Cada vez que viajo a un destino nuevo, me viene a la mente una frase del escritor de uno de mis libros preferidos: “Viajar es descubrir que todos están equivocados sobre los otros países”. Con Lisboa la impresión fue exactamente esa.
De Portugal había escuchado cosas buenas, cosas malas, cosas lindas, cosas feas. Incluso opiniones basadas en suposiciones. Creo que, como todos los destinos, hay un poco de todo en cada lugar. Pero cada viaje es algo tan personal. Cada día me convenzo más que las primeras impresiones de las ciudades tienen que ver con el momento, con el humor, con la situación. Me di cuenta lo importante que es el trato de la gente que nos cruzamos en el camino, nuestro alojamiento o nuestros primeros contactos con una ciudad. Tiene que ver cómo nos sentimos nosotros con su cultura, cuán abiertos a explorarla estamos. Viajar es algo tan íntimo y tan único de cada uno, que a veces me resulta raro dar recomendaciones sin aclarar, primero, que fue pura y exclusivamente lo que yo sentí y que puede no ser lo que le pase a todos.
Lisboa fue amor a primera vista. Y no quiere decir que haya sido todo perfecto, pero quizás fue el momento. El comienzo de una aventura nueva, el comienzo de un salto al vacío que veníamos esperando con ansias. Quizás por eso Lisboa era más algo que esperábamos como un momento, y no tanto un destino. Quizás estábamos tan ansiosos por llegar que nos olvidamos un poco a dónde. Y así fue como Lisboa nos sorprendió, con todo en su favor y nada que perder.
Hay ciudades que son lujosas. Hay ciudades que sorprenden con su limpieza. Otras quizás con su historia. Lisboa es linda. Y no hablo de datos o referencias que la embellecen. Es fresca, irreverente, llena de detalles, de callecitas y rincones. Es tan auténtica. Y quizás otras personas vean los detalles malos, pero a mi me pareció una ciudad real. Increíblemente bella con un tipo de atractivo rústico, de ese que tienen pocas capitales. Casi que, por momentos, nos olvidamos que es la ciudad más importante de Portugal. De verdad, nos paso algo que pocas capitales han conseguido: no nos sentimos abrumados con su caos, sino únicamente con su belleza.
También nos sentimos muy cómodos con el idioma. A pesar que, cuando hablan, es difícil entenderlo (es muy distinto al portugués brasileño, en mi opinión), es muy fácil leerlo y uno se siente confiado cuando comprende los carteles que lo rodean (de alguna manera). La gente siempre se hizo entender. Incluso cuando algunos no hablaban inglés, buscaban quien lo hiciera, hablaban despacio, trataban de comprender nuestro español. Realmente nos sorprendió la hospitalidad de la gente. No esperábamos que fueran tan cálidos con nosotros. Nos sentamos a comer en un lugar cerca de nuestro Airbnb, cero turístico, cuando recién llegamos. Se comunicaron con nosotros como pudieron, pero siempre haciéndonos sentir bien recibidos. Creo que, para el viajero en lugar nuevo, no hay mejor manera de empezar.
¿Tiene cosas malas? Obvio, como todos lados. La ciudad nos pareció un poco sucia, y también tenemos que hablar del sorprendente hecho que nos ofrecieran droga reiteradas veces a plena luz del día, en uno de los lugares más importantes de la capital. Entendemos siempre que hay cosas que van más allá de la belleza de un lugar. Pero son detalles que honestamente no opacaron nuestra visita. Volveríamos sin dudarlo. Su capital nos abrió los ojos respecto a Portugal, un país que no estaba en nuestra lista y que debería haberlo estado desde hacía mucho. Nos sorprende que no sea un destino turístico más popular entre latinoamericanos. Realmente es un país bellísimo.
La gastronomía, la cultura, la gente… Los lugares que nos sorprenden son siempre los que quizás más nos marcan. Tenía muchas ganas de conocer Lisboa cuando surgió la posibilidad de hacerlo, y sin dudas me llevo la mejor impresión de esta ciudad. Pero, en especial, me llevo el momento en que la conocí, un momento que seguramente recordaré siempre.
¿Pero respecto a Lisboa puntualmente? Lisboa es linda. De eso no tengo ninguna duda.
Pronto estaré subiendo una guía sobre la ciudad, con precios, alojamiento, atracciones y lugares para probar comidas típicas.


