, y que va parando en distintos hoteles).
También el tren es otra buena opción, pero tienen que tener en cuenta que opera en determinados horarios. Por 1 euro los deja en la estación central (Nyugati). A nosotros no nos servía, ya que llegamos después de las 22 horas, pero es una muy buena alternativa si están parando por la zona de la estación como nosotros.
También está el autobús 200E, que los deja en la zona de Köbánya-Kispest. De ahí pueden combinar con el metro, todo esto usando un billete o el abono de transporte, y dirigirse a donde deseen. Lo recomiendo principalmente si están con poco equipaje o muy lejos de la zona de Nyugati.
Si la tienen clara con el inglés, hay más info en la página oficial del Aeropuerto de Budapest.
Como comentaba arriba, Budapest es una buena ciudad para salir a comer. Además de la variedad de comidas y abundancia de restaurantes, los precios son bastante accesibles y notamos que muchos locales estaban abiertos hasta tarde.
Para tomar un trago, no pueden faltar los ruin pubs, los que para mí son una visita obligada en Budapest. Ya publiqué una nota completa sobre los que pueden conocer y los precios aproximados de Szimpla Kert, uno de los más populares del mundo.
También como comentaba, si van en épocas de fiestas, los mercados navideños son una gran opción para probar platos locales y de la región. Desde los famosos y prácticos Lángos (una masa frita con distintos ingredientes) hasta Töltött Káposzta (unas bolitas rellenas de carne y arroz) o el famoso gulash (la típica sopa húngara). También hay muchos dulces, sobre todo de mazapán, y bebidas para todos los gustos.
Les dejo alguna lista de lugares por los que pasamos durante nuestro viaje:
Nos fuimos de Budapest gratamente sorprendidos por todo lo que encontramos para hacer. La visitamos en una época muy especial, una semana antes de Navidad, donde la ciudad se llena de mercados y actividades navideñas, que son un must si están en esa época. Sin embargo, nos encontramos con un montón de actividades para los cuatro días que estuvimos en la ciudad, sintiendo incluso que podríamos habernos quedado otro.
Les comparto una lista de algunas cosas para hacer. Nosotros somos fans de caminar mucho las ciudades y aprovechar las atracciones gratuitas, por lo que la mayoría son de este tipo:
Actividades gratuitas:
Actividades pagas:
Islandia es un lugar soñado, y no me voy a cansar nunca, ni en cien posteos, de decir que valió la pena cada euro invertido en este maravilloso lugar. Se puede visitar unos días sin gastar una fortuna. Simplemente tuvimos que bajar las pretensiones y saber, de entrada, que no nos quedaba otra que adaptarnos al gasto diario que teníamos y ver cómo nos arreglábamos con eso. Es un tema que repito bastante, pero creo que viajar y conocer es una cuestión de voluntad. A veces no necesitamos una fortuna para conocer ciertos lugares, ni siquiera los más caros, sino un poco de capacidad de ahorro y otro tanto de capacidad de adaptación.
La realidad es que, primero que nada, cabe decir que llegamos al país muy próximos al fin de año que, sumando que es una época muy buena para ver auroras, lo encarece un poco más. Para unos pocos días, estuvimos bien y salimos ilesos de nuestra experiencia en uno de los países más caros de Europa. Quizás, si lo que buscan es ahorrar, es conveniente buscar otras fechas de temporada baja como pueden ser octubre o noviembre, donde los precios puede que sean más económicos —sobre todo en alojamiento—, pero aún así estén en época de ver las auroras.
Los vuelos los sacamos por Icelandair bastante sobre la fecha, por lo que no puedo ponerlos como referencia. Buscando con más tiempo, la aerolínea tiene buenas ofertas. Incluso Wow Air, la low-cost islandesa, saca de vez en cuando algunos vuelos a excelente precio para conocer Reykjavik y alrededores, saliendo desde las principales capitales y ciudades europeas. Les recomiendo chequearlo con tiempo porque pueden encontrar muy buenas ofertas para viajar a Islandia desde otras partes de Europa, e incluso desde los Estados Unidos o Canadá. También hemos visto muy lindas ofertas de Wizz Aire, que salen de vez en cuando. Cada tanto veo que sacan ofertas interesantes para ir desde Madrid o Barcelona, también desde los Bálticos, Londres o Polonia. Hay que estar atento.
