Aunque sé que el comentario puede generar alguna polémica, no soy una persona que visite muchos museos o galerías cuando está de viaje. No entiendo mucho de arte y prefiero ver la historia de la ciudad en sus calles que adentro de un museo, salvo casos muy particulares. Obviamente, respeto a quienes prefieren recorrer galerías y exposiciones y, en algunas ocasiones, me gusta hacerlo también.
El Museu do Amanhã (museo del mañana, en español) enseguida llamó mi atención. Basta ver el edificio, con una arquitectura increíble, para querer aunque sea entrar a ver de qué se trata. Esta construcción, junto al Muelle Maua y situado cerca del actual Boulevard Olímpico, fue inaugurado a fines de 2015, con un costo de 230 millones de reales. Se encuentra dentro de las obras que se realizaron en época de Juegos Olímpicos, en una zona que realmente tiene muchas cosas nuevas para ofrecer.
Desde el acceso hasta el hall del edificio, todo es una belleza. Estéticamente, está muy bien logrado el estilo futurista que buscan, bajo el concepto que tiene este museo. El nombre del mañana es por una razón: el objetivo principal de las exposiciones dentro de este edifico buscan contar hacia dónde vamos como planeta, cuáles son las consecuencias de la actividad humana sobre el mismo y como la ciencia puede influir en la búsqueda de ciudades sostenibles. Es un museo totalmente interactivo, donde el recorrido resulta muy entretenido, informativo y ameno. Hay mucho trabajo detrás de ese proyecto, que personalmente encontré fascinante. En cierto modo tiene cosas del C3 de Buenos Aires, sobre el cual escribimos una nota hace unos meses, pero apuntado desde otro ángulo diferente.
En el camino, hay muchísima infografía sobre nuestro planeta y distintas regiones del mundo, y la estética del museo en sí resulta atrapante. Las pantallas en 360 grados fueron uno de mis elementos preferidos, aunque hay muchísimas actividades que también entretienen y resultan muy informativas. En lo personal, soy bastante fanática de estas temáticas y todo me resultó atractivo, pero en general el museo es muy sencillo de recorrer (incluso si van con chicos, puede ser un paseo muy interesante). Es recomendable revisar en el sitio del museo las exposiciones con las que cuentan, aunque en sí el mismo está bastante bien señalizado. Recomendable también recorrer los exteriores del edificio, donde hay una huerta y unas buenas vistas del famoso puente Río-Niteroi.
El museo se encuentra abierto de Martes a Domingos, de 10 a 18 horas (siendo el último ingreso a las 17). El precio de la entrada es de 20 reales, aunque los días martes el acceso es totalmente gratuito. Los tickets los pueden conseguir directamente en la web del museo. Nosotros fuimos el día que era gratis y no tuvimos nada de espera, pero viajamos en temporada baja (junio). Tengan en cuenta que estos días, como suele pasar cuando una atracción tiene una fecha de acceso gratuito, pueden tener demoras. Por lo general cuando compran la entrada por internet, les pide que seleccionen un horario para hacer más ágil el ingreso.
Si les toca un día de lluvia en Río, o si quieren aprovechar para hacer algo distinto después de tanta playa, recomiendo este museo que se recorre en dos o tres horas y que, sin dudas, es una mirada al futuro que puede ser igualmente interesante como preocupante.






