Habíamos escuchado lo bueno y lo malo de una de las ciudades más populares de Brasil. Como siempre, en todas las ciudades grandes hay muchas opciones de transporte, pero no teníamos ninguna referencia puntual sobre recorrer Río de Janeiro en metro.
Decidimos bajar en la estación más cercana a nuestro hotel (General Osorio, en Ipanema) y explorar un poco. La red de metro cuenta con tres líneas: la 1, la 2 y la 4, esta última inaugurada en 2016 para los Juegos Olímpicos. Todas conectan con los puntos más icónicos de la ciudad y, combinando en algunas ocasiones con otros medios de transporte, son una forma rápida de conocer la ciudad y las principales atracciones turísticas de Río de Janeiro.
Antes que nada, algunas cuestiones que nos preguntábamos incluso antes de viajar. ¿Es seguro? La realidad es que nos pareció un medio de transporte seguro, limpio y muy nuevo después de todas las refacciones que se realizaron en la ciudad con motivo del Mundial y los Juegos. Las estaciones y los coches cuentan con aire acondicionado, lo que resulta una bendición para moverse por una ciudad que tiene temperaturas y humedad bastante elevadas todo el año. Los vagones son amplios y uno, incluso de pie, viaja muy cómodo. Las estaciones son grandes, por lo que hay que realizar una buena caminata dentro de cada una, pero tienen muy buenos y variados accesos en cada una de ellas.
Hay tres formas de pagar el metro. Desde las ventanillas o en algunas máquinas del Metro (las que tienen la M blanca en un círculo azul) se puede comprar el billete unitario, que cuesta 4,30 reales. También hay dos tarjetas prepagas que permiten cargar dinero en máquinas autoservicio y pagar con ellas: la Río Card y la tarjeta del Metro. Nosotros sacamos esta primera, que sirve para todos los medios de transporte. El valor de la tarjeta es de 3 reales y la carga mínima de 5. El valor del viaje en metro sigue siendo el mismo, pero tienen la comodidad de poder cargar dinero una vez sola y ahorrarse las filas en las estaciones para comprar los boletos unitarios. Con esta tarjeta, además, pueden combinar con los servicios de integración que tiene el metro de Río como son el BRT y el Metro na superficie (que cuentan con tarifa reducida para aquellos que compran la tarjeta).
Las máquinas de Río Card son muy sencillas de utilizar. Hay que tener en cuenta que algunas sólo aceptan efectivo y no dan cambio. Hay que buscar específicamente las que dicen Río Card, ya que a veces no se encuentran en la misma zona que las del Metro. En caso que las máquinas estén fuera de servicio, algo que nos ha pasado en la estación del Maracaná, pueden dirigirse a la ventanilla para que se las recarguen.
Algunos puntos de gran interés en la ciudad que pueden visitarse utilizando el metro:
Corcovado y Cristo Redentor: un ícono de Río, al que puede llegarse fácilmente combinando el subte con el servicio de integración de ómnibus y el Trem do Corcovado. Utilizando ya sea la línea 1 o la 4, pueden bajarse en la estación Largo do Machado (billete de 4,30 euros). Ahí, sin costo adicional y con validez de dos horas, pueden utilizar el servicio de integración que va a Cosme Velho, donde pueden tomarse el tren de Corcovado (entre 61 y 74 reales, dependiendo la época) que los llevará hasta la estación Paineiras, de donde salen los transfers que llevan a la base del Cristo Redentor (y tienen un costo de 41 reales). El viaje les sale un total de 105 reales (unos 500 pesos actualmente). Esta excursión en particular recomiendo hacerla en tour, ya que resulta más barato, pero esta es una buena alternativa si quieren recorrer la zona por su cuenta y a su ritmo, algo que realmente vale la pena en el Corcovado. Sino otra alternativa al metro son las combis (las mismas que los llevan a la base), que los levantan también en Copacabana, Largo de Machado o Barra de Tijuca. Los precios difieren dependiendo de la zona en la que se encuentren y el día en que hagan la excursión, por lo que les recomiendo chequear los valores en la página oficial de Paineiras-Corcovado.
Pan de Azúcar: otro de los must de Río, con una vista increíble de la ciudad. Con cualquiera de las líneas de subte pueden llegar hasta la estación Botafogo, donde deben hacer la integración con el bus 513 – Botafogo Urca (recordar que la integración debe ser realizada en un período máximo de dos horas). Desde ahí llegan a la base del famoso bondinho, el teleférico que los lleva hasta el Morro de Urca y el Pan de Azúcar. La entrada para adulto básica sale unos 80 reales, aunque hay varias opciones de distintas tarifas que pueden ver en la página oficial del bondinho. Es una linda excursión para hacer sin tour, ya que hay mucho para ver tanto en Urca como en el Pan de Azúcar. Incluso está la oportunidad de hacer, por un costo adicional, un recorrido en helicóptero por Río de Janeiro, saliendo desde el morro.