Con respecto al alojamiento, nosotros en esas fechas encontramos mucha diferencia entre ir a una habitación con baño privado o sacar dos camas en un hostel, con baño compartido. Veníamos de países donde pagar dos camas en un hostel nos salía lo mismo que ir a un lindo hotel, por lo que nos sorprendió mucho la brecha entre ambos tipos de alojamiento. Al ser pocos días, decidimos reservar en el Hlemmur Square. Lo particular de este lugar es que es un hostel pero también es un hotel, contando con habitaciones privadas y más lujosas en los pisos superiores. En las primeras plantas se encuentran las habitaciones compartidas, con los correspondientes baños, duchas y la cocina. Pagamos algo de 30 euros la noche (por persona), lo que resultó barato para el costo de vida que tiene el país. Además, el hecho de tener cocina y heladera facilitó mucho el poder ir a los supermercados a comprar algunas provisiones para nuestros días en el país. También chequeamos otras opciones como el Bus Hostel o el Galaxy Pod Hostel, pero el precio y la inmejorable ubicación en Reykjavik nos hicieron decidirnos por el Hlemmur. Laugavegur, la calle sobre la que se encuentra, es una zona muy linda para pasear, comprar y comer.
Otra opción para alojarse es Airbnb. Antes de viajar, leía que mucha gente local no estaba renovando los alquileres de sus casas ya que, debido a la cantidad de turismo que está recibiendo el país, les convenía mucho más publicarlas en Airbnb. Las opciones de casas o habitaciones privadas son muchísimas. Si bien las casas completas no son un regalo, puede convenir si hacen viajes en grupo. Con respecto a las habitaciones privadas, manejan muy buenos precios y la gente nos pareció super cordial, así que no creo que tengan problemas conviviendo con alguien más. Nosotros estuvimos a punto de elegir una de estas, con un precio aproximado de 45 euros por noche (para dos personas), en una casa con muy buena ubicación. Finalmente nos decidimos por el hostel, pero si viajan solos o en pareja una habitación privada puede ser una opción interesante. Incluso un poco más en las afueras, si están con auto, pueden conseguir excelentes precios y disfrutar un poco de la vida típica local. También, mucha gente nos ha hablado sobre hacer Couchsurfing, que es básicamente algo similar a una habitación privada por Airbnb, pero gratis. Si bien por lo general las comodidades no son las mismas, el hecho de no pagar puede resultar un alivio si tienen un presupuesto realmente ajustado. Es cuestión de ver hasta dónde puede gastar cada uno y priorizar las cosas que quieren hacer, qué quieren visitar o cuánto tiempo van a estar y dónde les conviene alojarse.
Para ir y volver del aeropuerto, compramos los traslados que ofrecían a bordo de IcelandAir, la aerolínea de bandera por la que viajamos. Sin embargo, también pueden comprarlos por internet. Es una forma cómoda, rápida y a buen precio para acercarse al centro. El llamado Flybus tiene buena frecuencia después de la llegada de los vuelos y a nosotros nos dejaba en la puerta de nuestro Hostel (tiene varias paradas). El precio es de 2950ISK (23.50 euros, más o menos) por tramo, aunque les sale 5500 (casi 44 euros) si compran ida y vuelta.
Transporte público no usamos. Reykjavik se puede recorrer caminando perfectamente, tomándose el tiempo para apreciar una ciudad pequeña, tranquila y muy pintoresca. En algún momento consideramos la posibilidad de alquilar un auto, pero dados los precios de hacerlo (un alquiler arrancaba en los 65 dólares por día, aproximadamente) y la época de rutas nevadas, consideramos mejor recorrer en excursión y movernos por la ciudad a pie. Las excursiones no son baratas, y la única opción fue seleccionar sólo algunas y dejar el resto para otra visita, que no dudamos que se hará realidad en algún momento. Nuestras elegidas, por una cuestión de tiempos y deseos de conocer desde siempre, fueron la cacería de luces del norte y la Laguna azul. Estos tours los sacamos tanto por Gray Line (Laguna Azul) y Reykjavik Excursions (Luces del Norte). Los precios no varían mucho entre compañías, lo que cambia simplemente es el tipo de excursión. De las auroras van a encontrar muchísimas opciones y un rango de precios bastante amplio. Nosotros hicimos una de las más económicas, por aproximadamente 40 euros. Calculen que cualquier tour que hagan, de lo que sea, no va a salir menos que eso. Es recomendable que vayan viendo y decidiendo cuáles quieren hacer.
Mucha gente me preguntó qué onda los free tours, que en un país tan caro pueden ser una mano para conocer y no gastar una fortuna. Si bien no llegamos a hacer ninguno, City Walk tiene un tour gratuito para conocer Reykjavik, y algunos otros de pago como lo son el Pub Crawl, otro que recorre la historia financiera de Islandia o incluso opciones de tours privados. Si tienen poco tiempo, es una buena forma de llevarse un pantallazo de la ciudad.
