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¿Qué ver en Vilna, Lituania? – #ArgieTravellers

¿Qué ver en Vilna, Lituania?

Vilna desde Las Tres Cruces - PH: Daniela Coccorullo

Regreso después de varios meses de inactividad por el blog, y por las redes en general. Sucedieron muchas cosas desde que volvimos de viaje y ahora el tiempo nos encuentra encerrados en casa, sin planes a la vista y con un futuro totalmente incierto. Como a la mayoría, bah. Agradecemos tener casa, trabajo y estar viendo pasar esto desde un lugar seguro. Mientras, seguimos viajando un poco con los recuerdos. Esta semana estuve pensando un poco en una ciudad que realmente me sorprendió: Vilna, capital de Lituania.

Hace un tiempo ya, escribí una guía para visitar los países bálticos, que fueron una de las sorpresas de nuestro viaje por Europa del 2018/19. Sin embargo, me quedó pendiente entrar en detalle sobre cada uno de los países que conocimos. Cada uno de ellos fue especial a su manera y con muchas cosas para ver.

Hoy quiero hablar de Lituania. Un país sobre el que, honestamente, sabíamos poco y nada. Lo elegimos por dos razones. Una, nos volvimos un poco curiosos por saber por qué todo el mundo iba a los bálticos, pero solamente visitaba Estonia y Letonia. Otra, porque la verdad conseguimos un vuelo muy barato de Londres a Kaunas, y dijimos ¿por qué no?

Y qué bueno es decir ¿por qué no? algunas veces.

Resulta extraño, a esta altura del partido, llegar a países con poco turismo. Veníamos de Portugal, España, Francia, Inglaterra, donde a veces hay que pelearse con otros turistas para conseguir una foto, a base de miradas mordaces y carreras para ver quién llega primero. Y, sin embargo, en Lituania nos encontramos con un panorama totalmente distinto a los destinos previos. No había gente en la calle tomándose fotos. No teníamos que esperar para entrar a un lugar. Si guardábamos nuestra cámara, tranquilamente podíamos hacernos pasar por un par de locales.

No sé si habrá sido la época, pleno enero y temperaturas de -20 grados, pero tuvimos Lituania toda para nosotros. Pudimos meternos en bares vacíos, caminar por calles llenas de gente yendo a trabajar o volviendo a su casa. Quizás fue eso lo que hizo que este país me pareciera tan especial. Disfrutar de su capital sin apuros y apreciando un lugar real. 

El inglés no es moneda tan corriente como en otros lugares, pero uno se puede hacer entender. No sabíamos que después terminaríamos en Ucrania. Hacerse entender en Lituania, al lado de ese país, nos iba a parecer una pavada. En línea general nos cruzamos con gente amable, con la abuela de un host que sólo hablaba ruso, con empleados de puestos de comida que nos hicieron ruidos de animales para explicarnos qué estábamos comiendo (Lituania merece otro post aparte para su comida, de verdad). Creo que, cuando hay buena voluntad de ambas partes, uno siempre termina comunicándose de alguna manera.

Vilna particularmente me sorprendió mucho. Es una capital muy linda, limpia, con esa mezcla especial que tienen este tipo de ciudades entre lo moderno y la historia. A cada minuto nos hacía recordar que es la capital de un país muy nuevo, que pasó por mucho y que lo deja ver orgullosamente en sus calles, sus museos y sus detalles. Es un recorrido pintoresco y especial, con un centro que fácilmente se recorre a pie.

Les dejo algunas de las atracciones que disfrutamos en la semana que estuvimos en Vilna. Es una ciudad a la que verdaderamente quisiéramos volver, quizás cuando podamos estar sin tanto abrigo y sin patinar por las calles cubiertas de hielo. Sin embargo, creo que en invierno también tiene su encanto. Me parece que, independientemente de la época, es una ciudad que van a disfrutar. Aquí las atracciones:

  • La torre de Gediminas: para mí es un parada obligatoria. Es un monumento que se ve de todos lados y, honestamente, fue lo primero que llamó nuestra atención. Además de su historia, las vistas de la ciudad son hermosas (¡Y gratis!). Se puede ingresar a la torre por 5 euros. La subida hasta donde está la torre se puede hacer a pie o se puede tomar un funicular (que sale 1 euro por tramo).
  •  Las Tres Cruces: Si de miradores se trata, deben visitar este lugar. También es gratuito y, aunque la subida en invierno es algo complicada, merece el esfuerzo. No sólo van a conseguir vistas en 360 de la ciudad, sino que el camino en sí está rodeado de naturaleza y es muy bello. Para llegar hay que cruzar un parque que también merece el recorrido.
  • La Bastión de Vilna: fue parte del sistema de defensa de la ciudad, sobreviviendo sólo partes de él. Fue construida en el siglo XVII y actualmente funciona como museo militar. Está en el centro de la ciudad y, por su estructura y dimensiones, es muy difícil no verla.
  • La Catedral de Vilna: es una obra hermosa que, independientemente de la religión, merece una visita. Van a ver muchísimas iglesias en la ciudad, todas diferentes y con detalles… Realmente vale la pena detenerse a observarlas. Lo más interesante también es que su campanario se encuentra fuera de la catedral, justo frente a ella.
  • La Puerta de la Aurora: es otra de las paradas obligatorias, caminando por las calles que van y vienen del centro histórico de la ciudad. Es una zona tradicional, donde las casas de colores y las banderas lituanas abundan.
  • La Avenida Gediminas: es la calle principal de la capital, donde van a encontrar muchísimos locales, lugares para comer y atracciones. ¿Uno de mis locales preferidos? Un cat café, donde pueden sentarse a tomar algo calentito mientras disfrutan de la buena compañía. También por ahí, en una de las calles que cortan la avenida, está la llamada Lucky Belly, que hay que frotar para atraer la buena suerte. Vale la pena hacer la prueba, ¿no?
  • El Museo Nacional de Lituania: uno de los museos más importantes de la ciudad, al que se puede entrar por sólo 4 euros. En general los museos son muy económicos, por lo que si les toca un día feo son una muy buena opción. Nosotros visitamos el de las víctimas del Genocidio, terrible pero muy interesante (con un valor también de 4 euros).
  • La famosa República de Užupio: es un barrio bohemio que cuenta con su propia constitución, al estilo del Barrio de la Boca, donde viven muchos artistas. Es una zona interesante y pequeña para conocer, con sus construcciones y su propia vibra.
  • El Palacio de Vileišis: aunque está un poco alejado, es un edificio bellísimo. Recomendable, si tienen tiempo, hacerse una escapada hasta ahí.
  • El Teatro Nacional de Ópera y Ballet de Lituania: se encuentra cerca de la Av. Gediminas, por lo que es de muy fácil acceso. Además de ver el magnífico edificio, pueden presenciarse espectáculos por un valor relativamente económico.

Les dejo el mapa con todos los lugares mencionados, más algunos otros donde paramos a comer a buen precio. Realmente recomiendo visitar Vilna, que parece de algún modo eclipsada por las otras capitales bálticas, y que, honestamente, no tiene nada que envidiarles.

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