Jardín Botánico de Río: un espacio verde, hermoso, a poca distancia del Cristo y con una diversidad de flora que exige algunas horas para poder recorrerlo. Hay dos formas de llegar: nosotros elegimos ir en metro hasta Leblon (estación Antero de Quental, de la nueva línea 4) y caminar hasta el jardín por Av. Bartolomé Mitre (es un camino muy directo, de aproximadamente 2 kilómetros). Otra opción es ir con cualquier línea hasta la estación Botafogo y de ahí tomar el Metro na superficie, en sentido a Gávea, un bus que los deja en la estación Jardim Botânico. La entrada al jardín está unos 15 reales, aunque hay algunas tarifas reducidas (y OJO que sólo aceptan efectivo). Está abierto de 12 a 17 los lunes y de 8 a 17 el resto de los días, aunque por las dudas siempre es recomendable chequearlo en su sitio. Para visitar el Parque Lage, otra gran zona verde cercana al Jardín Botánico, deben hacer lo mismo pero bajarse con el Metro na superficie en la estación Hospital da Lagoa. El acceso, de 8 a 17hs, es totalmente gratuito.
Arcos de Lapa, Escadaria Selaron y Catedral Metropolitana: la zona de Lapa, en el centro de Río de Janeiro, es una de las más icónicas de la ciudad. Desde la estación de metro Cinelandia (tomando cualquier línea), tienen acceso a tres de las atracciones más visitadas de Río, todas a una distancia relativamente corta. La zona, sin embargo, no es de las más lindas de la ciudad (incluso a pesar de la belleza e historia de las atracciones que muestra) y, personalmente, recomiendo hacerla con alguno de los Free Walking Tours que están por la zona y que salen, justamente, desde la Estación Cinelandia.
Ipanema, Leblon y Barra de Tijuca: tres puntos donde, me habían dicho y tuve la posibilidad de comprobar, se encuentran algunas de las mejores playas de Río. La Avenida Visconde de Pirajá, los Shoppings de Barra, las playas y las pasarelas… Si quieren llegar acá, no tienen más que llegar hasta General Osorio con la línea 1, donde comienza la nueva línea 4, que va desde Ipanema hasta Barra de Tijuca en 13 minutos, con paradas en Leblon y São Conrado. Desde General Osorio, saliendo por el acceso E (lagoa), también tienen acceso a la Laguna Rodrigo de Freitas, otro lugar muy visitado en esta zona.
Copacabana: Si están en el centro, es muy fácil llegar a Copacabana con la línea 1 del metro. Pueden bajar en Cardeal Arcoverde, Siqueira Campos o Cantagalo, dependiendo de la zona de Copacabana a la que deseen ir.
Maracaná: una leyenda y una visita obligatoria para los simpatizantes del fútbol. La gran estación Maracaná es accesible mediante la línea 2 de metro, con salidas a las puertas A, B y C. Hoy en día, por lo que averiguamos, los tours no están ingresando al estadio sino que la visita es sólo externa. Sin embargo, siempre pueden sacar entradas para ver un partido y disfrutar de este templo del fútbol (ya les contaré la experiencia con el clásico carioca).
Sambódromo: a poca distancia del Maracaná, otro de los emblemas de la ciudad. Se puede llegar fácilmente con la línea 1 hasta Estação Praça y una pequeña caminata. Fuera del período de carnaval, el lugar permanece abierto y puede conocerse de forma gratuita.
Museu do Amanha y Acuario de Río: desde la estación Uruguaiana, accesible con cualquier línea, se puede ir andando hasta el increíble museo futurista de Río, donde también pueden ver el Parque Maua y el cartel de “Río te amo”. Por el Boulevard Olímpico pueden llegar caminando hasta el Acuario, o pueden tomar uno de los modernos tranvías cariocas que tienen muy buena frecuencia. La entrada al museo es de 10 a 18 y cuesta unos 20 reales (hay algunas opciones de media entrada para menores de 21 y mayores de 60). El mismo está abierto de martes a domingos y los días martes la entrada es totalmente gratuita. En cuanto al Acuario, los horarios son los mismos del museo pero se encuentra abierto todos los días, con una entrada que cuesta 80 reales por persona. Otra forma de llegar, si quieren ir directamente, es bajar en la estación Cinelândia o Carioca y combinar con el servicio de bus VLT (sentido Rodoviária | Praia Formosa) hasta la estación Utopia AquaRio.
Como nota aparte: Dentro del transporte público, la red de colectivos también funciona muy bien, y pueden utilizar la Río Card para combinar en los tramos donde el subte no llega si prefieren no caminar. La tarifa es de 3,80 (para cualquier viaje) y puede pagarse también en efectivo arriba del bus. También el taxi es una opción un poco menos económica, pero que puede resultar conveniente si están apurados. En especial para viajes cortos, tomar un taxi no nos pareció una locura y pueden pagarse con tarjeta de crédito, e incluso pueden chequear previamente el valor aproximado del recorrido en este sitio. También una buena alternativa son las aplicaciones como Uber o 99 que, si cuentan con un chip o roaming para tener internet, pueden abaratar mucho los costos. Desde Barra de Tijuca al aeropuerto internacional el viaje nos salió 70 reales, contra los 110 que marcaba el taxímetro (desde el hotel, nos lo pidieron mediante la app). La alternativa para el aeropuerto también son los buses: para los que van a Copacabana, el 2018 sale del aeropuerto y los lleva por 16 reales, en un viaje de más o menos una hora. Estos buses especiales tienen horarios específicos y pueden pedir toda la información en el mismo aeropuerto cuando llegan, en información turística.















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