Con respecto a la comida, debo decir que los precios si se encarecen mucho más que en otras ciudades europeas. Recomiendo altamente la cadena de supermercados Bonus, que tiene los mejores precios de la ciudad —mucha gente me había dicho antes de viajar que sólo debía comprar acá, en los super del chanchito. Si buscan hacer comidas rápidas y baratas, hay muchísimas variedades de pan a buen precio (algo de 1,50 euros el lactal) y muchas opciones para preparar sandwiches en una heladera gigante —literal, pueden entrar en la heladera. Muchos snacks y comida a buen valor. También, si paran en un hostel con cocina pero no tienen ganas de andar preparando nada, hay comidas hechas. Para que se den una idea, pueden encontrar bandejas de comida por aproximadamente 3,90 euros. Comer por esa plata en Islandia casi no existe, así que es una buena opción si lo que buscan es ahorrar.
Para comprar alcohol, lo más recomendable es comprar en el free shop. Los supermercados en Islandia no venden bebidas alcoholicas, sino que hay tiendas especializadas. Vinbudin es la tienda, que vende alcohol a un precio equitativo en todo Islandia. En la página del comercio pueden revisar todos los precios. Recomendable igualmente, si quieren probar alguna bebida local, que la compren al llegar o al irse en el aeropuerto. Hay muchos packs copados de cervezas locales, botellas de vodka, gin o licores típicos a muy buen precio, tanto para consumir como para llevar de recuerdo. Si van a comprar en la ciudad, tienen que tener en cuenta que les va a salir más caro, pero pueden encontrar algunas latitas de cerveza local por cosa de 1,60 euros (Viking, una de las lagers más baratas). Nosotros compramos una Einstök Arctic Pale Ale, una cerveza un poco más cara en botella de 330ml, y la pagamos algo de 3,5o euros.
Si buscan sentarse en un restaurante, hay opciones para comer el típico ramen japonés (había uno justo al lado de nuestro hotel) a muy buen precio, en un lugar llamado Noodle Station. Dos noches nos dimos el gusto de sentarnos a comer en Svarta Kaffid, uno de los locales que más disfrutamos durante nuestra estadía y sobre el que ya desarrollaré en un post. Exquisitas sopas por algo de 14 euros, y una linda variedad de cervezas locales (en época de fiestas, la cerveza navideña de Gull es lo más). Si bien no es un precio módico, es muy correcto para lo que es comer en Islandia. Háganse a la idea que, si tienen planeado comer afuera, no van a gastar mucho menos que eso. Una particularidad es que en Islandia ya no existe la cadena McDonalds, un recurso que suele ser utilizado por algunos viajeros para comer rápido y barato. Sin embargo, hay algunas opciones de comida rápida, que pueden servir para salir del paso. Como les comentaba, un menú económico en la zona de Reykjavik les puede llegar a salir entre 14 y 18 euros por persona, mientras que una cena en un restaurante no va a salirles menos de 30, 35 euros por persona. Por eso es que recomiendo tanto aprovechar la cocina, si van a hostel o Airbnb y cocinar. Sin dudas, Islandia fue uno de los lugares en los que más gastamos en comida. Si pueden y no les molesta comprar en el supermercado y cocinar, es un buen destino para ponerlo en práctica. Y el mate se volvió nuestro aliado infalible. Con los diez grados bajo cero de térmica, llegar a nuestra habitación y cebar unos mates calentitos para sacarnos el frío no tenía precio.
Por descontado está decir que, si necesitan hacer shopping, están en el país equivocado. Hay muchos negocios en el centro de Reykjavik, aunque en su mayoría son tiendas de souvenirs —y vamos a decir que no nos resultaron baratos ni siquiera los imanes. Kringlan, el centro comercial más grande de la ciudad, se encuentra algo alejado del centro propiamente dicho, pero se puede llegar tranquilamente a pie (desde nuestro hotel eran unos 30 minutos). El edificio es grande, con muchas tiendas de ropa, licores y demás. Incluso tienen algunas opciones de comida rápida como Subway o Domino’s, en caso que estén buscando una cena económica. Igualmente, como comentaba, los precios del país en sí no son los ideales como para salir de shopping, pero si tienen una urgencia es una buena opción. La verdad es que gastamos mucho comprando sólo souvenirs para la familia. Y, como fan del fútbol, no pude hacer más que traerme la camiseta de la selección islandesa (qué, como la mayoría de esas cosas, tiene un precio más o menos universal —75 euros—; aunque era más barato comprarla en el free shop que en las tiendas de recuerdos, donde rondaban los 100 euros).
Como siempre digo, no hay lugares imposibles para conocer si uno tiene el deseo y la voluntad para hacerlo. Después de los pasados dos años, que estuvimos por Suiza e Islandia, estamos convencidos que es más una cuestión de flexibilidad y saber adaptarse que otra cosa. Tuvimos que resignar ir a una habitación privada, sentarnos a comer en un restaurante o llevarnos muchas chucherías como souvenirs, pero sin dudas nos llevamos de recuerdo cosas mucho más valiosas y espectaculares que un llavero o un imán. Más de una vez escuché gente decir que ellos en las vacaciones no piensan resignar comodidades para ir un lugar a pasarla mal. Por eso lo llamamos viajar, a veces, y no vacacionar. La idea no es descansar, ni nunca lo fue cuando pensamos en ir a este país. La idea fue conocer, y a veces los lugares son tan increíbles, que pronto te olvidás si tenés que compartir un baño o comer ramen instantáneo en la cocina del hostel. Recomiendo, aunque tengan que hacer algunos pequeños sacrificios (si se los puede llamar así), animarse a conocer este país que, si bien caro, vale cada corona islandesa gastada en él.
]]>El pasaje siempre es un tema aparte y realmente no se lo puede poner dentro del estimativo para el viaje. Si tienen suerte, quizás puedan encontrar alguna promoción y eso verdaderamente cambia las cosas. Especialmente para viajes al exterior, como lo son Europa y Estados Unidos, podemos llegar a hacer una gran diferencia si encontramos un pasaje en oferta. Lo más importante, cómo siempre digo, es estar preparado para sacar en cualquier momento. Si dudamos un poco, lo más probable es que las tarifas en oferta se agoten o tengan que pagar varios miles de pesos más para poder sacarlos. Saliendo de Buenos Aires, el promedio es de unos $18.000 pesos argentinos. Sin embargo, nosotros hemos llegado a conseguir por $10.000 (con varias escalas). Todo depende de la anticipación con la que saquen el pasaje, la cantidad de escalas que estén dispuestos a hacer y la flexibilidad en las fechas.
Una vez que sacamos el pasaje, el otro gasto grande es la hotelería. Lógicamente, tampoco podemos hablar de un valor fijo, ya que las cosas que hay que tener en cuenta son muchísimas: ciudad, ubicación, época del año, cantidad de estrellas, servicios incluidos… y la lista sigue. Desde couchsurfing hasta hoteles cinco estrellas, cada uno debe considerar qué es lo mejor que se adapte a su personalidad y su bolsillo. Hay gente que prefiere tener baño privado pero no le molesta dormir en la cama de un hostel, otros que prefieren una buena cama king-size para descansar aunque haya que resignar una buena ubicación, otros que prefieren gastar más dinero en alojamiento pero tener todas las comodidades. Va en cada uno. También es importante tener en cuenta el viaje que vamos a hacer. ¿Vale la pena un hotel caro si vamos a estar todo el día afuera y sólo pasamos a dormir? ¿Conviene sacar con desayuno incluido si nos arreglamos con un café y alguna galletita? ¿Tiene importancia si el hotel tiene piscina, spa o sauna si nos quedamos tres o cuatro días en una ciudad que no conocemos y lo más probable es que queramos estar todo el día recorriendo? Son todas cosas que uno debe preguntarse a sí mismo. Todos somos diferentes y necesitamos pensar en nuestra comodidad. Más allá del ahorro, no tiene sentido hacer un viaje si la vamos a pasar mal o vamos a estar incómodos durante nuestra estadía. Hace poquito armamos una guía de alojamiento, para que tengas algunos tips sobre cómo ahorrar a la hora de reservar. A veces no es cuestión de elegir lo que creemos más barato, sino de buscar ofertas y reservar a conciencia. No sería la primera vez que, viajando en pareja, nos salió más barato buscar una habitación en un tres estrellas que una cama en un hostel con baño compartido, o sacar un hotel con desayuno pagando la diferencia, que a veces es mínima. Tanto Airbnb como Booking ofrecen también algunos descuentos que pueden hacernos ahorrar algunos pesos. Si se registran desde este link en Airbnb o si hacen su reserva por Booking en este link, pueden obtener unos cuantos euros de regalo para su reserva de alojamiento.
Si vamos a hacer un viaje que implique varias ciudades, hay que tener en cuenta los traslados internos, que se adicionan al costo del pasaje aéreo. Dependiendo de las distancias, habrá que tener en cuenta si nos conviene, por tiempo y dinero, hacer el tramo en avión, en micro o en tren. Tengan en cuenta que los viajes en micro y tren, si podemos hacerlos durante la noche, nos pueden ahorrar una noche de hotel. Siempre recomiendo GoEuro si van a Europa, que es una gran forma de sacar y elegir el mejor medio de transporte.
A todo esto, obviamente, hay que sumarle gastos de comida. La gran diferencia en el presupuesto diario se hace cuando nos sentamos a comer en un restaurante o nos arreglamos con sándwiches y cosas compradas en el supermercado (o cocinamos en el departamento, en caso que tengamos la posibilidad). También se pueden combinar las dos cosas: una comida liviana y sencilla, y otra un poco más suculenta en un restaurante. Aunque suene reiterativo, va en cada uno decidir a qué darle mayor prioridad. Por lo general, recomiendo siempre entrar a la página de algún supermercado de la ciudad que suelen tener la opción de comprar online. De esta forma, se pueden dar una idea de lo que salen las cosas en cada lugar que visitan.
También, lógicamente, hay que hablar de movernos y conocer la ciudad, con todo lo que esto implica. Hay que pensar en el valor del transporte público, si nos conviene un pase diario o no, cuántas entradas a atracciones debemos pagar o cuáles podemos hacer de forma gratuita, si vamos a conocer por nuestra cuenta o queremos pagar un tour. Por lo general, estas son cosas que analizamos cuando llegamos a destino y, posiblemente, lo más complicado de calcular. Lo ideal es tener una idea aproximada de los lugares que queremos conocer y cómo llegar, para saber más o menos cuánto puede llegar a salirnos el recorrido.
Además, siempre hay que tener en cuenta los gastos extra. Siempre que estamos en una ciudad que no conocemos se nos da por comprar alguna cosita, algún recuerdo, algún dulce típico que venden por la calle… Es totalmente normal. Creo que siempre hay que calcularle algunos pesos extra a estos gastos que, por lo general, suelen tener la mayoría de los viajeros.
También no nos tenemos que olvidar de algo fundamental como lo es el seguro de viaje. Aunque lean mucha gente a la que no se lo piden al entrar a Europa o que no tuvieron la necesidad de usarlo, es fundamental sacar el seguro de viaje correspondiente para ingresar al viejo continente (aquellos que cubren 30.000 euros). No sólo pueden enviarlos de vuelta si no cuentan con el mismo, sino que ante cualquier eventualidad es vital tener una forma de resolverlo y poder atenderse. Lo digo por experiencia.
Teniendo en cuenta todas estas cosas, armamos cinco presupuestos diferentes para cinco de las ciudades europeas más elegidas por los argentinos: Londres, París, Roma, Barcelona y Ámsterdam (todo el gasto es por persona, en base doble). Las fechas que buscamos para los precios del alojamiento son todas en temporada alta (puede que salga menos si viajan en otra época). Obviamente, sepan que esto es un aproximado basado en nuestra experiencia en estas ciudades y que, como tal, puede variar dependiendo de la época en la que viajen y la disponibilidad (en el caso del alojamiento). De este presupuesto sacamos el ticket aéreo para llegar hasta Europa, los traslados internos y el seguro de viaje, ya que son gastos fijos y más o menos similares para todos los que vayan, sin importar el tipo de viaje que decidan hacer.
Presupuesto ahorro total: Esta es la opción con mayores limitaciones y no es para todos. Yo personalmente no viajo mucho de este modo, pero es una buena idea para los que viajan con muy poco dinero. Como siempre digo, a veces hay que hacer algunos sacrificios si queremos conocer, y va en cada uno cuán importantes son ciertas cosas para pasarla bien igual. Este es un presupuesto para los que cuidan muchísimo cada centavo:
Esto nos devolvería un total por día de: Londres: €12,47. París: €10,50. Roma: €9. Barcelona: €10,80. Ámsterdam: €11,30.
Presupuesto gasolero: para los que van con la plata justa pero igualmente cuidan el dinero y no se preocupan por sentarse en un restaurante o hacer todos los tours pagos que hay en la ciudad.
Esto nos devolvería un total por día de: Londres: €53,47. París: €52,80. Roma: €45. Barcelona: €52,80. Ámsterdam: €54,80.
Presupuesto promedio: Esta es, personalmente, la opción que busco en mis viajes (dependiendo del destino, puede tener cierta inclinación a gasolero o al presupuesto con algún lujo). Buscamos opciones baratas pero buscamos algunas comodidades como baño privado, poder sentarnos a comer alguna noche, tomarnos una cerveza o hacer algún tour pago.
Esto nos devolvería un total por día de: Londres: €75,47. París: €63,80. Roma: €48. Barcelona: €72,30. Ámsterdam: €88,80.
Presupuesto con algún lujito: cuando estamos un poco más sueltos de presupuesto, podemos darnos algunos lujos como dormir en un hotel un poco mejor, tener desayuno continental, tomarnos algún taxi o comprarnos alguna cosita que nos guste cuando estamos recorriendo la ciudad (la ropa, puntualmente, es una de las debilidades de todos en Europa). Sin despilfarrar la plata, quedaría algo así:
Esto nos devolvería un total por día de: Londres: €165. París: €145. Roma: €122. Barcelona: €160. Ámsterdam: €175.
Presupuesto Ricky Fort: si van bien holgados, aunque esto no sea Maiameee, podemos darnos el gusto de ir a un cinco estrellas, viajar en taxi (o tomar excursiones con pick-up en el hotel), comer bien y hacer un poco de shopping. No es algo que personalmente me guste hacer en Europa, donde poco tiempo tenemos para disfrutar de los buenos hoteles y donde caminar nos permite conocer más. Pero va en cada uno decidir si quieren ponerse en gastos y vivir el viaje sin privarse de nada.
Esto nos devolvería un total por día de: Londres: €315. París: €330. Roma: €270. Barcelona: €270. Ámsterdam: €327.
Obviamente, todo esto es estimativo y para que tengan una idea. Por favor, no se lo tomen al pie de la letra. Algunos quizás priorizan el hotel y están dispuestos a gastar más en alojamiento pero resignan la comida en restaurantes. Es mi caso, que prefiero alojarme en un lugar un poquito mejor pero no gastar mucho en comida o en transporte. También es una opción combinar las opciones y un día optar por el modo full-ahorro, para después poder estar un poco más holgados en otro período del viaje. A ver, dudo que alguien vaya con un presupuesto de 9 euros por día, pero tampoco creo que una persona que organiza el viaje por su cuenta esté dispuesto a un gasto diario de 330 euros por viajero. Siempre recomiendo llevar un poco más del estimado, por las dudas; recuerden que esto es todo aproximado. Es simplemente para que tengan una idea de los costos y que vayan combinando sus opciones para tener un total cercano a lo que pueden llegar a gastar. Que a nadie le gustan las sorpresas cuando llega la tarjeta a fin de mes, che.
Adicionalmente, armamos unas Guía de Londres y una Guía de Roma, que incluyen datos sobre costo de vida para que tengan una mejor idea de cuánto pueden llegar a gastar.
]]>Durante el año pasado, y después de algunas experiencias con agencias de viajes que no fueron lo que esperaba, empecé a organizar todo por mi cuenta. Al principio puede ser un poco abrumador y era lógico que algunas cosas pudieran salir mal, pero de los errores se aprende y creo que está bueno poder compartirlo.
Después de conseguir pasajes para Europa a buen precio, tenía cuatro meses para organizar mi estadía de un mes en el viejo continente. Querés conocer todo, y no sabés por dónde empezar, y no sabés qué hotel sacar, cómo viajar… Y una larga lista de etcéteras. Lo sé. Parece que no vas a terminar nunca.
Pero de a poco vas armando el camino. Queríamos recorrer Italia, así que empezamos a ver las ciudades por las que no podíamos dejar de pasar, otras que nos quedaban por el camino, y si teníamos cómo movernos. Empezamos a buscar alojamiento en base a cosas que íbamos leyendo; dándole importancia a la ubicación, los precios y el puntaje de cada lugar. Fuimos armando un viaje y lo soñamos incluso antes de irnos, sin movernos de casa. Es clave no pensar demasiado las cosas. Hay miles de rutas, de alojamientos, de lugares. Hay que decidir y no arrepentirse. Todo es hermoso y, de seguro, va a ser un gran viaje, aunque tengamos que resignar algunos destinos o comodidades.
Obviamente, como dije, uno va aprendiendo. Hoy en día, y con otro viaje por delante, sé que haría muchas cosas de otra manera.
Primero que nada, cometimos un error desde el vamos: sacamos alojamiento antes que estuvieran los medios de transporte disponibles. Es verdad que, en ciertas épocas, es necesario reservar con anticipación y que algunos medios de transporte no están disponibles hasta unos meses antes (tres meses, en caso de los trenes, por ejemplo). Pero muchas noches podríamos haber reemplazado el hotel por un viaje nocturno, o podríamos haber sacado un hotel sin desayuno ya que en algunas ocasiones, saliendo muy temprano nuestro micro/tren/avión, ni siquiera pudimos disfrutarlo. Si van a hacer trayectos largos y van con un presupuesto más bien reducido, lo mejor que pueden hacer es ver si tienen alguna forma de ahorrarse esa noche y aprovechar para viajar. El transporte, por lo menos en Europa, es muy cómodo y se puede descansar sin problemas.
Otro error fue la distribución de días. Sí, la realidad es que todos queremos conocer todo cuando viajamos. Pensamos que no vamos a volver ahí, que ya que estamos podemos viajar un poco más, que “bueno, pero cómo no voy a pasar por X lugar”. Mala idea. En un viaje tan largo, ir moviéndose de un lado al otro a veces puede ser agotador. Por descontado, no se llega a conocer mucho. Si van a recorrer pueblitos o lugares pequeños, lo mejor que pueden hacer, en todo caso, es “base” en un lugar, y de ahi recorrer todo en el día sin equipaje, y sabiendo que no van a tener que andar trasladándose, haciendo check-ins, check-outs y demás.
Además, el tema equipaje. Viajamos en invierno, y lamentablemente es una época en la que uno, sin poder evitarlo, tiene cosas en la valija que ocupan más lugar: pullovers, medias, gorritos, bufandas… Aunque no queramos, nuestro equipaje va a ocupar más que en vacaciones de verano. Sin embargo, tenemos que aprender a escatimar con las prendas que llevamos: nosotros teníamos un montón de ropa que, al final del viaje, nos dimos cuenta que habíamos sacado a pasear nada más. Traten de llevar lo justo y necesario: un par de camisetas, dos pantalones, ropa térmica… En alguna de las ciudades, dependiendo del tiempo que se vayan, pueden pasar por una lavandería y renovar su vestuario. A nosotros en Florencia nos salió 8 euros, y todo nuestro equipaje quedó como nuevo. Viajen lo más ligeros posibles. Sobre todo si piensan tomar vuelos low-cost. Si van en grupo, llevar una sola valija para dos puede ser también una opción. También averigüen los precios a donde están yendo: a veces por ahí nos conviene comprar algo por el camino en lugar de llevarlo desde casa, y evitamos así cargarlo durante una parte de nuestro viaje.
Anotar los gastos es otra de las cosas que no hicimos, y que deberíamos haber hecho. Hoy en día hay muchísimas aplicaciones para celular (TripCase una de mis favoritas) que nos permiten guardar recibos, anotar totales y llevar un control de las cosas que consumimos durante el viaje. Esto hace que a la vuelta sea menos engorroso dividir gastos o pagar resúmenes de tarjeta, cosas que durante el viaje no nos preocupan en lo más mínimo (hasta que llega el resumen, ¡auch!).
Recomiendo también comprar un chip para el celular que funcione en Europa. Hay muchas empresas que los venden en los aeropuertos o terminales, o incluso servicios como HolaSim que pueden comprarse por internet. En algunas situaciones, tener acceso a internet, whatsapp, un buscador puede ayudarnos muchísimo, sobre todo si estamos en un país donde no entendemos ni jota del idioma.
También, sin embargo, tuvimos muchos aciertos en un montón de cosas, que de la misma forma nos van a servir para aplicarlos nuevamente en nuestra próxima travesía.
Si van a hostel y es un viaje largo, de vez en cuando contraten una habitación privada y con un poquito más de lujo. En el medio del camino, si pueden descansar mejor, comer un buen desayuno y tener un poco de privacidad, eso te da energías para seguir adelante. Siempre chequeamos en comentarios o reviews temas de calefacción y agua caliente, ya que en la época que viajamos era indispensable que eso funcionara bien. No está de más chequear que todo lo que prometen los hoteles/hostels funcione como corresponde. Si tienen alguna referencia de algún conocido, aún mejor. Muchas veces las cosas no son como las vemos en los anuncios o los sitios webs, pero los comentarios de la gente por lo general suelen ser muy acertados.
Viajar en micro resultó no sólo una opción económica, sino también muy buena. Ya en algún momento contaré puntualmente la experiencia con Flixbus, pero fue una buena sorpresa encontrarnos con tan buen servicio. Nos limitamos a tren y micro, evitando aviones, y el resultado fue muy satisfactorio.
Llevar las reservas hechas desde acá también nos solucionó un montón de problemas. Aunque mucha gente prefiere sacar todo allá y ver el camino sobre la marcha, tener reservas nos facilitó mucho las cosas: ya sabíamos a dónde teníamos que ir cuando salíamos de las estaciones y qué teníamos que tomarnos. No tener que tomar decisiones durante el viaje también a veces nos permitió relajarnos, y no tener que andar pensando las cosas allá antes de llegar a un destino. Siempre pienso que todo lo que puedo solucionar desde acá es tiempo que gano allá para conocer y disfrutar, sobre todo en un viaje con los días minuciosamente contados.
Tener los mapas de Google descargados en el celular también fue otra decisión acertada. Saber en qué calle estábamos y las distancias que nos separaban de un lugar a otro fue, sin dudas, una gran ayuda a la hora de llegar a una ciudad, buscar un lugar o simplemente recorrer. Los mapas duran un mes descargados, así que bastó con bajarnos todo el día antes de viajar para estar preparados.
Pero sobre todo, un gran acierto fue animarnos a planificar nuestro viaje. La libertad y la realización de haber armado todo, de haber podido conocer y de quedarnos con los recuerdos de una ruta específicamente diseñada con todos los detalles y cositas que queríamos ir viendo por el camino sin dudas valió la pena.
Algunas cosas parecen triviales, pero de a poco uno se va dando cuenta en el camino las prioridades, qué cosas volver a repetir, cuáles no, cuáles hacer la próxima. Lo más importante de todo, creo yo, es no hacerse mucho drama y ponerle buena cara a los problemas. Esa fue la mejor enseñanza que nos llevamos. Con un hotel cancelado sin aviso, con un tren para el que habíamos sacado mal un pasaje, después de confundirnos con un boleto de metro y casi terminar con una multa… Las cosas pasan, y las primera veces siempre sirven de práctica para la próxima. Ningún problema carece de solución. Es cuestión de quedarse tranquilo, porque las cosas pasan, y sabemos que siempre cabe la posibilidad de que algunas salgan mal. Paciencia, teléfono en mano, consultar a los locales y, sobre todo, pensar que estamos viviendo un viaje soñado y que un pequeño contratiempo no debe, de ninguna manera, que arruinarlo. Uno puede solucionar las cosas del mismo modo que puede planificar su viaje sin problemas. Es cuestión de arrancar y darle para adelante.
¿Y vos?, ¿ya te animaste?
Actualización 08/2017: En el último tiempo publicamos algunas notas relacionadas con este tema de organizar todo por nuestra cuenta. Compartimos algunos tips para conseguir alojamiento al mejor precio, comer barato durante el viaje y para elegir el medio de transporte más económico y que mejor se adapte a nuestras necesidades. También armamos una guía con un presupuesto aproximado de gasto por día en algunas capitales de Europa, que creemos que pueden servirles para quienes están organizando su primera escapada al viejo continente.
]]>Primero que nada, hay que tener en cuenta algo: todos los viajeros somos distintos y, por ende, cada viaje se ajusta a la personalidad de cada uno. Como desventaja, les puedo decir que si no les gusta andar corriendo de un lado para el otro y tienen pocos días para sacarles el jugo, lo más probable es que no les convenga sacar un city pass. Si uno va a visitar una atracción por día, el precio del pase no se justifica. Hay que tener en cuenta desde el principio que, si vamos a comprar una de estas tarjetas, vamos a tener que estar dispuestos a ponerle ganas y tratar de hacer varias cosas en un día.
La variedad de pases en europa es impresionante. En la página We Love City Cards podemos ver la lista completa de 20 países, con algunas ciudades como Ámsterdam, Barcelona, Berlín, Londres, Oslo, París, Praga, Viena, Zurich y muchas más. Los pases europeos son los que se volvieron más populares, pero también hay para ciudades de Estados Unidos como San Francisco o Nueva York, Asia e incluso para Buenos Aires.
Mi experiencia fue particularmente con el London Pass. Las sacamos desde internet y a las pocas semanas me llegó la mía a mi casa, impecable y con una mini-guia con todas las atracciones disponibles, mapas y datos útiles para mi viaje. Una de las personas que se iba conmigo, sin embargo, esperó más de un mes y sin novedades. Faltando poco tiempo para irnos, decidió enviar un correo electrónico para saber si había pasado algo. Resulta que sí. La tarjeta, de algún modo, había quedado varada en algún lado y se había perdido. La solución fue sencilla: nos dijeron que ellos le iban a dar una nueva, que simplemente teníamos que pasar a buscarla por sus oficinas en el centro de Londres, muy cerca de la estación de Leicester Square. Y así fue, tan simple como eso. Cuando llegamos a la ciudad, lo primero que hicimos fue ir a buscar su pase y nos lo dieron en pocos minutos. Así que ese no es un tema del cual preocuparse.
La tarjeta la sacamos por seis días, con la travelcard incluída, que permite viajes ilimitados en subtes y colectivos (aunque el pase es de seis días, la travelcard dura siete). El precio por ambos pases fue de 145 libras aproximadamente. Sí, es bastante plata; es por eso que es recomendable pensar si realmente vale la pena sacarla en relación con el tipo de viaje que piensan hacer. La travelcard resulta verdaderamente útil, ya que el transporte en Londres es carísimo y los viajes ilimitados resultan una bendición, sobre todo después de perdernos por tercera vez y tener que cambiar de subte varias veces.
En el primer día hicimos un pequeño paseo en barco por el Tamesis, que va desde el Big Ben hasta el Tower Bridge (£18) y una vez allí decidimos subir al icónico puente (que sale unas £9). No tuvimos que pagar por nada. Lo mismo sucedió cuando al día siguiente fuimos al Royal Albert Hall (£12.25) y el tour por el estadio del Arsenal (£18), además de ahorrarnos un 15% en Wafflemeister. Con un par de atracciones, se darán cuenta que ya comienza a justificarse el costo del pase. Aunque la city card cuesta unos buenos pounds, las atracciones también y uno por ahí, por ahorrarse esas libras, deja de hacer algo y se queda con las ganas.
Yo personalmente lo recomiendo y volviería a comprarlo. Pero como ya dije, va en cada uno. Lo más recomendable es evaluar qué están dispuestos a hacer en el tiempo que dura el pase y su viaje, y considerar si vale la pena pagar una tarifa fija o abonar por separado cada una de las atracciones. Con o sin pase, siempre les va a quedar algo sin hacer, eso es seguro. Pero, como dicen, siempre hay que dejar algo pendiente para poder volver, ¿no?
]]>